Ya Salí de Babilonia; ¿Y Ahora?

En el primer libro, te dije que te divertiría, te enseñaría, te enojaría y otras cosas más. No me equivoqué; sucedieron todas. Ahora, con este, la invitación sigue en pie, con una óptica totalmente distinta, pero coincidente. Es más extenso. Léelo, analízalo con tu Biblia.

Ahora sí, con pretensiones de llamarlo Un Libro y para cerrar el entendimiento de lo escrito en “Una Mosca en la Nariz”…

 

El Ministerio de Enseñanza Bíblica Radial

TIEMPO DE VICTORIA

Presenta:

Ya Salí de Babilonia; ¿Y Ahora?

 

 

Autor: Espíritu Santo.

Colaboradores: Muchos Instrumentos humanos utilizados por el Autor

Escrito por: Néstor Martínez – Rosario – República Argentina

                           (Uno de esos instrumentos)

 

 

Prólogo

 

Muchos de lo que leyeron mi primer libro, me escribieron llamándome: Bendecido, Siervo, Ungido, Apóstol, Profeta, Pionero y demás bellezas por el estilo.

Otros, por su parte, también me escribieron llamándome: Resentido, Hereje, Anticristo, Basura y demás “bellezas” por el estilo.

Con el debido perdón de los unos y los otros, me atrevo a asegurarles que no soy ni una cosa ni la otra.

Sólo soy un hombre que recibió del Señor la directiva de escribir “Una Mosca en la Nariz” tal como está, sin tener ni la menor idea la razón o el motivo y simplemente obedeció.

El mismo hombre que, una vez publicado el primer trabajo, recibió la luz amplia y necesaria para encarar este, su complemento.

Lo que vas a leer le pertenece íntegramente al Espíritu Santo de Dios. No me lo dio sólo a mí, sino que lo distribuyó entre varios hombres deseosos de servirle.

Yo he tomado los principios que cada uno de ellos recibió (He descartado sus propias opiniones) y los he sumado a los que yo mismo recibí, (Dejando de lado también mis “maravillosas” ideas humanas). El resultado está aquí. Léelo, examínalo, reflexiónalo y evalúalo. De acuerdo con lo que pueda dejarte en tu espíritu, procede.

Pero, atención: sea cual fuere tu reacción, para uno u otro sector, de todos modos muévete. Recuerda que la victoria será de los Pacíficos, pero jamás de los Pasivos. La victoria será de los que se mueven en alguna dirección. La derrota, mientras tanto, patrimonio de los que se quedan inmóviles esperando que otros más “espirituales” piensen por ellos.

A Modo de Introducción…

No tuve ningún inconveniente, ni tampoco ninguna clase de falso pudor, para decírtelo en aquel momento cuando escribí Una Mosca en la Nariz: no tenía ni la más pálida idea del motivo por el cual lo estaba haciendo. Lo único que sabía con total y absoluta certeza, era que Dios me había ordenado hacerlo.

Y no sólo me había dado la orden de escribir eso, sino que incluso me había delineado día por día y momento por momento (A veces sin que ni yo mismo me diera cuenta del todo), de la manera que tenía que hacerlo. Con qué contenidos, formas, léxico y epicentros básicos.

Te confieso que tuve muchas dudas y algunos miedos, pero una palabra precisa y concreta del Señor me tranquilizó primero, me convenció seguidamente y me activó en último término: No hay espacio para los cobardes en el Reino de Dios.

Sin embargo, no quisiera que te hagas una imagen mía que no se parece en nada a la real. De ninguna manera soy un valiente caballero de la edad media que con su sola lanza en ristre se apresta a encarar contra todo un ejército de miles y miles de feroces soldados.

Soy un hombre (Un “tipo”, como decimos en Argentina), de lo más vulgar, común, corriente y hasta algo menos, si quieres. Y no estoy menoscabándome ni subestimándome. A eso quizás lo hice en parte en el primer libro y ya me lo criticaron y me lo corrigieron. Soy un hijo de Dios.

Y es el ser un hijo de Dios lo que me hace una persona especial, no alguna otra virtud personal, familiar, eclesiástica o de cualquier otra naturaleza. Y si sobresalgo por sobre tanta gente que hace las mismas cosas, no es porque yo sea mejor que ellos, sino porque – repito – yo soy un hijo de Dios.

¡Hermano! ¿Usted me está queriendo decir que hay gente que también planta páginas Web, escribe artículos sobre Jesucristo y hasta predica en vibrantes audios que no son hijos de Dios? No te lo estoy “queriendo” decir; te lo estoy diciendo por una simple razón: es verdad. Y el ochenta por ciento de quienes leen esto, lo saben.

Pero entiende bien, por favor, porque en este tiempo se escucha, se ve y se lee cualquier barbaridad. No te estoy diciendo que sea EL Hijo de Dios encarnado. A eso, ya hay algunos que “se les escapó la tortuga”, que andan jurándolo por la Web. Yo dije que soy UN hijo de Dios. Como tú, tú o tú, hermano o hermana, sin acepción de personas.

La diferencia es que yo he sido comisionado por el Reino de Dios, enviado por mi Padre celestial, sustentado por mi Señor Jesucristo, inspirado y fortalecido por mi amado Espíritu Santo para hacer esto que estoy haciendo, y no otra de las tantas cosas que otros van a hacer o están haciendo ya.

El mayor problema que hemos tenido como pueblo santo, ha sido el suponer que todos estábamos para hacer de todo y que aquellos que no hacían las cosas según las costumbres de lo que llamábamos “la iglesia”, no pertenecían a ella. Lamento decirte que una gran mayoría de estos sí que pertenecían a una iglesia de la cual muchos de sus jefes estaban fuera.

El caso es que, tal como te lo relaté en el primer libro, fui llamado, capacitado y levantado para hacer una tarea muy específica, concreta y apuntada a complementarse con otras que otros hombres de Dios están haciendo hoy por hoy de una punta a la otra del planeta.

No son pocos los lugares en los que se están hablando cosas que no tienen sabor a iglesia, que sólo tienen sabor a verdad. Y la verdad no te promete terminar en la iglesia. La verdad siempre te lleva al reino de Dios. La iglesia es un medio, no es la meta.

Yo creo que hemos sobre enfatizado a la iglesia de tal manera, que cuando Dios quiere manifestarse tal como Él es, no tiene por donde entrar. Cuando el amor Ágape de Dios, quiere manifestarse, el amor que la iglesia ha creado en su lugar, no se lo permite.

El amor de Dios es fuerte. Es más que obvio que nosotros tenemos mucho más Phileo que Ágape. Entonces, con todos estos romanticismos inventores de las “contenciones” psicológicas dentro de la iglesia, no hemos dejado que se manifieste. Dios es fuerte, pero siempre va a traerte a posiciones en Él.

La verdadera autoridad de Dios es realmente fuerte, pero la manipulación y el control, que son las imitaciones más abundantes de ella, no tienen ninguna clase de fortaleza. Porque bastará un gramo de inteligencia en un creyente para que nadie pueda manipularlo ni controlarle despóticamente su vida.

Sin embargo, por lo que podemos ver, ese gramo de inteligencia no es abundante. Es mucho más la gente que llega a amar y respetar, amén de obedecer a quienes les palmean sus espaldas aunque luego los abusen de varias maneras, al que seriamente pero con una autoridad que no está exenta de amor, les dice la verdad. A esos, poco a poco, se les van cerrando todos los caminos.

