Reforma.com

Reforma: El clamor de la trompeta de la Reforma ha sido dado en el cielo y escuchado en la tierra por el oído profético de la Iglesia. Proclamación de nuevo avance ha sido dada en cada morada de la Iglesia global. Palabra de Dios, aunque no la última. A la última ya estamos empezando a escudriñarla. Mientras tanto, este es nuestro mover actual.

 

Porque esta es una época de permanentes avances tecnológicos en Informática. Porque Jesús dijo en el templo que en los negocios de su Padre debía estar y porque ya está manifestándose entre nosotros…

 

El Ministerio de Enseñanza Bíblica

TIEMPO DE VICTORIA

Presenta:

 

 

 

Reforma.com

 

Autor: Espíritu Santo
Colaboradores: Muchos Instrumentos Humanos Utilizados por el Autor
Escrito Por: Néstor Martínez – Rosario – República Argentina

                          (Uno de Esos Instrumentos)

 

 

Prólogo
 

Superado ya largamente el diez por ciento de este siglo veintiuno, es habitual encontrar en los templos, en los canales de televisión y radios cristianas, y en cualquier página Web que se precie de andar en la avanzada del tiempo presente, a hombres y mujeres predicando y enseñando cuestiones que tienen que ver con una probable reforma de la iglesia. Observar con cuidado el testimonio de sus vidas diarias, nos van a mostrar con seguridad que una enorme mayoría de ellos, no han reformado ni piensan reformar absolutamente nada. Sólo es un oportunismo dialéctico que sirve para atraer y traer gente.

Por otra parte, los que andamos con este epicentro de palabra desde hace más de esta larga década de los años dos mil, ya hemos compartido demasiados textos bíblicos al respecto. Sólo nos ha quedado el mayor argumento con que un ministro respalda o no su trabajo: ser un mensaje viviente, alguien que vive y experimenta día tras día aquello que predica y enseña.

A ningún cristiano bien intencionado se le puede escapar que, la iglesia tal cual hoy la vemos y conocemos, está muy lejos de ser ese instrumento que Dios pensó para cobijar a sus hijos primero, y para dar albergue a todos los que llegarían cansados y trabajados. Por lo tanto, una reforma no suena como algo antojadizo, mezquino o producto de egocentrismos humanos, sino como una auténtica necesidad que no podemos ni debemos demorar más tiempo. Cómo, con qué armas, de qué formas y con qué estrategias, podrás leerlo en este trabajo. Un trabajo que tiene como título REFORMA.COM y que a algunos les caerá mal, porque ese tradicional “punto com” informático, tiene que ver con negocios. Olvidan que predicar el evangelio y extender el Reino de Dios, es el negocio que el Padre nos ha dejado a nuestro cuidado. Y, al mismo tiempo, lo único que puede terminar con los “negocios” humanos disfrazados de espirituales.

 

A Modo de Introducción

 

Lo cual es símbolo para el tiempo

presente, según el cual se presentan ofrendas y

sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas. (Hebreos 9: 9-10)

 

 

 

Enero de 2013. Estoy dándole los últimos ajustes y añadidos a este trabajo. Luego vendrá un largo período de lectura total y corrección final. Finalmente, su publicación y ya; esto no me pertenecerá más, ya será patrimonio compartido de quien quiera que ingrese, lo baje y lo lea.

Pero ahora es Enero. Y solamente quienes conocen Argentina saben que Enero, aquí, es sinónimo puntual de verano. Y, quienes conocen el centro de mi país, zona donde se encuentra mi ciudad de Rosario, en la provincia de Santa Fe, saben qué clase de verano tenemos por estos lugares.

Nada que ver con nuestro extremo norte, allá por las provincias de Salta, Jujuy o Tucumán, donde los calores son altos pero, al ser secos, se soportan mejor. Al menos a la sombra. Y tampoco nada que ver con nuestro extremo sur, donde aún en pleno verano, hay nieve en la cordillera de los Andes y en varios puntos de nuestra Patagonia.

Esto es el litoral, y aquí un día típico de verano, oscila en los 30 a 35 grados centígrados, que sumados a una permanente humedad alta, otorga por momentos calidad de sofocación, riesgos de golpe de calor y salidas al exterior sólo por necesidad cierta.

Si quieres, puedes sumarle a ello el antiguo problema energético que poseemos, lo que nos lleva a padecer cortes y suspensiones temporarias de esos servicios. Si alguien puede sentirse cómodo en un combo de falta de energía eléctrica y su consecuente refrigeración en estos días tórridos, ese alguien sería poco menos que un prócer.

En este marco, el domingo pasado, cerca del mediodía, cuando el calor más apretaba, pude verlos a los cuatro; caminaban con lentitud y pesadamente por una de las veredas soleadas. El hombre, unos cuarenta, riguroso traje oscuro, camisa blanca, corbata azul oscuro, algo desalineado por el calor, pero inconmovible.

La mujer, quizás un par de años menos, falda larga negra y blusa blanca abrochada hasta el cuello. Cero maquillaje y rostro de cansancio y contrariedad manifiesto. Los hijos, al tono. El varón, de unos diez o doce, riguroso traje azul, camisa blanca, corbata etc. etc. La nena, de unos siete u ocho, falda larga negra, blusita blanca y etc. etc.

Gente que viene de una iglesia. Imposible suponer otra cosa. Nadie que no haya concurrido a un templo y que esté en su sano juicio puede vestir así, un domingo de pleno tórrido verano a la hora de mayor calor en este lugar del planeta. Algo así como un sello visual que dice: soy evangélico.

Supe en seguida que no eran Testigos de Jehová porque no llevaban su clásico maletín con revistas y folletos. Ambos llevaban sendas biblias. Él, disimulada en una cartera, cono ese típico pudor machista; ella, al aire libre, mostrando que las mujeres siguen siendo las que más pelea dan en la iglesia presente. Evangélicos del siglo veintiuno. Cristianos, para el resto del mundo.

Los entiendo; se necesitaba para testimonio visible de ser gente diferente. Cuando todo el mundo andaba vestido como fuera y hasta desarrapado, el cristiano se ponía lo mejor que había en su placard para honrar al Señor. Eso fue muy bueno, rindió fruto positivo y no hay nada que reprocharle.

Hace veinte años atrás, claro; hoy, está rozando con el ridículo. Y nadie que pretenda presentar al Dios de toda gloria puede hacerlo de un modo que despierte sorna o burla. Demasiada burla orquesta el enemigo con el simple hecho de ser de Jesucristo. Porque hace veinte años atrás, que un niño de doce años vistiera traje y corbata era símbolo del buen vestir, pero hoy significa otra cosa.

¿Qué se debería hacer, entonces? Lo mismo que hizo Jesús en su tiempo; exacta y puntualmente lo mismo. ¿Y qué cosa hizo Jesús en su tiempo? Pues vestirse y andar por las calles exactamente como lo hacían sus hermanos y el resto de sus paisanos.

Y cuidado que él no era uno más, sabemos que su familia estaba relativamente bien porque eran gente con oficio. Pero Él vestía como todos, aunque no era como todos. Porque ahora ya sabemos que no se trata de parecer diferentes; se trata de SER diferentes. Y créeme que no es lo mismo. Jesús lo logró, y Él encabezó una enorme Reforma.

Hoy, somos conscientes y testigos oculares de que la tierra se halla en medio de una serie de cambios significativos, que vienen desarrollándose ininterrumpidamente desde que la iglesia nació en Jerusalén, después que el Espíritu Santo se derramó en los apóstoles en el Día del Pentecostés.

Hoy, al promediar las primeras horas de un nuevo milenio, hay un mover de Dios en la tierra, y no está localizado en una cultura, en un grupo étnico o en uno racial especifico. Tampoco está limitado a un segmento económico particular del mundo, o contenido dentro de las ataduras de una organización preconcebida.

Dios está rompiendo los límites tradicionales y paradigmas establecidos de la iglesia global. Un paradigma, te recuerdo, puede ser definido como un conjunto de mentalidades establecidas, que condicionan nuestras respuestas y patrones de conducta en las situaciones normales de la vida.

Lenta, paulatina, pero inexorablemente, Dios está rompiendo y transformando esos paradigmas, está haciendo algo nunca visto, diferente y nuevo. Y mucha gente se asusta y se preocupa por ello, porque cree que viene de Satanás. Pregunta elemental de Teología 1: ¿Es Satanás creador? Mira esto:

(Isaías 48: 6) = Lo oíste, y lo viste todo; ¿Y no lo anunciaréis vosotros? Ahora, pues, te he hecho oír cosas nuevas y ocultas que tú no sabías. (Este concepto está relacionado totalmente con lo escrito en lo que muchos llaman el teléfono privado de Dios, que es Jeremías 33:3)

(Verso 7) = Ahora han sido creadas, no en días pasados, ni antes de este día las habías oído, para que no digas: he aquí que yo lo sabía.

Lo que Dios está haciendo en la tierra, (Porque ya lo está haciendo, no es que va a hacerlo un día de estos), no puede ser reducido a un “avivamiento”. Ya lo ampliaremos mejor a esto, pero puedo asegurarte algo esencial: esto es una total reforma de la iglesia en toda la tierra.

De hecho, no estoy hablando en absoluto a lo que hoy pueda ser tu congregación local. Podría incluirla, llegado el caso, pero no se trata de iglesia tal como nosotros pensamos iglesia. Se trata de iglesia, tal como Dios entiende que es algo llamado iglesia. Y créeme que no son la misma cosa.

La palabra –si deseas examinarla-,  está en el Nuevo Testamento en Hebreos 9:6, en el contexto de un cambio estructural del orden del Antiguo Pacto a la orden del Nuevo Pacto. Más adelante hablaremos detalladamente sobre este cambio, estableciendo los principios para los movimientos espirituales de la reforma del Señor.

Por eso deseo introducirte en que, la palabra reforma en griego es diorthosis, y significa hacer ajustes estructurales, enderezar lo torcido, desechar lo desaliñado o accidentado, poner en orden o forma correcta. El significado implica un ajuste esquelético, o una corrección de los mecanismos internos que dan figura o forma a la imagen exterior.

También es así en su aplicación a las cosas espirituales que conciernen a la Iglesia de Jesucristo; señala una profunda reparación de las mentalidades internas, entendimiento, conductas, posiciones, actitudes y percepciones, que proveen energía interna a lo externo, es decir la forma visible de la Iglesia en el mundo.

Dios esta re-diseñando en una forma profunda y total la manifestación externa de la Iglesia en la tierra; realizando cambios en el interior de todo el funcionamiento del Cuerpo de Cristo. Estamos en medio de una Reforma de la Iglesia más profunda y de mayor alcance que aquella que se dio a través de la vida de Martín Lutero a mediados del siglo dieciséis

La manifestación del cambio rotundo de la Iglesia en la tierra, en su forma más profunda, afectará la manera en que el mundo ve o entiende a Cristo y el significado que actualmente tiene para ellos. Hoy por hoy eso todavía no se está dando y eso ha sido y sigue siendo falencia nuestra. Lee con cuidado:

(Isaías 52: 8) = ¡Voz de tus atalayas! Alzarán la voz, juntamente darán voces de júbilo; porque ojo a ojo verán que Jehová vuelve a traer a Sión. (Los modernos atalayas son todos aquellos que andan con una palabra de reforma real predicando en sitios donde agrada y conviene más hablar de avivamiento o celebración de júbilo)

(Verso 9) = Cantad alabanzas, alegraos juntamente, soledades de Jerusalén; porque Jehová ha consolado a su pueblo, a Jerusalén ha redimido.

(Verso 10) = Jehová desnudó su santo brazo ante los ojos de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación del Dios nuestro.

(Verso 11) = Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella; purificaos los que lleváis los utensilios de Jehová.

(Verso 12) = Porque no saldréis apresurados, ni iréis huyendo; porque Jehová irá delante de vosotros, y os congregará el Dios de Israel.

(Verso 13) = He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto.

(Verso 14) = Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres, (15) así asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído.

¡El día de visitación del Señor es día de gozo en la Iglesia! La intención de Dios es revelarse asimismo de una manera fresca a las naciones de la tierra, Por eso dice que Él descubrirá su brazo santo en presencia de las naciones. Quien te haya enseñado que a Dios le agrada trabajar en secreto u ocultando sus cosas a sus hijos, no te enseñó el evangelio genuino.

Esta palabra profética habla en dos niveles de la fuerza del Señor siendo percibida por las naciones de la tierra; en un nivel es la profecía de Jesús y su sufrimiento en la cruz, pero ese evento no cumple con todos los detalles de esa palabra profética, ya que el cuerpo físico de Jesús no fue brutalizado y desfigurado “más allá de lo humano”, o “más que cualquier otro hombre”.

La crucifixión era el castigo regular aplicado por los romanos a los criminales y los sediciosos del día, por esa razón fue que otros dos individuos fueron crucificados con Él. Jesús fue castigado con treinta y nueve latigazos, pero Pablo recibió cinco veces más lo que Jesús recibió, como lo relata él mismo en su segunda carta a los Corintios.

 Esta palabra profética se refiere a las posiciones incorrectas de la iglesia que han dado al mundo una presentación inadecuada de Cristo y una exposición imprecisa de Su manifestación, lo que ha provocado que el mundo tenga una visión distorsionada de Cristo. ¿No dice la palabra que la creación aguarda anhelante la manifestación de los hijos de Dios?

 ¿Y a dónde se supone que debería producirse esa manifestación, sino en el seno de lo que llamamos la iglesia? ¿Lo estás viendo producirse? Entonces quedan dos conclusiones: o Dios mintió, o lo que llamamos iglesia, no es lo que Dios pensó como tal. Tú eliges una, pero solamente una.

Y en muchas ocasiones me he preguntado la razón por la que yo, alguien prácticamente desconocido en esos ambientes y parte de esa iglesia por no demasiado tiempo si lo comparamos con otros hermanos de más de treinta o cuarenta años en ella, he sido uno de los llamados a trabajar en este asunto, y he llegado a una conclusión:

Dios no podría haber utilizado a un hermano de los más antiguos porque todo lo grabado a fuego por los métodos de adoctrinamientos utilizados, hubiese sido muy difícil de erradicar y reemplazar. Tenía que ser alguien con características especiales. No mejores, no brillantes, sólo especiales y aptas.

Un periodista de los de mi generación, es un hombre con miles y miles de defectos, pero con una virtud muy pareja en todos los que he conocido: su honestidad y carencia total de ambiciones personales. Por lo tanto, una persona insobornable.

Eso ha sido, indudablemente, lo que Dios más ha utilizado de mí. Porque no he podido ser todo lo obediente, eficiente, inteligente y hasta santo que hubiera deseado, pero sí he sido alguien a quien jamás nadie le encontró un precio para comprarlo.

Y créeme que dentro de la iglesia que yo he conocido, eso no abunda. No ha sido mi mérito, ha sido un talento dado por Dios en el mundo secular, que ahora ha sido pasado convenientemente por la cruz. De otro modo, no hubiera resultado útil.

Y se nos dice que este movimiento de reforma rociará muchas naciones. Y la palabra rociar, aquí, es la palabra hebrea nazah: y quiere decir asombrar o brincar por la sorpresa, nos habla de una realidad impactante, de una presentación que llega provocando a brincar atónitamente a las naciones de la tierra.

Al mencionar a los reyes, obviamente, se está refiriendo a sistemas políticos y de gobierno en la tierra. Y dice que cerrarán sus bocas (en presencia) de Él. La palabra “cerrar” puede significar “saltar o brincar” y describe una acción convulsiva repentina.

Boca, mientras tanto, es la palabra peh en hebreo, y ha sido usada de otra forma en Proverbios 8:3, refiriéndose a las puertas de la ciudad. Esta nueva revelación de Cristo, en forma más precisa, provocará que los sistemas de la tierra se convulsionen con sorpresa en todas las puertas de las fortalezas del sistema mundial.

La reforma trae un impacto poderoso sobre las naciones de la tierra. Una nueva revelación vendrá a las naciones en un nivel nunca antes recibido. Empezarán a oír lo que antes no se les había dicho, empezando a percibir con un entendimiento fresco lo que antes no les había sido revelado.

Se revelarán palabras proféticas sobre misericordia, autoridad y soberanía de Cristo en la tierra. Palabras que nadie había pronunciado antes, pese a que en las Escrituras están inscriptas para este tiempo. El profeta Habacuc enfrentó condiciones similares a las que confrontamos hoy en la tierra:

(Habacuc 1: 2) = ¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás?

(Verso 3) = ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan.

(Verso 4) = Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia.

El profeta clamaba por un mover nuevo de Dios en un mundo donde prevalecía la violencia, la injusticia y la contienda, Habacuc deseaba una explosión espiritual para destruir la maldad que existía en su tiempo, que podrás estimar, no eran demasiado diferentes a los que en muchos lugares vivimos hoy.

Todo el libro de Habacuc contiene suministros proféticos y espirituales aplicables a nuestros días. La promesa jurada de Dios que encontramos en Números 14:21, es repetida en Habacuc 2:14. Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar.

El conocimiento de la gloria de Dios llenará la tierra: esta es una promesa profética de Dios para los tiempos finales. Y tampoco en estos tiempos, como en aquellos, el cielo quedará en silencio. Dios repentinamente responde al clamor del profeta:

(Habacuc 1: 5) = Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis.

El requerimiento principal para empezar a militar en todo esto, es poseer una visión global. Ya no alcanza con mapear ciudades o limpiar las casas, ahora debemos ser capaces de “ver entre las naciones…”, y en un nivel espiritual hasta hoy desconocido.

 La Reforma requiere un nivel de visión expandido y elevado, demanda que salgamos de limitaciones de percepción, rompiendo nuestros límites de visión. Sin visión renovada no seremos capaces de percibir lo que Dios está haciendo en la tierra hoy.

No se accede por una manifestación personal o individual, sino por percepción profética. Una Iglesia que es prisionera de limitaciones culturales y étnicas, definida por códigos denominacionales u organizacionales, no tendrá la habilidad de caminar en el vasto movimiento de Dios, en el día de Reforma. Y no soy el único que da por cierto esto.

Es Dios el que nos aturdirá. ¿Y qué significa ser aturdido? El ser aturdido es ser tocado con sorpresa y preguntas, cuando percibes que algo está sucediendo fuera de los límites de tú entendimiento. La Reforma no está controlada por el hombre, es iniciada y supervisada por Dios mismo, opera fuera de nuestro control.

Y este, dicho sea muy de paso o no tanto, es el factor principal y básico por el cual recibe tanta oposición de parte de las estructuras tradicionales. ¿Me quieres explicar cómo haría un líder tradicional para aceptar que en su iglesia sucedan cosas que no puede controlar?

