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¿Sómos como el justo Lot?

Otra aportación de nuestro hermano Raúl Horcada, excelente autocrítica.

Me comenta dicho hermano que si alguien desea darle su opinión le puede escribir a:

.(JavaScript must be enabled to view this email address) Una visión de La Iglesia de hoy...

¿SOMOS COMO EL JUSTO LOT?

(Raúl Horcada)

Hoy quiero llamar la atención acerca de un pasaje de la escritura en el NT, en la epístola 2da del Apóstol Pedro.

2P. 4:7-8: “Pero libró al justo Lot, abrumado por la conducta pervertida de los malvados, 8(pues este justo, que habitaba entre ellos, afligía cada día su alma justa viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos).”

En estos versos, podemos ver como el Espíritu Santo, trata a Lot como un Justo, que afligía viendo y oyendo cada día sus hechos malos. Creo que en este caso Pedro está rescatando una realidad de lo que pasaba con Lot, y creo que también pasa hoy con los cristianos que vivimos en este mundo, al ver cada día las inmoralidades, las injusticias, las perversiones de todo tipo y calibre, el hambre de miles de niños, la impunidad de los que detentan el poder y corruptamente se enriquecen a costa de los que trabajan y no tienen que comer, los abusos a los que son diariamente sometidos infinidad de niños en hogares de todo tipo y extracción social, la prostitución infantil, el avance descarado de la homosexualidad y la aceptación de la misma en todos los ámbitos como si fuera algo normal y que pertenece a la privadísima elección de cada uno, los crímenes de los que por la justicia y la defensa de los que menos tienen, son realizados a diario; el tráfico de drogas que ya está difundido en todo el mundo, contaminando a cada vez mas jóvenes niños, que se envenenan y mueren en las garras de satanás, sin oportunidad de conocer el Evangelio. Podría seguir con esta lista por muchísimos mas renglones, pero creo que con esto basta como para ponernos en tema.

Cualquier cristiano medianamente despierto debe afligir su alma diariamente solo al leer el diario o escuchar los noticiarios, y no es para menos. Pero me gustaría ir un poco mas atrás en la Escritura para tomar esta comparación de Lot con nosotros hoy día. El relato lo encontramos en Génesis, caps. 13; 18 y 19.

Veamos el cap. 13:5-13: “También Lot, que iba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas. 6Y la tierra no era suficiente para que habitaran juntos, pues sus posesiones eran muchas y no podían habitar en un mismo lugar. 7Hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot. (El cananeo y el ferezeo habitaban entonces en la tierra.) 8Entonces Abram dijo a Lot: “No haya ahora altercado entre nosotros dos ni entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos. 9¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si vas a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si a la mano derecha, yo iré a la izquierda”.

10Alzó Lot sus ojos y vio toda la llanura del Jordán, toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar, antes que Jehová destruyera Sodoma y Gomorra. 11Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; se fue, pues, Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro. 12Abram acampó en la tierra de Canaán, en tanto que Lot habitó en las ciudades de la llanura y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma. 13Pero los habitantes de Sodoma eran malos y cometían horribles pecados contra Jehová.”

En este relato vemos la actitud de Lot al elegir la tierra, él ve con sus ojos y elige lo mejor, la mejor tierra, incluso, de manera egoísta, ya que no pensó en su tío Abram, que lo había protegido al llevarlo consigo y con el cual se había enriquecido. Pero además Lot fue extendiendo sus tiendas, hacia Sodoma, en el vs. 13 aclara lo que eran los habitantes de esa ciudad.

Otro pasaje que quiero que veamos está en el cap.18: 1-5; 16-33: “Jehová se le apareció a Abraham en el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda, a la hora de más calor. 2Alzó los ojos y vio a tres varones que estaban junto a él. Al verlos salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, se postró en tierra 3y dijo:

-Señor, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de largo junto a tu siervo. 4Haré traer ahora un poco de agua para que lavéis vuestros pies, y luego os recostaréis debajo de un árbol. 5Traeré también un bocado de pan para que repongáis vuestras fuerzas antes de seguir, pues por eso habéis pasado cerca de vuestro siervo.