Es que hay algo que va más allá de los comportamientos humanos. Hay una cuestión dimensional. El ministro de luz y el falso ministro de luz, viven en dimensiones opuestas. Y eso es algo que trasciende el problema del hermanito que te viene a protestar.

Ya sabemos que el nuevo sacerdocio, no tiene absolutamente nada que ver con el viejo sacerdocio. No habla igual, no tiene las mismas prioridades, no tiene los mismos valores, no predica igual, no prepara sus mensajes igual y no usa los mismos materiales de apoyo. En nada es igual. Es más: nadie lo identificaría como un sacerdote. No le hace; Dios lo levantó y lo es. Punto.

Nada. Nada de lo anterior. Tampoco usa esas biblias especiales de estudio con que la mayor parte estudiaba. Nada viene de lo viejo. Para lo único que sirven aquellas biblias de estudio, es para tener más espacio para hacer nuestras anotaciones. Pero ya nunca más para llevarnos por los comentarios de viejos teólogos incapaces de sostenerse en algo fresco.

En suma: nada de lo que se usaba antes, se está usando ahora. La misma Palabra de Dios ha cambiado. Antes estaba en una urna, ahora está en una urna de oro; es gubernamental. Ahora se dice lo que hay que decir, no lo que conviene decir para seguir teniendo gente los domingos. Estoy hablando de la Iglesia, no de Babilonia, entiende.

Si se dice lo que hay que decir, la verdad prevalece. Lamentablemente, este no es el cuadro que vemos. Podrán acusarme de negativo, pero no hago más que reflejar una realidad que estamos comenzando a vivir porque este el tiempo de vivir esto y no otra cosa.  

¿Por qué estoy hablando así? Entiendo que la mayor parte de quienes leen esto, puede suponer que soy alguien que pretende armar algo nuevo y colocarse al frente. Lo han hecho cientos o miles durante todos estos tiempos. No tendría nada de raro que una vez más se repitiera.

Te equivocaste. No tengo edad ni ganas para armar algo, y mucho menos si ese algo es una idea mía y no una orden de Dios. Yo ya he tenido suficiente en mi vida con las decenas o centenas de “brillantes” ideas que se me ocurrieron. Gracias a Dios y su misericordia te lo puedo contar.

También podría estar haciendo esto en la búsqueda de hermanitos desprotegidos a los cuales manipular a mi antojo y necesidad (Todo con un barniz de santa sujeción) con el fin de convertirme en una especie de jeque moderno con diferentes calidades de harem sin menosprecio de los literales.

Créeme que conforme a la “educación cristiana” que la mayoría hemos recibido en las iglesias, hacer esto sería decididamente sencillo. Hay cientos y cientos de seres buscando desesperadamente que alguien los someta en todas las áreas que se le ocurra porque no saben ni pueden vivir de otra manera. Vendría a ser algo así como un supuesto masoquismo cristiano…

Y, finalmente, también podría andar por la vida diciendo cosas explosivas dudosamente demostradas bíblicamente, con el afán simple de hacer dinero. Ya sé que suena demasiado fuerte y hasta grosero, pero dime qué otra cosa has visto hacer a tantos y tantos por allí disfrazados de ministros…

Lo que te dije, se prueba y comprueba con actitudes que vemos a diario a lo largo y ancho del planeta. El mundo critica a la iglesia porque es impío, incrédulo y pecador y por lo tanto está endemoniado, pero ¿Sabes que? En más de la mitad de sus críticas, lamentablemente, el mundo está diciendo la verdad. Muy bien: no es mi caso.

Digo esto porque pretendo, espero y deseo que, al menos un alto porcentaje de quienes acceden a estos estudios, donde quiera que se encuentren, puedan levantarse en fe para aportar lo suyo a que en el Reino de Dios se cumpla de una vez por todas, Su soberana voluntad.

Es decir: que cada uno de ustedes sea un oráculo; y que ninguno sea ni eco ni sombra de alguien prestigioso. Esto te dice que tus reacciones ante la vida, ahora ya no están en un arca inmóvil sino en un compartimiento gubernamental. Lee, escudriña, estudia y aprende:

(Mateo 27: 45)= Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.

(46) Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? (Jesús, aquí, está haciendo una pregunta, está hablando con alguien.)

(Verso 47)= Algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: A Elías llama este.

(48) Y al instante, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la empapó de vinagre, y poniéndola en una caña, le dio de beber.

(49) Pero los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a librarle.

(50) Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu.

(51) Y he aquí, el velo del templo se rasgó de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron;

Aquí vemos que desde la sexta hasta la novena hora, que es el tiempo más claro del día, (De doce a tres de la tarde), se pone absolutamente oscuro. Oscuridad es ausencia de luz. No hubo eclipse, no fue algo científico, sino que la luz del mundo se estaba apagando.

Es importante que entiendas esto. Porque no hubo un eclipse, no fueron nubes que taparon el sol. Quedó todo absolutamente negro, de tan oscuro que estaba. Ausencia de luz. Una colisión de dos realidades. ¿Necesitas tocarlo con tus manos para creerlo, Tomás?

El impacto fue tan fuerte, que se manifiesta como terremoto en lo natural. Fue tan fuerte el impacto de vida, que revivió a ciertos muertos que luego caminaron por la ciudad. Lo que ocurre en esa realidad o en esa dimensión, es tan fuerte que produce varias manifestaciones en la dimensión tangible, palpable, o en la realidad del mundo natural.

El verso 51 dice que el velo fue rasgado. La palabra scico, “demolición”, en el griego clásico. Es un rasgado de un sistema o de una estructura. Recuerda: no había caja, no había arca, desde el tiempo del templo de Zorobabel. Pasa el tiempo de Herodes. Cuando se rasga el velo, no hay arca.

De manera que no hay una gloria manifestada. No hay un querubín, no hay un maná, no hay nada. Lo que había era otra dimensión. No fue acceso a una caja, no fue acceso a Dios, sino que el velo se corre, se rasga y se abre otra dimensión al ser humano.

  Tan fuerte fue esa manifestación, que hubo terremotos. El impacto de una dimensión, nos da evidencias en la otra. Cuando Dios habló en el Sinaí, la tierra también tembló. Nota que lo que ocurre en el mundo del espíritu, se refleja en el mundo natural.

Lo triste del caso es que tú te pongas a seguir y estudiar la historia natural y no entiendas lo que está pasando en el espíritu. Es decir que, la condición natural imperante, fue el resultado del impacto de otra dimensión. ¡Pastor! ¡En la iglesia no pasa nada! ¿Qué estás estudiando?

¿Sabes cual es el lamento diario de un evangelista del Señor? Las miles y miles de almas que se pierden en el infierno sin llegar a conocer a Jesucristo. ¿Sabes cual es el de un maestro del Señor? Que miles y miles de personas que concurren a templos, acompañados de profesores de historia bíblica, de teología y en divinidades se vayan al mismo infierno aún cuando suponían haberlo conocido.

