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La profecía de las 70 semanas de Daniel

Dn. 9:24-27 Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos. 25Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. 26Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. 27Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador. La recepción de la profecía de Daniel, fue aproximadamente, en el año 536 a.C. es decir, casi 6 siglos antes del nacimiento de nuestro Señor.

El tiempo exacto podemos verlo en Dn. 9:1-3, vs. 2 comp. Jer. 25:11,12.
Dn. 9:1-3 En el año primero de Darío hijo de Asuero, de la nación de los medos, que vino a ser rey sobre el reino de los caldeos, 2en el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años. 3Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza.

Jer. 25:11, 12 Toda esta tierra será puesta en ruinas y en espanto; y servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta años. 12Y cuando sean cumplidos los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a aquella nación por su maldad, ha dicho Jehová, y a la tierra de los caldeos; y la convertiré en desiertos para siempre.

1° Ubicación exacta del comienzo de la profecía, 1er año del Rey Darío de Persia.

2° Daniel miraba ATENTAMENTE EN la profecía de Jeremías, el número de los años que este mencionaba.

3° Oró fervorosamente a D´s, ayunando con tremenda pasión, tratando de discernir lo que el Señor le revele lo que ha dado a sus siervos los profetas y para interceder por sus hermanos.

El año 1 de Darío, fue el 536 a.C. esto es tomando el calendario gregoriano como referencia, calendario que usamos en la actualidad. Como entre el año 1 a.C. y el 1 d.C. no existe el año cero, podemos decir que la profecía fue escrita 536 años antes del nacimiento de Jesús.

Vs.2 (...yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías...)

Creo que es nuestro deber hacer lo mismo, para saber las cosas que vienen y que están por venir.

Dn. 9:24 Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad...

El pueblo de D´s es sin duda Israel, pero no nos olvidemos que Cristo hizo de los dos pueblos uno, es decir que nosotros somos también pueblo de D´s.

Ahora, la ciudad Santa, es la ciudad de Jerusalén, podemos ver Mt. 5:33-35.

Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. 34Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; 35ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.

Creo que esta es una razón mas que importante para prestarle atención a lo que pasa, no solo en el pueblo escogido de D´s, los judíos y los cristianos, sino que está pasando en y con la Santa Ciudad, Jerusalén.

Pero no solo esto, debemos ver que está pasando con el Monte Santo, es decir el monte del templo. Dn 9:17 Ahora pues, Dios nuestro, oye la oración de tu siervo, y sus ruegos; y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado, por amor del Señor.

Es decir que debemos prestar especial atención a tres parámetros:

1. el Pueblo Santo, 2. la Santa Ciudad, Jerusalén y 3. el Monte del Templo.

Esto podemos verlo en los siguientes versículos. Dn. 9:17-19 Ahora pues, Dios nuestro, oye la oración de tu siervo, y sus ruegos; y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado, por amor del Señor.

18Inclina, oh Dios mío, tu oído, y oye; abre tus ojos, y mira nuestras desolaciones, y la ciudad sobre la cual es invocado tu nombre; porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias. 19Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta oído, Señor, y hazlo; no tardes, por amor de ti mismo, Dios mío; porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo.

En el vs. 20 habla del Monte Santo de mi D´s, esto es el monte Morhiá, el monte que hoy día, está en litigio entre judíos y filisteos (palestinos).
Vs. 21 aún estaba hablando en oración, cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión al principio, volando con presteza, vino a mí como a la hora del sacrificio de la tarde...

El señor envía un mensajero a Daniel, para explicar lo que él no entendía, envía al Arcángel Gabriel.

Podemos decir que ahora el Arcángel no viene a explicarnos nada y entonces no podremos entender, lo cual es real, pero no lo necesitamos.

Hoy el Señor quiere hablar con nosotros Su pueblo, pero tal vez deberíamos hacer lo mismo que Daniel, buscar atentamente en la Palabra, orando fervorosamente, buscando el Rostro del Señor. Pero además Él, ya nos envió no al Arcángel, sino al Espíritu Santo, es cual inspiró toda la profecía, a la cual haremos bien en estar atentos, como antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el Lucero de la mañana resplandezca en nuestros corazones.

Es interesante trazar un paralelo entre nosotros y Daniel (en caso que andemos como es digno del supremo llamamiento).

1 Daniel clamó a D´s para recibir la revelación, nosotros debemos clamar a D´s.

Daniel miraba atentamente los años de la profecía, nosotros deberíamos hacer lo mismo.

3 Daniel era muy amado (vs.23) y nosotros también lo somos, Cristo murió por nosotros.

4 Daniel recibió una orden (vs. 23 Entiende, pues, la orden, y entiende la visión.) esa orden está vigente para nosotros hoy día, igual que lo estuvo para Jeremías, Ezequiel, Pablo, Jonás, Juan, Amós, etc.

Esta visión acerca de un tiempo específico, abarca un período cronológico exacto, el cual involucra toda la creación del Señor y sus aplicaciones, es decir días, años, rotación terrestre sobre su propio eje, traslación alrededor del sol, etc.

En este punto, es bueno que definamos lo que quiere decir semana en el lenguaje de la profecía, y en especial en este caso. Si bien puede parecer arbitrario lo de la definición, es importante estudiarla desde esta perspectiva, para de esa manera poder entender que es así.

Si tomáramos estas semanas como semanas habituales, la profecía debiera haberse cumplido a los 490 días de haberse dicho, y no fue así, pero hay tanta precisión en los acontecimientos históricos predichos y relatados, que es absolutamente claro que se habla de semanas de años.

Otro punto para tener en cuenta, es que el calendario Bíblico, es el calendario lunar hebreo de 360 días, a diferencia del calendario gregoriano actual que tiene 365 días.

Es decir que estas 70 semanas, las cuales como dice Daniel, ...están determinadas para el Pueblo Santo y la Santa Ciudad, equivalen a 490 años.