Ellos dijeron:

-Haz como has dicho.

16Los varones se levantaron de allí y miraron hacia Sodoma, y Abraham iba con ellos, acompañándolos. 17Jehová dijo: “¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, 18habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra?, 19pues yo sé que mandará a sus hijos, y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él”. 20Entonces Jehová le dijo:

-Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra aumenta más y más y su pecado se ha agravado en extremo, 21descenderé ahora y veré si han consumado su obra según el clamor que ha llegado hasta mí; y si no, lo sabré.

22Se apartaron de allí los varones y fueron hacia Sodoma; pero Abraham permaneció delante de Jehová. 23Se acercó Abraham y le dijo:

-¿Destruirás también al justo con el impío? 24Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás y no perdonarás a aquel lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él? 25Lejos de ti el hacerlo así, que hagas morir al justo con el impío y que el justo sea tratado como el impío. ¡Nunca tal hagas! El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?

26Entonces respondió Jehová:

-Si encuentro en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos.

27Abraham replicó y dijo:

-Te ruego, mi Señor, que me escuches, aunque soy polvo y ceniza. 28Quizá falten de cincuenta justos cinco: ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad?

Jehová respondió:

-No la destruiré, si encuentro allí cuarenta y cinco.

29Volvió a hablarle Abraham:

-Quizá se encuentren allí cuarenta.

-No lo haré, por amor a los cuarenta-dijo Jehová.

30Abraham volvió a suplicar:

-No se enoje ahora mi Señor si le digo: quizá se encuentren allí treinta.

-No lo haré si encuentro allí treinta-respondió Jehová.

31Abraham insistió:

-Soy muy atrevido al hablar así a mi Señor, pero quizá se encuentren allí veinte.

-No la destruiré-respondió-, por amor a los veinte.

32Volvió Abraham a decir:

-No se enoje ahora mi Señor; solo hablaré esta vez: quizá se encuentren allí diez.

-No la destruiré-respondió Jehová-, por amor a los diez.

33Luego que acabó de hablar a Abraham, Jehová se fue y Abraham volvió a su lugar.”

Lo que quiero rescatar aquí es la actitud de Abraham, ya que él le manifestó lo que deseaba en su corazón, sin mencionar a su sobrino Lot, sabiendo que Dios tendría en cuenta al justo que en la tierra de destrucción y lo salvaría.

En el cap. 14:13, Abraham es llamado Hebreo, esta palabra da origen al nombre de la nación escogida, pero es poco usada en el AT, ya que no refería a un pueblo, era una palabra muy difundida en el antiguo oriente. Este título designa a grupos no integrados a la sociedad, ya fueran mercaderes de caravanas, mercenarios en el ejercito, bandoleros o refugiados. Es decir, no se refería a un grupo nacional o racial, sino a una determinada condición social. Los antiguos israelitas no se llamaban a si mismos de esta manera, sino que los llamaban los extranjeros y generalmente en tono despectivo. Esta aclaración me recuerda a 1Co. 14:26-28:

“26Considerad, pues, hermanos, vuestra vocación y ved que no hay muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27sino que lo necio del mundo escogió Dios para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios para avergonzar a lo fuerte; 28y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es.”

Si consideramos estos vs. Y lo que quería decir Hebreo, me parece que el paralelo con la Iglesia y el pueblo de Israel se muestra una vez mas. Ahora bien quiero comenzar a ver el cap. 19, donde encontraremos dos o tres cosas que nos pueden ayudar hoy para tomar el lugar que debemos en un tiempo en el que la Iglesia NO PUEDE, NI DEBE estar quieto solo, “... afligiendo su alma cada día”.