Quiero reenfatizar que el acceso no era a Dios. Que el velo se rasgara, no nos daba acceso a Dios, daba acceso a otra dimensión. Dice Jeremías 3:16 que el tiempo llegará en que no vamos a procurar el arca, porque va a haber relaciones de alianza en un nivel de reyes.

Nota que lo que intercambia el arca, es un nivel de relación. Dice el Salmo 133 que es allí donde habita el Señor. Este ámbito natural, este ámbito al que llamamos “la realidad”, es un mundo de ilusión. Nosotros fuimos diseñados (Y ten en cuenta que todo esto es alegoría pura), para operar en la otra dimensión.

Nosotros somos espíritu, y estamos viviendo una experiencia terrenal. En Génesis, Dios tiene un plan. Él va a crear un hombre a su imagen. Ese es el plan de Dios. …Hagamos el hombre a nuestra imagen…

Dios, desde que comienza a crear, comienza a traer separación. Mucho antes de que el tiempo comenzara, ya la tierra fue creada. El tiempo comienza efectivamente, cuando hay separación de día y noche. Y el tiempo que transcurrió entre la creación de la tierra y en el que hubiera día y noche, pudieron ser esos billones de años que los científicos han descubierto.

Tú, hazme caso en algo: jamás discutas con la ciencia. Muy a su pesar para los hombres científicos, la ciencia generalmente termina apoyando la Biblia. Sólo que ellos llegan allí mil años después que nosotros, aunque la televisión no venga a hacernos entrevistas por ello.

Eso, claro está, si tú te crees como se debe lo que dice la Biblia. Pero también, debes reconocer que nos hemos inventado una sarta de teorías que no tienen nada que ver con Dios. Por ejemplo: la Biblia dice que la muerte entró por un hombre. Muy bien; eso elimina a toda la raza pre adámica, porque si la muerte no existía hasta que un hombre muere, entonces, ¿Cómo murieron todos los demás?

La caída del hombre fue tan fatal y tan deprimente, que el hombre cuando se imagina algo, siempre lo imagina más inteligente que sí mismo. ¿Un marciano? ¡Más inteligente! Cientos de películas de ciencia ficción los han mostrado así.

Bastará con decir una palabra casi mágica: extraterrestre, para que inmediatamente cualquier hombre o mujer, sin dudarlo, estimen que ese extraterrestre es más inteligente que nosotros. ¿Nadie va a decir, nunca, que si somos hechos a imagen y semejanza de Dios, no puede existir cosa más inteligente que nosotros?

No estoy levantando debate ni polémica sobre ovniología ni vida interplanetaria. Sólo estoy predicando el evangelio, enseñando sobre el Reino de Dios. Ellos, si quieren, que sigan pensando que somos seres inferiores a cualquier tipo de vida intergaláctica. Tú eres imagen de Dios y no hay nada superior a eso.

¿Y que significa imagen de Dios? Ah, te sonríes, eh? Espera que termine esto y verás. Por eso mataron a Cristo. …Hagamos al hombre a nuestra imagen y a nuestra semejanza… - …Y luego vamos a darle dominio…

La palabra imagen, es tselem. Es un icono, o la casa de Dios. La palabra significa “la exacta especificación”. Una copia exacta en integridad, moralidad y carácter. La misma naturaleza. Las mismas propiedades que.

Cuando Dios dice: “hagamos al hombre de esta manera”, lo está diciendo en Génesis 1:26, 27 y 28. Lo que Dios construye en Génesis 1:26, es su maqueta. Todo plan, comienza con una idea. El hombre de Génesis 1:26-27, no está formado.

Es una creación en la mente de Dios. …hagamos el hombre, a mi imagen… Aquí lo tengo. ¡Perfecto! Es decir que el plan de Dios, era encarnarse. Transferirse de una dimensión a otra. Cuando Dios descansa, entonces forma al hombre. En su descanso.

El hombre no es hecho en el sexto día, sino en el séptimo. El hombre es creado ser con una imaginación de lo que Dios quiere. Es el producto final, lo tengo ya calculado, esta es la maqueta del producto final, pero no está en la tierra. Génesis 2:5 dice que no había hombre que la abrace a la tierra.

Esto significa que aún no existía el hombre. Génesis 2:7 dice que Dios formó al hombre. Ahora escucha: cuando formó a Adán, Corintios nos dice que Adán es alma viviente. Dios es espíritu vivificante. Adán no es la imagen de Génesis 1:26.

Adán es el comienzo de un proyecto, que termina en la imagen de Dios. Y eso es, exactamente, lo que estamos tratando de terminar ahora. Como toda construcción empieza en el fundamento y llega al pronto final, que viene a ser igual a la maqueta que es el comienzo.

Adán es alma viviente, Dios es Espíritu vivificante. Dios no es un ser creado. Dios es santo. Adán era inocente. No es ni santo ni profano. ¿Qué es tener misericordia, sin estar rodeado de debilidades de la que se necesita ser liberado? ¿Qué es ser bueno sin andar en un mundo de maldad?

¿Qué es ser santo, o fiel, sin la oportunidad de apostatar? Adán no es imagen de Dios. Adán es el comienzo de un proyecto. El hombre es creado, formado y luego colocado. Así lo vemos en Génesis 2:15. Yo sé que esto va en contra de todo lo que aprendimos, pero no le hace. Sigue siendo cierto.

Ya mismo va a empezar a cobrar sentido para ti todo el plan de Dios. Porque la imagen que tenemos si aceptamos la enseñanza clásica, es la de un Dios que fracasa dos veces antes de comenzar. Se le escapa un ángel y después se le escapó el primer hijo.

Ahora bien: si es un Dios, - Tal como te lo muestra la teología -, que ha fracasado dos veces antes de empezar todo esto, yo te pregunto: ¿Cuál será la garantía de que no va a fracasar una vez más cuando regrese? Utiliza tu inteligencia, no seas religioso papagayo.

Fíjate que nuestra doctrina nos da a entender, o quizás lo dice concretamente, que nosotros somos salvos porque Israel lo rechazó, y eso nos hace salvos de pura casualidad, porque si Israel no lo llegaba a rechazar, nosotros no entrábamos ni disfrazados de monos…

Eso es lo que dicen nuestras doctrinas básicas. Esas a las cuales, encima, les llamamos “sana doctrina”. Que somos un plan alterno. Que entramos porque Israel no lo quiso. Somos una especie de trozo de jamón entre dos panes llamados Israel.

Esto nos deja el criterio de que, como no pudo vencer entonces, pues entonces se fue y prometió que algún día regresaría para, en este caso, vencer. Ahora piensa. ¿Cuál es la garantía que podemos tener nosotros que, si no venció la primera vez, va a vencer ahora cuando venga?

¡Pero es que esa es nuestra doctrina! Claro, yo lo estoy mostrando con un tinte humorístico, pero créeme que todavía es eso lo que andamos enseñando en nuestros institutos y seminarios bíblicos. No sirve. Había que aprenderlo todo mal para venir en este tiempo a refrescar nuestro entendimiento.

Entonces esta es la época en que las librerías cristianas van a comenzar a quedarse sin lectores, que es como decir: sin clientes. Porque ellos, sujetos a las “supervisiones” ministeriales estructuradas, sólo van a poder vender lo que es aprobado por tales y tales concilios. Y eso que resulta aprobado, como ya te habrás percatado, sabe a un té de agua; insaboro, incoloro e inodoro.