Multiplicando 70 por 7 la cuenta es de 490, ese es el número de años de la profecía.

¿Cuál es el objetivo primario de esta profecía, o de las profecías en general? Veamos que dice Strong de la Palabra profecía en el griego: (4394 ??????????; TDNT - 6:781,952; n f AV - prophecy 16, prophesying 3; 19 GK - 4735

1)prophecy

1a) a discourse emanating from divine inspiration and declaring the
purposes of God, whether by reproving and admonishing the wicked, or comforting the afflicted, or revealing things hidden; esp. by foretelling future events.

1b) Used in the NT of the utterance of OT prophets

1b1) of the prediction of events relating to Christ's kingdom and its speedy triumph, together with the consolations and admonitions pertaining to it, the spirit of prophecy, the divine mind, to which the prophetic faculty is due

1b2) of the endowment and speech of the Christian teachers called prophets

1b3) the gifts and utterances of these prophets, esp. of the predictions of the works of which, set apart to teach the gospel, will accomplish for the kingdom of Christ.)

Desde este punto de vista, evidentemente el objetivo primero y ultimo es advertirnos, que estemos al tanto de alguna cosa o acontecimiento, el cual tiene que ver directa o indirectamente con nuestra vida.

Pero veamos en este caso que dice Dn. 9:24 Setenta semanas están
determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.

Aquí vimos seis objetivos claros para los cuales fue dada la profecía, o acerca de cómo nos advierte el camino que el Señor va a seguir para lograrlos y tal vez sea mejor ponerlas por orden para entenderlo mejor, veamos.

1) Terminar la prevaricación, el prevaricato es ni más ni menos el incumplimiento corrupto de la función de un funcionario, valga la redundancia, para obtener favores o prebendas para sí o para otros de manera ilegal. Este funcionario puede ser gubernamental o eclesiástico o cualquier otra jerarquía que ejerza alguna clase de responsabilidad hacia los demás.

2) Poner fin al pecado, esto es maravilloso, aquí estamos viendo la Cruz, 536 años antes.

3) Expiar la iniquidad, aquí el Señor nos asombra, revelándonos Su plan perfecto y como la Cruz, realizaría TODA la obra.

4) Traer la Justicia Perdurable, habla de justicia divina no humana plagada de pecado iniquidad y prevaricato. Esta se manifestará definitivamente, cuando la Roca no cortada por mano, destruya por completo la estatua de Nabucodonosor, la representación de las alianzas y del gobierno y poderío mundial. Alianzas estas que están representadas en los pies de hierro y barro cocido de la estatua, y que nosotros vemos en todas las noticias, respecto de gobiernos y compañías a lo largo de todo el mundo.

5) Sellar la Visión y la Profecía, aquí tenemos dos cosas, que si bien están juntas, podemos verlas por separado: a) sellar la visión, implica darle a lo que Daniel vio, un corte, un principio y un fin determinado, pero además la imposibilidad de que nadie agregara nada mas a lo ya revelado. b) sellar la profecía, implica lo mismo que lo anterior, pero además, nos da la seguridad de que de esta manera, estando ATENTOS a los días y los años, podremos velar sin temor a ser atrapados como los que duermen.

6) Ungir al Santo de los santos, creo que esto es lo más impresionante para nosotros, ya que es lo que está muy cerca de ocurrir, es ni más ni menos que la llegada en gloria de nuestro Señor Jesucristo, y la base de la comprensión de la profecía respecto de su segunda venida, del arrebatamiento de la Iglesia y de la Gran Tribulación y de la victoria definitiva, luego de estos 490 años, de nuestro Glorioso Señor, tal y como el D´s Triuno lo había planeado, desde la eternidad.

El vs. 24 de Daniel, es un resumen brevísimo, de la historia de la redención y de la victoria de Cristo sobre el pecado la muerte y satán.

A partir del vs. 25, comenzamos a distinguir diferentes períodos de esta profecía de 70 semanas de años, vamos a detenernos en cada uno de ellos.

Dn. 9:25 Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.

En tiempos de Daniel, Jerusalén estaba destruida y su Santuario arrasado, Daniel mismo era un deportado. Él era un testigo presencial de la ruina de Jerusalén. El imperio neo-babilónico, bajo las órdenes de Nabucodonosor, había sido su verdugo.

Ahora veamos un poco en Nehemías Neh. 2:1-10 Sucedió en el mes de Nisán, en el año veinte del rey Artajerjes, que estando ya el vino delante de él, tomé el vino y lo serví al rey. Y como yo no había estado antes triste en su presencia, 2me dijo el rey: ¿Por qué está triste tu rostro? pues no estás enfermo. No es esto sino quebranto de corazón. Entonces temí en gran manera.

3Y dije al rey: Para siempre viva el rey. ¿Cómo no estará triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego? 4Me dijo el rey: ¿Qué cosa pides?
Entonces oré al Dios de los cielos, 5y dije al rey: Si le place al rey, y tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envíame a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré. 6Entonces el rey me dijo (y la reina estaba sentada junto a él): ¿Cuánto durará tu viaje, y cuándo volverás? Y agradó al rey enviarme, después que yo le señalé tiempo.

7Además dije al rey: Si le place al rey, que se me den cartas para los gobernadores al otro lado del río, para que me franqueen el paso hasta que llegue a Judá;

8y carta para Asaf guarda del bosque del rey, para que me dé madera para enmaderar las puertas del palacio de la casa, y para el muro de la ciudad, y la casa en que yo estaré. Y me lo concedió el rey, según la benéfica mano de mi Dios sobre mí.

9Vine luego a los gobernadores del otro lado del río, y les di las cartas del rey. Y el rey envió conmigo capitanes del ejército y gente de a caballo.

10Pero oyéndolo Sanbalat horonita y Tobías el siervo amonita, les disgustó en extremo que viniese alguno para procurar el bien de los hijos de Israel.