Aunque Dios nos dijera en detalle lo que hará, aun así estaremos completamente patitiesos cuando lo haga. Tal es la magnitud del mover de Dios en el día de Reforma que Habacuc vio nuestros tiempos. El profeta pide a Dios un entendimiento profundo del evento del tiempo final:

(Habacuc 2: 1) = Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja.

La respuesta de Dios lo hace claro, los eventos hermosamente planeados para la tierra ocurrirán en tiempo divinamente designado, en el periodo llamado “el fin”. Estos eventos que Habacuc escasamente pudo entender serán fácilmente penetrados en esos días.

Asimismo, dispararán una gran actividad entre la gente de Dios, para quienes “lean” y entiendan la visión. No habrá confusión, porque la visión será “clara”, se entenderá fácilmente, comunicando su misterio en esos días: “hablará y no mentirá”. En lo que a mí respecta, (Otro testimonio no tengo) doy fe.

(Habacuc 2: 2) = Y Jehová me respondió, y dijo: escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella.

(Verso 3) = Aunque la visión tardará aún por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.

Esto es clave: las cosas que los profetas antiguos no podían entender, serán fácilmente descifradas por quienes “lean” la visión del tiempo final. Y estoy encomillando ese “lean” porque, ya lo habrás descubierto, no te estoy hablando de leer con tus ojos naturales.

Aquello que estaba oculto en misterio dejará de ser misterio. La actividad de los profetas del fin estará basada en el entendimiento preciso de aquello que estuvo vedado del entendimiento de los profetas antiguos, pero que habrá de hacerse claro a la hora designada en el último día.

Y toma nota que cuando hablo de profetas, no me estoy refiriendo a los ordenados por tal o cual organización. Puede existir alguno, o muchos, que todavía hoy nadie conoce. Y esto es lo más complicado del tema, ya que nuestro pueblo parece muy afecto a creer solamente lo que le llega de parte de los reconocidos iluminados y estrellas populares.

La actividad precisa del Reino en este día de entendimiento apostólico profético, está basada en el acceso a revelación fresca, liberada por Dios en el presente inmediato. Los que están atados por mentalidades tradicionales, los que han rechazado la verdad presente de las posiciones proféticas no serán capaces de “correr”.

En otras palabras Dios está rompiendo los sellos de la Palabra en el día de Reforma. Daniel capítulo 12 da al profeta conocimiento de los eventos del tiempo final de la tierra, aunque las palabras le son dichas no puede entender lo que está oyendo, ya que el significado de las palabras esta cancelado a su entendimiento profético, conforme a lo que lees en Daniel 12:8.

Es ordenado a callar las palabras y sellar el libro hasta el tiempo del fin en Daniel 12:4. Es importante notar que no es Dios el que sella el libro, Daniel es ordenado a callar las palabras y sellar el libro, o sea que es impartición y frecuencia profética lo que sella el libro, tomará impartición y frecuencia profética para accederlo, cuando venga el tiempo que se incremente la actividad del Reino y el conocimiento sea aumentado, lo cual es una clara descripción de nuestro tiempo.

Hay condiciones indicadas que definirán el tiempo en que los sellos serán rotos y los santos tendrán acceso profético a la tecnología de los eventos del fin. Creo que el mismo Daniel lo dice con más claridad que la que yo pudiera aportar.

(Daniel 12: 10) = Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán.

Creo que no necesitas que alguien te diga que eso es, exactamente, lo que está sucediendo en el tiempo presente. Yo escribo esto y miles y miles de hermanos lo leen. ¿Cuántos serán los que entiendan, acepten, crean, pongan por obra y ejecuten? Espero que la mayoría. ¿Y los demás? No entenderán.

Y los seres humanos, con esa tremenda carga de vanidad carnal que traemos desde el primer mordisco al fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, tenemos una reacción más que obvia ante lo que no entendemos: nos oponemos, nos enojamos y procuramos silenciar al mensajero. ¿Sabes qué? Otros ya lo intentaron hace muchos, muchos años. Y gracias a Dios, no lo consiguieron.

Hoy tampoco lo lograrán. Porque no se trata de un hombre o un mensaje. Se trata de lo que Dios está diciendo en este tiempo y algunos vasos más o menos útiles que se atrevan a dejar de lado ambiciones personales y exponerlo.

Ese es el estricto sentido de este trabajo que hoy dejo en tus manos. Sin cronologías facilistas que hagan amena o entretenida su lectura, sólo con todo lo que debo decir tal como mi Señor me lo hace saber. Después, quedará a tu responsabilidad que lo entiendas o no, lo aceptes o no y lo ejecutes o no.

Yo ya no seré responsable de la sangre de esos justos. Porque el Señor nos dio una voluntad y las mejores o peores decisiones nacerán de ella. Si está sujeta al espíritu del mundo, navegará por aguas turbias. Si está sujeta al Espíritu Santo de Dios, simplemente tipiará: REFORMA.COM en su ordenador personal, y el resto vendrá solo.

 

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1

¿Qué es una Reforma?

 

Es interesante la pregunta del título. ¿Qué es una reforma? Debo confesar que hasta hace algo más de quince años atrás (Esto se termina de escribir en 2013), yo no tenía ni la menor idea de su significado, no me daba para estimar su necesidad, ni mucho menos para imaginarme su implementación o su contenido.

Es más; ni siquiera había pasado por mi cabeza la posibilidad de que fuera necesaria una reforma en la iglesia del Señor. ¿Eso significa que yo estaba conforme, entonces? ¡No! Para nada. No estaba conforme en absoluto. Pero así estaban las cosas y yo no creía ser enviado en modo alguno para modificarlas. Esa eterna auto subestimación que nos han inculcado…

Porque, fíjate, que estaba muy en claro que lo que mi familia y yo estábamos viviendo, era un modelo de iglesia que se parecía muy poco a lo que Dios mostraba en su Palabra, pero era como que me había convencido, (O quizás realmente me habían convencido), que así eran las cosas en este tiempo y que, aspirar a más, era transitar por caminos demasiado líricos, quiméricos o sencillamente exageradamente místicos.

Que si verdaderamente Dios estaba moviendo a su iglesia genuina a una reforma, esa reforma no podría pasar de cambiar los bancos de lugar o canjear un viejo órgano o piano por un moderno teclado última generación. Y eso fue lo que mayoritariamente sucedió.

Una vez, un hermano que aparentaba ser espiritualmente muy sólido, me dijo que existía un evangelio virtual y un evangelio real. Internamente y con mucho temor y temblor, comencé a pensar que ese no era verdaderamente mi hermano. ¿Motivos? No parecíamos ser hijos del mismo Padre. O, -y aquí la duda religiosa-, ¿No sería yo el equivocado?

Sin embargo, y en medio de mi total ignorancia e indiferencia religiosa, tuvo que pasar por aquí un entonces enorme profeta del Señor con una palabra clara, pero al mismo tiempo llena de profundidad. Una palabra que, acostumbrados como estábamos a cierta liviandad, facilismo religioso y permanente repetición de muletillas templistas evangélicas, me impactó primero y me abrió un panorama mucho más amplio, después.

Me di cuenta que si el evangelio seguía siendo lo que siempre había sido, y que en lugar de haberse adaptado a los tiempos como yo suponía, o como nos aseguraban nuestros maestros, en realidad los que habían cambiado adaptándose al mundo eran los hombres encargados de hacerlo conocer, algo no estaba funcionando correctamente.

Porque no te exagero nada si te digo que todos, pero absolutamente todos, sabíamos que no era así, pero igualmente lo soportábamos con un resignado ademán de: “Y bueno…que se puede hacer…el mundo está muy difícil…” ¿No habíamos entendido todavía que cuando al mundo le andan las cosas muy difíciles, es cuando más fáciles le tienen que andar a la iglesia?

Mira; comprobar que el sentir propio y al mismo tiempo de cientos y cientos de hermanos tenía una base escritural tan clara y al mismo tiempo tan concreta, hizo primero que la Biblia resultara algo apasionante para mí, y no ya ese libro que llevaba bajo la axila cada domingo al culto, y al que solía leer muy de vez en cuando, más por sentimiento de culpa que por necesidad.

Se produjo después una aceptación de esa Palabra, luego pasé a creerla con toda mi fuerza y, finalmente, a ponerla por obra desde donde yo podía hacerlo inmediatamente. Finalmente, con esos tres pasos dados, me sumé sin invitación, sin ordenamiento presbiteral y sin ningún otro objetivo que trabajar de verdad para el Reino de Dios, a los tantos mensajeros que, hoy por hoy, comparten esta visión.

Una visión, reitero, totalmente apartada de intereses personales, - Esto ha quedado más que en evidencia a través de todo este tiempo en la web -, sectoriales, (No he armado ningún sector detrás de esto, ni he formado grupo alguno, pese a haber recibido no menos de veinte proposiciones), una visión que no tiene otro punto de referencia que producir una reforma sustancial que permita, definitivamente y de una vez por todas, que el propósito y el plan de Dios sean cumplidos.

De hecho, a esta altura, (Que todavía no es demasiada), ya te habrá quedado muy claro que tampoco gozo de una de esas tan mentadas, predicadas, exigidas y jamás demostradas coberturas con las que, -se nos asegura-, los ministros debemos contar para poder trabajar correctamente.

A muchos no les agrada en absoluto que diga que mi única cobertura es Cristo, pero lo siento mucho: esa es la verdad, y no me voy a tomar el trabajo de escribir un libro para mentir. Y mucho menos a esta altura de mi vida, donde no necesito ni persigo el reconocimiento popular, sino el ser considerado sencillamente un buen siervo y fiel.

El salmo 101 dice que la impiedad perecerá en la mañana. Si la impiedad, como sabemos, no es maldad sino carencia de espiritualidad, la impiedad es prácticamente lo que denominamos cizaña, que dicho sea de paso no son personas, (Aunque las incluya) sino alimento falso, palabra adulterada, entonces estamos hablando sin dudas que ese es el tiempo de la siega, donde la cizaña será sacada y quemada.

¿Por qué digo que este es ese tiempo? Porque estamos hablando de un amanecer, de las primeras horas de una mañana, del inicio del Tercer Milenio. ¿Cuántos saben que estamos transitando por el Tercer día de Dios? ¿Y por donde comienza un día? Por la mañana. ¿Pero ayer era así? No, ayer no era así. Pero hoy sí es así y nosotros vivimos el hoy, no el ayer.

Muy bien; esta es la mañana. Este es el momento donde, como uno de los pasos esenciales de la reforma, tenemos la tarea de aportar divinidad para la siega de la cizaña que permitirá, al fin, que los justos puedan resplandecer. Y que no te duela la siega. Si no hay siega, no hay cosecha.

Este, mi hermano y mi hermana, es un tiempo en que la tierra se encuentra en medio de la serie más significativa de cambios que haya experimentado en toda su historia. Está ocurriendo de todo, en todo lugar. Hay un notorio mover de Dios sacudiendo el planeta, hoy. La iglesia misma está siendo zarandeada.

¡¡Es el diablo, hermano!! - Basta. El diablo no toca la iglesia genuina del Señor. Las puertas del Hades no prevalecen contra ella. ¿Pero, y este ataque? Le da de rebote a la iglesia, pero está dirigido a la masa informe que la oculta, a la cizaña que tapa la semilla de trigo; y no viene del diablo, viene de Dios. ¡Pero me duele! Al pueblo de Dios en Egipto también le dolieron las plagas. Y no todos eran adúlteros.

Este mover no es un mover que se pueda localizar en el marco de una cultura específica, un grupo étnico o racial determinado, así como tampoco a ningún segmento económico, o a alguna organización preconcebida. Es simplemente un mover que sacude y desestructura todo lo que toca.

No tiene que venir de USA ni de Europa para que tenga prestigio y credibilidad. Vendrá de donde quiera que exista un siervo genuino y ungido, así sea del más remoto lugar del planeta; un desierto, una selva, una cordillera o una ciudad anónima y hasta corrupta.

Sea cual fuere el grupo, sector o credo que intente adjudicarse la paternidad de este mover, falta a la verdad. Este mover de Dios tiene como epicentro la explosión de límites tradicionales y el obrar fuera de todos los paradigmas antes fijados.

Si esos grupos, sectores o credos que hacen creación suya este mover, supieran cómo concluye, seguramente cambiarían su discurso. Porque en una reforma sustancial como es la que se ha puesto en marcha, son precisamente los grupos, sectores y credos los que primero se derrumban. Y quienes los constituyen, junto con ellos.

Y te recuerdo que un paradigma es una enseñanza falsa que te inculcaron de muy pequeño y que, con el correr de los tiempos, aunque hayas accedido a la auténtica verdad que te ha demostrado que aquella enseñanza era falsa, todavía no la puedes sacar de tu mente y, a cada momento que te mueves, vuelve y se convierte en una especie de ley que pretende regir tu vida.

Hasta aquí nos movíamos con figuras centrales y casi estelares, ahora es el tiempo del cuerpo, del conjunto. Pero cuidado: del cuerpo y conjunto de Cristo, no de la suma de miembros formales de una congregación cualquiera.

Y te añado que lo de las figuras estelares, fue siempre un invento de hombres, porque el hombre necesita luminarias, altares multicolores e ídolos a los cuales adorar. Lo he comprobado por mí mismo. Cuando entraba a un lugar casi inadvertidamente, había más bendición que espectáculo. Pero cuando era a la inversa…ni te cuento cómo me sentía.

Y también debo recordarte que la suma de miembros de un credo y el cuerpo de Cristo, definitivamente no son sinónimo. Es como que teníamos una moneda de un peso y la hemos cambiado por veinte monedas de diez centavos. Algo sin valor significativo en lo individual, pero de mayor valor en la suma. ¿A ti te hubiera gustado más ser una moneda de un peso, no es cierto? Ego.

Este ttambién es el tiempo del adiós a una mentalidad de conjunto arrastrada por años. Es el tiempo en que Dios rompe con esa mentalidad y la transforma. Él ya está haciendo algo no previsto y totalmente nuevo, para gusto de los que se sentían morir y para disgusto de los que estaban muy cómodos viviendo a expensas de una imitación del evangelio de Jesucristo y de una imitación de su iglesia verdadera.

Y para los que desconfían de todo y de todos, debo aclararles que es Dios el único que verdaderamente puede hacer algo nuevo. Porque Dios es creador. Satanás jamás podrá crear algo nuevo, apenas se limitará a elaborar una imitación del mejor nivel que pueda, pero sobre algo que ya ha sido creado por Dios. Y a eso se lo llama tergiversar. Satanás es un artista de la tergiversación de verdades.

Toma como un ejemplo válido a la danza. ¿Sabías que la danza nació en la iglesia como método personal y expresivo corporal de adoración a Dios? Pero resulta que un día Satanás la agarró, la sensualizó, la sexualizó, la convirtió en paso previo a la fornicación y listo: para la iglesia, de allí en más, la danza fue considerada pecado. Pero no lo era, sólo lo fue cuando Satanás la tergiversó.

(Isaías 48: 6)= Lo oíste y lo viste todo; ¿Y no lo anunciaréis vosotros? Ahora, pues, te he hecho oír cosas nuevas y ocultas que tú no sabías.

Observa que, para fastidio de alguna que otra ortodoxia legalista y estática, no hay absolutamente nada incierto o peligroso en que Dios te haga oír cosas nuevas, ya que ha sido siempre su rutina de crecimiento. Ya lo aconseja a través de lo que muchos llaman: “El teléfono privado de Dios”, (hablo de Jeremías 33:3), cuando dice: Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas nuevas y ocultas que tú no conoces.

El mismo Isaías también lo anticipaba ya en 42:9: He aquí se cumplieron las cosas primeras; y yo anuncio cosas nuevas, antes que salgan a la luz, yo os las haré notorias. Y es más contundente aún en 43:19 cuando señala:

…He aquí que yo hago cosa nueva, pronto saldrá a luz. ¿No la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto y ríos en la soledad. Un camino de salida a la hora de la prueba, un manantial de vida y alimento del lugar más inesperado, ese es Dios.

A esta altura no puedo menos que preguntarme, y tal vez tú lo hagas conjuntamente conmigo, por qué razón, motivo o circunstancia, cuando aparece algo nuevo más de la mitad de lo que llamamos iglesia se siente enojada, ofendida y molesta. ¿Esa es la forma de recibir un nuevo regalo del Padre?

(Verso 7) = Y ahora han sido creadas, no en días pasados. (Entiende: Dios está hablando hoy cosa nueva. Nadie puede decir: “A esta ya me la sé”, o “Yo tengo experiencia”. Ni te lo creas; nadie ha pasado antes, espiritualmente, por este lugar. Claro, esto elimina ese centro de referencia que tantos han explotado a su favor)

…Ni antes de este día las habías oído, para que no digas: He aquí yo lo sabía. (Esto es, exactamente, lo que te termino de decir, el hombre de Dios siempre se caracteriza por su discernimiento, su unción y su visión, nunca por su experiencia. Nosotros, como iglesia, la valoramos. Una vez más, el mundo se las arregla para infiltrar sus teorías en el pueblo).

Lo nuevo, entonces, que Dios está haciendo en la tierra ahora, no se puede catalogar simplemente como una especie de “renacimiento”. Es, de hecho, una reforma completa de la iglesia en toda la tierra. La palabra que respalda esto se encuentra en el Nuevo Testamento y en el contexto del gran cambio estructural de la orden del viejo convenio al del nuevo convenio.

Hasta que Llegue el Tiempo…

(Hebreos 9: 1)= Ahora bien, aún el primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal. (Esto es: el famoso “orden de culto”, no es invento nuestro. Otros religiosos ya lo tenían antes).

(Verso 2) = Porque el tabernáculo estaba dispuesto así: en la primera parte, llamada el Lugar Santo, estaban el candelabro, la mesa y los panes de la proposición. (¡Por favor, hermano! ¡No me venga con simbolismos! ¡Aquí habla del viejo tabernáculo y punto!)

(Verso 3) = Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo (No me vengas ahora con esa teoría de que el velo es la carne y que hay que romperlo para llegar al lugar sagrado de la santidad llamado Lugar Santísimo. Esto es simplemente historia hebrea, sucedió en aquel tiempo y hoy sólo sirve como recuerdo)

(Verso 4) =…el cual tenía un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la que estaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció y las tablas del pacto.

Hermano, por favor, no me venga con la interpretación simbólica de que el incensario es la adoración y todo lo demás. Estamos hablando de  objetos y aquí no caben símbolos. Yo aprendí eso en el seminario y no creo que ellos se hayan equivocado… 

(Verso 5) =…y sobre ella los querubines de gloria que cubrían el propiciatorio; de las cuales cosas no se puede hablar ahora en detalle. (Hermano que no te agradan los símbolos ni las tipologías: ¿Qué hago con la palabra ahora? Porque ahora, en la Biblia, siempre significa “tiempo presente”, ¿No es así? Sí…pero podría ser en aquel tiempo presente, quizás… ¿No crees?)