Es un reflejo de lo que hoy por hoy también está ocurriendo en las congregaciones cristianas. Y que va mucho más allá de si tal o cual pastorcito ha hecho un gran negocio en lugar de una gran iglesia. En todo caso, esa es una parte de la corrupción ambiente que se filtra por las deficiencias espirituales que el sistema ha propuesto desde su creación.

Y una vez que tú has visto todo eso (Y si me estás leyendo es porque lo has visto, ya que de otro modo hubieras salido huyendo a los alaridos de: ¡¡¡Herejía!!! ¡¡¡Herejía!!!), es cuando no sabes adonde colocarte, literal y espiritualmente.

Muchos se ponen a orar para que el pastor Fulanito cambie, y no se dan cuenta que, por una parte, están haciendo una oración hechicera, porque suponen que sus voluntades van a prevalecer por sobre las del pastor Fulanito. Y por otra parte, ese cambio que piden para Dios resulta imposible porque Fulanito tiene todas las condiciones que quieras encontrarle, pero lo único que no tiene es llamado de Dios ni mucho menos unción pastoral.

Otros se ponen a interceder a favor de la iglesita que los vio nacer y hoy anda tambaleante con más señales de derrumbarse que de sostenerse. Y lo hacen con sinceridad y fervor, porque en sus corazones sentimentales aman a esas cuatro paredes, al púlpito que quizás ellos mismos barnizaron y a ese bautisterio donde aquella noche fueron bautizados.

Y esto, que en esencia no es malo ni mucho menos, porque habla de los afectos y los buenos sentimientos de las personas, en el ámbito espiritual actúa de manera contraproducente. Porque Dios que andaba presto a borrar del mapa a ese lugar nido de ladrones y corruptos, se ve paralizado e impedido de hacerlo por causa de la intercesión romántica de muchos de sus fieles hijos a los cuales no puede dejar de oír.

Y otros se van. Abandonan los templos esperando, en principio, que Dios les muestre con claridad a cual otro deberán concurrir y a que pastor deberán darle el parte de presentes y prestos para todo servicio, sujeción, diezmo y obediencia.

Les caerá muy pesado a sus tradiciones costumbristas la novedad de que Dios les muestre que no deben ir a ninguna iglesia de las conocidas, que Él está por llevar a cabo una tremenda reforma y que en esa reforma lo conocido ya no tiene espacio, lugar y mucho menos poder o unción.

Entonces, alguno de ellos, (Como fue mi caso específico), reciben la directiva de escribir algunos pormenores de su epopeya eclesiástica, de sus aventuras en la religión, matizada con alguna pequeña enseñanza que presenta en sociedad al cáncer que más cristianos ha asesinado: Babilonia.

El dilema vendrá después de finalizar y publicar por la vía que sea el trabajo. Porque uno se mira hacia adentro, se echa a temblar de temor santo y se formula la pregunta que hoy le da título a esta segunda entrega: “Ya Salí de Babilonia; ¿Y ahora?”

Dicho así parecería lo más lógico del planeta, pero no siempre se lo cataloga así. Muchos de los que nos conocen suelen preguntarnos: ¿Así que se fueron de la iglesia? Me lo quedo mirando y le digo: ¿Tú te crees que yo ando de gran parranda pecaminosa y perdida? A lo cual me responden: “¡No, hermano! ¡No dije eso!”

Sí que dijiste eso. Porque irse de la iglesia del Señor, es regresar a Egipto, al mundo, a la impiedad, la pecaminosidad. ¿Y entonces? Entonces resulta ser que no me fui nada de la iglesia, porque YO SOY IGLESIA. De donde si me fui, es de los templos evangélicos tradicionales, que es algo muy distinto.

Entonces muchos de ellos que en más de una ocasión a esa actitud la estuvieron barajando como una de las posibilidades a seguir, me quedan mirando con una pregunta muda que también yo en su momento me hice: Ajá, está muy bonito eso, pero… ¿Y ahora, que? Mi Dios tiene la respuesta.

Y lo hubiera dejado allí por tiempo indefinido…si no fuera porque Dios me dio la respuesta casi inmediatamente a la colocación del trabajo en la página Web. Es como si hubiera estado esperando que yo obedeciera su mandato inicial para, recién allí, pasarme la letra de lo que seguía.

Y si has leído ese primer libro habrás visto de qué modo fui capacitado. Por una suma de “casualidades” fui recibiendo material ordenado por rubros durante un determinado lapso. No terminaba de aprender una materia cuando ya Él me pasaba a la siguiente.

Así me capacitó para poder cumplir con esta tarea que hoy trato de administrar con la mayor excelencia. ¿Y por qué tendría que cambiar su modalidad? Esto era lo que yo aguardaba, un cambio de formas que me hiciera conocer lo que yo sabía (Aunque no conocía) debía venir a continuación de lo escrito.

Él, demostrando que la palabra Soberanía le queda exacta (Es al único, porque no hay hombre, por mucho poder que ostente, que sea verdaderamente soberano), decidió hacerlo del mismo modo. Entonces, así como en mis comienzos se encargó de enviarme desde cualquier sitio diversos temas específicos, así lo volvió a hacer ahora, con matemática precisión, claridad y exactitud.

Aquella vez lo hizo en forma de libros, videos, casetes y predicaciones en vivo. Hoy prácticamente la fórmula es la misma, sólo que con el agregado de la Web, un adelanto técnico sumamente criticado y satanizado por la iglesia por causa de su inmensa oferta pornográfica, pero único vehículo, hasta hoy, conjuntamente al de la tele vía satélite, capaz de cumplir con los fundamentos de la Gran Comisión.

Por esa razón es que no puedo decir, tal cual lo hice en Una Mosca en la Nariz que yo, Néstor Martínez, soy el autor de este segundo libro. Sigue siéndolo el Espíritu Santo. Y a mí me toca ser UNO de los instrumentos usados por Él para bendecirte. Pero acompañado de muchos otros…

Otros a los cuales no menciono por una sencilla razón: ellos tampoco fueron autores de lo que escribieron o dijeron. El mismo Espíritu Santo plasmó la enseñanza y la dejó allí para que cada hombre dispuesto a aceptarla, creerla y ponerla por obra, la usara para la gloria y honra de SU nombre, y no para beneficio personal, tal como observamos en la mayor parte de la literatura cristiana.

¡¡Pero hermano!! ¡¡Está equivocado!! ¡¡El obrero es digno de su salario!! ¿Por qué va a negarse a percibir dinero por un trabajo que esté realizando para el Señor? Te equivocaste, no me niego a eso, todo lo contrario. A lo que sí me niego es a manipularle las emociones a alguien para sacarle unos centavos en el nombre del Señor. A eso sí me niego y me seguiré negando.

Por tanto, no soy autor porque, sin el Espíritu Santo, no soy capaz de escribir una jota. En todo caso soy co-autor, a eso lo acepto. Y los beneficios materiales que esa co-autoría produzca, me serán liquidados a mi cuenta por intermedio del Banco Celestial. Más seguro que eso, imposible.

En el lapso de algo menos de un año, (Lo que va desde el mes de Junio de 2005, que fue cuando finalicé el libro publicado en primer término, hasta hoy), me llegaron por distintas vías trabajos de otros siervos que, en lo global, quizás respondían a determinadas tendencias no del todo recomendables.

