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El apóstol Pedro no ejerció el pontificado de Roma por 25 años

No existe prueba alguna histórica de que Pedro ejerciera el cargo de obispo de la Iglesia de Roma por 25 años, como pretenden los católicos, ni mucho menos. Todo lo que dice la Iglesia Católica acerca del pontificado de Pedro en Roma, se basa en una tradición posterior en 120 años a la muerte del gran apóstol, en la cual se afirma solamente que murió juntamente con san Pablo en aquella ciudad. Según los Hechos de los Apóstoles, Pedro se quedó en Jerusalén después de la muerte de Esteban. Pablo, diecisiete años después de su conversión (que no ocurriría sino algunos años después de la muerte de Cristo), encontró al apóstol Pedro ejerciendo todavía su ministerio en aquella ciudad (Gálatas 1:18 y 2:1). Entonces convinieron los dos grandes apóstoles, juntamente con Jacobo y Juan, que Pedro dirigiría la obra entre los judíos, y Pablo la de los gentiles (Gálatas 2:7 al 10). Esta división de territorio excluye toda posibilidad de que Pedro llegase a ser el obispo de una iglesia gentil, establecida en la capital del Imperio Romano. Y mucho menos que lo fuese durante 25 años, ya que para ello no solamente habría tenido que faltar a lo pactado con Pablo, Santiago y Juan, sino que su muerte debería haber ocurrido por lo menos 20 años más tarde de la fecha en que la tradición dice que murió.

Cerca del año 58 (o sea después de dieciséis años de pontificado de Pedro en Roma, según la tradición católica), Pablo escribe su carta a los Romanos, y en ella no hace mención alguna a su obispo: aquel gran apóstol tan bien conocido por Pablo, como vemos en otras epístolas suyas. Al final de esta carta hay una lista de 27 cristianos de Roma, a los cuales el apóstol envía saludos, poniendo alguna frase de elogio para cada uno de ellos; pero no envía ningún saludo para Pedro, el pastor de la Iglesia. ¿Es ello concebible, de ser cierto el pontificado de Pedro en aquella ciudad?

Como tres años después, Pablo mismo llegó a Roma, y muchos cristianos salieron a recibirle a una distancia de 25 kilómetros. Si Pedro hubiese estado en Roma, ¿no tendríamos alguna noticia del encuentro de estos dos grandes adalides de la misma causa cristiana, por el camino, o en la capital misma? Pero ni una palabra de ello nos dice el autor de los Hechos de los Apóstoles.

Pablo residió dos años en Roma, en calidad de preso custodiado, en la casa que tenía alquilada. Si Pedro se halló ausente al tiempo de su llegada, como dicen algunos apologistas católicos, debió haber vuelto en tan largo espacio de tiempo. Durante estos dos años Pablo escribió muchas epístolas, y en casi todas ellas envía salutaciones de la Iglesia y de varios cristianos prominentes de Roma; pero nunca menciona a Pedro. En la carta dirigida a los Colosenses da los nombres de sus colaboradores, y añade: "Estos solos me ayudan en el reino de Dios" (Colosenses 4:7, 11). Pero entre éstos no se halla Pedro, cuando de haber sido el obispo de Roma debía figurar como el primero de sus ayudadores.

En su 2ª carta a Timoteo, refiriéndose Pablo al final de estos dos años, cuando fue presentado a Nerón, dice: "En mi primera defensa nadie me asistió; todos me desampararon: ruego a Dios que no les sea imputado" ¿Podemos creer que Pedro era uno de los que desampararon al gran apóstol de los gentiles, si hubiese sido el obispo de Roma? ¿No debía haber aquí una honrosísima excepción a su favor? Los cristianos evangélicos tenemos demasiada buena opinión del gran apóstol Pedro, que tan fiel se mostró después de su confirmación al apostolado, para inferirle la injuria de suponer que se hallaba en Roma en semejante ocasión.