(Verso 6) = Y así dispuestas estas cosas, en la primera parte del tabernáculo entran los sacerdotes continuamente para cumplir los oficios del culto; (Sí, ya sé; dime ahora que esto es un símbolo de la unción y el ministerio pastoral. ¿De dónde sacan eso, hermano?)

(Verso 7) =…pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo; (¡No me venga ahora con que es símbolo de Cristo! Dice “una vez al año” y está claro que habla de aquello, ¿No es así?)

(Verso 8) =…dando el Espíritu a entender (¡Un momento! Si no es símbolo, si es historia. ¿Qué está haciendo el Espíritu Santo aquí?) …con esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie. (A mí me parece, hermano, que esto de histórico no tiene nada… - ¿Ah, no? ¿Y cómo lo puede probar? – No sé, sigamos leyendo…)

(Verso 9) = Lo cual (Es decir: todo lo dicho hasta ahora) es historia hebrea (¿Dice eso? ¡¡No!! ¡¡No dice eso!! Dice que lo cual…) es símbolo... (¿Has leído bien? Dice símbolo. ¿Símbolo, entonces, para los antiguos, clásicos y tradicionales tratados de teología? ¿Dice eso? No. Tampoco dice eso. Dice que es símbolo…)…para el tiempo presente, según el cual se practican ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto.

Veamos: ¿Qué ofrenda y sacrificio buscando perfección se hacen hoy? Muchas, pero aquí se detallan, como modelo, las que entonces se practicaban, que sin embargo, siguen siendo un símbolo para el tiempo presente.

(Verso 10) =…que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones y ordenanzas acerca de la carne.

¿Quieres que te traduzca algunas? Mujer: no te pintes, no uses pantalones, ponte medias si vienes al templo con falda, cierra todos los botones de tu camisa hasta el cuello aunque te mueras de calor, usa faldas bien largas aunque se llenen de polvo o tierra, cierren los ojos, inclinen su rostro… ¿Hasta cuándo?

…impuestas hasta el tiempo (¿Qué clase de tiempo? ¿Hasta qué punto del tiempo? ¿Hasta el tiempo de qué? Impuestas hasta el tiempo…) de reformar las cosas. (Ahora pregunto: ¿Seguirá siendo historia, esto? ¿Ya habrá dejado de ser un símbolo para el tiempo presente?)

La reforma que Dios ya ha puesto en marcha en tu iglesia, es una reforma en el plano espiritual, va mucho más allá de cambiar órganos o pianos viejos, por ruidosas bandas con repertorio de Marcos Witt o alguno más nuevo que haya aparecido. Eso ya fue. Gusto y no gustó, se aceptó o no se aceptó. No le hace. La reforma sigue adelante, contigo o sin ti. Es Dios.

Es una reforma en las regiones celestes y la mentalidad tradicional, que no necesita, obviamente, del análisis, evaluación y autorización de ningún cuerpo colegiado de cabezones teólogos. La iglesia es propiedad del Señor y Él lo hace con, o pese a sus supuestos servidores, si es necesario. Cuesta entender esto. Muchos suponen que si ellos no organizan, Dios no vence.

Esto ha estado sucediendo y sobredimensionado, en las áreas donde se trabaja en guerra espiritual. Se ha enseñado y aprendido tanto respecto a reprender y ordenar tal o cual cosa a los demonios, que son demasiados los ministros que se dirigen a Dios en los mismos términos. ¿Sabes qué? ¡Gloria al Señor que todavía funciona a pleno su misericordia!

La palabra misma, Reforma, implica un verdadero ajuste estructural que propende, esencialmente, a enderezar lo torcido, recomponer lo quebrado, realinear lo deforme, ordenar nuevamente lo desordenado.

Porque decir re-forma, es como decir volver a darle forma excelente a algo que antes lo tenía y ahora lo ha perdido. Es el mismo principio utilizado para cuando decimos que Cristo retornará a reunir a su iglesia. ¿A qué? A re-unirla. Esto es: estaba unida, pero se dividió.

Con esto se cierra un pequeño pero contundente círculo de entendimiento. Reforma no es algo moderno y propio de este siglo veintiuno. Reforma es volver a lo antiguo, a lo que era puro y se contaminó con carne, mundo y paganismo.

Y cuando digo antiguo, no digo anticuado. Porque estamos retornando a lo antiguo por caminos de la informática y todos los avances tecnológicos del siglo veintiuno, que hasta hoy parecían ser un patrimonio exclusivo de Satanás y sus demonios.

Esto tiene que ver con el sistema óseo del cuerpo, más precisamente con su columna vertebral enferma. Es la palabra  eskorios, de la cual extraemos nuestra científica escoriosis, y cuya traducción bíblica es perversa.

Esta no habla de maldad, (Aunque a veces puede no estar ausente), sino de algo torcido, quebrado o deformado. Es menester hallar la solución que restaure el esqueleto interno como único modo de cambiar lo externo. Si atacamos solamente lo externo, hacemos un “gatopardismo” religioso que no puede engañar a nadie, y mucho menos al propio Dios y también a Satanás.

Gatopardismo, -te lo explico-, en ciertos países de Latinoamérica, es una expresión que significa cambiar algo de un modo específico y controlado para que todo siga igual. Y de lo que estamos hablando tiene que ver con reacondicionamiento estructural de una vieja mentalidad. Es distinto.

¿Sabes, a lo largo de toda mi experiencia ministerial de los últimos quince años, la cantidad de hombres y mujeres de la iglesia que he oído hablar, enseñar y predicar sobre reforma, y ellos jamás han reformado absolutamente nada en sus vidas? Ministro: no tienes un mensaje; eres el mensaje.

Lo que intento decir, (Y será bueno que me entiendas sin margen de error), es que Dios está reajustando de una manera profunda y total la manifestación externa de la iglesia. (Que somos tú, yo y el cuerpo, no esa mole de mampostería llamada templo), por medio de un cambio interno profundo también, en todos los funcionamientos del cuerpo de Cristo.

Es decir que estamos en medio de una reforma de la iglesia que es mucho más profunda y de mayor relieve que la que vino con la vida de Martín Lutero en el centro del siglo 16. Esta manifestación de cambio afectará notablemente la visión que el mundo primero, y gran parte de la iglesia después, tienen de Jesucristo y la significación tremenda que eso tendrá para toda la humanidad.

La iglesia, si quieres un modelo científico, se asemeja a una de aquellas naves espaciales que transportaban a las Apolo que visitaban la Luna en la década de los años 60 y 70. Partían completas y enormes, pero a  medida que ascendían se iban desprendiendo partes hasta quedar la más pequeña que era la que llegaba a destino. Bien; estamos desprendiendo la que, creo, es la última fase antes de la llegada al objetivo.

La humanidad está buscando a Dios, pero no viene a la iglesia porque todavía no lo ve manifestado allí. Entonces, en su ignorancia, se mete en sectas, esoterismo, ocultismo, Nueva Era con sus “medicinas alternativas” y toda la variada gama de oferta satánica que, en muchos casos, y como la misma Biblia lo dice, ha conseguido engañar aun hasta los escogidos. Aquí te lo muestra, mira:

(Isaías 52: 8)= ¡Voz de tus atalayas! (Los atalayas, hoy, son los mensajeros, los hombres y las mujeres con un lenguaje de reforma, un mensaje diferente, más una vida privada que respalda el mensaje) alzarán la voz, (¡Que se le oiga, hermano! Nadie podrá argumentar que no le fue anunciado).

…Juntamente darán voces de júbilo, (¡Es irreverente gritar en la iglesia, hermano! ¿Irreverente? ¿De dónde sacaste eso?) …porque ojo a ojo verán que Jehová vuelve a traer a Sión. (Habla del rescate que Dios hace de su iglesia de la esclavitud y la opresión de la mentalidad babilónica).

(Verso 9) = Cantad alabanzas, alegraos juntamente, soledades de Jerusalén; (Hay tremenda soledad, hoy, dentro de la iglesia) porque Jehová ha consolado a su pueblo, lo ha redimido. (Si se habla de una redención, es porque se sale del pecado, ¿No crees?)

(Verso 10) = Jehová desnudó su santo brazo ante los ojos de todas las naciones, y todos sus confines de la tierra verán la salvación del Dios nuestro. (¿Te has puesto a pensar alguna vez, que esto incluye a musulmanes, budistas, hinduistas y todo credo diferente? Cuidado: dice “verán”, no dice “disfrutarán”. Ese es un término reservado para quienes lo acepten.)

(Verso 11) = Apartaos, apartaos, (¿Apartarse de dónde? Del pecado, de las naciones perversas, de la incredulidad, del humanismo, de la cizaña reinante en la iglesia Babilonia). Salid de allí. (¿Debo irme, hermano, o debo orar para que las cosas cambien? No lo sé, es tu problema individual. Recurre a la Palabra. ¿Qué dice? Salid de allí.) No toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella. (“Ella” es la iglesia falsa) purificaos los que lleváis los utensilios de Jehová. (Habla de ministerios contaminados).

(Verso 12) = Porque no saldréis apresurados, (No dice que no hay urgencia, dice que no hay apresuramiento, que es la actitud de moverse sin pensar, ciegamente) ni iréis huyendo (Sólo huye un delincuente) porque Jehová irá delante de vosotros, y os congregará el Dios de Israel (Esto quiere decir que ya no te va a congregar una iglesia, una denominación, un ministro famoso, y ni siquiera una visión particular tentadora: ¡Dios te va a congregar! Yo diría ¡Aleluya! ¿Y tú?)

(Verso 13) = He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto. (Sí, está hablando de Cristo, pero es una teología que destruye dos de nuestras más prolíficas teologías actuales, la de la prosperidad (Basada en el dinero) y la de la pobreza. (Con ciertos “votos” incluidos).

En la escasez como en la abundancia, dice Pablo, es espiritualmente prosperado. De eso habla, porque eso es lo que importa verdaderamente. Cualquier otra prosperidad, siempre será insuficiente. Claro, si a eso se lo predicas a ciertos mini-astros que conozco, no te van a creer.

(Verso 14) = Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres (Mundanamente no era nadie, no existía, todo lo contrario a algunos siervos prestigiosos contemporáneos. ¿Alguien ha hecho un estudio serio sobre la verdadera “fama” de Jesús?)

(Verso 15) =…así asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca; (Este es el principio; no que los hijos de Dios, ya sea por temor, por debilidad o por intereses, sean los que cierren sus bocas ante los gobernantes) porque verás lo que nunca fue contado (De esto se trata el evangelio con respecto al mundo: que vean el poder de Dios) y entenderán lo que jamás habían oído.

No nos podemos equivocar. No podemos soslayar las sensaciones y las vivencias. El día de la visitación del Señor, es un día de alegría en la iglesia. La intención de Dios en este tiempo, no es producir shocks o shows carismáticos para su gente, sino revelarse de una manera fresca a las naciones de la tierra. Porque esa es la esencia del evangelio: sacudir al mundo incrédulo con su poder y su manifestación.

Él, en su soberana voluntad, resuelve y decide descubrir su brazo santo a la vista de las naciones. Porque el poder de Dios jamás se limitará a obrar en lugares privados o reuniones selectivas, sino con transparencia límpida para con todos aquellos que decidan recibirlo. ¿O de verdad habías entendido que la palabra dice que tanto amó Dios a la iglesia? ¿No dice que es al mundo?

Esta es una palabra profética que funciona encendiendo dos niveles. El nivel de la crucifixión y el nivel de la resurrección. Cuando el hombre entiende lo que verdaderamente ocurrió en la cruz, es cuando todo lo demás comienza a tener sentido.

Mientras eso no sucede, es apenas un conglomerado humano lleno de actitudes, actos, gestos y semblanzas representativas de una religión. Hay un pasaje que quiero que compartamos, que pone una serie de cosas en un mismo nivel y, entre ellas, algunas de las que se habla muy poco.

 (2 Corintios 11: 24)= De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno (Con cuarenta azotes, los judíos violaban la ley, entonces le propinaban treinta y nueve y así tranquilizaban sus conciencias legalistas. Ahora; que Pablo haya sido azotado por representantes de la misma iglesia a la que él mucho antes defendía celosamente, es algo que hoy se reitera normalmente y de manera corriente. Además, dice que lo azotaron con esa cantidad, ¡Cinco veces! ¿Entiendes que estamos hablando de algo menos de doscientos azotes que no eran precisamente caricias?)

(Verso 25) = Tres veces he sido azotado con varas (Esta era una forma de castigo adoptada por los romanos) una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio (Atención que no habla del naufragio relatado en el Libro de los Hechos. Ese ocurrió después y no está incluido en este recuento.)

…una noche y un día he estado como naufrago en alta mar (26) en caminos muchas veces; en peligros de ríos (Vayan tomando nota del calibre de los padecimientos) peligro de ladrones (¡Huau!) peligro de los de mi nación (¡Igual que ahora! ¿De qué nación son los funcionarios que nos complican y hasta martirizan la vida? Y si a lo que se refiere como nación es a la iglesia, también es válido.)

…peligro de los gentiles (Tiene que ver con el mundo secular) peligros en la ciudad (¿Es segura tu ciudad, aldea o pueblo?) peligros en el desierto (Este es el lugar de la prueba) peligros en el mar (Las muchedumbres. Ya sea por presión o por adulación) peligros entre falsos hermanos (¿¿Qué?? ¿Me está diciendo usted, que Pablo coloca en el mismo plano, en el mismo nivel de aquellos padecimientos relatados, el de soportar a falsos creyentes? Sí que te lo digo. Y además es un calco de lo que sucede hoy. No hay un hermano fiel y sincero que, alguna vez, no haya sido lastimado por algún falso hermano, falso líder o hasta falso pastor)

Ahora bien; esta palabra profética se refiere más exactamente a una simple cuestión de distorsión en los aspectos y la exactitud de la manifestación de Cristo hacia el mundo. Porque el mundo, a partir de las posiciones erráticas e inexactas de la iglesia, ha visto una presentación torcida de Cristo.

Este movimiento de la reforma producida por voluntad de Dios, sacude hoy día no sólo a la iglesia tradicional, ortodoxa y religiosa, sino a muchas naciones que se ven impactadas por un mensaje real, no religioso y no hipócrita como el acostumbrado.

El mundo espera ver el fracaso de la iglesia. Entonces, cuando ve lo opuesto, se desestructura, se impacta y… ¡se convierte! Porque en el fondo de su corazón era eso lo que anhelaba y ahora lo ha encontrado. Esto es parte de la manifestación de los hijos de Dios que anhela la creación.

Habla de una realidad impactante, de un nuevo aspecto que viene a las naciones de la tierra, que las hace saltar en el asombro. Dice que los reyes, (Que hoy son los políticos, o los integrantes de los sistemas gubernamentales mundiales), cerrarán sus bocas ante su presencia. La pregunta, es: ¿Estamos viendo eso, ya? ¿No? Entonces aún no hemos reformado nada. Y Dios ha dicho que así será. La pregunta, entonces, es: ¿Le creerás a Dios o a esos hombres que te predican avivamientos sin esfuerzo?

(Verso 27) = En el trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; (28) y demás de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias.

Aquí me tengo que identificar totalmente con Pablo. Porque mi preocupación, en todo caso, no es como la de una gran mayoría, esto es: por una determinada congregación, sino tal como lo vive Pablo, por todas las iglesias, que es como decir: la Iglesia del Señor, una, la única, la global, la que se escribe con mayúsculas, la que Él vendrá a buscar el gran día.

Y eso, sin tener en cuenta las estructuras supuestamente cristianas ni a sus dirigentes. Una belleza, créeme. No puedo describirte la calidad del amor con el que esa gente me ama… Y digo “amor” por llamarlo de alguna manera conocida, pero en realidad es interés egocéntrico y materialista.

A esto, todo el mundo lo sabe, pero no sé por qué lo disimula, lo calla, y deja que mucha gente, en ignorancia, se convenza que la Iglesia que Cristo vendrá a buscar es la suya, de su denominación, de su pueblo, de su templo. ¿Quién predicó ese evangelio? Porque mira que es falso, eh?

(Verso 29) = ¿Quién enferma y yo no enfermo? ¿A quién se le hace tropezar y yo no me indigno?

Fíjate que en lugar de hacer alarde de su fuerza y mirar con menosprecio a quien se enferma o se le hace tropezar, Pablo se identifica con ellos en su infortunio. No es nuevo. Hay una clase de cultura religiosa que asegura que, cuando alguien está enfermo, no hay que condolerse porque, aseguran, estará pagando tributo a algún pecado. Y a continuación de esto, Pablo  pronuncia lo que ya sabemos, es un clásico de la humildad.

(Verso 30) = Si es necesario gloriarse, me gloriaré en lo que es mi debilidad.

A esto, ya Pablo se lo ha dicho a los Corintios, en el 2:3 de su primera carta, cuando señala que estuvo entre ellos con debilidad y mucho temor y temblor. Y además, pone un testigo con respecto a lo que dice.

(Verso 31) = El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien es bendito por los siglos, sabe que no miento.

(Verso 32) = En Damasco, el gobernador de la provincia del rey Aretas guardaba la ciudad de los damascenos para prenderme; (Aretas era un rey de los árabes nabateos, que probablemente tenía control sobre la ciudad de Damasco, y estaba arreglado con los judíos a los fines de detener a Pablo. Tampoco es novedad esto. La iglesia, si tiene necesidad de silenciar a alguien que, por caminar en la palabra le está complicando su status tradicional o religioso, puede llegar a aliarse con el mismísimo diablo para conseguirlo). (33) y fui descolgado del muro en un canasto por una ventana, y escapé de sus manos.

¿Qué se hubiera dicho y hecho hoy? Se hubiera dicho: “¿Yo, una estrella del evangelio, el gran Pablo de Tarso, voy a demostrar tamaña debilidad escapándome adentro de un sucio canasto? ¡Ah, no! ¡A mí me van a oír!”  Vanidad. Arrogancia. Soberbia. Falsa fortaleza. Más fundamentadas en un prestigio humano y personal que en el auténtico poder de Dios.

Ese, es uno de los aspectos fundamentales de la reforma: humillarse de verdad delante del Señor y no sólo con actitudes estéticas, que es lo que más estamos acostumbrados a ver. ¿No tienes como una especie de sensación, que muchos de los que hoy son figuras prestigiosas del evangelio, parecerían decidir y disponer, de antemano, que es lo que Dios va a hacer, en lugar de ponerse a orar y esperar que Él lo decida y limitarse a obedecer sus órdenes?