Pero trabajos que, leídos con atención, u oídos con juiciosidad, tenían dentro de sí partes que eran toda una revelación relacionada con la iglesia del futuro. Es decir que cada uno de nosotros, (Obviamente me incluyo), tiene algo del Señor para decir y un montón de interpretaciones propias que ni siquiera valdría la pena mostrar, pero que a la hora de escribir un libro, va todo junto.

Una Mosca en la Nariz  tiene, indudablemente, mucho que viene directamente del Señor, tanto a través de decenas de siervos fieles como de mí mismo en alguna pequeña proporción. Pero también tiene un porcentaje que emana de mí mismo, de mi interior no crucificado, que viene a ser la parte que ni siquiera debería ser leída. Pero así somos los cristianos cuando hacemos literatura, que es el modo correcto de definir a todo esto, ya que la Literatura Cristiana sencillamente no existe.

Si tú tomas aquel, se lo sumas a los que Dios pueda poner en tus manos relacionados con el mismo tema, y ahora le agregas éste, los juntas y extraes de ello lo bueno, tal el consejo paulino, no interesa que el resto tenga que ir al cesto de la basura, lo que importa es que lo que queda, es revelación pura y guía para tu dirección futura.

 Es que…hermano…no es ese el concepto que yo tengo de la literatura cristiana, ¿Sabe? – Sí, lo sé. Lo que ocurre es que así como existe una literatura secular que se maneja conforme a rudimentos y códigos propios, así también existe algo que la gente llama “literatura cristiana”, cosa que en realidad no existe.

¿Cómo que no existe? ¿No anduvo nunca usted por las centenas de librerías cristianas que hay? Sí, anduve. Y si bien hace algunos años pude hallar material medianamente aceptable, hoy lo único que encuentro es autoayuda con versículos bíblicos, testimonios de gente famosa convertida y recetas para ser feliz, agradar al pastor, prosperar rápidamente y cien mentiras más encerradas entre dos tapas que, para justificar su ascendencia cristiana, se complementan con versículos bíblicos que tienen más o menos algo de relación con lo que se dice.

Ese es un negocio denominado como “literatura cristiana”. No me opongo a él, no confronto ni confrontaré a los miles que están en el negocio, así como tampoco lo defenestraré como cosa del diablo. Pero ni loco les hago el juego o les publicito sus engendros. Y mucho menos publicaría algo allí.

Porque un libro que se precie de llamarse “cristiano”, es como la Palabra de Dios y como la Unción del poder. O viene de parte de Dios o es una imitación, un paralelo falso, ilegítimo y corrupto que hemos llamado Babilonia.

Y si viene de parte de Dios, nuestra obligación, como vehículos aptos, es escribirlo con la mayor excelencia, totalmente despojados de cualquier intencionalidad promocional propia y entregarlo de gracia tal cual como lo hemos recibido, también de gracia.

Si es algo que Dios considera bueno por nuestra parte, Dios mismo se va a encargar como a Él le parezca, de recompensarnos en nuestro esfuerzo. Esto que digo parece una quimera ilusoria y digna de un místico irracional. Sin embargo, tengo que decirte que ¡¡Funciona!! Dios paga todas sus cuentas.

En ese tenor, te invito a sumergirte en la lectura de Ya Salí de Babilonia; ¿Y ahora? Porque, al menos en este tenor crítico y confrontativo para con la iglesia tradicional que conocemos, será el último. Lo que venga después, si Dios así lo quiere, será formativo para los que están fuera, dejando librados a sus propias decisiones, para siempre, a los que quedaron dentro.

Y todo eso sin saber si entre los que están fuera, habrá mayoría femenina, tal cual vemos hoy en los templos, o si habrá supremacía masculina. Creo que lo ideal sería construir la iglesia tal cual está construido el mundo: diferencias más, diferencias menos, mitad y mitad.

Que no es el caso de hoy, a eso todos lo sabemos. Y no sólo lo sabemos, sino que incluso lo comprendemos, lo avalamos y lo justificamos. No hay lugar ya en la iglesia para los machismos estériles e irracionales, pero sí para un grado de equidad con la Palabra.

Por allí comenzaremos esto que yo denominaría de modo doméstico, como un: Pequeño Manual ilustrado para salir de los templos para ir a ser parte de la Iglesia, sin suicidarse por la culpa o morir aterrorizado por lo que te dicen los antiguos “hermanos”.

 

1

 

¿Adonde Están los Hombres de la Iglesia?

 

Yo te confieso una vez más, que cuando comencé a escribir mi primer libro, no tenía ni la menor idea del motivo, la causa o el fundamento por el cual lo estaba haciendo. Ya te lo dije en la Introducción. Pero también debo confesarte que, por un instante, pasó por mi cabeza la idea que, seguramente, pasó por la de muchos que lo leyeron.

Si estaba contando abiertamente mis vicisitudes personales en una congregación evangélica; si estaba confrontando una tarea pastoral que dejaba algo que desear; si de alguna manera estaba poniendo en tela de juicio todo el sistema eclesiástico de mi ciudad, de mi provincia, de mi país, o yo estaba siendo enviado por el Señor a un trabajo muy grande o tenía un resentimiento de enorme magnitud.

Claro; no sería ni el primero ni el último. Conocí a mucha gente en esas condiciones. Y en todos los casos produjeron en mí una imagen altamente negativa. Porque no se trataba de hermanos prestos a buscar lo mejor en la iglesia de su Señor, sino de personas dolidas, lastimadas, perjudicadas y amargadas dispuestas a destruir todo lo que tuviera color a pastor y a hermanos.

Mi ignorancia sobre los fundamentos reales de esta publicación, más las historias vívidas de tantos y tantos, sumado a la opinión de amigos convertidos en “ex-amigos” que me lo echaban en cara abiertamente, te confieso, me hicieron pensar y esperar en Dios con auténtico temor y temblor.

Y Él no se hizo esperar demasiado. Me mandó a un diccionario secular a ver el significado de la palabra en juego. Resentido: Que muestra o tiene algún resentimiento.- Resentimiento: Disgusto o sentimiento penoso del que se cree maltratado por la sociedad, la suerte o la vida.

Claro; el diccionario es secular y la palabra iglesia no figura en ellos porque no forma parte, (Según su interpretación humanista) de algo digno de tener en cuenta. Pero lo podemos agregar porque es real y visible: disgusto o sentimiento penoso del que se cree maltratado por la sociedad, la suerte, la iglesia o la vida.

Reflexión privada, íntima y personal: ¿Fui maltratado en la sociedad? Gracias a Dios, no. Tampoco te voy a decir que me sentí elevado por ella, pero maltrato no tuve. ¿Por la suerte? Bueno; convengamos que jamás me saqué la Lotería, pero tampoco puedo decir que por eso “la suerte” me haya tratado tan mal. ¿Y la vida?

Pasé las que pasé. Desde cero a veinte años no puedo quejarme. De los veinte a los veinticinco, una y una, cal y arena, indistintamente. De los veinticinco a los treinta un pequeño infiernillo terrestre. A los treinta y uno, Jesucristo. Fin del maltrato de la vida, sanidad total y nueva vida en el Señor.