Poco antes de su muerte, como lo expresa al decir: "Yo ya estoy para ser ofrecido, y el tiempo de mi partida está cercano", el apóstol Pablo envía por última vez saludos de cuatro cristianos principales de Roma: "Eubulo, Pudente, Lino y Claudio" (2ª Timoteo 4:21). (Es este Lino a quien los católicos suponen sucesor de Pedro y segundo papa de Roma). Pero el nombre de Pedro no es mencionado, a pesar de que faltaban pocos días para que, según la tradición católica, Pedro y Pablo fuesen ejecutados juntos en el monte Tiber, cercano a Roma. De todos estos hechos se deducen, de un modo indubitable, las siguientes conclusiones:

Que Pedro nunca fue obispo de Roma; y que su pontificado de 25 años es una mera leyenda, ya que no existen pruebas históricas de que él estuviera, no 25 años, sino ni siquiera una semana, ejerciendo el pontificado en aquella ciudad; y, en cambio, nos vemos abrumados de hechos que lo contradicen.

Nuestros opositores se rasgan las vestiduras ante las palabras de este párrafo. Sin embargo, ¿dónde está la prueba concreta del pontificado de Pedro en Roma, ni por 25 años (lo que es totalmente imposible a la luz del Nuevo Testamento), ni por ningún período de tiempo? No existe un documento de la época que lo acredite, ni tampoco alguna declaración del propio apóstol Pedro en el sentido de nombrar un sucesor.

Es muy extraño que aquellos obispos antiguos que, acuciados por la conveniencia de formar un bloque en medio de las controversias dogmáticas de la época, tratan de establecer la supremacía del obispo de Roma como sucesor de Pedro, no traigan a luz, en sus tiempos, tan cercanos al gran apóstol, ningún documento de su pluma, ni de la de los primeros obispos de Roma, que demuestre que el apóstol les confirió de un modo concreto tal sucesión y poder.

Si Pedro no ejerció el pontificado en Roma, mal podía nombrar como sucesor suyo a un obispo de aquella ciudad.

Lo más seguro es que no lo hizo en aquella ciudad ni en parte alguna; pues el título de Jefe Universal de la Iglesia el gran apóstol de los judíos (Gálatas 2:8) no lo pretendió jamás, ni ningún cristiano de su tiempo se lo atribuyó, de modo alguno.

Si ello era debido a la mucha humildad del fiel apóstol de Jesucristo, como alegan los católicos, esta virtud de su carácter (poco imitada, por cierto, por algunos que se han llamado sucesores suyos), no debía impedirle nombrar un sucesor. Era su deber hacerlo, para evitar disputas en la Iglesia, si el cargo existía. ¿Por qué no lo hizo? Por la sencilla razón de que él había oído decir a Cristo: "Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" Porque: "Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos" Sabía que la Iglesia era una sociedad espiritual y no mundana, en la que cada fiel es responsable directamente a Cristo, y no intentó organizarla como sociedad humana. Recordaba, también, las palabras del Maestro: "El que quiera ser el primero, sea el postrero de todos"; y no trató de darle un jefe visible.

Los católicos podrán poner en duda estas razones del apóstol (a pesar de que el sacerdocio universal de los creyentes se halla enseñado bastante bien en su primera carta, cap. 2, vers. 9), pero lo que no pueden negar es que no existe documento, de parte del apóstol o de otros cristianos de su siglo, que demuestre lo contrario.

De esperar era que en su segunda epístola, cuando el apóstol Pedro declara la proximidad de su fallecimiento (cap. 2; vers. 14), dijese a quién tenían que obedecer una vez él hubiere dejado "su tabernáculo". Pues en lugar de dar el nombre de un sucesor, se limita a decir que: procurará dejarles memoria de las cosas de las cuales él había sido testigo, en cuanto a la vida gloriosa de Nuestro Señor Jesucristo. Esta promesa quedó cumplida, según los santos padres, en la redacción del Evangelio de S. Marcos, el cual fue escrito, según Papías, bajo la inspiración de Pedro.