Hablar de Reforma no es hablar de utopías. No lo fue cuando llegó Jesús. Él produjo una reforma, quiso incluir en ella a los fariseos, pero ellos lo despreciaron. Lutero produjo otra reforma, y quiso incluir en ella a sus amigos católicos romanos, pero ellos lo despreciaron. Hoy está en marcha una nueva reforma. Y deseamos que todos nuestros amigos y hermanos amados que conocemos se incorporen a ella. ¿Lo aceptarán?

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2

 

De Quien Jehová tiene Memoria

 

Cuando era maestro de escuela dominical para mayores en la que fuera nuestra última congregación evangélica estructural, me sucedió un hecho risueño, que fue tomado con mucho humor por su protagonista, el resto de los hermanos de la clase y por mí mismo, aunque en lo interior me dejó pensando, siendo el resultado de ese pensamiento, algo de escozor.

Porque se trató de algo que tuvo como protagonista a un hombre bastante mayor, miembro de la iglesia por más de cuarenta años, al que todos le codiciaban, con cierta conciencia de coleccionistas, la antigüedad de su Biblia. Él se mostraba orgulloso de poseerla y aseguraba que había pertenecido a su abuelo, quien se la había dejado en herencia a su madre, y ella se la había transferido a él.

Una mañana, me tocó dar un tema en el cual había bastante escritura del libro del profeta Zacarías. Me llamó un tanto la atención que al momento de leer los versículos, y acostumbrado como estaba de que ese hermano mayor era uno de los que lo hacía con diligencia y mucha atención, en esta ocasión lo pude observar leyendo en la Biblia de su vecino de ubicación.

No me detuve porque, recuerdas, esa clase tenía casi siempre no menos de cien asistentes, y no podía detener una enseñanza global por el problema que aparentemente tenía uno de ellos. Así que desarrollé el tema, lo concluí y, allí sí, busqué con la mirada al hermano como preguntándole que le había ocurrido.

Él se puso de pie con toda espontaneidad, y con esa naturalidad tan fresca, ingenua y transparente de los que han entendido su presencia en la tierra, me dijo que había tenido que compartir la lectura con su hermano vecino porque en su Biblia no estaba el libro de Zacarías (!!!)

Imagínate que fue toda una mini-revolución, la mayoría de los hermanos nos acercamos al hombre y fisgoneamos en su Biblia para ver si, efectivamente, era que ese modelo antiguo no contaba con ese libro tan valioso. Descubrimos que sí, que lógicamente esa Biblia había tenido al libro de Zacarías como todas sus pares, pero que por algún motivo desconocido, le habían cortado todas sus hojas y ese libro había desaparecido.

Le pregunté si había sido él o su familia el autor de esa eliminación y me respondió que no, que no había sido él, y que tampoco sabía quién podría haber sido, ya que jamás se había percatado de la falta de ese libro. Y exclamó la frase que causó mucha gracia y gran hilaridad en toda la clase: “¡Solamente a usted, hermano, se le podía haber ocurrido enseñar algo de Zacarías, un libro que nadie lee nunca!”

Nos reímos, nos fuimos al templo y la anécdota quedó en el olvido. Pero a mí me anduvo dando vueltas por la cabeza durante mucho tiempo la idea de que un hermano sincero, fiel, excelente persona y siervo, hubiese podido transitar su vida de fe y entendimiento, con un libro como el de Zacarías ausente de su material de estudio y consulta.

Hoy, he podido comprender, tal vez porque al Espíritu Santo así le ha parecido bien, que el libro de Zacarías es uno de los libros de reforma existentes desde siempre en nuestras Biblias. Y que leerlo, examinarlo a la luz de esta nueva visión, es indispensable para sumar, añadir y establecer conceptos con bases sólidas y contundentes, tal como les gusta decir a los teólogos.

Zacarías, cuyo nombre significa “De quien Jehová tiene memoria”, fue uno de los profetas posteriores al exilio y contemporáneo de Hageo. Como éste, recibió el llamado a alentar a los judíos para que completaran la tarea de reconstruir el templo.

Como hijo de Berequías y nieto de Iddo, descendía de una de las familias sacerdotales de la tribu de Leví. Estamos en presencia de uno de los profetas más mesiánicos del Antiguo Testamento, que ofrece verificables referencias sobre la venida del Mesías.

Su ministerio profético comenzó alrededor del año 520 antes de Cristo. Dos meses después que Hageo hubiera completado el suyo, como si Dios lo hubiese tenido estrictamente calculado y delineado. La visión de los primeros capítulos la recibió aparentemente cuando aún era muy joven.Hasta aquí lo que luego se extenderá en un comentario anodino y muy histórico, literal y concreto respecto a todas las expresiones que Zacarías vierte en sus expresiones. Sin embargo, de haber querido entregarte esto, simplemente te hubiera remitido al trabajo del comentarista, ahorrándome yo el mío de escribir y armar todo esto.

Creo, y estoy firmemente convencido de ello, que Zacarías es un libro eminentemente de reforma, y que si bien contiene una serie de relatos literales que pueden probarse y comprobarse con investigaciones sociales, históricas, religiosas y geográficas, también posee altos principios espirituales que sólo podrán ser develados y revelados con la guía y el auxilio del Espíritu Santo.

Así es que, con nuestra oración precisamente apuntada a lograr esa ayuda divina y sobrenatural, comenzamos nuestro recorrido por las páginas de este libro, que consta de catorce capítulos con sus respectivos versículos que procuraré iluminar a través del entendimiento espiritual, para que te sirva en el hoy, aquí y ahora como un punto de inflexión hacia una reforma que la iglesia vivirá en este tiempo.

No es mi intención, ni por asomo, el establecer nuevas doctrinas o nuevas formas de la llamada hermenéutica. Sólo pondré sobre papel lo que el Espíritu Santo me dé para que escriba. El resultado lo definirás tú cuando llegues al final de todo esto. Si te ha bendecido y ayudado a reformar las cosas, gloria a Dios. Y si así no hubiera sido, pediré perdón a mi Señor por haber interpuesto mi carne por sobre su Espíritu.

Zacarías -Capítulo 1

 

¿Dónde Están Tus Padres?

(Zacarías 1: 1) = En el octavo mes del año segundo de Darío, vino palabra de Jehová al profeta Zacarías hijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo: (2) se enojó Jehová en gran manera contra vuestros padres.

Al decir octavo mes, estamos hablando de los alrededores de los meses de Octubre o Noviembre del año 520 antes de Cristo. El Darío al cual se alude aquí, es Darío Histaspes, también llamado Darío el Grande que reinó en Persia en ese tiempo.

Aquí Dios le está recordando a su pueblo el juicio que vino sobre sus padres en el año 586 antes de Cristo, cuando Nabucodonosor derrotó al rey Sedequías con el resultado de la destrucción de la ciudad y el templo y la deportación de muchos judíos a Babilonia.

Este pequeño texto tiene auténtico correlato actual, ya que este tiempo es un tiempo donde Dios también está enojado con su pueblo, (Otras versiones dicen indignado con gran indignación), especialmente con nuestros padres, por no haber cumplimentado nada de lo que Él les ordenó. Y si supones que sobredimensiono o exagero, mira lo que dice a continuación.

(Verso 3) = Diles, pues: así ha dicho Jehová de los ejércitos: volveos a mí, dice Jehová de los ejércitos, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos.

El término Jehová de los ejércitos que se utiliza aquí, aparece cincuenta y tres veces en este libro, y se refiere al hecho de que Dios es el Señor de todos los ejércitos del universo, tanto espiritual como material. Algo similar ya había sido dicho por medio del profeta Isaías: (Isaías 31: 5-6)= Como las aves que vuelan, así amparará Jehová de los ejércitos a Jerusalén, amparando, librando, preservando y salvando. Volved a aquel contra quien se rebelaron profundamente los hijos de Israel.

¿Es que nadie acierta a darse cuenta que en este tiempo es mucha la gente, (Y hablo de gente que concurre a iglesias, que ocupa cargos importantes, que incluso está en posiciones de liderazgo), que está mirando a cualquier parte y ha dejado de mirar al Dios que supuestamente los congrega allí?

Dios nos está pidiendo a todos que nos volvamos a Él como único referente válido en este camino de la fe. Ya lo hizo anteriormente, como lo refleja el profeta Malaquías. (Malaquías 3: 7)= Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Más dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos?

¡Claro! ¡No te pega fuerte en el corazón porque viene con idioma del Antiguo Testamento, y como a ti te enseñaron que todo lo que no es Nuevo Testamento sólo debes leerlo como complemento, pero nunca como dirección plena!, ¿No es así? Tengo una mala (O excelente) noticia para ti: también está la misma advertencia en el Nuevo Testamento.

(Santiago 4: 8)= Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Esto suena mucho más actual, ¿No es cierto? Porque está hablando de doble ánimo, que es como hablar de doble mensaje. ¿Y alguien podría asegurar que en lo que hoy llamamos “la iglesia”, no existe doble mensaje?

Quizás no en toda esa iglesia, seamos honrados, pero sí en una mayoría que busca añadir expresiones interesantes porque consideran que la doctrina natural del evangelio no resulta atractiva en este mundo moderno. De la misma manera que el mundo elige difundir y publicitar ocultismo con barniz científico y posterga al evangelio porque resulta arcaico y “pasado de moda”.

Cuando me excusé con un importante líder de mi ciudad por lo que debía enseñar mediante la emisora de radio, él me respondió que apreciaba mi interés espiritual, pero que no debía olvidarme que si viene existía un evangelio “virtual”, (Así denominaba a lo espiritual), lo importante verdaderamente, era el evangelio “real”, (Esto es: las cosas políticas y sociales de la iglesia)

(Verso 4) = No seáis como vuestros padres, a los cuales clamaron los primeros profetas, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: volveos ahora de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras; y no atendieron ni me escucharon, dice Jehová.

¿Tú habías creído que el mensaje de salvación, ese que te habla de arrepentimiento, perdón, redención y salvación, era algo de este tiempo y patrimonio de predicadores de la televisión o internet? Pues no; es sumamente antiguo y, entre otros, fue recogido por los libros de las Crónicas. (2 Crónicas 36: 15)= Y Jehová el Dios de sus padres envió constantemente palabra a ellos por medio de sus mensajeros, porque él tenía misericordia de su pueblo y de su habitación.

¿No se cansa ni pierde su paciencia Dios, llamando a un pueblo que por el momento prefiere mirar hacia otros lados más atractivos? No, no se cansa ni pierde su paciencia. Es Dios, no hombre. Los hombres nos cansamos y perdemos nuestra paciencia cuando vemos necedad, soberbia, ignorancia. Dios, no; Él sigue fiel a su misericordia. (Oseas 14: 1)= Vuelve, oh Israel, a Jehová tú Dios; porque por tu pecado has caído.

¿Pero entonces no es probable que hoy, en este pleno siglo veintiuno, Dios tenga algo distinto que decir de todos nosotros? De todos nosotros, no lo sé; no puedo cortar tan ancho como para abarcarnos a todos por una sencilla razón: hay gente fiel que ama a Dios por sobre todas las cosas. ¡Gloria al Señor! ¡La hay! Pero también hay de los otros.

Y esos “otros”, son los que te sacan fuera de quicio con sus grandilocuentes espectáculos llenos de bullicio, colorido, música estridente y cotillón multicolor, a lo que no dudan en llamar: celebración santa. ¿Verdad que te comerías uno cada mañana a la parrilla?

Te comprendo, yo también; pero tengamos calma, paz y misericordia. Dios está en control de todo, y él dirá cómo, cuándo y de qué manera. No nos corresponde a nosotros hacerlo. A la cizaña la siegan los mensajeros enviados por Dios mediante Su Palabra, no nosotros con reglamentos internos.

 (Jeremías 6: 7)= Como la fuente nunca cesa de manar sus aguas, así ella (Está hablando de Jerusalén, la iglesia), nunca cesa de manar su maldad; injusticia y robo se oyen en ella; continuamente en mi presencia, enfermedad y herida. Escucha: quisiera decirte que en lo que hoy conocemos como la iglesia no suceden estas cosas mencionadas, pero: ¿Crees que sería honesto y absolutamente veraz si lo dijera?

Es una historia que gira en círculos y se repite. Que no es patrimonio del hombre del siglo veintiuno, pero que tampoco le es indiferente porque viene de su historia misma. (Jeremías 11:7-8)= Porque solemnemente protesté a vuestros padres el día que les hice subir de la tierra de Egipto, amonestándoles desde temprano y sin cesar hasta el día de hoy, diciendo: oíd mi voz. Pero no oyeron, ni inclinaron su oído (Cosa que significa oír a gente con menor jerarquía), antes se fueron cada uno tras la imaginación de su malvado corazón; por tanto, traeré sobre ellos todas las palabras de este pacto, el cual mandé que cumpliesen, y no lo cumplieron.

(Verso 5) = Vuestros padres, ¿Dónde están? Y los profetas, ¿Han de vivir para siempre?

(Verso 6) = Pero mis palabras y mis ordenanzas que mandé a mis siervos los profetas, ¿No alcanzaron a vuestros padres? Por eso volvieron ellos y dijeron: como Jehová de los ejércitos pensó tratarnos conforme a nuestros caminos, y conforme a nuestras obras, así lo hizo con nosotros.

En la Biblia textual, que es de excelente consulta para identificar expresiones que en la versión clásica suelen quedar marginadas por nuestra ignorancia al respecto, encontré una pequeña perla. Porque en este mismo texto que has leído, en el final, en lugar de decir que volvieron ellos, por los padres, dice que se convirtieron, ¿Te suena familiar?

Dios no se quedó cruzado de brazos cuando aquellos que Él llama nuestros padres cayeron en desobediencia. Mira como lo cuenta Jeremías. (Jeremías 12:16-17)= Y si cuidadosamente aprendieren los caminos de mi pueblo, para jurar en mi nombre, diciendo: vive Jehová, así como enseñaron a mi pueblo a jurar por Baal, ellos serán prosperados en medio de su pueblo. Más si no oyeren, arrancaré esa nación, sacándola de raíz y destruyéndola, dice Jehová.

¿No dice la historia que ha sucedido eso? Hay confirmación en las Lamentaciones. (Lamentaciones 2: 17)= Jehová ha hecho lo que tenía determinado; ha cumplido su palabra, la cual él había mandado desde tiempo antiguo. (Me permito añadir: la que aún sigue mandando hoy, pleno siglo veintiuno) Destruyó, y no perdonó; (¿Pero no me enseñaron que mi Dios es un Dios perdonador? Sí, lo es, a menos que te advierta una y mil veces y tú jamás le obedezcas) y ha hecho que el enemigo se alegre sobre ti, y enalteció el poder de tus adversarios. A esto creo que no necesito decirte que puedes verlo hoy mismo, si sales de tu casa, a tu alrededor.

La enseñanza, entonces, es: Si tus padres (Sigamos llamando así a tus antepasados directos o indirectos) desobedecieron y ofendieron a Dios, creyendo que iban a salir indemnes de sus decisiones, y no sólo no fue así sino que pagaron muy duro su desobediencia y ofensa, ¿Por qué suponen algunos cristianos que Dios ha cambiado sus leyes y que hoy pueden hacerle lo mismo sin costo a pagar? Necedad. ¿O mera incredulidad?

Varones que Cabalgan

(Verso 7) = A los veinticuatro días del mes undécimo (Esto es: Enero-Febrero), que es el mes de Sebat, en el año segundo de Darío, vino palabra de Jehová al profeta Zacarías hijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo: (8) Vi de noche, y he aquí un varón que cabalgaba sobre un caballo alazán, el cual estaba entre los mirtos que había en la hondura; y detrás de él había caballos alazanes, overos y blancos.

No es el caballo un animal abundante en menciones dentro de los relatos bíblicos, pero sí de gran significación. Bastará recordar que ese tiene que ser nuestro estado final en los niveles espirituales: de simples ovejas escuálidas a caballos de honor.

Los nómadas indoeuropeos domesticaron el caballo ya en un pasado muy remoto, en una zona al oriente del mar Caspio. Más tarde, los heteos y kasitas hicieron comercio con ellos, introduciéndolos en Asia occidental. Ya a principios del segundo milenio a.C. se empleaban los caballos con fines militares, y carros de guerra.

En Génesis ya se menciona al jinete. La zona montañosa de Palestina no era adecuada para el uso del caballo. Allí se empezó a usar en la llanura de Jezreel. Los soldados cananeos mandados por Sísara, general del ejército de Jabín, rey de Canaán, también los usaban.

Los israelitas los usaban solamente para la guerra, ya para arrastrar carros, o para la caballería; sin embargo, su utilización traicionaba falta de confianza en el Señor. Se les había prohibido multiplicar sus caballos y, por ello, al principio desjarretaban los caballos de sus enemigos, y quemaban sus carros. Sin embargo, David, después de la derrota de Hadad-ezer, se reservó 100 caballos para carros.

Salomón tenía cuarenta mil establos para los caballos de sus carros, y doce mil jinetes. Según el original del MS, esta cita se puede traducir como "pesebres". La V.M. traduce: "Y tenía Salomón cuarenta mil pesebres de caballos para sus carros [de guerra], y doce mil caballos de montar".

El caballo alazán que se menciona aquí, es un animal que tiene su pelaje de color canela. El overo, es un color muy similar al del melón, esto es un amarillo casi ocre. El blanco, naturalmente, es uno de los más hermosos y no necesita mayores comentarios, como no sea que siempre ese color estaba reservado a los líderes o jefes de los ejércitos.

Dice la historia argentina que el llamado “Libertador de América”, General José de san Martín, cruzó la cordillera de los Andes, desde Argentina hacia Chile, montado en un caballo…blanco. Esto, claro está, independientemente de las opiniones de los revisionistas que no aciertan a aprobar este relato. Los más compasivos, dicen que la cruzó en un animal de otro color; los más enconados, aseguran que lo hizo en una camilla porque estaba enfermo.

Sus significados varían conforme a quienes o desde qué parámetros se los examina, pero concuerdan mayoritariamente en que, el amarillo, u overo, es un color que representa la inocencia, la palidez del rostro y también es símbolo de la muerte y los “ayes” futuros.

El blanco, ya quedó dicho, tiene que ver con pureza y transparencia. Este color es mencionado diecisiete veces en el libro de Apocalipsis. Se aplica a Cristo y a sus santos. Y además de pureza el blanco también es símbolo de justicia y victoria.

Otros colores mencionados en otros textos son: el bermejo, que es un rojizo que trae victorias sangrientas, y que también significa juicio, sangre y venganza. El caballo negro, que tiene que ver con el luto y lamentación personal y nacional, siendo también símbolo del hambre y la miseria bajo el hombre de pecado.

Y, finalmente, el púrpura. Este es el color de la realeza y de las riquezas. Sin embargo, debemos notar que el púrpura también es el color que identifica la vestimenta de la gran ramera que es símbolo del cristianismo apóstata, lo que hoy estamos llamando: Babilonia.