Veamos el capítulo mencionado, Génesis 19:

“1Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Al verlos, Lot se levantó a recibirlos, se inclinó hacia el suelo 2y les dijo:

-Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo para alojaros y lavar vuestros pies. Por la mañana os levantaréis y seguiréis vuestro camino.

Ellos respondieron:

-No, esta noche nos quedaremos en la calle.

3Pero Lot porfió tanto con ellos que fueron con él y entraron en su casa. Allí les hizo banquete, coció panes sin levadura y comieron.

4Pero, antes que se acostaran, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo, desde el más joven hasta el más viejo. 5Y llamaron a Lot, gritando:

-¿Dónde están los hombres que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos.

6Entonces Lot salió a ellos a la puerta, cerró la puerta tras sí 7y dijo:

-Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad. 8Mirad, yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las traeré y podréis hacer con ellas lo que bien os parezca; solamente que a estos varones no les hagáis nada, ya que han venido al amparo de mi tejado.

9Ellos respondieron:

-¡Quítate de ahí!

Y añadieron:

-Vino este extraño para habitar entre nosotros, ¿y habrá de erigirse en juez? Ahora te trataremos peor que a ellos.

Enseguida comenzaron a forcejear con Lot, y se acercaron para romper la puerta. 10Pero los huéspedes alargaron la mano, metieron a Lot en la casa con ellos y cerraron la puerta. 11Y a los hombres que estaban a la puerta de la casa los hirieron con ceguera, desde el menor hasta el mayor, de manera que se fatigaban buscando la puerta.

12Después dijeron los huéspedes a Lot:

-¿Tienes aquí alguno más? Saca de este lugar a tus yernos, hijos e hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, 13porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra la gente de esta ciudad ha subido de punto delante de Jehová. Por tanto, Jehová nos ha enviado a destruirla.

14Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habían de tomar sus hijas, y les dijo:

-¡Levantaos, salid de este lugar, porque Jehová va a destruir esta ciudad!

Pero sus yernos pensaron que bromeaba. 15Y al rayar el alba los ángeles daban prisa a Lot, diciendo:

-Levántate, toma a tu mujer y a tus dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcas en el castigo de la ciudad.

16Como él se demoraba, los varones los asieron de la mano, a él, a su mujer y a sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad. 17Cuando ya estaban fuera, le dijeron:

-Escapa por tu vida; no mires atrás ni te detengas en ningún lugar de esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas.

18Pero Lot les dijo:

-No, yo os ruego, señores míos. 19Vuestro siervo ha hallado gracia en vuestros ojos y habéis tenido mucha misericordia conmigo al salvarme la vida, pero no podré escapar al monte, no sea que me alcance el mal y muera. 20Cerca de aquí hay una pequeña ciudad, a la cual puedo huir. Dejadme ir allá (¿no es en verdad pequeña?) y salvaré mi vida.

21Uno de ellos le respondió:

-También he escuchado tu súplica sobre esto, y no destruiré la ciudad de que has hablado. 22Date prisa y escápate allá, porque nada podré hacer hasta que hayas llegado.

Por eso fue llamado Zoar el nombre de la ciudad.

23El sol salía sobre la tierra cuando Lot llegó a Zoar. 24Entonces Jehová hizo llover desde los cielos azufre y fuego sobre Sodoma y sobre Gomorra; 25y destruyó las ciudades y toda aquella llanura, con todos los habitantes de aquellas ciudades y el fruto de la tierra. 26Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal.

27Subió Abraham por la mañana al lugar donde había estado delante de Jehová. 28Miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura, y vio que el humo subía de la tierra como el humo de un horno. 29Así, cuando Dios destruyó las ciudades de la llanura, se acordó de Abraham, y sacó a Lot de en medio de la destrucción con que asoló las ciudades donde Lot estaba.

