UNA ENCUESTA SOBRE VALORES MUESTRA QUE LOS JÓVENES SE ALEJAN DE LA RELIGIÓN
21/11/05
- En una lista de 18 instituciones, la Iglesia –se supone que católica–
ocupa el último lugar, incluso por detrás del Ejército o la OTAN
Los jóvenes catalanes se parecen bastante a los europeos y también a sus padres. Sus valores no son precisamente transgresores ni innovadores, de modo que es difícil hablar de nuevas actitudes o de visiones críticas hacia la sociedad adulta. La diferencia principal es que la política y especialmente la religión no forman parte de sus preocupaciones, al menos en las formas a las que estamos acostumbrados. Ésta es una de las principales conclusiones de la encuesta a jóvenes catalanes de 18 a 29 años realizada en el 2000 y publicada ahora por la Secretaria General de Joventut de la Generalitat.
=== Entre los valores prioritarios de los jóvenes hay que destacar la
familia y la amistad. En tercer lugar se sitúa el tiempo libre, por delante
del trabajo y al revés que entre los adultos. El valor del trabajo está en
descenso, lo cual es típico también de una sociedad posmaterialista y en la
que además es cada vez más precario. Y entre los valores más negativos los
jóvenes sitúan la política y la religión. Para los investigadores “el joven
catalán identifica de manera inconsciente la religión con la institución
religiosa y la política con la política profesional”.
=== Uno de los aspectos que más diferencian a las nuevas generaciones es la
pérdida de influencia religiosa. En una lista de 18 instituciones, la
Iglesia –se supone que católica– ocupa el último lugar, incluso por detrás
del Ejército o la OTAN. Un resultado así no se da ni en otros países
europeos, lo que lleva al sociólogo Antoni Estradé a afirmar que
probablemente la Iglesia católica actual paga la penitencia del compromiso
de su jerarquía con el régimen franquista y la influencia del mensaje
crítico emitido por maestros y padres hacia los jóvenes. Esta reflexión
explica el alto grado de aceptación que existe sobre el divorcio, la
homosexualidad, el aborto o la eutanasia, considerados inaceptables por la
ICR.
=== Todo eso lleva a Estradé a afirmar que “hoy el adjetivo religioso
sugiere en la mayor parte de la gente joven evocaciones de carácter más bien
negativo”. Y apunta la necesidad de plantear una mirada renovadora sobre la
sociología de la religión que analice nuevas formas de religión emergente
olvidando las repetidas fórmulas sobre cuánta gente va a misa o qué opina de
la Iglesia.
(Fuente: La Vanguardia. Redacción: ICPress)
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