Los católicos tradicionalistas dicen que nombró a Lino; pero no aportan de ello ninguna prueba.
Pero, entonces, ¿con qué razón y bajo qué títulos puede llamarse el actual papa de Roma sucesor de Pedro? En virtud de una tradición que se ha prolongado por muchos siglos. Pero la cuestión no es desde cuántos siglos los obispos de Roma se consideran sucesores de Pedro y jefes de la Iglesia, sino si lo son en realidad. Si fueron nombrados como tales; si existen pruebas de tal sucesión, donde debieran ser halladas, en los primeros siglos. ¡Tan fácil como hubiera sido al apóstol Pedro resolver la debatida cuestión con dos líneas que hubiera escrito en las cartas, reconocidas universalmente como suyas por católicos y protestantes! ¡Una palabra solamente, un nombre: Lino, y la unidad de la Iglesia hubiera quedado para siempre establecida! Pero no lo hizo. ¿Por qué?

Primeramente, porque, como hemos podido ver, Pedro no tenía relación con estos buenos cristianos de Roma, entregado como se hallaba a su ministerio entre los judíos de Oriente.

En segundo lugar, porque no era Pedro quien guiaba su propia pluma, sino que como él mismo declara: "Los santos hombres de Dios escribieron siendo inspirados por el Espíritu Santo> (2.1 Pedro 1:21). Esta gran realidad se cumplía en su propia persona. Y el Santo Espíritu de Dios, que conocía los destinos de la verdadera Iglesia de Cristo, no podía de ningún modo sancionar el sistema autoritario y abusivo que iba a formarse, en el curso de los siglos, sobre el nombre del gran apóstol.

Por último la prueba mas evidente. Lo que el mismo Cristo enseñó al respecto.
Poco después de que, segun la mala interpretación romanista, de Mat. 16:18 donde dicen que quedó establecido el Primedo de Pedro, los otros discípulos aun discuten quien sería el MAYOR EN EL REINO Mat.20:25 y 26, leemos: "Entonces Jesus, llamándoles, dijo: Sabeis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas y los potentados las oprimen con su autoridad. Mas entre vosotros no será así , sino que el que quiera hacerse grande entyre vosotros, sewrá vuestro servidor"
Si discutian quien estaria a su derecha e izquierda no había mejor ocasión para decirles que aquello ya estaba establecido que el Primado reposaba sobre Pedro. Pero no es eso lo que les dice. Lo que les dice es que no habrían jerarquías ni autoridad entre ellos. Señala claramente que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas y las oprimem y ahí tenemos a los papas que lo que pretenden no es oprimir a las naciones, sino al mundo entero. Un papa se atrevió a decir que solo él tenía el derecho de lucir las Insignias Imperiales. Pues baya forma de seguir a Jesucristo.
Bendiciones

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Tobi

Fuente: ForoCristiano.com.