En este pasaje vemos el inicio de la cronología de la profecía, tenemos
muchísimos datos precisos a través de los cuales podremos ir viendo el cumplimiento de la misma.

Aquí comienzan los 490 años, las 70 semanas de años lunares de 360 días que profetizó Daniel, la cual culminaría en la unción del Santo de los santos.

Esto es el momento que sale la orden, el edicto, para la reconstrucción del Santuario y la Santa Ciudad, Jerusalén (Dn..9:25 Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.).

En Nehemías 2:1 Podemos encontrar la fecha exacta del comienzo al que hace referencia Daniel. Veamos Neh. 2:1 Sucedió en el mes de Nisán, en el año veinte del rey Artajerjes...

Sabemos según la historia secular que Artajerjes reinó por 40 años desde el 465 a.C. hasta el 425 a.C. si este edicto fue dado en el año 20 de su reinado restando los años correspondientes tenemos que esta orden salió en el año 445 a.C. y el primer día del mes de Nisán, ¿porque eso?, porque conforme al tratado Judío Rosh-Hashaná de la Mishná, el primer día de este mes, determina el inicio del nuevo computo del año de reinado de los reyes y el comienzo de las festividades solemnes.

Entonces nos encontramos con otra necesidad, saber determinar cual es ESE mes, y cuando es el PRIMER día del mismo.

Conforme a las medidas cronológicas del Real Observatorio de Greenwich (se puede buscar en la web) el primero de Nisán de 445 a.C. fue según nuestro calendario Gregoriano el 14 de Marzo de ese año. El primero de Nisán nunca cae el mismo día de nuestros calendarios, ya que se determina según la primera luna nueva más cercana al equinoccio de primavera, es decir el 21 de marzo en nuestros calendarios, la luna nueva y la fecha que coincida con esta que esté mas cerca de esa fecha, tanto sea delante o detrás de la fecha del equinoccio, se toma como el primer día de Nisán. De modo que el primero de Nisán de 445 a.C. , día 14 de marzo de 445 a.C. según nuestros calendarios; comenzó la primera semana de años de la profecía de las 70 semanas, los 490 años profetizados que daría como resultado el termino de la prevaricación, poner fin al pecado, expiar la iniquidad, traer la justicia perdurable, sellar la visión y la profecía y ungir al Santo de los santos (Dn. 9:25).

Ahora bien, en el vs. 25 “ Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.”

Desde la salida de la orden (edicto de Artajerjes) y hasta el Mesías

Príncipe, habrá 7 semanas y 62 semanas. ¿por qué esta separación? Si sumamos estas semanas de años tenemos 7+62=69 lo que implica 483 años lunares, es decir que faltan 7 años lunares para los 490 años de la profecía, es decir, falta la semana 70.

La explicación es la siguiente:

Los primeros 483 años, las primeras 69 semanas de años, de cumplieron en el pasado, desde nuestra perspectiva, las primeras 7 semanas, fueron el tiempo que se tardó en reconstruir la ciudad y el Santuario, es decir 49 años (si hacemos la cuenta, Jerusalén, quedó terminada en el 396 a.C. resultado de restar 49 a 445, año de salida del edicto de Artajerjes), las otras 62 semanas fueron las que terminaron cuando el Mesías Príncipe, entra a la Santa Ciudad, es decir cuando Jesús entró sobre un pollino de asna en la ciudad de Jerusalén.
Sumando los años nos da, 483, es decir 69 semanas.

Ahora, veamos en la cronología, cuando sucedió esto exactamente, vamos a Lc. 3:1-3.

Lc. 3:1-3 En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galilea, y su
hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia, 2y siendo sumos sacerdotes Anás y Caifás, vino palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. 3Y él fue por toda la región contigua al Jordán, predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados...

l año 15 de Tiberio Cesar: sabemos por la historia que Tiberio Cesar
comenzó su reinado en el 14 d.C. Sumando ese año al número de años que había reinado, tenemos que estamos en el año 29 d.C. También sabemos que el ministerio de nuestro Señor fue de poco mas de 3 años, sumándolo a 29, tenemos el número 32, mantengamos este número en la memoria. Sabemos que el ministerio de Jesús comienza con el bautismo de Juan, ya que era parte de la profecía que debía cumplirse, de modo que podemos colegir, que el ministerio de Jesús comenzó en el año 29 d.C., veamos en detalle en Lc. 3:21

Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió, 22y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia. (ver Is. 42:1-4).

Ahora, para que podamos reconocer la fecha en que Jesús entró como Mesías Príncipe a la Santa Ciudad, momento en que se determina el final de la semana 69, es decir el cumplimiento cronológico de los 483 años lunares profetizados por Daniel en base a lo que profetizó Jeremías, debemos ver...

Jn. 12:1-2 Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania, donde
estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de los muertos. 2Y le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él.

Este es el momento previo a la muerte de nuestro Señor, es decir la Pascua del año 32 d.C. (recordamos la cuenta anterior). El que nos diga 6 días antes de la Pascua, es un indicio cronológico muy preciso y nos permite determinar exactamente el número de días de cumplimiento de la profecía, mas aún podemos ver como esta, se ha desarrollado paso a paso a través de la historia.

Sabemos que la pascua judía se da siempre al atardecer del 14 de nisán, primer mes del año lunar hebreo, recordémoslo en Ex. 12:1-6 Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: 2Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año. 3Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia. 4Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero. 5El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras. 6Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes.

Es importante saber que los días del calendario lunar hebreo, se cuentan a partir del atardecer de un día hasta el atardecer del próximo, a diferencia de nuestra usanza, según el calendario gregoriano romano, que comienza a contar los días desde la medianoche, lo cual implica una connotación espiritual demoníaca, que no viene al caso tratar aquí.