Entonces me queda la iglesia. ¿Fui maltratado en la iglesia? Ya te lo relaté bien detalladamente en “Una Mosca…”  Una historia como la de tantos y tantos hermanos. Pero no podría llamarle a eso maltrato. No sufrí ninguno de esos horribles abusos que hoy muchos me relatan haber vivido.

De todos modos, la idea de albergar algún resentimiento recóndito, todavía daba vueltas por mi cerebro. Allí fue donde el Señor me mostró que estar resentido con alguien o con algo, es lisa y llanamente aguardar ocupar el lugar de aquel que nos ha herido para, - pensamos -, hacer las cosas mejor.

Eso significaría que, si yo estuviera resentido, - por ejemplo -, con quien fuera mi pastor, sería porque en mi intimidad estaría pensando que yo lo haría mucho mejor que él. ¿Sabes que? Jamás me imaginé siquiera ser pastor de la manera en que lo son los que conocemos. Ni siquiera cuando me lo propusieron, tal como te lo conté en mi primer libro.

Entonces, muy bien podría estar resentido con la iglesia. Eso significaría que yo tendría en mente erigir una iglesia mucho mejor que esa si me lo permitieran. ¿Sabes que? Tampoco eso pasó ni una miserable vez por mi cabeza. Es más: creo que no tendría ni la menor idea de cómo manejar una organización eclesiástica tal como las que vemos a nuestro alrededor.

Entonces, ¿Resentimiento de que podría tener? Por más que busqué, no lo encontré. Ni siquiera guardo el menor rencor o alguna sensación parecida por algo o alguien de mi vida eclesiástica. Lo conté como lo conté porque, - estuve siempre convencido -, no serían pocos los que iban a identificarse, y mis vivencias le darían mucha paz a sus corazones oprimidos por el miedo.

¿Miedo? Sí, miedo. La iglesia estructural ha sabido aceitar con el correr de los años, un prolijo y cuidadoso sistema de inhibiciones que ha llevado a mucha gente a suponer que, de sólo pensar cosas como las que yo he relatado, eso era suficiente motivo para irse de cabeza al infierno.

Pero las decenas, o centenas, o millares de cristianos que hoy por hoy están con miedo dentro de las congregaciones, no pueden siquiera imaginarse el motivo o las causas por las cuales lo padecen. De ninguna manera se les ocurriría pensar que han sido sutilmente manipulados hacia ello.

¡Hermano! ¿Usted me está diciendo que hay gente que trabaja para infundir miedo en los miembros de una iglesia? Sí mi amigo; eso es exactamente lo que estoy diciendo. Valiéndose de las veladas amenazas u otra clase de artimañas, hay gente presta a infundirle miedo a otros para que se comporten conforme a lo que se espera de ellos.

¡Pero hermano! ¡Eso no puede ser! ¡Es antibíblico! Porque infundir miedo en la gente, es conducirlos hacia la cobardía. Y la Palabra es muy clara al respecto: …el Reino de Dios no es para los cobardes…

Sin embargo, es así. Y no me crea, por favor, lo que le estoy diciendo sin comprobarlo con dos o tres testigos. Los va a encontrar rápidamente. En cualquier congregación evangélica hallará muchos más con ciertos miedos que con total tranquilidad y libertad.

La duda que en ese caso nos queda, es que, si hay personas con poder suficiente como para operar en dirección a la inspiración de miedo, y con eso fabricar cobardes incapaces de confrontar corrupciones o mentiras, esa gente no está trabajando conforme a la Palabra de Dios, ¿Verdad?

Es la resultante de una suma. Dos más dos, es cuatro. Si opero manipulando emociones para despertar miedo en alguien, fabrico cobardía en esa persona. Y si los cobardes no entran al Reino de Dios, yo estoy haciendo que alguien no entre. La pregunta es: ¿Para quién estoy trabajando yo?

¿Pero es tan así, hermano? No sé como lo será en tu tierra, pero en la mía te puedo dar garantías que sí. Y si no, bastará hacer una pequeña encuesta entre las hermanas de cualquier congregación local. Simplemente pregúnteles que piensan de los hombres de la iglesia. Ellas van a responder con expresiones que darán espacio a lo que termino de decirte.

Y eso ha determinado, entre otras cosas, que las iglesias estén conformadas mayoritariamente por mujeres, haciéndole creer a una sociedad que tiene predilección machista, que los hombres no tienen espacio para moverse en esos sitios espirituales. Una enorme mentira satánica con gran aceptación, incluso, dentro de nuestros ambientes supuestamente muy espirituales.

Yo recuerdo que en mi infancia (Y no deja de ser un milagro que con más de sesenta pueda recordarlo), participando de la gigantesca mesa de campo, donde una vez por mes se almorzaba un domingo en la casa de mi abuela materna, se armaban unas tremendas discusiones centralizadas en dos temas: política y religión.

Mi madre tuvo tres hermanas y, a excepción de la menor que en esa época aún estaba soltera, las otras dos solían participar, cuando podían, de esos almuerzos, con sus respectivos maridos. Ellos, sumados a mi padre, armaban la tremolina grande de interminables discusiones que jamás llegaban a una conclusión limpia o positiva.

Todo ante la atenta e interesada mirada de mi abuelo, un hombre de infinita bondad y dueño de un carácter muy singular. Jamás tuve la ocasión de ver enojado a mi abuelo, y mucho menos deprimido. Era muy inteligente y creativo para la época, el medio ambiente y su propia condición social.

Políticamente, mis tíos eran enemigos ideológicamente irreconciliables, y mi padre, solía hacer de moderador, aunque por allí también perdía los estribos porque atesoraba sus propias simpatías y no las podía ocultar. De hecho, allí mismo se terminaba la paz familiar.

Profesionales radicales, obreros peronistas, terratenientes conservadores y líricos demócratas, que aquí constituían una especie de centro-derecha moderada no podrían jamás, por más que se amaran como parte integrante de la misma familia, llegar a acuerdos conciliatorios.

Entonces, cuando las cosas se ponían color violeta oscuro y a mi abuelo se le empezaba a terminar la paciencia y los miraba con cara de echarlos a todos a puntapiés, decidían cambiar de tema y, tanto como para aliviar las cosas, se metían con la religión. ¡Mucho peor, todavía!

Porque la religión cristiana, en mi primera infancia, obviamente no iba ni podría ir más allá de las distintas opiniones que cada uno tenía de la única iglesia conocida en la pequeña población donde nací: la Católica, Apostólica Romana. Pensar en otro credo, era sacar credencial de herejía.

Y esas discusiones eran más complicadas que las otras, porque no estaban referidas a la existencia o no existencia de un Dios al que cada uno veía como mejor le parecía, o sencillamente no veía, sino directa y sencillamente a la validez, credibilidad, honorabilidad o todo lo contrario de los curas.

Y digo que esta discusión era mucho más compleja, porque en contraposición con las divagaciones pretendidamente ideológicas de mi gente mayor, aquí inmediatamente tomaban participación y partido las mujeres, lo cual solía hacer más voluminoso el escándalo dominguero.

A los hombres se les llenaba la boca criticando a curas borrachines, mujeriegos, jugadores de naipes de la baraja española o dueños de otros hábitos no menos “santos” que esos. Matemáticamente, aparecían las mujeres encabezadas por mi abuela, asumiendo la defensa de esos “santos curitas” que vivían haciendo el bien.