4 Comentarios


PEDRO, OBISPO DE ROMA
Por ello, ya en las primeras comunidades cristianas, como más tarde en toda la Iglesia, la imagen de Pedro es aquella del Apóstol que, a pesar de su debilidad humana, fue constituido expresamente por Cristo en el primer lugar entre los Doce y llamado a desarrollar en la Iglesia una propia y específica función. Se trata de una verdad acogida y vivida antes que conceptualizada como hoy lo hacemos. Pero no hay duda que desde el inicio del peregrinar de la Iglesia se vivió la primacía del Obispo de Roma. Como tantas otras verdades atesoradas por la Iglesia, el Espíritu Santo iría iluminando la fe de la Iglesia para profundizar en la comprensión de esta realidad.
De la presencia de San Pedro en Roma tenemos múltiples evidencias históricas, tanto arqueológicas como literarias. Aunque no se mencione expresamente en el Nuevo Testamento, es muy posible que su primera carta fuese escrita desde Roma, pues ahí se lee: «Os saluda la (Iglesia) que está en Babilonia»[9], siendo "Babilonia" un nombre utilizado en la antigua literatura cristiana para referirse a Roma. Asimismo, antiguos escritores eclesiásticos, como Papías de Hierápolis (siglo II) y Clemente de Alejandría (siglo I) hacen mención de la estancia de Pedro en Roma. De igual modo, San Clemente Romano (siglo I), tercer Sucesor de San Pedro, recuerda su martirio en la Ciudad Eterna.
A ello se suman numerosos argumentos arqueológicos. Dan testimonio de la permanencia en Roma, y particularmente de su muerte, la investigación realizada en torno a la tumba del Apóstol, en especial luego de los descubrimientos realizados en el siglo XX debajo de la Basílica de San Pedro. Lo que la tradición había conservado y transmitido con fidelidad durante veinte siglos fue confirmado por las excavaciones iniciadas bajo el Pontificado del Papa Pío XII, que llevaron a descubrir, justo debajo del Altar Mayor de la Basílica, una tumba e inscripciones que llegan a indicar con gran probabilidad que se trataba de la tumba del Príncipe de los Apóstoles.
UNA VERDAD TRANSMITIDA POR LA TRADICIÓN
La Tradición -coincidiendo con los datos bíblicos-ha transmitido la verdad sobre el primado de Pedro a lo largo de los siglos. La historia da testimonio de que desde los primeros tiempos la sede romana, fiel a las palabras de Cristo, siempre ha reclamado para sí el primado, y que ese primado ha sido siempre y
libremente reconocido por la Iglesia universal. El testimonio más antiguo que poseemos es el del Papa Clemente, hacia el año 90, cuando envía una carta a la comunidad de Corinto para dirimir una cuestión entonces discutida. Unos años después, otro gran santo, Ignacio de Antioquía, se refería a la Iglesia de Roma como la que «está puesta a la cabeza de la caridad». La palabra en griego para «caridad» es agape,y al utilizar esta palabra, Ignacio se refería a la Iglesia toda. Por tanto, ya en el tiempo de San Ignacio, a principios del siglo II, era claro que la Iglesia de Roma se encontraba a la cabeza de toda la comunidad cristiana.
Los testimonios abundan, en especial en los siglos posteriores, y nos van confirmando aquella verdad vivida desde el inicio. Así lo experimentaron también desde los primeros siglos numerosos peregrinos que fueron atraídos a Roma para visitar los lugares santos, entre los que destacaba la tumba del Apóstol Pedro, que ya desde ese tiempo se veneraba en el Vaticano. Visitaron la sede de Pedro los hombres más ilustres del mundo cristiano antiguo, como Ireneo de Lyon (siglo II) y Orígenes (siglo III), manifestándose así la especial veneración que se tenía hacia la ciudad de Roma en las diversas comunidades cristianas. Poco a poco irá aflorando también la hermosa imagen de la Iglesia
[1] Enviado por yhave el 03/08/2008 a las 00:08:38


Pedro si ejercio pontificado en Roma por que Clemente Dijo Papias y no se quien mas.... es como si yo dijera, creo que la luna es de queso porque eso me dijo pepito. acaso estos hombres eran infalibles?? nunca!.Solo Jesucristo lo fue
dices que se hallo la tumba de Pedro, pero, que te asegura que esta prueba es verdadera?
despues de todas las atrocidades (no se pueden negar) que a cometido la ICAR, que es un fraude mas en toda su truculenta historia?: solo un papel mas en la cima de una montaña de basura.
[2] Enviado por cristianaxsiempre el 10/11/2008 a las 21:11:47


Alabado sea Nuestro Señor Jesucristo...

Estimado hermano Tobi he leído con atención su artículo y cada uno de los cuestionamientos que en el hay, como es de saber dentro de la caridad cristiana está corregir fraternalmente al hermano. Espero con todo respeto responderle a usted y a quienes lo leen.

Pedro si estuvo en Roma y murió allí:

Muchos alegan que Pedro no puede haber sido el Obispo de Roma, y el primer Papa, porque la Biblia no dice que él haya estado nunca en Roma. La Biblia, sin embargo, no niega que el haya estado en Roma tampoco. Examinemos los escritos de la Iglesia en sus comienzos, y toquemos un poco de arqueología.

Misión Apostólica:

Decía el historiador protestante Robert Maclauner que "los inicios del cristianismo apuntan hacia Roma". Del mismo modo, agregaba San Ambrosio en el siglo IV, que "allí donde está Pedro está la Iglesia Católica". Según la tradición antigua el apóstol Pedro fue siete años obispo de Antioquía, luego al ser liberado de la cárcel en Jerusalén en el año 42, se dirigió a la capital del imperio romano, y se puso al frente de aquella comunidad cristiana que había sido escogida por Dios.