Recordemos que el primer día de nisán es la primera luna nueva, mas cercana (anterior o posterior) al equinoccio de primavera 21 de marzo en el hemisferio norte. Teniendo esto en cuenta, si tomamos un calendario con ciclos lunares y miramos cual es la luna nueva mas cercana al 21 de marzo, y contamos 14 días a partir de allí, podremos determinarla fecha en que se festeja la pascua judía, esto es, aún hoy y cada año.

6 días antes de la pascua judía del año 32, pocos días antes de la
crucifixión, es la fecha que nos declara el Evangelio acerca de la llegada de nuestro Señor a casa de Lázaro en Betania. Según el Real Observatorio de Greenwich, el día 14 de nisán del año 32, coincidió con el jueves 10 de abril del 32 de nuestro calendario gregoriano.

Si Jesús arribó 6 días antes del 14 de nisán(jueves 10 de abril del 32),
entonces llegó a casa de Lázaro, Marta Y María, el viernes 4 de abril de ese año, de manera que la cena que compartían, era la cena de Shabat, es decir que desde el atardecer del viernes 4 de abril hasta el atardecer del sábado 5 de abril, celebraron el Shabat, el Día de Reposo. Cuando en Juan 12 dice al siguiente día, debemos entender que el siguiente día de la cena de Shabat, no es el sábado 5, sino el domingo 6 de abril, ya que el día de Reposo, ningún judío realizaba ninguna tarea. Jn. 12:12-15 El siguiente día, grandes multitudes que habían venido a la fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén, 13tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban:
¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!
14Y halló Jesús un asnillo, y montó sobre él, como está escrito: 15No
temas, hija de Sion; He aquí tu Rey viene, Montado sobre un pollino de asna. (Zac.9:9.)

Exactamente ese día 6 de abril del año 32 d.C. se cumplieron las 69
semanas, los 483 años lunares hebreos.

483 años exactos desde aquel 1ro de nisán de 445 a.C., año en que salió el edicto de reconstrucción de manos de Artajerjes. Es decir, desde el 14 de marzo de 445 a.C. hasta el 6 de abril del 32 d.C., tendían que transcurrir 69 semanas de años, 483 años lunares de 360 días, de modo que desde la firma del edicto y hasta la entrada del Mesías Príncipe a la Ciudad Santa, deberían pasar 173.880 días, número que sale de la multiplicación de 483 por 360 (años y días).

Ahora comprobemos esto convirtiendo estas fechas y períodos a nuestro calendario gregoriano. Desde el 445 a.C. hasta el 32 d.C. y según el calendario gregoriano, han transcurrido 477 años, pero como entre el 1ª.C. y el 1 d.C. no hay un año 0, debemos restar un año, es decir que en lugar de 477, son 476 años, desde el 14 de nisán de 445 a.C. hasta el 14 de nisán del 32 d.C. pasaron 476 años, y desde el 14 de marzo del año 32 d.C. hasta el 6 de abril del mismo año, día en que Jesús entró como Mesías Príncipe a la Santa Ciudad, según Dn. 9:25, hay 24 días. Desde el 14 hasta el 31 de marzo inclusive, hay 18 días mas los 6 días de abril, son 24 días, es decir que hablamos de 476 años y 24 días.

Si multiplicamos 476 años por 365 días del calendario gregoriano, nos da 173.740 días mas 24 días de una suma de 173.764 días (faltan 116 días para los 773.880 para que la profecía se cumpla perfectamente). Ahora en el calendario gregoriano, cada 4 años hay un año bisiesto, que tiene un día mas, si dividimos 476, por 4 nos da un número de 119 días, lo que sumado al 773.764, nos da como resultado 773.883 días, ahora nos sobran 3 días, podríamos pensar que no es tan grave, que tres días en casi 500 años no es una suma muy relevante, pero no nos olvidemos que estamos hablando del Creador de los días, las horas y las ciencias, Él no se equivoca. Y claro que no se equivocó, aún hay algo mas. Según el calendario
gregoriano, cada 128 años se quita un año bisiesto, dividiendo el número de años por 128, tenemos que deberemos quitar 3 años bisiestos, es decir 3 días lo que restado al número 773.883 nos da 773.880, es decir 69 semanas de años lunares, 483 años de 360 días, exactamente lo que el Señor determinó en su exacta y perfecta voluntad.

Pero hasta aquí ay 69 de años, es decir 483 años lunares de 360 días,
falta una semanas profética de 7 años, los últimos 7 años antes del fin. ¿Si el Señor fue tan preciso para el cumplimiento de las primeras 69 semanas y nos dio tantos indicios claros? ¿Será posible que nos deje a oscuras en la última semana? ¿Será que no quiere que sepamos lo que va a pasar? Is. 44:6-8 Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios. 7¿Y quién proclamará lo venidero, lo declarará, y lo pondrá en orden delante de mí, como hago yo desde que establecí el pueblo antiguo? Anúncienles lo que viene, y lo que está por venir. 8No temáis, ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oír desde la antigüedad, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno.
Otra pregunta, ¿Por qué se alteró la cronología? ¿Es esto así? ¿Tenemos algún indicio en las escrituras que nos demuestren el cumplimiento de la última semana?.

Veamos Dn. 9:25 Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.

“...DESDE la salida de la orden....HASTA la entrada del Mesías Príncipe...” deberían pasar 69 semanas, de 7 años cada una, es decir 483 años lunares de 360 días, es decir 173.880 días de 24 horas, con todo lo que esto implica. el porque de la división que hace el vs. Respecto de 7 semanas y 62 semanas, es debido a que el primer período de 7 semanas, es decir 49 años, fue el que se tardó en reconstruir la Santa Ciudad, Jerusalén, y su Santuario, es decir que la ciudad y su Santuario se terminaron de construir en el 396 a.C., lo de tiempos angustiosos, podemos verlo en Nehemías 4:1-3, allí vemos claramente como se cumple con precisión la profecía dada por el Señor a través de Daniel.