Y si bien estando de pie, mi nariz aún no llegaba a la altura de la enorme mesa de las deliberaciones entremezcladas con la “pasta” del domingo (Tradición exportada de la Italia lejana de los bisabuelos), mi capacidad de razonamiento me alcanzaba para definir algo que quizás todavía tiene demasiada incidencia hoy: la religión era una cuestión reservada para las mujeres.

Porque a medida que fui creciendo, (Naturalmente, como Católico Apostólico Romano por bautismo de aspersión, catecismo y hostia) el panorama se fue ampliando conforme a lo que podía ver las contadas veces que, por obligación, desde luego, fui a una misa.

La iglesia no se limitaba a estar formada por mujeres, sino que había que agregarle viejos y viejas, además de los niños que, como este servidor, no tenían otro remedio que sumarse porque eso era lo que “correspondía” hacer para cumplir con los preceptos y no exponerse a un sermón que te dejara mal parado con todo el pueblo.

Porque mi pueblito natal era muy pequeño, (Unos quinientos habitantes), y a una misa de domingo por la mañana (La única del día) iban más o menos unas cuarenta personas. Todas ellas cruzaban la única plaza, llena de árboles y plantas de moras no evidenciando un interés espiritual demasiado fuerte.

Iban porque había que ir, no porque se creyeran demasiado lo que allí adentro se hacía o se decía. Lo importante era hacerse ver porque un día cualquiera iban a necesitar del sacerdote para algo de la familia y había que estar en buenas relaciones. No había otro incentivo.

Pero si el cura llegaba a criticar por alguna razón a alguien conocido (Todos se conocían) para la tarde lo sabían los quinientos del pueblo. Y supongo que ocho o diez perros, también. Parecería ser que así nació el periodismo informativo, no?

Entonces, todo este prolegómeno que te he hecho, sirve para que me entiendas que yo crecí viendo como la cosa más natural del mundo, que todo lo que tuviera que ver con iglesia y religión, estaba reservado para viejos, mujeres y niños.

Los hombres se dignaban en pisar la parroquia sólo en ocasiones muy especiales. Todos saben ya que esas ocasiones especiales podían ser tres: bautismo de hijo, casamiento propio y funeral de despedida mortuoria de alguien cercano.

En esa clase de religión nacimos, por lo menos, el ochenta o noventa por ciento de los hombres de mi generación en mi país. Una gran mayoría de ellos no tuvieron oportunidad o no quisieron aprovecharla, de conocer a Jesucristo. A mí, por la tremenda misericordia de Dios, me fue dada esa oportunidad.

Y la tomé como un náufrago toma una tabla que va a permitirle flotar y salvarse al menos por un rato. Y no creo haber sido la excepción; la mayor parte de los que hemos conocido al Señor de adultos, hemos llegado de ese modo: respirando hondo sin llenar los pulmones, con los ojos desorbitados y a punto de asfixiarnos.

Acepto como mera formalidad religiosa de culto dominguero, que alguien pase a dar su testimonio y me cuente que llegó a Cristo atraído por la magnificencia de su Deidad. Será muy difícil que me pueda convencer que no llegó porque ya no sabía más para donde mirar, como llegué yo.

Lastimados, humillados, heridos, ofendidos, traicionados, por citar apenas cinco expresiones con las que la mayor parte de los nuevos creyentes pisa alguna vez por primera vez un templo. ¿Qué buscan? Buscan a Cristo. ¿Qué les dan? Generalmente, oraciones, imposiciones de manos y sanidad interior.

¿Les hace mal? No, no les hace mal, al contrario; los ayuda y bastante. Pero les enseña que la solución a sus problemas íntimos y personales, siempre pasará por las manos, las decisiones y las oraciones de un determinado líder. Y desvían su mirada de Aquel a quien jamás habrá que dejar de mirar.

Ahora bien; el caso es que la mayoría de esas lastimadas, humilladas, heridas, ofendidas, traicionadas, abusadas y violadas, suelen ser mujeres. En el “mejor” de los casos, (Si a eso se le puede llamar “mejor”) por extraños de manera circunstancial. En el peor, por sus propios allegados, familiares e, incluso, sus mismísimos maridos. Cualquiera ha visto esto sobradamente.

Así es que, si se suman estas dos alternativas que te he mencionado, por cada hombre que arrima a una congregación, están llegando no menos de diez mujeres. Y de esas diez, será un verdadero hallazgo si dos de ellas tienen matrimonios normales y buenos.

Si a eso le sumas que los matrimonios contraídos dentro mismo de la congregación por parte de miembros de la iglesia entre sí tampoco suelen ser un reaseguro de éxito conyugal, eso nos da un resultado de mayoría femenina y con profundos desacomodos en sus vidas domésticas.

Yo todavía no puedo saber quien fue el inventor de la iglesia como lugar de contención para este tipo de problemas. ¿Contención? ¿La iglesia del Señor, predestinada a recuperar el reino del Padre usurpado por el diablo y devolvérselo a Él, limitada a un opaco grupo de autoayuda? ¡Cuánto mal te ha hecho el humanismo descarnado iglesia mía!

El caso es que es demasiada la gente la que llega a la iglesia con esa expectativa: encontrar una almohada fiel sobre la cual llorar sus desdichas. Que no estaría mal ni sería contraproducente en demasía, si no fuera porque paulatinamente, esa gente olvida a la figura central del sitio en el cual se encuentra y comienza a dedicar sus esfuerzos, amor, trabajo y alabanza a la figura humana a cargo.

001 - La Iglesia Romántica…

Y por alguna razón que la sociología quizás podría explicar debidamente y mejor que yo, que no tengo ninguna autoridad en esa materia, todas nuestras congregaciones cristianas se componen, como promedio, por un setenta y cinco por ciento de mujeres y el restante veinticinco por hombres y niños.

Y eso, entre otros inconvenientes que luego detallaré, ha determinado que el espíritu que impera en la iglesia, todavía, tenga que ver mucho más con cierto romanticismo florido que con el espíritu guerrero que Dios pensó desde el principio para ella. No descubro nada si digo que la mujer tiene una tendencia sana al romanticismo muy por encima del hombre.

Pero esto no es crítica, es realidad. Y una realidad que no deja de ser positiva y buena: la mujer es romántica por su propia naturaleza, mientras que el hombre es más…rústico, por catalogarlo de alguna manera más elegante a las decenas de bestias peludas que andamos por allí.

Y si bien esa suavidad, esa femineidad romántica es excelente para adornar noviazgos y matrimonios, no resulta tan positiva ni exitosa a la hora de llevar adelante la marcha de la iglesia. Porque a la hora de elegir entre canciones de guerra o baladas que hablan de amor, la mayoría femenina inclina la balanza y el resultado tú lo conoces tan bien como yo.

No puedo hacer de esto un análisis evaluativo de calibre profesional, pero sí puedo acotar pequeñas grageas que he ido recogiendo en mi experiencia personal por los templos de distinta categoría social, teológica, económica y espiritual: iglesia guerrera, veinte por ciento; iglesia de amor, ochenta por ciento.

