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El pacto de Dios con Abram

TEXTO: Gn.15:7-21, Tráeme una becerra, una cabra y un carnero de tres años cada uno, una tórtola también y un palomino. ORACIÓN: Señor... Tu Palabra debe bastarnos para creer en tus pro-mesas, aumenta mi fe, para ver en ella su cumplimiento en mi vida.

INTRODUCCIÓN: Luego de ver la fe de Abram, su fortaleza, como superó los temores y dudas, veremos a Dios como se preocupa para que la fe de Abram tenga donde apoyarse con firmeza. Le hace un pacto maravilloso para confirmar su promesa.

1- ABRAM PIDE CONFIRMACIÓN
Parece que no es malo pedir confirmación. Dios no se enojó con Gedeón cuando éste se la pidió, Jue. 6:17- 36 - 40. Pero la confirmación debe pedirse por motivos justificados, no para postergar ni anular el mensaje recibido de Dios, sino con un espíritu sincero para servirle de la mejor manera y para estar seguros que no nos movemos en la carne. Creo que Abram no debía pedir confirmación, pues con la promesa reafirmada en Ur, repetida dos veces más, no era necesaria.
La Palabra de Dios debe bastarnos en conducta, obediencia y fe. No tenemos porque andar buscando corroboración o cosas que están bien claras en la Palabra de Dios!!!

2- EL PACTO O JURAMENTO

Dios pidió a Abram unos animales para demostrarle que estaba dispuesto a firmar un pacto de lo prometido. Iba a jurar que cumpliría. Dios no tiene miedo de jurar o pactar documentos, porque El no es mentiroso y tiene siempre la intención de cumplir. Para saber algo más sobre como se hacían los pactos o juramentos, lea Jeremías 34:18. Los hombres partían un becerro y al pasar por el medio del animal confesaban su pacto ante Dios y decían algo así: así como yo parto este animal... así me parta Jehová si no cumplo. Esa era la escribanía. Dios era el escribano y abogado: los animales partidos y luego quemados y enviados en humo al cielo, eran los testigos del pacto o juramento. Dios no necesita hacer un pacto con el hombre, pues su palabra basta y sobra, pero el duro Abram, quería confirmaciones ¡¡¡Ah cómo es el hombre!!! Pero que bueno es Dios.

En vez de un becerro, Dios pidió 5 animales distintos, pues este sacrificio sería una figura de Cristo. Cinco son las heridas de Cristo y cinco es el número de los sentidos; Cada animal tipificaría un carácter distinto de La Obra redentora del Señor.

Becerra: Paciente... Manso... Obediente
Cabra: Tipo del pecador (contado con los transgresores)
Carnero: Cordero viejo, hace la voluntad de su padre Jn. 10:18
Tórtola: Carácter de inocencia – pobreza 2 Co. 8:9
Palomino: Anda entre los hombres... Pero tiene su nido en las alturas.

Los animales son tipo de la naturaleza humana de Cristo. Las aves de su naturaleza divina. Los animales fueron partidos, pero las aves no.

Cristo sería muerto humanamente, pero no sería tocado en su naturaleza divina. Abram cortó los animales por el medio y se puso a esperar... Y a la caída del sol, ya oscurecido, el pactante llegó por fin en llama de fuego, y pasó entre los animales partidos. Dios hizo este pacto de gracia, Abram no tuvo que pasar. En otras palabras Dios dijo: Cumpliré pase lo que pase, a pesar del hombre. Es por este pacto que Dios juró a Abram que bendeciría y salvaría a Israel, pese a su rebeldía, Ro.11:25 - 29.

3- LAS AVES DE RAPIÑA

Las aves de rapiña (cuervos) al querer comerse a los animales muertos, querían hacer desaparecer, bajo su negro plumaje, la seguridad, el testimonio y la garantía del pacto. Pero Abram las espantó, ¡¡¡Aleluya!!! ¡¡¡Cristo es nuestro becerro partido!!! Garantía del pacto que Dios hizo con el hombre.

El que cree en El Hijo tiene vida eterna, ¡éste es el Nuevo Pacto! Cristo en la cruz es el testigo, la garantía. No permitas que las aves de rapiña modernas, como los testigos de Jehová, los mormones, el romanismo, sectas y hasta aún el legalismo pentecostal, o quién sea que te arranque al Cristo de la cruz y te dejen con una cruz vacía que tu debas llenar con tus propias obras: Espanta a las aves de rapiña, confía en Dios que prometió y cumplirá.

4- LAS GARANTÍAS DE DIOS EN SU PACTO

A- Tiene capacidad para cumplir, Ro. 4:20-21 Abram estaba plenamente convencido...

B- Prometió y no puede mentir, ¡¡¡pues en El no hay ni sombra de variación!!!

C- Como si la promesa fuera poco... Juró por medio de un pacto de sangre, para confirmar la promesa y asegurarla abundantemente, He. 6:17-18.

Tenemos entonces tres elementos que nos obligan a creer y esperar con seguridad en las promesas de Dios. ¿Será poco todo esto? ¡Capacidad! ¡Pro-mesa! ¡Juramento!

CONCLUSIÓN: ¿Tienes alguna duda, en cuanto a las promesas de Dios? Abram las tenía, pero Dios no se las permitió, sino que también juró para que tú y yo podamos descansar en su palabra.

Cristo es nuestra garantía. Esta es la sangre del Nuevo Pacto. Lo repetimos cada vez que participamos en la Santa Cena, sus llagas y cicatrices son nuestra seguridad. Espanta las aves de rapiña que quieren robarte esta seguridad.

Dios te bendiga

DANIEL REGONDI
CÓRDOBA, MARZO DE 1999
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