Las 69 semanas, se cumplen cabalmente y con precisión, cuando Jesús entra como Mesías Príncipe, sentado sobre un pollino de asna (Zac. 9:9).

La diferencia entre el fin de la semana 69 y el comienzo de la semana 70, es un período que lleva casi 2000 años, y sin duda ha sido un período de Gracia para que TODOS tuviesen oportunidad, este período también tiene un tiempo de cumplimiento, y esto no tiene que ver con que al Señor se le terminó la paciencia, o se le enfrió el amor, nada de eso, solo que como determinó tiempos exactos para los primeros 483 años, también lo hizo para los últimos 7 años, y es justamente por eso, que como Daniel estaba atento a la profecía y buscaba el rostro de D´s, así debemos estar nosotros en este, que es sin duda el último tiempo, para que la venida del Señor, no nos sorprenda como ladrón en la noche. Ahora, el fin de ese tiempo de gracia, o para decirlo de otra manera, el próximo comienzo de la semana 70, también tiene una descripción precisa.

Dn. 9:26 Y DESPUES de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir
destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y HASTA el fin de la guerra durarán las devastaciones.

Es decir que, después implica el tiempo del comienzo del período de gracia y hasta el fin de este o el comienzo de la semana 70, podemos ver Mt. 24:6-8:
Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. 7Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. 8Y todo esto será principio de dolores.


También debemos ver 1Tes. 5:1-4: Pero acerca de los tiempos y de las
ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. 2Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; 3que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.

4Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.

Y el hecho de que se mencione la muerte del Mesías Príncipe, habla
proféticamente de la crucifixión de Jesús, y del comienzo de su obra
redentora para la humanidad y para cada uno en particular.

También habla del pueblo de un príncipe que ha de venir, pero no del
pueblo que ha de venir, sino del príncipe que ha de venir, es decir el pueblo ya estaba, el príncipe, habría de venir. Ahora bien en el año 70 las legiones romanas (y convengamos que era una fuerza multinacional, incluso con anglosajones, ya que en el 43 d.C. Roma había conquistado Bretaña y fundado Londinis, actual Londres) bajo el mando de Tito, destruyeron Jerusalén y el Templo, arrasándolo todo, un dato importante que tomamos de la historia secular (F. Josefo “Guerras de los judíos” y “Antigüedades de los Judíos”, E. De Cesaréa “Historia de la Iglesia”) dice que de la parte alta de la ciudad hacia la parte baja, corrían ríos de sangre, de eso habla cuando se refiere a inundación, no habla de aguas tempestuosas, es importante destacar que el historiador judío Flavio Josefo, era contemporáneo a estos acontecimientos.

Ahora ¿quién es el príncipe que ha de venir? Bueno es ni mas ni menos que el anticristo, la cabeza de oro de la estatua de Nabucodonosor, el 8vo rey de Ap. 13 y 17, el hombre de pecado, el hijo de perdición, quién prestará su cuerpo por medio de engaño a la bestia que sube del abismo. En este pasaje Daniel nos habla del pueblo que dará origen a este príncipe, el que va a ser arrojado vivo al lago que arde con fuego y azufre.

Ahora “...el pueblo de un príncipe que ha d venir, destruirá la ciudad y el santuario...”? si la profecía habla de reconstrucción, ¿como es que hay destrucción de lo que la Palabra dice que se va a reconstruir? Exactamente por lo que habíamos visto antes: vs. 26 “...DESPUÉS de las 62 semanas...”

Tito y sus Legiones, formadas por tropas multinacionales, arrasaron la Santa Ciudad y el Santuario construido por Zorobabel y remodelado casi completamente por Herodes el Grande (Mt. 24:1-2 Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. 2Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.).

Si ese DESPUÉS del vs.26 marca el comienzo del período de gracia entonces deberíamos preguntarnos si hay algún indicio que determine el fin de dicho período, o de otra forma, el principio de la semana 70, lo encontramos en el mismo vs.26: “...HASTA el final de la guerra durarán las devastaciones.”

Es decir que la finalización del período de espera entre el fin de la semana 69 y el comienzo de la semana 70, implica el FINAL DE LAS DEVASTACIONES DE LA GUERRA, ¿dónde? EN JERUSALÉN, ¿cuándo? Cuando haya PAZ Y SEGURIDAD, pero no solo en Jerusalén y para el pueblo judío, sino en todo el mundo y para
todo el pueblo elegido. Israel está permanentemente siendo atacado por diferentes facciones fundamentalistas islámicas, pero nosotros en Argentina hemos sufrido los ataques a la embajada de Israel, y a la sede de la AMIA, el 11 de septiembre fuimos testigos del ataque mas horroroso jamás visto en USA, tanto en NY como en Washington, y esto seguirá así.

La alianza mundial que se ha conformado en contra del terrorismo, supone una guerra sin cuartel, que dejará muchas víctimas que nada tienen que ver con el terrorismo ni las ideas fundamentalistas, pero es parte de lo que va a pasar, los principios de dolores. En muchos años, jamás un presidente de USA, abogó por una nación Palestina libre(los palestinos son los filisteos bíblicos) J. W. Bush, lo ha declarado en la semana del 1 de octubre del 2001. Además los pactos que ha realizado Israel desde el año 73 en adelante y hoy con mas intensidad, para lograr conseguir una “...paz perfecta y duradera...”, según palabras de Ehud Barak, ex primer ministro israelí
(Is. 28:25).

Cuando se ponga fin a estas devastaciones, comenzará el período de 7 años de 360 días, según el calendario lunar hebreo, es decir 2520 días.

¿De que nos habla esta última semana? Dn. 9:27 Y por otra semana
confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.

Habla de la confirmación de los pactos, pero quién? El príncipe que ha de venir del vs.26, esto es una re-confirmación de los pies y dedos de hierro y barro cocido de la estatua de Nabucodonosor, las alianzas humanas de los últimos tiempos.