Eusebio y San Jerónimo sugieren que fueron veinticinco años; sin embargo, no fueron continuos, pues Pedro estuvo de nuevo en la Ciudad Santa en el año 49 o 50. Quiere decir que Roma era su sede principal, pero los apóstoles eran considerados como pertenecientes a toda la Iglesia Católica. Cuenta una leyenda piadosa que hacia el año 60 Pedro se encontraba de camino a la misma ciudad, y se le apareció Jesús que le dijo que iba para ser crucificado otra vez. El mismo Señor había anunciado que Pedro moriría por su fe, glorificando con su muerte a Dios (Juan 21,19).

Pruebas bíblicas:

Pedro fue el primer Obispo de Roma, y el que tenga esta posición, es el Papa. Su tumba fue encontrada más tarde bajo el altar de la Basílica de San Pedro en 1965. Está sencillamente marcada con su nombre y hay restos humanos en ella. Pedro dijo en 1Pd 5:13, "Os saluda la Iglesia de Babilonia (Roma), partícipe de vuestra elección, y mi hijo Marcos." Como los Apóstoles estaban siendo perseguidos, y los romanos estaban buscándolos, ellos usaron códigos y Babilonia era el código para Roma, entonces Pedro estaba escribiendo desde Roma. Además, Pablo escribió a los Colosenses desde Roma, e indica que Marcos estaba con él allí en Col 4:10.

Martirio de Pedro:

Cuando el primer Vicario de Cristo llegó a Roma, los cristianos la identificaban como la otra "Babilonia la grande", la ciudad construida sobre siete colinas (Apocalipsis 17,9); era la capital de los nuevos opresores idólatras, metrópoli grande, lujosa y pecadora (14,8;17,5;18,1ss), con un gran poder político, militar y económico. No menos corrompido era su emperador Nerón César (54-68), nombrado por San Juan en el libro de las revelaciones como la Bestia, el 666, que es un número de hombre (13,18).

Ahora bien, en el año 64 el maniático monarca mandó a incendiar la ciudad, culpando a los cristianos, que eran considerados como una secta judía, hostiles a la sociedad pagana, y acusados de rendirle tributo a Jesucristo en vez que al emperador y a sus ídolos. El historiador romano Tácito narra como a los cristianos se les colocaba pieles de animales para ser devorados por los leones y los mastines en el circo, o untándoles grasa de cerdo para ser luego amarrados a los postes en los jardines imperiales o en la Vía Apia, como antorchas humanas en la noche. Cumpliendo así la célebre frase de Tertuliano: "la sangre de los mártires es semilla para nuevos cristianos" (comparar con Apocalipsis 18,24).

En esta misma persecución fue hecho prisionero el apóstol Pedro en la cárcel mamertina, y luego crucificado boca abajo en un acto de humildad, cerca al circo romano, en la colina vaticana. Aquí fue enterrado por sus seguidores en un cementerio contiguo; se decía que una pared de color rojo marcaba el lugar.

Lactantius, 'La manera por la cual los perseguidos murieron: Esta carta está dirigida a Donatus. No solamente muestra que Pedro estaba actualmente en Roma, sino que murió ahí a manos de Nerón. CAP. II. Sus apóstoles eran en ese tiempo once en número, a los cuales se agregaron Matías, en el lugar de Judas el traidor, y enseguida Pablo. Después se dispersaron a través de toda la tierra a predicar el Evangelio, como el Señor el Maestro les había ordenado; y durante 25 años, y hasta los comienzos del reino del Emperador Neron, ellos se ocuparon de asentar los cimientos de la Iglesia en cada provincia y ciudad.

Y mientras Nerón reinaba, el Apóstol Pedro vino a Roma, y, a través del poder de Dios comprometido en él, realizó ciertos milagros, y, al volverse muchos a la verdadera religión, edificó un templo fiel y estable al Señor. Cuando Nerón escuchó estas cosas, y observó que no sólo en Roma, pero en todas partes, una gran multitud se rebelaba diariamente a la adoración de ídolos, y, condenando sus caminos viejos, iban a la nueva religión, él, un odiado y pernicioso tirano, saltó adelante para arrasar el angélico templo y destruir la verdadera fe. El fue el primero en perseguir a los siervos de Dios; el crucificó a Pedro, y asesinó a Pablo: el no se escapó con impunidad, pues Dios vio la aflicción de Su gente, y por lo tanto el tirano, despojado de autoridad, y precipitado desde lo alto del imperio, de repente desapareció, e incluso el lugar de entierro de esa perniciosa bestia salvaje no se vio en ninguna parte