30Pero Lot subió de Zoar y habitó en el monte, junto a sus dos hijas, porque tuvo miedo de quedarse en Zoar. Él y sus dos hijas habitaron en una cueva. 31Entonces la mayor dijo a la menor:

-Nuestro padre es viejo y no queda hombre en la tierra que se una a nosotras, conforme a la costumbre de toda la tierra. 32Ven, demos a beber vino a nuestro padre; durmamos con él, y conservaremos de nuestro padre descendencia.

33Dieron a beber vino a su padre aquella noche, y entró la mayor y durmió con su padre; pero él no sintió cuándo se acostó ella ni cuándo se levantó. 34Al día siguiente dijo la mayor a la menor:

-Yo dormí la noche pasada con mi padre; démosle a beber vino también esta noche, y entra tú y duerme con él, para que conservemos de nuestro padre descendencia.

35Dieron, pues, a beber vino a su padre también aquella noche, y se levantó la menor y durmió con él; pero él no echó de ver cuándo se acostó ella ni cuándo se levantó. 36Las dos hijas de Lot concibieron de su padre. 37La mayor dio a luz un hijo, y le puso por nombre Moab, el cual es padre de los actuales moabitas. 38La menor también dio a luz un hijo, y llamó su nombre Ben-ammi, el cual es padre de los actuales amonitas.”

Cuando los ángeles entran en Sodoma, Lot los ve llegar ya que estaba sentado a la puerta de la ciudad e inmediatamente reconoce en ellos algo especial, Lot percibe quienes eran y sin tardar los invita a morar en su casa, donde les propició su hospitalidad recibiéndolos y dándoles de comer con mucha solicitud. No solo Lot vio entrar a los ángeles a Sodoma, sino también muchas otras personas de la ciudad. Esto ocasionó el asedio de la casa de Lot, ya que la perversión de esa gente había llegado tanto, que le exigían a Lot que les entregara a los ángeles para que ellos pudieran tener relaciones sexuales orgiásticas con ellos. Lot se niega a semejante cosa y es amenazado con que abusarían de él, y es en ese preciso momento cuando los ángeles intervienen, salvando a Lot y confundiendo a los Sodomitas, hiriéndolos con ceguera.

Luego el relato nos muestra como Lot es instado por los enviados de Dios, a que saque de allí a sus yernos, sus hijas y su esposa. Los primeros no toman en serio la advertencia de Lot y no se mueven, las hijas, su mujer y Lot mismo, tardaban tanto en escapar, que los ángeles debieron intervenir sobrenaturalmente, para acelerar su huída. La advertencia que les hacen a Lot y a los suyos, es que no se vuelvan a ver para así salvar sus vidas. La mujer de Lot desoye esta advertencia y perece transformada en una estructura de sal.

Luego, Lot queda solo con sus hijas y estas pergeñan un plan para tener descendencia, ya que al no tener maridos, pensaron que lo mejor era embarazarse de su padre, y así lo hicieron. Embriagaron a Lot en dos (o tal vez mas) ocasiones y mantuvieron relaciones sexuales con su padre hasta quedar embarazadas.

¿Adónde quiero llegar? Que afligir diariamente nuestra alma no solo no basta, sino que solo sirve para tranquilizar nuestra conciencia religiosa y permitirnos llevar adelante nuestros “ritos evangélicos tradicionales” pensando en “que piadosos somos”, que fácilmente reconocemos las “cosas” santas. Pero admitimos “yernos” impíos, mujeres que prefieren la inmundicia que pretendemos dejar atrás, antes que la promesa de la santidad, hijas que eligen tener relaciones incestuosas con nosotros para tener descendencia, y por fin nosotros mismos, que nos embriagamos fácilmente y con frecuencia, perdiendo la noción de nuestros actos, llevando a cabo la cosas mas aberrantes que se le puedan ocurrir a cualquiera. Quiero aclarar, que cuando menciono a yernos, esposas e hijas, no estoy haciendo referencia directa a este tipo de parentesco ni a personas ajenas a nosotros mismos, solo que cuando lo único que hacemos es “afligir nuestra alma cada día” y no tomamos una actitud digna de la profesión con la que fuimos llamados, nuestros niveles de aceptación de pecado, son cada vez mayores. El umbral del límite, baja hasta profundidades insospechadas y las tinieblas del abismo penetran libre y profusamente en nuestra manera de pensar, decir, vivir y hacer.