(Verso 9) = Entonces dije: ¿Qué son estos, señor mío? Y me dijo el ángel que hablaba conmigo: Yo te enseñaré lo que son estos. (El tratamiento de “señor mío” que se aplica aquí al ángel no identificado, implica un alto respeto hacia alguien que desempeña un papel relevante en las visiones.)

(Verso 10) = Y aquel varón que estaba entre los mirtos, respondió y dijo: estos son los que Jehová ha enviado a recorrer la tierra.

El mirto era un arbolillo llamado en hebreo hãdas; crecía en los montes vecinos a Jerusalén. Durante la Fiesta de los Tabernáculos se usaban sus ramas para hacer cabañas. Se trata indudablemente del mirto común, también denominado Myrtius communis, que se halla por toda Palestina.

Sin embargo, en esta escritura hay que balancear la posibilidad de que esos seres que están recorriendo la tierra sean, en efecto, ángeles. Porque hablando de ellos, en Hebreos 1:14 leemos: ¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?

Cuando dice espíritus ministradores, dice Ángeles. Resulta sorprendente que en el Nuevo Testamento haya más referencias directas a ángeles que en el Antiguo Testamento. Un estudio cuidadoso revelará que la actividad de los ángeles en el Nuevo Testamento usualmente gira alrededor del ministerio de Jesús y del establecimiento de su iglesia sobre la tierra.

Ellos ministran, que en griego se dice diakonia, (De allí nuestra palabra y posición de diácono), lo cual alude a la labor de servicio, de asistencia, que prestan los ángeles, quienes son espíritus ministradores o asistentes celestiales, y están continuamente activos en la edificación del cuerpo de Cristo, o sea, en el desempeño del ministerio de Jesús y la edificación de su iglesia.

A propósito de esto, quiero decir que hay muchos predicadores a los que he oído contar anécdotas de ángeles en sus vidas personales. Normalmente, salvo que a Dios le plazca mostrarlos por razones que sólo a Él le competen, esos seres son invisibles al ojo humano. No obstante, resulta emocionante escuchar esos relatos.

(Verso 11) = Y ellos hablaron a aquel ángel de Jehová (Aquí tienes a tu ángel) que estaba entre los mirtos, y dijeron: hemos recorrido la tierra, y he aquí toda la tierra está reposada y quieta.

Cuando en el capítulo 14 del libro de Isaías, el profeta viene hablando de la caída del rey de Babilonia, (¡Nada menos!), dice algo que tiene que ver con esto y que quiero repetir textual, porque va a darte un panorama mayor de los auténticos significados que algunas escrituras tienen y que muchas escuelas han ignorado. Y dicho sea de paso: ¿De qué Biblia sacaron que hay diferentes escuelas de interpretación de la palabra? ¡Ay, hombre, hombre!

(Isaías 14: 3-7)= Y en el día que Jehová te dé reposo de tu trabajo y de tu temor, (Entiende: Jehová te dará ese reposo; no podrás tomártelo por tu cuenta) y de la dura servidumbre en que te hicieron servir, pronunciarás este proverbio contra el rey de Babilonia, y dirás: ¡Cómo paró el opresor, cómo acabó la ciudad codiciosa de oro! Quebrantó Jehová el báculo de los impíos, el cetro de los señores; el que hería a los pueblos con furor, con llaga permanente, el que se enseñoreaba de las naciones con ira, y las perseguía con crueldad. Toda la tierra está en reposo y en paz; se cantaron alabanzas.

Esta fue una época de tremenda reforma. Y coinciden los datos con este tiempo presente. Quienes se encargan de recorrerla e informar a Dios sobre ella, expresan lo mismo: toda la tierra está en reposo y en paz. ¿Has leído que cuando se diga “paz”, “paz” y no la haya, vendrá el fin? ¿Sigues creyendo esa doctrina sin base que predica fin del planeta con hecatombes y ruinas? Reforma.

Edificando Su Casa

(Verso 12) = Respondió el ángel de Jehová y dijo: Oh Jehová de los ejércitos, ¿Hasta cuándo no tendrás piedad de Jerusalén, y de las ciudades de Judá, con las cuales has estado airado por espacio de setenta años?

Tú ya sabes, porque yo mismo te lo he enseñado en muchas ocasiones, que Jerusalén es tipología de la iglesia y Judá lo es del pueblo en conjunto. ¿Tú crees que el ángel podría, hoy mismo, estar haciéndole al Señor la misma pregunta?

Lo que quiero decir es, si crees que hoy Dios tiene suficientes motivos como para estar airado con su iglesia y con su pueblo, al menos en su mayoría. Claro, aquí habla de la historia y señala que son setenta años. ¿Recuerdas qué símbolo tiene el número siete y todos sus anexos? Todo lo que sea necesario, el número de lo completo.

Esto no es de ahora ni patrimonio de nuestro hombre del siglo veintiuno. Ya Habacuc daba cuenta de esto y formulaba una serie de preguntas para que Dios hiciera algo con aquellos que en su nación estaban maltratando a los débiles e indefensos.

Hoy también se está produciendo el mismo tipo de maltrato, y lamentablemente, no sólo en el plano secular por parte de gobiernos humanos, sino también dentro de lo que llamamos la iglesia y por parte de supuestos ministros cristianos. (Habacuc 1:2)= ¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás?

(Verso 13) = Y Jehová respondió buenas palabras, palabras consoladoras, al ángel que hablaba conmigo.

(Verso 14) = Y me dijo el ángel que hablaba conmigo: clama diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: celé con gran celo a Jerusalén y a Sión.

(Verso 15) = Y estoy muy airado contra las naciones que están reposadas; porque cuando yo estaba enojado un poco, ellos agravaron el mal.

Dice que Dios respondió palabras de consuelo al ángel. Esto nos muestra una faceta que no conocíamos del todo, la de la clase de relación que Dios tiene con los ángeles, y que demuestra la calidad del amor de Dios, que está por encima de toda su creación, de absolutamente toda.

Porque luego es más que evidente como, llevado por esa misma calidad de amor, protege celosamente al pueblo de su pacto. Y tanto lo hace que no deja de ser vigente algo dicho por su boca cuando aseguró que quien toca a su pueblo, “toca la niña de sus ojos”.

(Verso 16) = Por tanto, así ha dicho Jehová: yo me he vuelto a Jerusalén con misericordia; en ella será edificada mi casa, dice Jehová de los ejércitos, y la plomada será tendida sobre Jerusalén.

¿Debemos entender que Dios está hablando de la construcción de un templo? Sí, pero no de esos de mampostería y concreto que solemos ver en las ciudades. Un templo diferente. Un templo no hecho por manos de hombres. Y lo único que no ha sido hecho por manos de hombres, es el hombre mismo. Ese es el templo a edificar.

Y esa palabra que aquí se traduce como edificada, es la palabra hebrea banah, y tiene que ver con construir, fundar, organizar, tener progenie, lo cual entenderíamos como edificar una familia. En las versiones castellanas de la Biblia, banah generalmente se traduce como edificar o construir.

Usualmente se refiere a una ciudad, casa, templo, cuarto, altar o una puerta. Ocasionalmente quiere decir “edificar algo”, como sucede en el Salmo 102 y verso 16, donde leemos: Por cuanto Jehová habrá edificado a Sión, y en su gloria será visto.

Entonces, se cree que de esta palabra banah, provienen las palabras ben, que quiere decir hijo, y también banim, que significa niños. Eso constituye una sugerencia de corte lingüístico de que las hijas y los hijos son los edificadores o el fundamento de las futuras generaciones.

(Verso 17) = Clama aún, diciendo: Así dice Jehová de los ejércitos: Aún rebosarán mis ciudades con la abundancia del bien, y aún consolará Jehová a Sión, y escogerá todavía a Jerusalén.

Hay algo que cada creyente tiene que saber. Todo lo que Dios ha prometido hacer, lo hará. El Señor jamás hace falsas promesas, ni advertencias en vano. No debemos interpretar su paciencia y tolerancia ante la desobediencia como una expresión de impotencia o debilidad a la hora de ejecutar un juicio.

Por el contrario, Dios desea nuestro arrepentimiento y restauración. Si regresamos a sus brazos, completará la obra de perfeccionar lo que nos ha prometido. Por eso tú mi hermano, mi hermana, debes creer y entender que Dios tiene toda la intención de llevar a su pueblo a la madurez y la prosperidad que siempre ha prometido.

Una prosperidad que no se limita a lo estrictamente material, aunque lo incluya. Si no lo hace es porque el mismo pueblo no se lo está permitiendo. A veces, por darle prioridad a sus propias ideas conforme a su propia sabiduría. Y en otras ocasiones, por simple incredulidad.

Derribando Cuernos

(Verso 18) = Después alcé mis ojos y miré, y he aquí cuatro cuernos.

(Verso 19) = Y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿Qué son estos? Y me respondió: Estos son los cuernos que dispersaron a Judá, a Israel y a Jerusalén.

(Verso 20) = Me mostró luego Jehová cuatro carpinteros.

(Verso 21) = Y yo dije: ¿Qué vienen estos a hacer? Y me respondió: Aquellos son los cuernos que dispersaron a Judá, tanto que ninguno alzó su cabeza; más estos han venido para hacerlos temblar, para derribar los cuernos de las naciones que alzaron el cuerno sobre la tierra de Judá para dispersarla.

Los comentaristas, en sus explicaciones sustentadas en conceptos literales, creen que los cuatro cuernos de esta segunda visión son los cuatro reinos descriptos en Daniel 2 y 7. Sin embargo, otros entienden que deben ser vistos en sentido amplio, como cualquiera de las naciones que, desde los cuatro puntos cardinales, dispersaron a Israel y a Judá, actuando más allá del propósito divino de castigar a Judá. Esto pasaría a ser, entonces, según esta última óptica, un mensaje de consuelo.

Si me preguntas qué pienso o que veo en el espíritu con relación a esto, veo que estos cuatro cuernos, que supuestamente serían cuatro reyes, en la dimensión espiritual son dirigidos por seres espirituales que cumplen la labor de esparcirlos, cumplen esta labor, que más tarde veremos como el Señor hace con ellos, conforme a Su plan de salvación. Este es el pago de apartarse de Dios.

Finalmente, cuando el hombre se arrepiente (simbolizado en la historia de Israel y su esparcimiento, que es disgregación y no diversión, para que se entienda bien) vuelve el Señor con los carpinteros (símbolo del Mesías, que también lo era) y reprende a estos cuatro espíritus que gobiernan en el mundo, para que el Señor pueda reconciliarlos con Él.

Hoy, el pueblo del Señor sigue disperso, aunque ya no en lo físico, geográfico o social, sino en lo espiritual. Sigue esperando que vengan siervos a bendecirlo, a orarle, a solucionarles los pequeños y no tan pequeños problemas cotidianos que tienen.

No saben, o todavía no les ha sido revelado, que este ya no es tiempo de buscar bendición, es tiempo de salir a edificar. Una reforma no se realiza pagando al frente y poniendo la cabeza para que alguien imponga su mano. Una reforma se lleva adelante con gente con mentalidad de Rey, no de esclavo.

Zacarías – Capítulo 2

El Cordel en su Mano

(Zacarías 2: 1) = Alcé después mis ojos y miré, y he aquí un varón que tenía en su mano un cordel de medir.

Un cordel de medir, así como nos suena, era un cordón, soga o cuerda usada literalmente para medir. Al parecer, algunos cordeles de medir estaban divididos en codos. Para determinar cuánto medía un terreno, se extendía sobre la superficie un cordel de medir.

Los edificadores lo usaban cuando tomaban medidas para edificar una ciudad, y un tallador de madera podía usarlo a fin de calcular las dimensiones de un objeto. En una ocasión el rey David usó un cordel de medir con el fin de determinar cuántos moabitas vencidos serían ejecutados y a cuántos conservaría con vida.

En sentido figurado, “cordel de medir” significa una regla o norma de conducta. Por ejemplo, Jehová hizo “del derecho el cordel de medir” cuando trató con su pueblo infiel. El que aplicase el mismo cordel de medir a Jerusalén que a Samaria dio a entender que a Jerusalén le sobrevendría una desolación similar.

De igual manera, el hecho de que se extendiese el “cordel de medir de lo vacío” sobre Edom era presagio de destrucción, y el que se usase este cordel de medir significaba que la tierra se repartiría entre los animales, que empezarían a morar en las zonas desoladas de Edom.

David consideraba su relación con Jehová como su porción en la vida. Esta herencia, que le agradaba en gran manera, le impulsó a decir: “Los mismísimos cordeles de medir han caído para mí en lugares agradables”.

Los cuerpos celestes dan testimonio de la actividad creativa de Dios, y puesto que su testimonio silencioso llena la Tierra, el salmista pudo decir con respecto a ellos: “Por toda la tierra ha salido el cordel de medir de ellos”. Creo que vistos estos comentarios de diversa fuente, ahora sabes el significado que Zacarías podía darle en lo conceptual a su visión.

(Verso 2) = Y le dije: ¿A dónde vas? Y él me respondió: A medir a Jerusalén, para ver cuánta es su anchura, y cuánta es su longitud.

Ya sabes que Jerusalén es la iglesia. Y dice que va a ser medida en su anchura y en su longitud. También sabes que ese cordel tiene que ver con reglas o normas de conducta. Es decir que antes de la reforma, lo que viene, es una evaluación de ambos valores en la iglesia del Señor. Lo confirma de alguna manera un texto que encontramos en Apocalipsis.

(Apocalipsis 21: 15-17)= El que hablaba conmigo tenía una caña de medir (Es el equivalente al cordel de Zacarías), de oro, (Metal que simboliza inalterabilidad, pureza incorruptible), para medir la ciudad (Jerusalén, la iglesia) sus puertas (Su autoridad), y su muro (El obstáculo principal para que la Presencia de Dios se manifieste. Por eso dice el Salmo que con su Dios, asaltará los muros). La ciudad se halla establecida en cuadro, (Esto es: un cubo perfecto, símbolo de la perfección, como era el Lugar Santísimo) y su longitud es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios, (Doce es el símbolo de la autoridad establecida. Doce apóstoles, doce meses, etc.) la longitud, la altura y la anchura de ella son iguales. Y midió su muro, ciento cuarenta y cuatro codos (Ciento cuarenta y cuatro. Múltiplo de doce), de medida de hombre, la cual es de ángel.

(Verso 3) = Y he aquí, salía aquel ángel que hablaba conmigo, y otro ángel le salió al encuentro, (4) y le dijo: corre, habla a este joven, diciendo: sin muros será habitada Jerusalén, a causa de la multitud de hombres y de ganado en medio de ella.

(Verso 5) Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor, y para gloria estaré en medio de ella.

Lo primero que veo con total claridad aquí, es que la iglesia del futuro, la que llega después de la reforma que está en marcha, no tendrá muros que obstaculicen su andar. ¿Recuerdas cuáles eran los muros que frenaban todo en la iglesia que deja de ser? Los muros denominacionales.

Por eso Dios mismo, en el verso 5, consigna que Él y solamente Él será el muro, pero de fuego. Todos sabemos que el fuego purifica y deja que lo que queda indemne, sea indestructible. Esa es la única denominación posible y probable. Algo más, ya no es Dios.

Alegría de la Hija de Sión

(Verso 6) = Eh, eh, huid de la tierra del norte, dice Jehová, pues por los cuatro vientos de los cielos os esparcí, dice Jehová.

Isaías, en 48:20, dice: Salid de Babilonia, huid de entre los caldeos. Estas eran las tierras del norte de las cuales, decía Dios, ellos debían huir. Es coherente en toda la Biblia esa orden de huir de Babilonia. Y quien suponga que eso se quedó allá, en una historia antigua, mucho me temo que todavía no entendió nada.

Jeremías respalda esto, cuando en el primer capítulo de su libro y en el verso 14, dice textualmente: Me dijo Jehová: del norte se soltará el mal sobre todos los moradores de esta tierra. Los que supongan que Babilonia sólo tiene que ver con la iglesia, se equivoca. Babilonia es un poder impío sustentado en: Política. Economía y Religión.

Y si lo quieres mucho más claro, todavía, y las razones de este juicio lapidario, puedes leerlo en los versículos 20 y 21 del capítulo 17 del libro de Ezequiel, mira: Extenderé sobre él mi red, y será preso en mi lazo, y lo haré venir a Babilonia, y allí entraré con juicio con el por su prevaricación con que contra mí se ha rebelado. (Prevaricar es saber que algo que estás haciendo es pecado, pero que por conveniencia u oportunismo te conviene y lo haces igual. Es peor que el pecado. Y la Biblia no dice que la prevaricación tenga perdón.) Y todos sus fugitivos, con todas sus tropas, caerán a espada, (Será con la Palabra de Dios) y los que queden serán esparcidos a todos los vientos; (Vientos de doctrinas extrañas) y sabréis que yo Jehová he hablado.

Quisiera que entiendas que no es una ocurrencia mía ni algo que armo de un modo tal que me coincida con lo que tengo ganas de decir, técnica empleada por muchos supuestos teólogos defensores de doctrinas supuestamente “modernas”. Lo que digo tiene que ver, por ejemplo, con el verso que sigue.

(Verso 7) = Oh Sión, la que moras con la hija de Babilonia, escápate.

Te lo dije: escápate. Sión es el pueblo de Dios hoy también. Y la hija de Babilonia, en este tiempo, es la suma de esas mentalidades religiosas que tanto vemos en todas nuestras congregaciones. Entiende: Babilonia no es tu iglesia, Babilonia es la mentalidad que existe en muchos que lideran tu iglesia.

Por eso, cuando tantos hermanos fieles, sinceros y bien intencionados me escriben, felices, porque dicen haberse ido de Babilonia, lo que yo hago no es alegrarme en demasía. Espero a ver su vocabulario, sus objetivos, sus planes. La mayoría de las veces, apenas se fueron de una congregación y andan desesperados buscando otra de la misma denominación…

¿Sabes qué? Y también en la mayoría de las veces, todo eso responde a la misma mentalidad babilónica en la que se formaron. Eso no es salir de Babilonia; eso es irse de una congregación o dejar de asistir a un templo.

Y quien sale de Babilonia, crece y se fortifica en madurez espiritual, pero quien sólo se va de una congregación o deja de asistir a un templo, generalmente se cae y hasta puede retornar al mundo y al pecado si no está fuerte. ¿Motivo? Estaba convencido, nunca convertido…

(Verso 8) = Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: tras la gloria me enviará él a las naciones que os despojaron; porque el que os toca, toca a la niña de su ojo.

Cuando dice “tras la gloria me enviará”, evidentemente, hay una clara referencia al Mesías enviado por Dios como el Señor de la gloria. Tocar la niña de su ojo, por lo tanto, significa meter un dedo en la pupila. Cualquiera que acose al pueblo escogido está cometiendo un asalto blasfemo contra el propio Dios. No obstante, no es esto, exactamente, lo que dice en los originales.