Pruebas históricas:

Treinta años después del martirio del apóstol, el Papa San Anacleto construyó un oratorio donde los fieles se reunían. También se encuentra el testimonio del Papa San Clemente Romano, quien escribió una carta contemporánea del evangelio de San Juan (90 d.C.), en la que narra la muerte gloriosa del pescador de Galilea. En el siglo II, San Ignacio de Antioquía (carta a los Romanos alrededor de 107), San Papías, San Clemente de Alejandría, Tertuliano ("La objeción contra los herejes': CAP.XXXII.-Ninguno de los herejes reclaman sucesión de los Apóstoles. 8. "...como la iglesia de Smyrna, la cual establece que Policarpio fue colocado ahí por Juan; como también la iglesia de Roma, la cual presenta a Clemente como si hubiera sido ordenado en manera similar por Pedro), Clemente de Corinto (carta a los Corintios en 70 D.C), el obispo Dionisio de Corintio (carta al 12avo Papa Soter in 170 D.C) y el llamado canon moratoriano; confirman el martirio de los príncipes de la iglesia "Pedro y Pablo" en Roma.

De los relatos no cristianos resalta la crónica de Celso al emperador Adriano (117-38), quien asegura que el nombre de Pedro gozaba de popularidad en la capital del imperio. A principios del siglo III San Ireneo, obispo de Lyon, escribe la lista de los obispos de la Ciudad Eterna, en la que dice que "después de los santos apóstoles (Pedro y Pablo) hubieran fundado la iglesia, pasó a ocupar el episcopado romano Lino (mencionado por San Pablo en 2 Timoteo 4,21), y después le sucedió Anacleto y tras éste Clemente (Romano), quien conoció en persona a Pedro". En el año 251, San Cipriano llama a la iglesia romana como "la silla de Pedro y la iglesia principal". Igual opinión tiene en el siglo IV el historiador eclesiástico, Eusebio de Cesarea, basado en documentos del siglo II.

El campo de la arqueología:

En cuanto a las pruebas arqueológicas del sepulcro de Pedro en Roma, se tienen noticias antes que se construyera la basílica que lleva su nombre, por el emperador Constantino en el siglo IV, exactamente encima de la tumba del santo apóstol, en donde los primeros cristianos celebraban la eucaristía y enterraban en las paredes y en el suelo de las galerías a los mártires, incluyendo varios Papas (siglos I-IV).

A principios del siglo XIX, las catacumbas del Vaticano fueron identificadas en su totalidad, y a finales del mismo siglo se descubrió la cripta de los Papas con los epitafios del siglo III, de Ponciano, Fabiano, Cornelio y otros. En el Vaticano se encuentran además los restos de muchos Papas de los tiempos modernos, como los cuerpos incorruptos de San Pío X y del Beato Juan XXIII, que están expuestos a la veneración pública. Asimismo, en las excavaciones efectuadas en 1915 en la gruta de la basílica de San Sebastián, se halló un muro cubierto con invocaciones a los apóstoles Pedro y Pablo, donde sus reliquias fueron llevadas por un tiempo, debido a las persecuciones del emperador Valeriano (253-60).

Desde el año 1941 se realizaron nuevas investigaciones en las catacumbas del Vaticano por orden del Papa Pío XII, el grupo estaba conformado por cuatro expertos del instituto pontificio de arqueología cristiana. Encontraron pinturas, mosaicos con símbolos de los inicios de la iglesia como el pez, la paloma, el ancla y el cordero; figuras de Cristo y escenas bíblicas, imágenes religiosas, monedas, tumbas de cristianos y paganos.