Una pequeña digresión, la profecía del macho cabrío de Daniel, habla que el cuerno grande era roto en su momento de mayor fuerza (el rey de Grecia) y saldrían 4 cuernos pequeños que se distribuirían por todo el mundo. Esto no es ni mas ni menos que la cultura Greco-Romana, que hoy está en todo el mundo, miremos el calendario, el derecho internacional, la arquitectura tradicional de los parlamentos, la democracia, etc.

Pero luego en la segunda parte del vs. 27 dice “...a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda...” como puede ser que se haga cesar algo que se hace solo en el Templo, si este fue destruido? Esa es la pista por la cual debemos ver que se construirá un tercer Templo, y es allí donde se manifestará la abominación desoladora de la que habla el Profeta Daniel 11:31 y 12:11.

A la mitad de la semana, es decir aproximadamente 1260 día cesa el
sacrificio continuo, alguien lo hará cesar, es el príncipe que ha de venir y que tiene origen en la misma cultura que destruyó a Jerusalén y su Santuario en el 70 d.C.

Después: vs.27 Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.

Para este tiempo el hijo varón ya ha sido arrebatado y se ha abierto el
6to sello, también ha sonado la 5ta trompeta, Ap. 9:11 Y tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión.

En ese tiempo, el hijo de pecado se hará matar por sacerdotes, quienes lo degollarán hasta que muera, engañado por satán, y haciéndole creer que resucitará con mas gloria que la que hasta ese momento ha tenido, pero su alma irá directamente al seol, ya que está escrito que el hombre viva una sola ves y después de esto el juicio(He. 9:27)entonces el mundo, como dice el idioma original, se volverá loco detrás de la bestia,(Ap. 13:3) ya que ellos también creerán que ha resucitado, y lo único que pasó es que el Abadón, el Apolión, el Destructor, ha tomado bajo engaño su cuerpo, introduciendo la abominación desoladora en el tercer Templo, que cosa mas horrenda y sacrílega que ofrecer un sacrificio humano en el Santuario, y ha tomado su cuerpo para gobernar por espacio de 1260 días. Y esto se va a dar HASTA que venga la consumación y lo que está determinado, se derrame sobre el desolador. ¿Qué se tiene que derramar? Ap. 16, las copas de la Ira.

Es muy interesante comparar la última parte de Daniel 9:27 y el cap. 16 de Ap.

La batalla final, antes del milenio es descrita en Ap. 19:19-21 Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército. 20Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. 21Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.

El glorioso final de esta profecía es la destrucción del poder humano y
sus alianzas, además de la condenación eterna para la bestia y el falso profeta, quienes son lanzado vivos al fuego eterno que arde con azufre. Ap. 19:20 Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre.

Esta es la profecía de las 70 semanas y esto es lo que nos enseña:
1) Terminar con la prevaricación.
2) Poner fin al pecado.
3) Expiar la iniquidad.
4) Traer la Justicia Perdurable.
5) Sellar la Visión y la Profecía (Ap. 19:10 Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.)
6) Ungir al Santo de los santos.(este es el final de la profecía, la
culminación de la obra redentora de Cristo)


Si en este tiempo de las 69 semanas de años, es decir 483 años de 360 días, 173.880 días de 24 horas, y el Señor nos ha dado tanta precisión en estos datos, además de mostrarnos como el Profeta Daniel buscaba diligentemente en la profecía, orando y ayunando, buscando con pasión el rostro del Señor, creo que no hacer lo mismo en estos tiempos, que son los últimos, y hemos visto suficientes evidencias como para aseverarlo (y aún hay mas evidencias).

Lo importante de esto es que tomemos la posta que nos toca e insistamos acerca de buscar en y a la palabra de D´s, la Palabra es el Verbo, el Verbo es Cristo, y el testimonio de Jesucristo, es la Profecía, porque la Profecía es la Palabra, el LOGOS.

Debemos prestar atención a los acontecimientos que se suceden cada día en Israel, y con el pueblo escogido, dentro del cual estamos nosotros. Debemos prestar mucha atención a la apostasía que está ganando lugares prominentes en la Iglesia, tomando apariencia de piedad.

No debemos olvidarnos que está abierto hasta el 5to sello de Ap.6 y que esto es otra señal mas para que estemos atentos como hijos de luz e hijos del día, para que los acontecimientos no nos sorprendan como ladrón. Pero además para que podamos decirle a nuestros hermanos lo que viene y lo que está por venir, escuchen o dejen de escuchar, ya que somos una casa rebelde, de empedernido corazón.

Raúl Horcada.








1 Comentarios


Escrito por el que guia
Las setenta semanas

Antes de comentar los versículos del 24 al final del capítulo, notemos que hay tres interpretaciones principales de esta sección: la cronológica (la tradicional; una semana representa con sus siete días a siete años, un año por día), la simbólica (cada semana representa a un período de tiempo indefinido pero completo) y la premilenarista (que es cronológica pero tiene un gran intervalo de tiempo entre las semanas sesenta y nueve y la setenta). Las presento en forma abreviada:

1. La premilenarista.

Del libro DANIEL Y EL REINO MESIÁNICO, por Evis L. Carballosa, pág. 202, cito: "La interpretación premilenarista considera que las setenta semanas equivalen a un período de 490 años literales. Sesenta y nueve de esas semanas tuvieron su cumplimiento poco antes de la crucifixión de Cristo. También mantiene la posición premilenarista que entre la semana sesenta y nueve y la setenta hay un intervalo de tiempo en el que Dios está cumpliendo su propósito durante esta edad presente. La última semana, la número setenta, aguarda un cumplimiento futuro que se corresponderá con los juicios de la tribulación y la aparición del Anticristo, culminando con la segunda venida de Cristo para establecer su reinado de gloria".

