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El propósito eterno de Dios

Por Frank A. Viola

Traducción de Eloy García Calleja

LA INTENCIÓN DIVINA Capítulo I

A través de toda la Biblia, desde el Génesis hasta Apocalipsis, encontramos un hilo que sirve de unión sobre cada verso, cada profecía, cada principio, cada narración, cada sombra y cada verdad espiritual. Este hilo de unión es el propósito eterno de Dios en Cristo Jesús. El eterno propósito es el deseo último o intención albergada en el corazón de Dios.

En estos últimos días, Dios está llamando a Su pueblo a descubrir Su propósito, abrazarlo y cumplirlo. Solamente entonces podrá el corazón de Dios sentirse satisfecho.

El propósito eterno de Dios es Su meta. Es a lo que Él apunta, Su intención, Su objetivo, Su visión, Su supremo interés y Su pensamiento pleno. En otras palabras, el pensamiento central del eterno propósito de Dios está en la creación y en la redención. Dios ha estado trabajando en ello desde el comienzo de los tiempos. Y continuará haciéndolo hasta que se haya logrado. De hecho, el propósito eterno gobierna todas las actividades divinas – todo Su movimiento y energías se dirigen hacia ese fin. Desgraciadamente, pocos lo han visto. Y de aquellos que lo han visto, pocos están dispuestos a pagar el precio para ayudar a realizarlo. Dios, sin embargo, señaliza y dirige a Su pueblo a descubrir y cumplir Su intención última.

En las páginas que siguen, echaremos una compresiva ojeada al propósito Divino. Después miraremos hacia el instrumento que Dios ha ordenado para que éste sea cumplido. En capítulos posteriores, utilizaremos la mayor parte del tiempo considerando el sacerdocio, que sirve como tipo de su magnífica intención.

La visión debe preceder a la construcción

En proverbios leemos
Proverbios 29:18

18 Cuando falta la profecía, el pueblo se desenfrena, pero el que guarda la Ley es bienaventurado.

La palabra “visión” tiene un enorme significado en el servicio del Señor. La visión es lo que nos da el incentivo espiritual. Es aquello que nos mantiene unidos al Señor, dándonos un sentido de propósito y destino. Sin visión nos desintegramos. Sin un sentido de destino, nos convertimos en indisciplinados. La visión une. La falta de visión produce división.

La visión es aquello que trae al pueblo de Dios hacia una unidad cohesiva. Tiene un poder fortalecedor, emancipador y a la vez sostenedor. Sin visión nos haremos pedazos y seremos desparramados sin control alguno. Ver el propósito eterno nos provee con una visión que nos gobierna. Lamentablemente, muchos cristianos no son capaces de percibir la visión de Dios y Su interés. En su lugar, a menudo miden el interés de Dios en función de sus propios intereses. El resultado es que muchos de los hijos de Dios carecen del incentivo espiritual, ningún sentido del propósito que hay detrás de su obra. Se encuentran divididos con respecto a sus objetivos.

Dios desea revelarnos Su intención con objeto de extraernos de nosotros mismos, de tal manera, que Su corazón y Su interés puedan convertirse en nuestro corazón y nuestro interés.

Jessie-Penn Lewis escribió:

“El alma tiene siempre que tener una visión celestial que la separa de las cosas terrenales. Los ojos del corazón deben ser iluminados para conocer la esperanza de su llamado. Cuanto más clara sea la visión, más nos abandonaremos en el Espíritu Santo para que logre su cometido y más intensa será la sed de Dios – un horno de deseo intenso que ha de ser creado por el mismo Espíritu Eterno y que es la suprema condición de conocer a Dios.”

¡Qué apropiadas a nuestro tiempo son estas palabras!

De acuerdo con la Biblia, visión siempre precede a construcción. La revelación siempre precede a la obra. Tenemos que prestar especial atención a este esencial principio espiritual. ¿Ven?, Dios quiere que nosotros construyamos para Él. Sin embargo, antes de que podamos construir tenemos que tener claro lo que va a ser el edificio. Moisés tuvo que ver la arquitectura del tabernáculo antes de estar listo para construirlo. Tomó cuarenta días en la Montaña Sagrada de Dios para revelar a Moisés el trazado de Su tabernáculo.
Éxodo 25:40

40 Mira y hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte.

Fue solamente después que Moisés vio y entendió el diseño, cuando estuvo calificado para construir.

De la misma manera el rey David tuvo primero que recibir la visión de la casa de Dios antes que su hijo Salomón pudiera más tarde construirla.

1 Reyes 5:5

5 Yo, por tanto, he determinado ahora edificar una casa al nombre de Jehová, mi Dios, según lo que Jehová dijo a mi padre David: “Tu hijo, a quien yo pondré en el trono en lugar tuyo, él edificará una casa a mi nombre”.

1 Reyes 8:17

17 Mi padre David tuvo en su corazón edificar una casa al nombre de Jehová, Dios de Israel.

De acuerdo con el mismo principio espiritual, antes que el apóstol Pablo se convirtiera en el sabio maestro constructor, primero tuvo que ver la celestial visión del Señor Jesucristo y Su cuerpo.

Hechos 26:19

19 »Por lo cual, rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial,

1 Corintios 3:10

10 Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo, como perito arquitecto, puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.

De igual manera antes que podamos construir de acuerdo a la forma de pensar de Dios, tenemos primero que tener una revelación del patrón Divino.