En el año 1958 bajo el pontificado de Juan XXIII se dio la noticia que los arqueólogos habían dejado al descubierto un grueso muro de color rojo, al lado hallaron varias cajas de plomo llenas de restos de diferentes personas y animales domésticos. En una de las cajas se verificó por pruebas de laboratorio los huesos de un hombre robusto entre los 60 y 70 años de edad, del siglo Primero de nuestra era; los mismos fueron identificados plenamente por Pablo VI en 1968, como las "reliquias de San Pedro", que ya habían sido mencionadas en el año 200, por el clérigo romano Cayo, como el "trofeo" del Vaticano.(25) Los huesos del apóstol fueron depositados en una capilla debajo del altar mayor de la basílica de San Pedro, y permanecen visibles en una urna con un cristal.

En otra basílica romana "San Pedro in Vincoli", se conservan según se cree las Cadenas con que ataron al santo apóstol en Jerusalén, y que fueron encontradas en una peregrinación por Eudoxia, esposa del emperador Teodosio II. Una parte de dichas Cadenas quedaron en Constantinopla, y algunos eslabones fueron enviados a Roma. Posteriormente, el Papa San León el Grande, unió estos eslabones con otros que se conservaban de la preciada cadena. Es por eso y más que estamos seguros que el Apóstol Pedro vivió y murió en Roma. Sede principal del primado de Roma.

Hermano como puede darse cuenta hay escritos del primer y segundo siglo y no como usted afirmaba que no existian.

Como me he extendido un poco en responderle, veo necesario dejar para una proxima oportunidad hablar sobre la primacia del Apostol Pedro quien es el primero entre iguales y sobre la suceción apostolica.

Y con todo respeto te invito a que conozcas en serio lo que es la fe cristiana (Ef 4,13), la Biblia (2 Tes 2,15) y la Iglesia de Cristo (Ef 5,25). Estudia la historia del cristianismo y ora para que Dios siga actuando en tu vida. Dios te ama y espera en el redil de plenitud que ha dejado: La Iglesia católica (Mt 16,18).

Fuente: defiendetufe.org
[3] Enviado por Segun_todos el 04/06/2009 a las 22:06:25


Tobi, es una pena que ustedes como sectas tomen ciertos tomos de la biblia y usando nombres como la luz del mundo, iglesia universal, los caminos de dios etc, etc, etc, funden una iglesia y atraen a la gente desprestigiado a la iglesia catolica y ensenandoles pasaje a su manera que el que quiera ser grande entre vosotros sera nuestro servidor o que donde hay mas de dos alli esta dios, nadie esta contradiciendo esto por que los mismos disipulos tenian seguidores que servian a dios que se unieron a ello por medio de los apostoles, por medio de pedro y cuando dicen que dios esta donde hay mas de dos yo lo siento hasta en mi casa cuando me uno con mi familia a orar pero no por esto voy a ir y comenzar una secta y comenzar a generar dinero y pidiendo el diezmo el senor jesucristo nunca pidio dinero ustedes trasverzan la palabra, y si Dios en su misericordia envio a su hijo para muchas misiones y entre ellas fue fundar su iglesia y su hijo como lider, pero no nos limita a nosotros a servirle pero si siempre bajo su iglesia tambien el senor habla de los falsos profeta que vendran en su nombre y hay de aquel que cambiara su palabra le voy a poner el ejemplo de las ovejas, ellas nesecitan ser guiadas por el pastor q lasdirije para que no se desvien,en su mismo corral, no negocien LA PALABRA. yo eh visitado muchas iglesias y es una pena como unas iglesias hablan de la otra y si ustedes dicen que la iglesia catolica en el vaticano es lujosa y que no se cuanto recuerden NO MIREN LA PAJA EN EL OJO AJENO SIN MIRAR LA SUYA PROPIA no hay pastor de estas sectas que viva humilde y pobre, tambien suenan como con resentimiento y odio al referirse al catolico recuerden que al senor no le agrada este sentimiento y el sufre al mirarnos desunido y contradiciendole, en cuanto a los idolos falsos y las imagenes de nosotros los catolicos estan muy lejos de comparar las imagenes son como que usted tenga una foto de sus seres queridos no hacemos dioses ni proclamamos que ellos son nuestro salvador. salvador solo hay uno y nadie llega al padre sin llegar al hijo, y en cuanto a los santos apostoles fueron escojidos x el mismo senor.
[4] Enviado por vanessa silva el 26/10/2010 a las 00:10:01


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