Esta interpretación (que es cronológica pero tiene un gran intervalo de tiempo entre las semanas sesenta y nueve y la setenta). Comienza con la fecha 445 a. C. (tomada de los eventos narrados en Nehemías, capítulo 2). Para llegar al tiempo inmediatamente antes de la crucifixión de Cristo, se agrega a la fecha de 445 a. C. un total de 483 años (producto de 69 por 7), llegando así al año 37 o 38 d. C., o sea como una semana de años en demasía. Esto se arregla con nada más emplear años "proféticos" de 360 días cada uno, y no años solares de 365 días. De esta manera uno llega a una fecha muy cerca de la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén, y la crucifixión subsecuente. El premilenarismo tiene a Cristo cortado o muerto al final de las sesenta y nueve semanas, y que con su muerte el "reloj profético" para, y no continúa hasta que comience la última semana de años con el llamado Rapto de la iglesia, cosa todavía futura para nosotros los vivos de hoy. El tiempo de este gran intervalo se llama la edad o época de la iglesia, y hasta la fecha ha durado ¡casi dos mil años!

Sustrayendo 49 años (la primera hebdómada) de la fecha 445 a. C., se llega al año 396 a. C., pero según Nehemías, la obra de restauración de la ciudad de Jerusalén fue completada cerca del año 432 a. C.

Sobre el llamado intervalo de tiempo entre las sesenta y nueve semanas, y la setenta, se puede decir que obviamente esto es una fabricación conveniente. ¿Cómo es que no hay nada de intervalos de tiempo durante sesenta y nueve semanas, pero de repente hay uno de más de dos mil años entre las primeras sesenta y nueve y la última? Hasta la fecha, el intervalo de los premilenaristas (su llamada "Teoría Paréntesis") ha durado ¡cuatro veces más que todo el plazo de tiempo de las setenta hebdómadas!

Se afirma que Dios paró el reloj profético con la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén y antes de la crucifixión, que desde entonces ya no gobernaba él a los judíos, que ya no estaban los judíos en su tierra, y que dicho reloj no comenzará a andar de nuevo hasta que venga el llamado Rapto en el futuro. La pura verdad es que después de la crucifixión de Cristo, los judíos sí continuaban en su tierra hasta el año 70 d. C. Es más: ¿cómo es que Dios gobernaba a los judíos durante su cautiverio en Babilonia y durante el reinado de los persas, griegos y romanos sobre ellos, hasta el tiempo de Cristo, pero que ya no gobernaba a ellos durante el tiempo de los apóstoles (bajo dominio romano), tiempo subsecuente a la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén? Si Dios gobernaba a los judíos por siglos, aunque no tenían tierra propia, desde el cautiverio en Babilonia, hasta el tiempo de Cristo, ¿cómo es que ya no los gobernaba desde la crucifixión de Cristo, aunque continuaban en la tierra como nación hasta la destrucción de Jerusalén el año 70 d. C.? Pero nos dicen que el tiempo de los gentiles comenzó con la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor. Si es así, ¿quién o quiénes gobernaban por seis siglos? Si eran los gentiles, entonces Dios no. Pero si no era Dios, ¿cómo dejó Dios de gobernar a los judíos a consecuencia de crucificar los judíos a Jesús?

2. La cronológica, que es la tradicional, y que toma a un día por un año, comienza con una de cuatro fechas; a saber, el año del decreto de Ciro (539 a. C.), el de Darío (reanudando el decreto de Ciro, 518 a. C.), el del decreto de Artajerjes I Longímano (458 a. C., en el tiempo de Esdras), y el del decreto del mismo en 445 a. C. (en el tiempo de Nehemías). Vital para esta interpretación de las setenta semanas es el "terminus a quo"; o sea, el punto de partida en cuanto a fecha para el comienzo de las hebdómadas.

a. El decreto de Ciro fue profetizado por Isaías (44:26-28; 45:1,13). Fue anunciado en el primer año de Ciro (539 a. C.; Esdras 1:1 y sig. Véase 6:1-5). Sustrayendo 49 años (siete hebdómadas) de la fecha 539, uno llega a 490 a. C. Pero el tiempo de la restauración del templo y de la ciudad incluyó el tiempo y obra de Esdras y Nehemías, cosa que no permite la fecha de 490 a. C. Según esta interpretación, faltarían años para llegar a 432 a. C. (aproximadamente el tiempo del retorno de Nehemías a Jerusalén y de la terminación de la obra de reconstrucción de la ciudad). Comenzando con este "terminus a quo" (el año 539 a. C.), el plazo de 490 años (7 por 70) nos trae a la fecha de 49 a. C., bien antes del nacimiento de Jesús.

b. El decreto de Darío I Hystaspes salió el año 518 a. C., y fue una renovación del decreto de Ciro, pero en él se menciona solamente la obra referente al templo (Esdras 6:3). No incluyó la restauración de la comunidad de Israel. Sustrayendo 483 años (sesenta y nueve hebdómadas; o sea, 7 por 69 equivale a 483) de la fecha 518 a. C., uno llega al año 35 a. C., que no combina nada con los hechos del caso referente a Jesús y a su ministerio

c. El decreto de Artajerjes el año 457 o 458 a. C. fue hecho a favor de Esdras, el escriba y sacerdote (Esdras 7:12), quien recibió autoridad para establecer un gobierno en el Israel repatriado (7:25,26). Este edicto no solamente tuvo que ver con el templo y los muros de Jerusalén, sino también tuvo que ver con la comunidad de Israel como nación. Restando 49 años (siete hebdómadas) de la fecha 458 a. C., uno llega a 409 a. C. Esta fecha parece muy tarde para la terminación de la obra de Nehemías cerca de 432 a. C., pero se argumenta que el edicto cubrió más que el asunto del templo y de la ciudad; que la obra de establecer la comunidad de Israel también va incluida (Esdras Cap. 7; véase en particular ver. 14). Aquí termina la primera combinación de siete hebdómadas.( 49 años)

Restando 483 años de la fecha 458, uno llega al año 25 o 26 d. C., el tiempo del bautismo de Jesús y el comienzo de su ministerio en la tierra (tomando en cuenta que hay un error de cuatro años en nuestro calendario actual, cosa que pondría la fecha del bautismo de Jesús en el año 30 d. C.; véase Luc. 3:23). Usando el "terminus a quo" del año 458 a. C., aquí termina la segunda combinación de hebdómadas, las sesenta y dos, un total de 434 años (de 408 a. C. al año 26 d. C.). a estos les agregamos los primeros 49 años y nos da 483 años .