Curiosamente, La Biblia Textual, a la que se le adjudica alta fidelidad con lo originales, en este verso concluye diciendo la niña de mi ojo, en lugar de su ojo. El asterisco que se observa junto a ese “mí”, lleva a una aclaración que señala: “Decimotercera enmienda de los Soferim”. ¿Y de qué se trata esto?

La explicación es la siguiente: La Masorah (Letra pequeña en los márgenes de los mss. Hebreos), consiste en la concordancia de vocablos y frases destinadas a salvaguardar el texto sagrado. En determinadas partes de dichos mss, se halla al margen una advertencia que dice: Esta es una de las dieciocho enmiendas de los Soferim. Soferim es el escriba, que era el copista o amanuense de la Antigüedad. 

En realidad, como veremos más adelante, las enmiendas hechas al Texto Original son más de dieciocho, pero se habla de este número como aquellas contenidas en la lista oficial. Aun cuando no figuran en ninguna de las listas especiales, las diferentes secciones no especificadas aquí, muestran también pasajes marcados por la Masorah como enmendados.

Estas enmiendas se llevaron a cabo en una época anterior a la era cristiana, y no pueden ser consideradas como variantes textuales, puesto que las respectivas notas marginales advierten que se trata de enmiendas.

La mayor parte de ellas fueron hechas mediante el cambio de una sola letra, con lo que la alteración no luce tan grande. Un cuidadoso examen en estos pasajes muestra que el propósito de tales enmiendas se hizo por un equivocado sentimiento de reverencia, eliminando del texto ciertos antropomorfismos que se suponían ofensivos a Dios y, por tanto, no debían ponerse en labios de sus lectores, mientras que el texto primitivo era conservado en el margen.

Sin embargo, desde la invención de la imprenta, los ejemplares impresos de la Biblia Hebrea presentan el texto sin las notas masoréticas destinadas a salvaguardarlo, con lo que el conocimiento de dichas enmiendas se ha perdido para el lector común.

Ahora bien, como quiera que tales enmiendas afecten la figura antropomórfica, esto es, el atribuir a Dios acciones, pasiones o cualidades humanas, el editor decidió seguir la lectura del Texto Original, informando a pie de página.

Así es que, en este pasaje específico y concreto de Zacarías, el texto primitivo antes de la enmienda de los Soferim, leía mi ojo, término que fue alterado para que se leyera su ojo, por las razones antes expuestas con referencia a este tema.

(Verso 9) = Porque he aquí yo alzo mi mano sobre ellos, y serán despojo a sus siervos, y sabréis que Jehová de los ejércitos me envió.

(Verso 10) = Canta y alégrate, hija de Sión; porque he aquí vengo, y moraré en medio de ti, ha dicho Jehová.

(Verso 11) = Y se unirán muchas naciones a Jehová en aquel día, y me serán por pueblo, y moraré en medio de ti; y entonces conocerás que Jehová de los ejércitos me ha enviado a ti.

Este versículo nos alienta en la obra de la evangelización mundial, aunque por fuera de los miles y miles de programas humanos que parecerían haber sido elaborados por personas a las que solamente les interesa que sus medios ambientes aumentan en número y, por lógica consecuencia, en recaudación.

Lejos de ser “el Dios tribal de los hebreos”, como algunos alegan, Dios es Señor de todas las naciones. Pero de todas, incluidas las que ni le conocen, ni le respetan ni han sabido jamás de Él. Ese moraré en medio de ti que leemos en el verso 11, en otras versiones se traduce como habitaré, y en su esencia original tiene que ver con un verbo hebreo que aporta el matiz de anidar o reposar.

(Verso 12) = Y Jehová poseerá a Judá su heredad en la tierra santa, y escogerá aún a Jerusalén.

(Verso 13) = Calle toda carne delante de Jehová; porque él se ha levantado de su santa morada.

La palabra hebrea traducida como heredad, en el verso 12, es la palabra cheleq. Es una porción, parte, herencia, o un lote. Este sustantivo aparece más de sesenta veces. Proviene del verbo chalaq, que significa “ser suave, liso o delicado”.

De esta raíz provienen vocablos tales como “piedras lisas” y “lisonja”, que aluden a palabras “delicadas”. Quizás debido a que se utilizaban piedras lisas para echar “suertes”, chalaq llegó a significar: “asignar o dividir por igual”.

De ahí que cheleq  represente la división o reparto de una porción de terreno que se entrega a una persona como herencia. David llama a Dios “mi porción”, en el Salmo 73:26 y en el Salmo 142:5. Esta referencia indica que Judá es la porción de Jehová (su parte, herencia o proporción), su pueblo en la Tierra Santa.

Has leído que Dios aborrece las obras de la carne, pero por carencia de explicaciones clarificadoras, siempre has supuesto, (Porque los cristianos no siempre escudriñamos la escritura, a veces la suponemos), que se trataba de las malas obras que nuestra carne podía producir.

Sin embargo, para mí fue un notable descubrimiento que modificó mi entendimiento el darme cuenta que no, que cuando dice que Dios aborrece las obras de la carne, no está hablando específicamente de las malas obras, sino de todas las que se originan en nuestra carnalidad.

¿Eso significa que si yo tengo mucho dinero y se me ocurre, (Y se me ocurre a mí, sin orar ni pedir dirección a Dios) abrir un comedor comunitario, donde cada mediodía y cada noche le doy comida a los más pobres que no tienen nada, esa tremenda obra que será digna del aplauso de toda la sociedad en la cual estoy inmerso, y me llevará a ser casi un héroe de los pobres y líder de la justicia social de mi tierra, para Dios, será una obra digna de ser aborrecida.

 ¿Por qué? Porque fue producto de mi carne, no de su dirección. Y las cosas con olor a santas que no son decretadas por Él, no son santas, son carnales. Aunque “parezcan” santas y “parezcan” buenísimas. ¿Qué dice Dios, entonces, para un tiempo donde vamos camino a reformar las cosas?

Calle toda carne. ¿Es una orden imperativa, autoritaria y déspota? En absoluto. Es una directiva llena de amor, de un amor que no le permite al Padre ni siquiera imaginar que hagas algo que Él deba aborrecer por causa de su propia ley.

Esta tercera visión es una elaboración adicional de lo dicho en el verso 16 del primer capítulo. Aunque muchos de los detalles resulten algo ambiguos, su intento es claro: Jerusalén será reconstruida. Zacarías se refiere literalmente en primer lugar a la Jerusalén post-exílica. Sin embargo, en sentido amplio apunta hacia la futura y magnífica Nueva Jerusalén, la celestial, del mundo por venir.

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3

 

En Los Tiempos “Eth” de Jehová
 

 

El libro de Zacarías, -quedó dicho-, tiene historia y profecía. Tiene una importancia profética pero también tiene una importancia histórica. Es un libro de edificación. Es el libro de cuando el pueblo vino a reedificar el templo. Y de acuerdo con los principios que ya conocemos, la historia es simplemente una ventana profética que tiene o guarda propósitos que pueden ser aplicados a la vida de hoy.

Es llamativo como son tantos los que soslayan lo profético por suponerlo demasiado fantástico, y le dan curso a lo histórico sin ningún problema cuando, para que lo histórico deje bendición, deberá ir acompañado necesariamente de lo profético.

Estos principios para reedificar la casa de Dios, son los mismos principios que hemos de utilizar para reedificar la verdadera casa de Dios, la cual somos nosotros. Es decir que somos la casa de Dios y Dios está reedificando la casa. ¿Comprendido?

Pero mucho cuidado y atención con los términos. No dije edificando, he dicho reedificando. O sea que es una re-forma, es un espíritu de re-forma, es una restauración. Recuerda que Dios le habla a mil generaciones y que su palabra no regresa vacía.

Y que aquellos depósitos espirituales que decretó durante el tiempo de Hageo, durante el tiempo de Zorobabel, durante el tiempo de Zacarías, son depósitos espirituales que trascienden el tiempo y vienen a arribar al día de hoy.

Hoy, hay una generación profética que arranca el velo futurista de la palabra y puede aplicarlo a su vida, para entonces manifestar o encarnar los principios que se depositaron entonces. Son depósitos para este siglo, para este tiempo, pero también para este sistema. Kosmos.

En el año 536 antes de Cristo, el fundamento de la iglesia fue tirado, pero por causa de la oposición local, se detuvo por espacio de dieciséis años. Noten el paralelo contemporáneo que trae. El fundamento de la iglesia se tira, pero la oposición lo detiene.

En mi país ha sido moneda corriente y constante que cada gobierno nacional, provincial o municipal contara con una sólida y fuerte oposición. O, al menos, eso es lo que siempre se nos dijo a través de los medios de comunicación.

Sin embargo, yo puedo decirte hoy, con las dos autoridades en mis manos: la de periodista conocedor de operaciones de prensa y noticias falsas o inventadas, lo que normalmente suele llamarse en la jerga del ambiente “carne podrida”, y la de ministro competente del Nuevo Pacto, que no es así, que tal oposición no existe.

Porque yo entiendo cómo oposición, (Y creo no ser el único), que es un movimiento, sector o grupo de personas que se opone tenazmente a lo que hace otro grupo en el poder de la institución que sea, basando esa oposición en contar con argumentos, ideas o soluciones de mejor calidad.

Bien; debo decirte que ni políticamente en la vida secular de la República Argentina, ni tampoco en los estamentos intermedios de la iglesia evangélica cristiana tradicional, existen esos argumentos, esas ideas ni esas soluciones. Sólo se es oposición porque se tiene antipatía, (O algo peor) a quien es gobierno u oficialismo.

 ¿Y sabes qué? Eso no suma ni sumará jamás: siempre resta. Por eso estamos como estamos, tanto como país, (Hablo de Argentina), y también como iglesia. ¿Motivos? Muchos, pero entre ellos, que la iglesia se ha lanzado alegremente a participar de la otra política, la secular, cuando jamás logró solucionar la interna.

Estamos abriendo los ojos a una Biblia nueva. Sé que a muchos, el oír esta terminología puede espantarlos, pero cuando la Biblia deja de ser el libro que se lleva debajo del brazo al templo el día de reunión y se transforma en una fuente inagotable de alimento, indudablemente es como si fuera nueva.

Cuando tú miras los caracteres y las situaciones del Antiguo Testamento, con el ojo profético, inmediatamente encontramos patrones bíblicos para solucionar el problema. O sea que el futuro no es incierto. Lo que nosotros necesitamos, es: iluminación del pasado.

Zacarías y Hageo eran dos trompetas levantadas por Dios para avivar al pueblo, para reedificar el templo de Dios. Dos ministerios que hoy están haciendo sonar la misma trompeta para activar a la iglesia con miras a capacitarla y prepararla para prevalecer en este siglo veintiuno.

De todos modos, imagínate esta escena, un domingo por la tarde-noche en tu congregación. Aparezco yo o cualquier otro del mismo calibre, y dice en voz alta y expresión de certeza y autoridad que somos la esencia espiritual de Zacarías y Hageo. ¿Qué rostro crees que pondrán tus hermanos? Listo, no me digas más nada; ya sabes de lo que estoy hablando.

Sin ir más lejos, la mayoría de las crisis financieras durante este tiempo, que han detenido literalmente la obra material de la iglesia, (Y lógicamente, no estoy hablando de lo que conocemos como estructura evangélica tradicional, sino de la verdadera y genuina iglesia global), es debido a que la casa de Dios no se ha levantado.

Recuerda que en Hageo, la gente decretaba que no era el tiempo de reedificar la casa y Hageo decía: “Yo digo que sí, que es tiempo de reedificar la casa.” ¿Quién lo dijo? El profeta. Y toda la iglesia, igual que hoy, decía que no. ¿Habrá profetas que hoy estén hablando de reforma? Y si los hubiera, ¿Cómo supones que reaccionará la iglesia?

Pero no solamente dice eso. Las circunstancias que ocurrieron por no reedificar la casa en cinco años, después de obedecer la voz apostólica de Hageo y de Zorobabel, se levantó a la unidad del líder. Zorobabel y el sacerdocio de Josué nos dejan como herencia estos dos ministerios.

Esta es una fotografía de la combinación de los líderes nacionales como reyes o apóstoles, tanto como el sacerdocio o el ministerio profético. Habla de gobierno y decreto divino. Habla del liderazgo y de la dirección espiritual. Habla de apóstoles y profetas, de gobiernos y de fundamentos.

Y el libro de Zacarías, una vez más, es un libro de edificación. Por separado lo estamos viendo en detalle, pero de inicio podemos extraer algunas perlas que encajarán muy bien en nuestro collar de fe. El versículo 13 del capítulo uno, nos alienta y nos consuela con palabra profética de Hageo.

Allá por el verso 20, vemos que se le envían carpinteros. Carpinteros son gente que edifican, que construyen. Pero noten ustedes que estos carpinteros, si leen con atención los versos 20 y 21, tienen autoridad para derribar naciones, tienen autoridad para derribar las potestades que operan en la iglesia.

Luego se mueve rápidamente hacia el capítulo 2 de Zacarías, y vemos que comienzan a medir la edificación del templo con un cordel. Nos habla entonces de patrones y especificaciones exactas para la restauración de la iglesia. No se va a hacer a ciegas.

No vamos a sacar al pastor del viejo y único traje para poner al más joven que tiene cuatro o cinco sacos y camisas y corbatas al tono. Moviéndose rápidamente a Zacarías capítulo 3, nos habla del sacerdote revestido. Nos habla de la atención personal antes de la reedificación de la casa.

El tiempo profético, David, que representa el tiempo de hoy, no tuvo permiso para hacer el templo de Dios, pero sí reedificó su casa personal. De manera que el movimiento profético identifica la preparación de nuestro templo para que entonces piedras purificadas puedan edificar el templo de Dios.

El tiempo profético representa la atención personal antes de entrar al tiempo apostólico al cual nos estamos introduciendo. Pero estoy hablando de una atención personal espiritual, que se entienda, no de convertir a la iglesia en un consultorio sentimental. ¿Sabes de lo que estoy hablando, verdad?

Luego Zacarías continúa moviéndose proféticamente y en el capítulo 4 hasta el 6, vemos la coronación de gobiernos del sacerdocio. Capítulo 7 al 9, vemos una posición precisa en la iglesia gloriosa del futuro. Y en el capítulo 10 es donde vamos a acampar.

Este es un capítulo de transición milenial, de transformación apostólica. Son los factores de supervivencia para este siglo. Lo que estamos haciendo es describir el tipo de mentalidad que puede penetrar este siglo y prevalecer.

La Iglesia, hoy, si quiere prevalecer, va a tener que tomar muy en serio esa mentalidad. La generación que entra a este siglo, es aquella que le quita lo falso a la realidad, siguiendo las cosas que no se ven como si ya fueran.

La iglesia no va a sobrevivir por accidente. No vamos a sobrevivir por coincidencia. Hubo un tiempo donde la ignorancia era bendecida por Dios, pero el mundo natural nos indica que vivimos en un mundo de información. El mundo natural es solamente un reflejo de aquello que ya ha acontecido en el Espíritu.

De manera que viviendo en una era de información, la ignorancia no es aceptada. La productividad nunca nos llega por ignorancia, siempre es producto de decisiones premeditadas. Éxito o falta de éxito, sólo describe malas decisiones o buenas decisiones.

Quien tiene éxito es porque tomó las decisiones correctas. No es un don de Dios. El tiempo presente está identificado por la sabiduría, por una era de mucho conocimiento, no es época de ignorancia. No te olvides que el éxito fuera de la iglesia es posible, aunque nadie garantizará luego el futuro espiritual.

Muchos se creen que van a tropezar con las bendiciones. No van a tropezar con ninguna bendición. El siglo presente demanda decisiones y estrategias y actuaciones calculadas. Estamos describiendo la mente. Si el mundo natural está listo para este siglo, es porque este siglo ya está vigente en el mundo del Espíritu.

O sea que las riquezas espirituales disponibles para que tú puedas operar, han cambiado. Y si tú no las reconoces, no las puedes usar. Ocurre lo mismo que vemos en las computadoras. Si tú te vas a dormir con un programa de Windows Tal, y en la noche alguien te carga en su computadora un Windows más nuevo, al día siguiente cuando tú entras al equipo, no encuentras nada de todo lo que ayer manejabas fácilmente, todo cambió. Y doy este ejemplo por vivirlo en carne propia. Me incorporé a la informática por mandato y necesidad espiritual, pero no conozco demasiado de lo técnico. Y cada tanto, eso técnico “me saca de paseo”…

No puedes estar orando hoy como orabas en los finales del siglo veinte, estamos en pleno siglo veintiuno. Dios edifica con diseños y sabiduría. No puedes estar cantando hoy canciones románticas que auguran celebración, cuando estamos viviendo tiempos de guerra.

(Ezequiel 43: 10)= Tú, hijo de hombre, muestra a la casa de Israel esta casa, y avergüéncese de sus pecados; y midan el diseño de ella.

Tú, siervo de Dios, muéstrale a la casa de Dios, como se edifica la casa. Y que ellos observen y, al ver el patrón, se avergüencen de haber cometido errores. Pero, eso sí; deberás mostrarle con tu propia vida personal fuera del templo, cómo es que se debe vivir en ese nivel. ¿Podrás?

(Verso 11) = Y si se avergonzaren de todo lo que han hecho, hazles entender el diseño de la casa, su disposición, sus salidas y sus entradas, (Cuándo entrar en un mover y cuando salir de un mover; no acamparse en el mover. ¡Escucha! Fuerzas para entrar y fuerzas para salir. Discernimiento de cuándo entrar y cuándo salir a distintos moveres y tiempos de Dios.

Hay gente que entra en tiempos y nunca sale. Hay gente que sale y nunca entran a otro. Hay entradas y salidas en las secuencias de tiempos de Dios) y todas sus formas, y todas sus descripciones, y todas sus configuraciones, y todas sus leyes; Y descríbelo delante de sus ojos, para que guarden toda su forma y todas sus reglas, y las pongan por obra.

Estamos hablando de una gente que entiende la edificación de la casa con precisión y con un plan exacto. La casa se edifica con diseño y sabiduría, no con cualquier forma de pensamiento. Para que guarden todas sus formas, para que guarden todas sus reglas, y las pongan por obra. Nota claramente cómo este verso es poderosísimo para el tiempo apostólico.

(Proverbios 9: 1)= La sabiduría edificó su casa, labró sus siete columnas.

Dice que la sabiduría labró, cavó, diseñó, esculpió las siete columnas de la casa. Y la palabra, allí, por sabiduría, es la palabra chacam, y significa sabiduría y mente en acción. Habla de enseñanza sabia, inteligente. Habla de revelación y buen juicio.

