La Doctrina de la Gracia: (23/23) - Comentario

Ha surgido en la Iglesia de Cristo la idea de que hay muchas cosas enseñadas en la Biblia que no son esenciales; que podemos alterarlas un poquito para amoldarse a nuestras conveniencias: que siempre y cuando tengamos razón en lo fundamental, lo demás no debe preocuparnos... Pero sabed esto, que la más mínima violación de la ley divina acarrea juicios a la Iglesia, y ha acarreado juicios, y aun en este día está deteniendo la mano de Dios de forma que no nos bendiga... La Biblia, toda la Biblia y nada más que la Biblia es la religión de la Iglesia de Cristo. Y hasta que no volvamos a eso, la Iglesia tendrá que sufrir... ¡Ah, cuántos ha habido que han dicho:

 

"Los antiguos principios puritanos son demasiado áspero para estos días; los cambiaremos, los bajaremos un poco de tono"! ¿De qué va usted, señor? ¿Quién es usted para atreverse a tocar una sola letra del libro de Dios que Dios ha cercado con truenos...                  

Es terrible cuando nos ponemos a pensar en ello, que los hombres no se formen un juicio adecuado acerca de la Palabra de Dios; que el hombre deje un solo punto en ella sin escudriñar, un solo mandato sin estudiar, para no descarriar a otros, mientras que nosotros mismos desobedecemos a Dios. Nuestras victorias en la Iglesia no han sido como las victorias de los tiempos antiguos.

¿Porqué es esto? Mi teoría para explicarlo es ésta. En primer lugar, la ausencia del Espíritu Santo de nosotros en gran medida. Pero si vamos a la raíz para saber la razón, mi otra respuesta más completa es ésta: la Iglesia ha abandonado su pureza original, y por tanto, ha perdido su poder. Si una vez que hayamos terminado con todo lo erróneo, si por la voluntad unánime de todo el cuerpo de Cristo, toda ceremonia malvada no ordenada en la Escritura fuera cortada y desechada; si se rechazara toda doctrina que no esté sostenida por la Santa Escritura; si la Iglesia fuera pura y limpia, su senda sería hacia adelante, triunfante, victoriosa...

Esto puede parecernos intrascendente, pero realmente es una cuestión de vida o muerte. Yo suplicaría a todo cristiano: piénsalo bien mi querido hermano.

Cuando algunos predicamos el calvinismo, y otros el arminianismo, los dos no podemos tener razón: es inútil intentar pensar que sí: "Sí" y "No" no pueden ser ambos verdad... La verdad no oscila como el péndulo que se mueve de un lado a otro. No es como un cometa, que está aquí y allí y en todas partes.                        

Uno debe tener razón; el otro debe estar equivocado.                         

Tomad cualquier condado en Inglaterra, y encontraréis pobres hombres poniendo cercas y cavando cunetas que tienen un mejor conocimiento teológico que la mitad de los que provienen de academias y colegios, (seminarios) por la sencilla razón de que estos hombres han aprendido primero en su juventud el sistema del que la elección es el centro, y han hallado posteriormente que su propia experiencia concuerda exactamente con él. Han construido sobre ese buen fundamento un templo de santo conocimiento, que les ha convertido en padres en la iglesia de Dios... La antigua y buena doctrina de la gracia es un sistema que, una vez que se recibe, raramente se abandona; cuando se aprende correctamente, moldea los pensamientos del corazón, y pone un sagrado sello en los caracteres de los que una vez descubrieron sus poderes.

CHARLES HADDON SPURGEON. 1834-1892.





 


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