A mediados de la semana setenta (la tercera combinación de hebdómadas) Cristo sería muerto, habiendo ministrado por 3 años y medio; o sea, la mitad de la hebdómada setenta. Esto pondría la crucifixión en el año 33 d. C.

Según esta interpretación, el decreto salió el año 458 a. C. Sesenta y nueve hebdómadas más tarde (483 años, año 26 d. C.; corregida la fecha al agregar cuatro años, entonces el año 30 d. C.) Jesús fue bautizado y comenzó su ministerio. Luego, a mediados de la hebdómada setenta (la mitad de siete años; o sea, 3 años y medio) el Mesías fue muerto.

d. El decreto del mismo Artajerjes el año 445 a. C. fue dado a Nehemías. Este fue a Jerusalén a ayudar a Esdras y cumplió su tarea de terminar la construcción de los muros en 52 días (Neh. 6:15). Sobre este decreto, véase arriba 1. La premilenarista.

3. La simbólica afirma que las hebdómadas no son días ni años literales, sino períodos definidos de tiempo necesarios para llevar a cabo las tres divisiones presentadas en la visión; a saber, siete hebdómadas, sesenta y dos hebdómadas, y luego una, un total de setenta. Dado que hay problemas con cada uno de los diferentes "terminus a quo" (los cuatro discutidos arriba), al tratar de combinar el número de años con los hechos bíblicos e históricos, algunos comentaristas (inclusive hermanos en la fe; véase la obra, SERMONES Y ARTÍCULOS, páginas 116-118, por Wayne Partain) aceptan la interpretación simbólica de este pasaje, Dan. 9:24-27.

El número siete y unidades de siete se emplean en las Escrituras en abundancia para indicar lo completo, lo realizado, lo terminado y la conclusión de asuntos. Los pasajes siguientes ilustran el punto: Gén. 4:24; Dan. 4:16,23,25; Ezeq. 8:11; 39:9,14; Mat. 18:21,22; Apoc. 1:4; 2:1; etcétera.

En vista del uso del número siete en las Escrituras, parece apropiado ver las hebdómadas de Daniel Cap. 9 de la misma manera: las setenta semanas describen un período completo de tiempo en que Dios culmina su plan divino, con el establecimiento del reino de Cristo y la terminación de la economía judaica. La primera etapa de unidades de siete (que son siete unidades) comienza con el decreto de Ciro (539 a. C.), la segunda etapa de unidades de siete (que son sesenta y dos unidades) nos trae al principio del ministerio de Cristo (30 d. C.), y la última etapa de unidades (que es de una sola unidad) tiene que ver con el ministerio de Cristo. A mediados de esta última etapa Cristo es crucificado. Luego, se agrega la destrucción de Jerusalén, cosa que pone fin a la comunidad judaica.

- - - -

La interpretación cronológica emplea dos pasajes para justificar el poner un año por un día, que son: Núm. 14:34 y Ezeq. 4:4-6.

La interpretación simbólica responde que así es en esos dos pasajes porque específicamente así se explica. Se argumenta que sin tal explicación no es justificable dar tal interpretación.

De las interpretaciones descritas arriba, para mi la "cronológica" que emplea como "terminus a quo" el decreto de Artajerjes el año 457 tiene fuerza, y es la única de las cronológicas que se puede combinar, de manera algo justificable, con los hechos históricos y el calendario. Ese edicto incluyó autorización para el establecimiento de gobierno en Israel, dando así estado de nación al pueblo de Dios de aquel tiempo Véanse los tres dibujos lineales al final de los comentarios sobre este capítulo

Todo esta bien cronologicamente hasta la muerte del mesias y hasta ahí tenemos 69y media semanas.

¿ donde encontramos la segunda media semana en al cual se pone fin a lo determinado en Daniel 9 –24?

Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para acabar la prevaricación, y concluir el pecado, y expiar la iniquidad; y para traer la justicia de los siglos, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.

Si el fin de lo determinado se encuentra en el año 70 d.C., restamos tres años y medio o 1260 dias y llegamos al año 67 en donde encontramos la entrada del cadillo a jerusalen el primero de agosto de este año

La interpretación cronológica, con el año 458 a. C. como el "terminus a quo":

458 a. C. 409 a. C. bautismo . crucificcion año 67 70 d. C.

-/--------------/---------------/---1260 dias--- /---------------------/---1260 dias----/------------------------2004

-----------------------------del año 30 bautismo......................al..año 70 total 40 años

Ciro 518 a. C. 445 a. C.

(7.................. semanas ) (………62 semanas……….…)(..una semana…)

(templo,muro,gobierno)

La interpretación simbólica:

539 a. C. 30 d. J. 70 d. C.

/------------------/--------------------------------------------------------/-------------------------------------/---------Ciro

(…7 semanas..)(………………….62 semanas……………….)(…..…..…una semana……....)
(templo, muro)

La interpretación premilenarista, con el año 455 a. C. como "terminus a quo":

539 a. C. 458 a. C. 396 a. C. La entrada la cruz Rapto

/------------/---------/--------/----------/--------------------------------/------/--- intervalo --/---------------

Ciro 518 a. C. 445 a. C. en Jerusalén

(7 semanas )(….…62 semanas…..…)(…2000 años y más ....)(una semana)



http://www.elevangeliodepablo.org
[1] Enviado por Pablodetarso el 28/09/2006 a las 00:09:04


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