Habla de prudencia, de espiritualidad práctica, Juicio, que fue lo que vivió Salomón. Y Labrado, o Labró, significa cavar y es la misma palabra utilizada en el Nuevo Testamento cuando dice: El que cava su casa en lo profundo de la roca, cuando viene la tormenta no se cae.

Y lo compara con el capítulo 3 de 1 Corintios. El verso me lleva directamente a ese y a ningún otro en la Biblia. Que está muy interesante y me gusta compararlo con el Nuevo Testamento para que podamos ver los principios que a nosotros nos pertenecen hoy. La Biblia nos indica que todas estas cosas fueron escritas como nuestros ejemplos.

(1 Corintios 3: 9)= (Los apóstoles están hablando con Pablo, y él dice:) Porque nosotros (Es decir, el ministerio apostólico) somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, (La iglesia) edificio de Dios.

(Verso 10) = Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire como sobreedifica.

Vemos que la sabiduría humana representa, entonces, el gobierno apostólico, el reinado de Salomón, la era gubernamental de la iglesia, la fase que se nos acerca en ese tiempo. Y no son pinturas históricas, son diseños proféticos a tener muy presentes.

La Realidad de los Días Postreros

(Zacarías 10: 1)= Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía. Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba verde en el campo a cada uno.

Detente allí un momento y vamos a desatar un poco este verso. Lo primero que dice aquí es: Pídele a Jehová lluvia en la estación tardía. Esta palabra, estación, es la palabra eth en hebreo y significa Tiempo, Sazón.

Entonces lo que dice es: “En el tiempo tardío”. Esto es muy importante porque en las profecías de los hijos de Jacob fueron depósitos espirituales invertidos en su vida que encarnaron una verdad depositada a través de todas las generaciones porque los llenó y dijo: Acercaos hijos míos para profetizar cosas que han de acontecer en los postreros días.

E invirtió en la vida de José y en la vida de Judá, principios escondidos que sólo el docto, el sabio y el entendido en el reino de Dios pueden identificar. Saca cosas viejas y nuevas como el Padre de la casa, y saca o revela principios de antaño, principios eternos del reino de Dios, depositados en la vida y en las experiencias de los hijos de Jacob. No para ellos, aunque si le acontecieron, pero la profecía fue decretada en sus hijos para los postreros días.

Claro que para Jacob los postreros días, serían los días de sus hijos. Pero para nosotros, los postreros días son el día de hoy. Y entrelazamos allí todos los principios de la vida de sus hijos. Aquí vemos que tenemos que pedir lluvia en un tiempo específico, no cuando le da la gana. Dice Pide lluvia en el tiempo de la estación tardía.

La lluvia temprana venía para germinación. Cuando llovía en la época temprana, era para saturar la simiente o la semilla, de sus nutrientes. Entonces, la lluvia tardía, era la lluvia que venía justo antes de la siega. Esto es importante, porque el tiempo en el cual le está diciendo que pida lluvia, es el tiempo justo antes de la siega. De manera que está hablando contigo y conmigo.

Ahora bien: el tiempo antes de la siega, está identificado por madurez del fruto. Si no, no hay siega. Pide lluvia en tiempo de madurez, pide lluvia en tiempo de productividad, es tiempo de abundancia, tiempo de separación. Porque la siega produce separación. Y de esto hemos hablado sobradamente. Y además seguramente tú y yo lo estamos viviendo en nuestras vidas diarias.

Es tiempo, entonces, de preparación personal para la siega. Es tiempo de completamiento, de plenitud, de preparación de la cosecha. Es tiempo de la manifestación de los frutos. Pide, en esta estación, lluvia. Pide productividad, pide abundancia.

Pide ser madurado y madurado serás. Porque eso y no otra cosa es lo que Dios anda haciendo en este tiempo: madurando gente. Es el tiempo justo antes de la siega, no es el tiempo de ridiculeces, no es el tiempo de ignorancia. Es el tiempo de madurez.

Y a esto deseo que lo entiendas tal como lo he escrito. Ser maduro no es cumplir años calendario. Conozco personas de cincuenta o sesenta años que aún parecería estar viviendo su niñez primaria. Conozco jóvenes de veinte o treinta que muestran una sobriedad y seriedad para sus cosas, que asombra. Madurez es esto último, no lo primero.

Y esta palabrita que utilizado, tiempo, tiene dos raíces importantes. La primera parte, se refiere a un tiempo establecido por Dios, una secuencia de tiempo deliberado. Es un tiempo fijado en soberanía. La palabra equivalente, en griego, es kairos.

Es un lapso que tiene un principio y un fin definidos. O sea: va a comenzar. Pero también va a terminar. Lamentablemente, hay gente que nunca sale, porque no entiende el diseño. El tiempo de Dios comienza y termina, y luego viene otro tiempo de Dios.

Lo que se conoce como realidad, entonces, es la influencia de los ex tiempos de Dios. Eso no lo cambia nadie, Dios sigue siendo Dios soberano, a pesar de nuestra fe. Porque nuestra fe tiende a basarse en el día a día, hoy. Pero el tiempo de Dios se mide diferente.

Ahora; a este tiempo, sólo lo revela Dios. Muchos sabios del Antiguo Testamento quisieron entrar en estas revelaciones y no podían desenredar los códigos de la Escritura en la pared. Sólo Daniel, la iglesia, lo podía entender.

Y lo de Daniel fue un caso testigo. Daniel vivió mucho tiempo de su vida en Babilonia, pero jamás se contaminó con su comida. Él siempre pudo elegir y decidir de qué iba a alimentarse, y lo hizo pese al yugo que significaba estar prisionero de Nabucodonosor. Hoy, nosotros, podríamos continuar en Babilonia si hay alguna causa que lo justifique, pero deberíamos decidir no comer de su comida.

Sólo José entendía lo que las vacas flacas eran. Los sabios, no podían penetrar los tiempos de Dios. Estaban cerca, pero no podían dar en el clavo. Y créeme que no son seminarios o institutos teológicos los que faltan, son hombres y mujeres ungidos por el Espíritu Santo los ausentes.

Yo me sigo preguntando, después de muchos años sin que nadie acierte a responderme esa duda, si verdaderamente existen cristianos que creen que los seminarios o institutos teológicos son realmente la puerta de entrada a las bendiciones de Dios. ¿De verdad lo creen o es simplemente una manera de continuar con un status quo que nadie se atreve a modificar?

La segunda parte de esa palabra muy importante, es que el ex tiempo de Dios no solamente es soberano, sino también apropiado y correcto. O sea: el tiempo que Dios diseña para hoy, es la receta perfecta para hoy. Es decir: lo que nos conviene. Es el tiempo convenido, es la receta indicada, es lo necesario.

Lo que conviene, lo apropiado, la prescripción divina. Cuando Dios dice: el eth, tiempo de ahora es madurez, es porque no hay mejor tiempo fructífero que este. Conclusión: es un evento de Dios, el tiempo apropiado para él, el tiempo específico, la secuencia de estaciones que produce la realidad.

¿Qué dice el verso uno? Pedid lluvia en tiempo de la estación tardía. Detente nuevamente. Pide lluvia en el Eth (tiempo) tardío. El tiempo tardío era el tiempo de la lluvia que caía antes de la siega. En esencia lo que Dios te dice es que pidas lluvia cuando está lloviendo.

Pide lluvia en tiempo de lluvia. No pidas acamparte, no pidas descansar, no pidas lo que Dios no está dando. Pide lluvia en tiempo de lluvia. Tiempo de madurez, tiempo de abundancia, tiempo de plenitud, completamiento, tiempo de frutos. ¡No pidas lo que Dios no está dando!

Te doy un ejemplo simple, concreto pero prácticamente fuera de uso eclesiástico. ¿Qué lees en tu Biblia respecto a los últimos tiempos? Apostasía. ¿Quién crees que ha determinado que se nos muestre eso? Dios, el autor de la Biblia. ¿Y así y todo sigues esperando los avivamientos anunciados por Babilonia?

Pero todo esto no sirve si no se aplica a nosotros. ¡El tiempo de lluvia tardía es hoy! Cualquier teólogo te lo dice. Lo profetizó Joel y lo comenzó Pedro. Vive estratégicamente. Pide con certidumbre. Pide un evento específico. ¡Basta de oraciones personales!

Pide lo que Dios quiere dar y te llegará enseguida. ¡Si es lo que está dando! ¿Y si buscamos primeramente el Reino? ¡El, entonces, corre con los gastos, con la cuenta! No busques lo que a ti te parece espectacular, pide lo que Dios está dando.

Salvo que supongas que lo que Dios está dando no le interesa a la gente de tu iglesia. O que le resulta aburrido. Me sucede con mis trabajos de audio. Muchos quisieran que hable de los miedos, del perdón, del amor, de las heridas de la infancia y todo eso que tan importante es para el alma. Lo lamento. Hablo de lo que mi Señor me ordena que hable. Y tú ya sabes que a Él le interesa mucho más tu espíritu que tu alma.

Es tiempo de lluvia. ¿Y qué tiempo de lluvia, la temprana o la tardía? Es la tardía. ¿Y qué representa? Madurez, sobriedad, plenitud, manifestación, siega, cosecha, abundancia, prosperidad. ¡Pide lo que Dios está dando!

Esa será sin lugar a dudas la manera que reconfiguremos todos nuestros programas y nuestra oración.  Si hacemos esto hoy, mañana cambia todo. Ya no estamos pidiendo por el perro o el gato de la vecina, sino que estamos pidiendo lo que Dios nos quiere dar.

¡Madúrame! ¡Hazme más involucrado en la obra de Dios! ¡Hazme invertir más! ¡Prepárame para la siega que está al llegar! Tu crecimiento será algo tremendo. Pide la actividad de Dios presente. Pide la receta de Dios. Dios nos dice, proféticamente, ¿Crees que es un tiempo de reforma? Entonces pide reforma.

¡Pero es que a mí no me gusta! ¡Pide lo que Dios está dando te guste o no! ¡Es que a mí no me gustan los cambios! Al fruto tampoco le gusta que lo arranquen, pero hay que arrancarlo. Recuerda que no estamos hablando de dar fruto en el sentido de que tú te vas a portar bien. Se supone que tú te portes bien.

 Tú no puedes comenzar nada hasta que no te portas bien. El fruto eres tú y quien se lo tiene que comer son las naciones. O sea: partir de tu voluntad para ser entregado al propósito nacional. Pide ser entregado a la sociedad, pide ser entregado por una causa, pide no amar tu vida hasta la muerte, pide ser maduro, pide involucrarte, pide ir más allá de tu gusto personal, pide lo que Dios quiere que tú pidas.

Pide reforma. Pide transición. “Hermano... –Decían-, No quiero que llegue el siglo veintiuno...” ¡Basta! ¡Ya llegó! Es tiempo de lluvia, es tiempo de madurez. Pide lluvia en tiempo de lluvia. Pide madurez en tiempo de madurez. Pide productividad en tiempo de productividad.

Pide ser podado en tiempo de poda. Pide preparación personal en tiempo de edificar casa de cedro. Pide lluvia estratégicamente. Nada nos llega por ignorancia en este siglo. La gente que vence en el siglo veintiuno, es la gente que discierne el eth, el tiempo de Dios. Pide lo que el tiempo nos receta.

Todo movimiento debe ser calculado. En el eth, tiempo de Dios correspondiente o careceremos de productividad en el Espíritu. Si nuestros conocimientos no son correspondientes al eth, tiempo de Dios, tú estás en activismo y no produces. La mayoría de las iglesias, hoy, están en eso. Porque no han entendido que los programas se reconfiguraron y hoy es otro tiempo.

Entraron y no salieron. Y ahora las trompetas están anunciando transición. Si no somos productivos perdemos vida y cada vez somos más carne. Por eso la iglesia le fue dada a profetas y apóstoles, ordenados por Dios para declarar sus eth, sus tiempos. Hay lo que se llaman “profetas relativos”. Todavía existen.

Amos 3:7 dice que Dios no hace nada sin antes comunicárselo a sus siervos los profetas. En otra escritura se nos dice que si creemos en los profetas, seremos prosperados, establecidos. En Hageo, la iglesia declaraba que no era tiempo de reedificar. Pero Hageo dijo: Yo digo que es tiempo de reedificar.

Yo te digo que por no andar en el eth, tiempo correcto, ¿Qué andaban haciendo ellos? Siguiendo prosperidad personal. Y ahora ya no estoy hablando de Hageo, estoy hablando de la iglesia de hoy. Por eso busca y halla poco, por eso guarda y yo lo disipo con un soplo, dice. Por eso mete el dinero en bolsas rotas.

Hoy, que se entienda de una vez por todas, (¿Se nota que a veces pierdo la paciencia con la necedad?), un profeta no es uno que anda por los templos celebrando por anticipado avivamientos entremezclados con “pactos de prosperidad”, donde voy corriendo a la plataforma a dejar un billete de cien dólares para que a vuelva de correo del cielo, Dios me lo multiplique por mil.

Un profeta, hoy, tampoco es alguien que camina por los bancos buscando jovencitas agraciadas para profetizarles que se casarán con pastores, líderes de jóvenes, cantantes cristianos importantes o…sencillamente…profeta itinerantes!!

Un profeta, hoy, (Porque existen, no quedaron recluidos en el Antiguo Testamento como gustan enseñar algunos arcaicos profesores), anda por la vida con una palabra rhema que viene de Dios, y que tiene que ver con Su iglesia, con Su Reino y con la manifestación de Su gloria.

(Hageo 1: 10)= Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos.

Y como se detuvo la lluvia no hubo madurez, y al no haber madurez no hubo siega. Y al no haber siega, entraste tú en la crisis. Lo único que te saca de la crisis es la venida, pero la venida no se da hasta que no hay madurez.

Ahora: la crisis sigue avanzando aunque tú sigas saltando y celebrando dentro de los templos y pidiéndole a Dios beneficios personales. Pide a Dios lo que Dios quiere darte hoy. Lo tiene en otra parte. Dice: buscad primeramente el Reino y yo me encargo del resto.

Si todavía andamos discutiendo si el Reino existe o no, ¿Cómo lo vamos a encontrar? La gente no busca lo que no existe. ¿Cómo Dios nos va a decir que busquemos algo que no existe o que está suspendido hasta el milenio como a tantos les encanta enseñar? ¡Ánimo! El Reino no pertenece a los Testigos de Jehová; ¡Es nuestro!

Claro está que ellos también podrían conocerlo y acceder a él, pero para que eso sea posible tendrás que ser tú quien se los presente. Hazlo cuando vienen a tocar tu puerta, te lo agradecerán en la eternidad. Sólo un detalle: ni se te ocurra ponerte a debatir escrituras. Sólo habla lo que Dios habla y quien quiera que te oiga tendrá conciencia de autoridad conferida.

Dice que no hubo frutos. Resultados pésimos porque no hubo lluvia tardía. Pide lluvia en tiempo de lluvia. Es tiempo de escuchar voces proféticas relativas. Es tiempo de escuchar ministerios gubernamentales, apostólicos y proféticos.

Es tiempo de definir el diseño de la casa por medio de sabiduría apostólica. Es tiempo de desear ese tipo de bendición impartida; es lo que Dios está dando. Para penetrar el futuro de la iglesia, tenemos que atender los eth, los tiempos de Dios y su operación.

Entonces regresamos a nuestras realidades cotidianas. ¿Y qué vemos? Vemos fiestas, celebraciones, enormes congresos con excelentísimos predicadores. Gente que se acerca y participa, y canta, y alaba, y adora, y se bendice con palabras de aliento, de fuerza, de júbilo y de victoria. Un día, dos, tres. De pronto, termina el congreso, se vive intensamente la noche de celebración y todo concluye.

Se llora de emoción en la despedida, tanto de los predicadores que han venido invitados como de todos los hermanos que de cualquier parte del país si es local o del planeta si es internacional que hayan venido, y con los cuales se han formado amistades, lazos sólidos que en el momento de la despedida producen melancolías.

Hasta principios de noviazgos se dan a partir de la comunión de esos dos o tres días. Es más: he sido testigo de consejos llenos de sabiduría que hermanas mayores le han dado a las más jovencitas, respecto a que si desean encontrar un buen marido, deberían ir a todos los congresos. El problema llega al fin de semana siguiente.

Porque allí cada uno regresa a su congregación local. Y llega con toda la potencia, la fuerza, la fiesta, la celebración, la participación, la música, la danza y todo el color y la luz del congreso. ¿Y con qué se encuentra? Con los mismos rostros aburridos, previsibles y rutinarios de siempre.

En el mejor de los casos, si el pastor estuvo también en el congreso, querrá insuflar a su congregación todo lo que recogió en el evento. La estadística fría nos muestra que en un 98 por ciento, no lo consigue y termina por regresar a sus rutinas pre-congreso.

En el peor de los casos, si el pastor no estuvo pero sí algunos de los miembros, llegará el momento en que el líder hablará con ellos para pedirle “calma”; que los entiende, pero que “esta iglesia todavía no está preparada para lo que ustedes han traído, que esperen un tiempo”.

Ese tiempo, generalmente, dura hasta el próximo congreso donde todo volverá a comenzar. Y el creyente fiel, genuino, termina preguntándose en qué están fallando, por qué no sucede lo profetizado, lo declarado. Convéncete de una vez: ¡No es así como funciona esto!

Y la respuesta será la ya vista. Pese a que todo fue bueno, irreprochable, bíblico y concreto, no era lo que Dios quería que se hiciera. Los tiempos de esos muy bien intencionados hombres no estaban ajustados al eth, a los tiempos de Dios, y se encuentran pidiendo lluvia en tiempo de sequía o no pidiendo nada en tiempo de lluvia.

¿Se puede estar trabajando para Dios fuera de los tiempos de Dios? No sólo que se puede, es lo que más se ve. Lo digo permanentemente: Hay iglesias tan bien organizadas que, si un día Dios se va de vacaciones, no se dan cuenta. Reforma.

 

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4

 

El Espíritu del Varón Simbólico

Segunda entrega de este repaso completo al Libro del profeta Zacarías. Un libro de reforma que seguiremos desglosando, examinando y escudriñando de manera intercalada con los demás textos. Un libro que en cada capítulo, en cada contexto y hasta en cada versículo, nos entrega revelación fresca y genuina.

Y su continuidad tiene que ver con vestiduras. ¿Qué clase de importancia puede tener la ropa en el ambiente cristiano? La tenía, indudablemente, tanto en los albores del Antiguo Testamento, con los sacerdotes, y la sigue teniendo en los planos del Nuevo Testamento, con sus ministros.

Yo trabajaba en los años noventa en una enorme empresa de aceros. Ocupaba un cargo bastante significativo en el área de la gerencia de Relaciones Públicas. Había ingreso allí no por ser un relacionista consumado, sino por mi profesión de periodista que desplegaba en las informaciones relacionadas con la empresa, en la atención de periodistas de diversos medios y en la construcción de una publicación interna.