Cuando el Señor Jesús habla de: “... no son del mundo” (Jn. 17:14), está hablando de una diferencia abismal entre el cristiano y un incrédulo, tanto como que en Jn. 15:19-21:

“Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os odia. 20Acordaos de la palabra que yo os he dicho: “El siervo no es mayor que su señor”. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. 21Pero todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.”

El Señor habla del odio que el mundo tiene por nosotros, o debería decir, tendría que tener. Lo que pasa hoy es muy distinto que esto, la Iglesia está tratando de congraciarse con el mundo y sus formas, esgrimiendo una trampa que nos hizo el mismo satanás, “... debemos atraer a la gente, pues entonces, parezcámonos a ellos”. Esto es una mentira demoníaca, la Iglesia debe diferenciarse del mundo, denunciar el pecado, oponerse a la liviandad en la Iglesia de Cristo. El mundo no nos odia, peor aun, no nos presta atención.

No me imagino al Bautista diciéndole a los Fariseos, “...disculpen señores, yo creo que deberíamos discutir un poco mas este tema de la aceptación del Mesías, y tal vez llegaremos a un acuerdo”. Él les dijo generación de víboras.

Jesús los trataba de hipócritas e hijos del diablo, el apóstol Pablo los trató con no menos dureza, y así podemos ver a lo largo de la escritura como fue y como debería ser hoy.

Pero nosotros somos diferentes, estamos superados, ya no somos discriminadores, respetamos a las personas, cuando en realidad lo que estamos haciendo es tolerar el pecado del mismo modo que Lot lo hizo. Tan así, que las doctrinas de demonios, abundan en las iglesias y cada vez son mas los que creen que tienen algo y no saben que lo único que tienen es una estructura vacía de Dios y llena de ritos y liturgia evangélica, tan inútil como cualquiera otra.

Es tiempo de despertar, es tiempo de quitarnos las ligaduras de nuestro cuello (Is. 52:1-2 “¡Despierta, despierta, vístete de poder, Sión! ¡Vístete tu ropa hermosa, Jerusalén, ciudad santa, porque nunca más vendrá a ti incircunciso ni inmundo! 2Sacúdete el polvo; levántate y siéntate, Jerusalén; suelta las ataduras de tu cuello, cautiva hija de Sión.”)

Es necesario que estemos preparados, que carguemos nuestras lámparas y una ración doble de aceite, la noche será larga y muy oscura. Hoy podemos decir estas cosas, pero llegará el momento en que ya no las podremos decir mas, no perdamos el tiempo que Jesucristo consiguió para nosotros al precio de su preciosa Sangre, redimámoslo usando las armas de nuestra milicia como obreros aprobados.

Ofrezcámonos como un holocausto continuo en la presencia de Dios, cada uno de nosotros, para que cuando nos hayamos consumido en el fuego Santo de la comunión diaria con nuestro Padre y solo seamos cenizas, Él se manifestará en nosotros y como dijo nuestro hermano Pablo, no ya yo, sino Cristo viviendo en mi. La única forma de que de nuestro interior broten ríos de agua VIVA es que en nosotros esté la única fuente inagotable, Cristo y este como el verdadero Señor de todas y cada una de las áreas de nuestra vida. Solo allí la Iglesia será lo que Él quiere que sea, un ejercito poderoso y arrollador que arremeta directamente contra las puertas del Hades y estas no puedan prevalecer, siendo vencidas y expuestas para la gloria de Dios Padre y del Señor Jesucristo.

Enviado por: Maripaz

(Publicado en el Foro de la Web Cristiana. – http://www.forocristiano.com)








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