El propósito eterno es la visión trascendental y patrón que Dios ha dado al hombre para que pueda construir para Él, vivir para Él, y satisfacer a Él. De esta manera, el grado de utilidad que podemos ofrecer al Señor, está en gran parte determinada, en tanto seamos capaces de ver o no la última meta divina.

Supongamos, por ejemplo, que un jugador de baseball ignora la meta del juego. No importa que el jugador conozca muchas de las reglas y hasta tenga algunas habilidades para el juego, si no entiende la finalidad del juego, será de poca utilidad para su entrenador. De igual forma, un carpintero no puede construir una casa si no tiene los planos de la misma. Aunque tenga los conocimientos para construirla, si no tiene idea de lo que va a construir, sus habilidades le servirán de poco. Todo esto es igual en el rearmo espiritual.

Infinidad de cristianos trabajan y construyen, pero están ignorantes acerca del objeto de sus labores. A pesar de que puedan haber visto parcialmente algunas de las metas de Dios, han errado al no conocer el producto terminado. Como resultado los trabajos y esfuerzos han quedado cortos de alcanzar lo que es más anhelado por el corazón de Dios.

Que Dios nos revele a nosotros Su visión última para que podamos fervientemente dedicarnos en Su construcción.

El eterno propósito – Una verdad celestial
Después de haber visto la importancia del propósito eterno, Pablo arduamente trabajó para explicárselo al pueblo de Dios. La epístola a los Efesios es el libro más espiritual del Nuevo Testamento ya que en él revela el eterno propósito más claramente que en ningún otro libro de la Biblia.

La mayor parte de esta epístola es vista bajo la perspectiva de Dios – la mayoría vista desde los cielos. Por esta razón Efesios contiene el tema de mayor relevancia que el resto de las escrituras. La verdad de Dios alcanza su punto más alto en esta carta. Y es más, es solamente en la carta a los efesios donde encontramos el “eterno propósito”
Efesios 3:11

11 conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús, nuestro Señor,
El propósito eterno, por tanto, es una verdad celestial. En los capítulos 1 al 3 de Efesios, Pablo virtualmente acaba con el lenguaje tratando de ayudar a los santos a entender el propósito divino. Consideremos las siguientes frases:

para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él... que él alumbre los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos... Al leerlo podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo... y de aclarar a todos cuál sea el plan del misterio escondido desde los siglos en Dios, el creador de todas las cosas... a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.

Para algunos creyentes, las verdades divinas enseñadas en el libro de Efesios son “demasiado espirituales” para que ellos las puedan apreciar. Tales individuos prefieren las cartas de corrección y las de carácter práctico, tales como Corintios y Filipenses en lugar de la celestial y espiritual dirigida a los efesios, a los colosenses y a los romanos. No es extraño oír exclamar a esos creyentes: “tenemos que salirnos de las nubes, bajarnos de los cielos y ser más prácticos”. No obstante este criticismo revela una falta de entendimiento y compresión concerniente a cuán apropiada es la verdad de Dios.

Toda la práctica experiencia en el Señor descansa sobre los cimientos de ver la realidad espiritual que le corresponde. En otras palabras, la verdad eterna (divina verdad que es objetiva) siempre precede la verdad experimental (divina verdad que es subjetiva). Por ejemplo, tenemos en que, primer lugar, ver el hecho trascendental y eterno de nuestra participación con Cristo en Su cruz...

Romanos 6:6

6 Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado,

Gálatas 2:20

20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

...antes que nosotros, experimentalmente seamos capaces de, diariamente, tomar nuestra cruz.

Lucas 9:23

23 Y decía a todos:

—Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame.
1 Corintios 15:31

31 Os aseguro, hermanos, por la gloria que de vosotros tengo en nuestro Señor Jesucristo, que cada día muero.

Es el ver que hemos sido crucificados con Cristo lo que permite al Espíritu Santo otorgarnos el poder de prácticamente morir en nosotros mismos diariamente. Por tanto, lo que Cristo nos da es la verdad eterna; que el Espíritu Santo trabaja por medio de nosotros es la verdad experimental. El trabajo del Espíritu Santo es para incorporar en nosotros lo que Cristo ha hecho por nosotros. Por tanto, sin antes haber podido ver las objetivas verdades celestiales, descritas en Efesios y Romanos, no puede uno apropiadamente practicar debidamente las verdades subjetivas y terrenales escritas en Corintios y Filipenses.

Para el hombre espiritual, las verdades espirituales son más reales que las prácticas verdades. Es solamente para el hombre terrenal que las verdades celestiales son idealistas y sin sentido. Cuando la mente natural demanda ver el fuego, escuchar la voz y tocar los bordes del Monte Sinaí con sus sentidos, la mente espiritual puede percibir con el espíritu al pueblo celestial sentado en el monte Sión.

Hebreos 12:18-24

18 No os habéis acercado al monte que se podía palpar y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad,

19 al sonido de la trompeta y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no les siguiera hablando,
20 porque no podían soportar lo que se ordenaba: «Si aun una bestia toca el monte, será apedreada o asaetada».
21 Tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: «Estoy espantado y temblando».
22 Vosotros, en cambio, os habéis acercado al monte Sión, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,
23 a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos. Os habéis acercado a Dios, Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,
24 a Jesús, Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.
Dios llama a Su pueblo para que abandone “el monte que puede ser tocado” y venga “al monte Sión”, tal como leemos en los versículos 18 y 22. Por tanto, si vamos a tener algún progreso en la vida espiritual, tenemos que, en primer lugar venir a Efesios, para percibir “la visión celestial”. Debido a la longitud de este Estudio, para seguir leyendo su contenido descarge la versión en formato PDF.

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