El caso es que por imposición de ese trabajo, debíamos vestir permanentemente de saco, camisa, pantalón y corbata. Una especie de bancarios andantes en un fiero contrasentido. ¿Te imaginas con ese atuendo presenciando la salida del hierro a mil quinientos grados de temperatura de un alto horno?

El caso era que la empresa nos proveía, anualmente, de dos equipos de saco, camisa y pantalón, que nosotros debíamos complementar adquiriendo zapatos y corbatas a tono en calidad y aspecto. Era un uniforme de cierta categoría, pero uniforme al fin, tal como agradaba a las autoridades militares que comandaban esa empresa.

Era buena ropa, pero no era de excelentísima calidad, convengamos. De todos modos, era para utilizar en mi trabajo y ahí estábamos. En una ocasión, y utilizando un dinero extra que percibí, me compré una camisa no muy clásica ni convencional de muy buena calidad. Primera marca y valor en pesos argentinos al tono. Toda una inversión como una especie de gusto infantil saciado.

Usarla, para mí, era una especie de liberación y sosiego. Acostumbrado como estaba a caminar permanentemente con ese nudo en la garganta que todos los que han usado corbata conocen, sentir el cuello libre, sobre todo en los tórridos veranos argentinos, era un placer de primer nivel.

Un domingo por la noche, con casi treinta grados de temperatura, debía ir a predicar a una iglesia. Te imaginas que pensé en ponerme un buen pantalón liviano y esa hermosa camisa cara que había comprado, pero no. El pastor me informó que debía ir sí o sí de saco y corbata. Y me explicó que eso era porque era de uso en esa iglesia, presentarse delante del Señor con lo mejor que se tenía.

De más está decirte que no perdí ni un segundo de mi tiempo en tratar de explicarle a ese buen hombre que yo, lo mejor que tenía para presentarme delante del Señor era, precisamente esa camisa, que tanto el saco como la corbata que iba a utilizar eran mi uniforme de trabajo suministrado por una empresa de aceros. No lo hubiera entendido. La ropa, en el Nuevo Testamento, no es mensaje silencioso, es uniforme. Un pastor sin traje y corbata es un medio pastor. ¿Estás entendiendo? Eso es un paradigma.

Zacarías – Capítulo 3

Quitadle Las Vestiduras Viles

(Zacarías 3: 1) = Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle.

Nota que cuando hay una transición, Satanás está en el medio. Cuando se está por establecer algo fuerte, Satanás está en el medio. Estaba con Pablo y está con todo el que quiera transicionar en dirección a lo que Dios está haciendo.

Quiero que entiendas que Satanás, más allá de todo lo que hayas escuchado o visto por parte de esos liberadores itinerantes que andan por las iglesias, forma parte del tribunal celestial. Y le habla directamente a Dios como si fuera un verdadero fiscal acusador.

Bastará que leas con detenimiento el libro de Job, muy especialmente el primer capítulo, y podrás ver esto que termino de decirte con total claridad. El verso 6 del primer capítulo de Job, dice: Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás.

Satanás. La palabra traducida así en los originales es satán. Significa “un oponente” o “el oponente”. También se lo identifica como el que odia; el acusador; el adversario; el enemigo; aquel que resiste, obstruye y limita todo lo bueno.

Satán viene de un verbo que significa “oponerse” o “resistir”. Como sustantivo, puede describir a cualquier oponente. Pero, cuando la forma ha-satán (El adversario) aparece, se traduce usualmente satanás, no a título de nombre, sino como una acertada descripción de su carácter de odioso enemigo, ya que Satanás es el odiador, el que se opone a Dios, que es amor.

La humanidad no fue testigo presencial del principio o inicio de Satanás, pero por designio divino, sí habrá de serlo de su final, ya preanunciado y profetizado largamente. Un final que será de eterno tormento y humillación.

Dicen los más afamados comentaristas bíblicos que la entrevista de Satanás con Dios nos enseña que: 1) Satanás debe rendirle cuentas a Dios, ya que se presentó ante Él. 2) La mente de Satanás es como un libro abierto para Dios, quien le obligó a confesar sus intenciones.

3) Satanás está detrás de los males que sufre el mundo. 4) No es ni omnipotente ni omnisciente, lo que quiere decir que no lo puede todo ni tampoco puede conocer los pensamientos de los hombres. 5) No puede hacer absolutamente nada sin permiso divino. 6) Cuando Dios le permite hacer algo, le pone límites a su acción. Y cuando Job habla de los hijos de Dios, es la misma frase que aparece en Génesis 6:2. Aquí, en Job, sin embargo, su significado apunta claramente a los seres celestiales en el Reino de Dios. 

(Verso 2) = Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es este un tizón arrebatado del incendio?

Pregunto: ¿Alguna vez alguien te enseñó, o al menos tejió alguna hipótesis respecto al motivo por el cual Jehová no le dice a Satanás “te reprendo”, sino que le dice “Jehová te reprenda”? ¿Deberemos quizás entender que hay dos Jehová, uno en la tierra y otro en el cielo?

No hay teología al respecto. Cuando la cosa se va de Josefo y la historia, se acaban los maestros. Cuando el punto sólo puede aclararse por revelación, quedan muy pocos en pie. La respuesta es más que sencilla, sólo tienes que verla desde adentro hacia afuera, y no a la inversa.

Si yo te lo digo, tú puedes aceptarlo o puedes ponerlo en duda, allá tú. Pero si el Espíritu Santo te lo muestra, supongo que no te va a quedar más alternativa que aceptarlo. ¿Recuerdas en qué nombre se sujetan los demonios o salen de un endemoniado? En el nombre de Jesús.

¿Y por qué en el nombre de Jesús y no en el nombre de Cristo o en el nombre de Dios? Porque si se lo hiciera en estos últimos, obviamente que funcionaría, pero sería algo realizado en contra de los decretos y leyes puestas por Dios mismo. Porque no puede ser en el nombre de la deidad, sino en el nombre del hombre-Dios que venció una vez y para siempre.

Dios se hizo hombre al encarnarse en Jesús. Él debió hacerlo para, en la cruz, vencer al imperio de la muerte, clavar en la cruz el acta de los decretos y hacer que el hombre resultara más que vencedor. Por eso es solamente en el nombre de Jesucristo de Nazaret, así completo, para que ningún demonio tenga excusa para hacerse el distraído, que cualquier enviado del infierno tiene que retroceder, incluido el mismísimo Satanás. Tú tienes ese poder en Jesucristo, ejércelo.

A mí me gustaría mucho que a esto que acabas de leer, tal vez, así como al paso, y tal vez como algo más de lo mucho que seguramente lees a diario, lo vuelvas a revisar y a detenerte un momento allí. Porque lo que te acabo de enseñar, muy difícilmente se enseña en las iglesias tradicionales. Y es elemental, porque si desconoces esto, jamás serás más que vencedor en Cristo Jesús, tal como lo profetiza y promete la palabra y tal como lo recitamos de memoria en cada culto.

Hay otro caso muy similar que se refleja en la carta de Judas, que consta de un único capítulo, en el verso 9. Dice: Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda.

Y con respecto a la parte final donde habla del tizón arrebatado del incendio, en este caso Josué, puedes entenderlo mejor si te llevo al libro de Amós 4:11, escucha a Dios regañando a Israel: Os trastorné como cuando Dios trastornó a Sodoma y a Gomorra, y fuisteis como tizón escapado del fuego; más no os volvisteis a mí, dice Jehová.

(Verso 3) = Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del ángel.

(Verso 4) = Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: mira que he quitado de ti tu pecado, y te hecho vestir de ropas de gala.

Pecado es la palabra amartías, estás en error. ¿Por qué? Bueno, porque Dios salió del templo y anda por allá, y tú todavía estás ministrando acá. Y ahora, lo que estabas haciendo, aunque era bueno en ese momento, y no lo es; ahora es pecado.

¿Cómo que es pecado? Que está incorrecto; no está dando en el blanco. Porque pecado, sabes, no significa solamente fumar marihuana. Pecado significa no dar en el blanco. La mayoría de la iglesia está en pecado. ¿Yo?, dirá el venerable pastor de cabellos blancos que anda más cerca del arpa que de la guitarra. ¡Sí, tú! No importa la edad, Dios no miente. 

(Verso 5) = Después dijo: pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y le vistieron las ropas. Y el ángel de Jehová estaba en pie.

Lo de las vestiduras viles tiene que ver con la conducta. En Apocalipsis 19:8 se habla de lo opuesto, lo que nos lleva a entender esto. Dice: Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

La mitra de la que se habla en el verso 5, era una prenda que se colocaba en la cabeza del sumo sacerdote. Estaba hecha de una larga banda de lino fino; mediante una cinta azul se fijaba a ella una placa de oro puro sobre la que iban grabadas las palabras “Santidad a Jehová”.

Esta placa pasaba por la frente. La mitra era emblema del sostenimiento de la pureza, justicia y santidad por parte del Señor Jesús, el gran antitipo del ministro del santuario. En hebreo es mitsnepheth, y se traduce «tiara» en una notable referencia al “profano e impío inicuo de Israel”.

En este pasaje que hemos estado examinando, hay un relato acerca de Josué, el sumo sacerdote, liberado de la resistencia de Satanás, y al que se impone una mitra limpia sobre la cabeza, aunque en este caso el término utilizado es tsaniph, que tiene relación gramatical con el anterior.

Esto está ocurriendo, recuerda, cuando Israel regresa de Babilonia y Dios está diciendo a la gente: construyan el templo una vez más y reconstruyan sus vidas. Hay una reforma. Está por llegar Nehemías y Esdras. Hageo está por profetizar.

Esto es más o menos el tiempo que se está viviendo hoy, aquí y ahora, allí donde tú habitas también. Hay un remanente que salió de Babilonia después de setenta años de cautiverio y están reedificando la iglesia; están levantando el templo una vez más.

Y vemos al sacerdote parado, y vemos que siempre que hay una transición, Satanás está presente. Para impedir – si puede -, esa transición. Por eso es que la gente no transiciona, a menos que tenga suficiente autoridad en sí misma.

Porque Satanás siempre trata de oponerse a la transición porque solamente con una transición, o una reforma, la iglesia va a terminar la obra que tiene que hacer. Eso fue algo muy bueno que alguien me enseñó en mis primeros años: Satanás no puede modificar su final. Lo único que puede hacer, (Y lo está haciendo) es posponerlo lo más que pueda.

Y él lo sabe. Y como lo único que puede hacer es frenar a la iglesia y dilatar el tiempo de la materialización de su derrota, lógicamente, lo hace. Y todavía lo consigue. Él sabe cuál es su fin. Pero mientras nadie termine, él va tirando y tiene vida.

Entonces te entretiene a ti con campañas todos los fines de semana hasta que tú te mueres, y después viene tu hijo y hace lo mismo; y el hijo de tu hijo y el hijo del hijo de tu hijo hacen lo mismo. Y Satanás sigue alentando las campañas y hasta haciendo de “sponsor” si es necesario, porque de última y aunque parezca lo contrario, a él lo favorece no terminar con el propósito.

Dice que los mantos están sucios. Los mantos siempre hablan de la unción o del oficio. Parte de la guerra de Dios contra las amenazas intimidatorias de Satanás consiste en cambiarle las ropas a la persona.

Parte de la milicia contra Satanás se divide en dos puntos que aquí se ven nítidos: uno es reprender y el otro es transicionar. Si no transicionas, tú estás abierto al enemigo, pero si transicionas se completa la protección del sacerdote.

Cuando hay una reforma y Dios se está moviendo, la unción previa, anterior, es considerada vil. Hay una transición, hay una reforma, están reconstruyendo el templo. El estilo de vida está cambiando, salieron de Babilonia. Todo el tiempo él tenía un manto puesto y nadie prestó atención a eso.

 Pero en un momento dado en medio de la reforma, Dios le dice: tu manto no sirve. Cuando hay una reforma, la unción que tú traías hasta el momento de la reforma, es considerada vil por Dios. Y no sólo vil, el próximo verso le llamará pecado.

Dios está diciendo: la capa y el manto ya no sirven. Aquello que te trajo a ti hasta hoy, ya no funciona. Si te quedas en él, dice la Escritura, Quítale esas vestiduras (Verso 4) y él dijo: mira que he quitado tu pecado. La palabra original, allí, es Iniquidad. Es decir que: cuando hay reforma, mantener las capas que traía hasta la reforma, ya se considera iniquidad.

Ahora bien: Iniquidad es una palabra muy interesante. Hay un estimado grupo de gente que está enseñando duro y profundo respecto a ella. Los respeto y adhiero, pero en este caso entiendo tiene otra significación. Porque la palabra Iniquidad, que es la palabra Pecado, allí, significa: torcer la verdad hacia un error.

Aquí vemos que es algo que iba bien y de pronto ha comenzado a torcerse. De todos modos, esto es apenas algo parcial. Hay hermanos en el Señor –reitero- que han estudiado y enseñado la iniquidad desde ángulos y profundidades mucho más contundentes.

Dice que le va a cambiar los mantos y lo va a vestir de gala. Es decir que va a combinar, ahora, en la reforma de la reedificación del templo, el sacerdote, pero le va a añadir algo y le va a poner ropa de reyes. Hasta el momento en ropa de sacerdotes, pero ahora, en medio de la reforma de Zorobabel, les va a poner ropa de sacerdote y de gala.

Aquí vemos, una vez más, a los dos oficios reuniéndose, para que la reforma se concrete. Dios reprende al enemigo, pero completa su milicia cambiándole las vestimentas al sacerdote. Parte de la represión, es completar el cambio. Parte de tu protección, es venir al otro lado. Si te quedas en ese lado, quedas abierto al enemigo porque Dios se movió.

Y estamos viendo, además un principio muy importante: Los mantos que eran precisos y buenos ante Dios, ya en la reforma son considerados viles y de iniquidad. Si te mantienes en los mantos antiguos, estás abierto a las artimañas del enemigo.

Esto es importante porque nos está hablando de aquel entonces y, en aquel entonces, era imposible que hubiera un rey y un sacerdote unidos. Dios lo tiene que hacer de alguna manera que lo justifique, porque todavía estaba en pie el orden levítico.

Los Varones Simbólicos

(Zacarías 3: 6) = Y el ángel de Jehová amonestó a Josué, diciendo: (7) Así dice Jehová de los ejércitos: Si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también guardarás mis atrios, y entre éstos que aquí están te haré lugar.

Quiero hacer un leve pero necesario paréntesis en esto. Lo que el ángel de Dios le dice aquí a Josué de parte de Dios, te lo puede estar diciendo a ti o a mí en este preciso y concreto día. Que lo escuchemos y tomemos debida nota de su advertencia, es responsabilidad nuestra.

Pero si quieres algo de gobierno sobre la iglesia de Jesucristo, ya no deberás buscar alianzas humanas ni respaldos dirigenciales. Lo que debes buscar es andar por los caminos que Dios ha trazado y ser fiel a su ordenanza, así en singular. No está hablando de muchas ordenanzas, está hablando de una.

Y esto resulta muy llamativo, ya que en casi todas las demás escrituras donde Dios mismo se refiere a sus directivas, suele llamarlas estatutos, leyes y ordenanzas, pero aquí no. Aquí habla de una ordenanza que en la Biblia Textual se traduce como “mandato”. ¿Podrás recibir luz en este momento para ver cuál es? Te lo dejo como tarea digna de discípulo.

(Verso 8) = Escucha pues, ahora, Josué sumo sacerdote, tú y tus amigos que se sientan delante de ti, porque son varones simbólicos. He aquí, yo traigo a mi siervo el Renuevo.

Esta es la extensión del Reino a través de Cristo Jesús. Ese eres tú y yo. Es un simbolismo para nosotros aprender a transicionar. Corintios nos dice que todo lo que le acontece a Israel son ejemplos para nosotros a los cuales nos han llegado los fines de los tiempos.

En la otra parábola del Reino que habla de los talentos, también habla del mismo principio: ¿Qué les pasa a los que no entran al Reino? El talento, las influencias y el poder que ellos tenían, les son transferidos a otros. Cuando esto comienza a menguar en sus vidas, ellos comienzan a darse en actividades para suplir lo que ya no es.

¿Recuerdas en el libro de Números, cuando Israel desobedeció a Moisés, en el tiempo de Caleb y Josué? Cuando Caleb y Josué entraron a la tierra, trajeron aquellas uvas enormes y dijeron: ¡Podemos! ¡Podemos! ¡Vamos!

Y Moisés dijo: no, no somos como langostas en nuestros propios ojos. Y se contaminó todo el pueblo y tuvieron temor de entrar. ¿Cuándo volvieron ellos con el deseo de entrar? Al otro día. Lloraron, patalearon, clamaron por entrar… al otro día… ¡Cuarenta años! Dios te da a ti la convicción, entiendes?

Quiero que veas con claridad que esto es un principio bíblico y no una manipulación de la Palabra. Es cuando Dios abre la ventana. Si no la disciernes, se te cierra. Porque una cosa es hacer decir a la Biblia lo que la Biblia dice, y otra lo que nosotros necesitamos o deseamos que diga. Pero aquí lo dice.

Dice que vendrán del oriente, del norte, del occidente y de todas esas partes, gente que a sus ojos serán nadie, y sin embargo, cuando menos se lo espere y antes que tenga posibilidad de reaccionar, ya los tendrás en el frente, ministrando.

¿Y esos? ¿Quiénes son? Gente que entró. Estaban por allí atrás, lejos, no existían, y de pronto… Allí están. Claro, cuando digo que estarán en el frente, no necesariamente estoy hablando de plataformas eclesiásticas, porque no sé si todavía estarán allí. Estoy hablando del frente de combate.

Varones simbólicos, dice. ¿Varones simbólicos? ¿Y qué cosa sería un varón simbólico? Alguien que hace presencia física en un determinado hecho, pero que no tiene importancia extrema por ser quien es en el momento de su aparición, sino que representa a alguien que no está y que es el epicentro del tema en el cual participa.

La palabra que se traduce aquí como simbólicos, es la palabra mophet. Tiene que ver con un milagro, una señal, una maravilla o una muestra. Esta palabra aparece treinta y seis veces en el Antiguo Testamento; por primera vez en Éxodo 4:21, donde Dios menciona las maravillas que Moisés haría ante faraón.

Mophet significa “milagro” en Éxodo 7:9, aunque generalmente se traduce como “señal”. A pesar de que mophet encierra la idea de algo milagroso, en algunas referencias parece connotar una ilustración o un ejemplo. Ese es el caso, por ejemplo, cuando el salmista dice: Como prodigio he sido a muchos, en el Salmo 71:7. También se describe a Ezequiel como una “señal” dada a Israel. Esos son los varones simbólicos.

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