En una ocasión, una joven mujer que era oyente de uno de mis trabajos radiales, me preguntó si aceptaría ir a predicar a su iglesia. Le dije que sí, pero que lógicamente quien debía invitarme era su pastor, que con las intenciones de ella no era suficiente.

Me respondió con una amplia sonrisa que no me preocupara, que lo diera por hecho y que fuera reservando fecha. La esposa del pastor era tía suya y estaba convencida que no iba a haber ningún problema en convencerlos.

¿Sabes algo? Fue así, nomás. Antes de una semana tenía una invitación formal para visitar a una iglesia que no conocía, firmada por un pastor al que tampoco conocía, quien había dirigido esa invitación a un predicador que él tampoco conocía. Toda una pintura rosada…

Fui con mi familia. Por “sugerencia” de esta niña, la banda de alabanza me recibió a mi ingreso con los acordes de la música que yo utilizaba como presentación de mi espacio radial. Me pareció una verdadera “cholulada” (No sé como se le llama a esa clase de ridiculeces en otros países), pero lo acepté como un acto de amor fraternal para conmigo.

La iglesia tenía, además del pastor principal y su esposa, tres o cuatro co-pastores más. No era demasiado grande, (Unos cien miembros) pero la noche de mi visita estaban todos. Me pareció muy bueno eso de tener muchos líderes porque yo todavía andaba convencido en la “contención” de las personas, por encima de la validez de la Palabra enseñada.

Creía, como todavía lo siguen creyendo miles de cristianos, (O acaso millones), que la iglesia estaba para cubrir las necesidades de la gente. Y jamás lo pude ver en la Biblia, hasta el día en que fueron abiertos mis ojos, que no se trataba de Las Necesidades, sino de La Necesidad. Y la única necesidad que tiene el hombre, es Jesucristo.

A todo lo demás, si se lo hace y se lo tiene, bienvenido sea como accesorio, pero la base de una iglesia del Señor, es la predicación fiel de Su Palabra genuina y, a partir de allí, el discipulado de cada uno de los que Dios añada a ese lugar.

Solía ejemplificar un pastor que, un avión de línea, tiene como objetivo trasladarte a un determinado destino. Que durante el viaje tú uses el aire acondicionado, la música funcional, el cine y el restaurante de a bordo, es accesorio. Pero a nadie se le ocurriría ir solamente a ver cine a un avión.

Entonces, el único problema que tenía en mi corazón, era la palabra que el Señor me había dado para llevar allí. Luego de orar y creo que hasta ayunar respecto a ello, Él me había dirigido a llevar nada menos que Gálatas 5: ¡Las obras de la carne!

¿Pero como iba yo a devolver tanta gentileza, pleitesía y exagerado respeto ministerial para conmigo y mi familia, predicándoles sobre las mugres del pecado, a toda esa gente que seguramente recibía contención, enseñanza y guía permanente por parte de todos sus pastores a cargo? ¡Eso era sencillamente una muestra de falta de consideración!

Sin embargo, y pese a que me faltaban varias monedas para completar el peso en mi vida espiritual, algo ya estaba teniendo muy claro en ella: obedecía sin chistar las órdenes de mi Padre celestial o cualquier cosa que hiciera carecía de unción.

Entonces, sencillamente y sin  el menor pudor, a continuación de los homenajes y palabras alusivas, sumadas a los afectuosos saludos de todo el cuerpo ministerial de la iglesia, las alabanzas y adoración de rigor y los anuncios, me cedieron el púlpito y Gálatas 5 cobró vida y efecto.

A esa altura de la jornada, yo ya me había convencido que esa Palabra Dios me la había dado porque, seguramente, habría alguien a quien le iba a calzar de perlas. Estaba convencido que esa gente estaba lo suficientemente pastoreada como para no necesitar examinarse su carne, pero que por allí a uno, apenas a uno, podía serle útil. No iba a pasar al frente, claro está, pero iba a ser bendecido.

Con esa tranquilidad en mi corazón, me olvidé del viejo pastor, de su esposa (La tía de mi joven intermediaria), de todos los pastores ayudantes y me dejé llevar por el Espíritu Santo. Leí las obras de la carne, fluí en conceptos claros, precisos, concretos y específicos.

 Y en el final del mensaje, hice un llamado sin mucha convicción a que, si alguien debía reconocer haber estado influenciado por alguna de estas obras de la carne, que pasara al frente que con gusto íbamos a orar pidiendo misericordia al Señor por esos pecados y recibir el ansiado perdón y la paz que precede al arrepentimiento genuino.

Tal como te dije antes, no esperaba movimiento alguno, por lo que no creí ni necesario ni oportuno repetir ese llamado, tal como lo tienen por costumbre la mayoría de los predicadores, esencialmente los evangelistas. Cerré mi Biblia, cerré mis ojos e hice una breve oración de gracias.

 Cuando los abrí, casi me voy al suelo y no tocado por el Espíritu, precisamente. Allí, en el frente, apretujados y casi empujándose entre ellos para poder llegar, estaba la iglesia completa. Mejor dicho: casi completa: faltaban los pastores principales y sus tres ayudantes. El resto, todo…

Hubo llantos, arrepentimientos casi a gritos, reconocimiento de pecados sin confesar, gente de rodillas, gente desparramada por el suelo sin que nadie les orara ni los tocara, en fin; un monumental barullo en un sitio no demasiado acostumbrado a estas cosas.

Estoy seguro que para la gente, mi paso por allí fue de bendición. No dudo que fueron muchos los que entraron en un camino genuino de sincera fe en Jesucristo, abandonando los rudimentos tradicionales de la religión costumbrista.

Pero también estoy más que seguro que en el plano del liderazgo, las cosas no fueron vistas del mismo modo. ¿Cómo iba yo a predicar una palabra de tal naturaleza que desnudara la falta de trabajo pastoral y cuidado por todas esas ovejas? ¿Qué me había creído?

Me fui del lugar despedido por una inmensa cantidad de, todavía, emocionados hermanos y hermanas de todas las edades y condiciones. El pastor, su esposa y los tres ayudantes, creo que fueron los únicos que no aparecieron por las cercanías. Se habían ofendido duramente, claro…Los entiendo. Sentí mucha culpa los días subsiguientes por ese episodio, pero Dios es Dios y los hombres son los hombres. Según a quien respondas, allí estás.

Cuando un hombre sabe perfectamente lo que tiene que hacer, adonde lo tiene que hacer, como lo tiene que hacer y en que momento lo tiene que hacer, pero por alguna causa no puede hacerlo, ese hombre está controlado por otros hombres.

El caso es que en esa congregación, esa “brillante” actuación, significó mi debut y, en la misma reunión, mi despedida. Jamás volví allí. Y no sólo eso, sino que la jovencita que había hecho la gestión para que se me invitara, debió mudarse a otra iglesia porque los tíos no quisieron saber más nada con ella y sus afanes espirituales progresistas.

¿Por qué te he relatado esta anécdota tan similar a tantas que les deben haber ocurrido a miles de predicadores por todo el planeta? Por una simple razón: la decisión (Independientemente de si acertada o equivocada) de llevarme allí, fue tomada por dos mujeres. Una joven y su tía. Por encima de la mismísima autoridad pastoral principal y sus ayudantías.

¿Acaso este será un pensamiento de carácter machista? No. En absoluto. Nadie más lejos del sentir machista que este hijo de Dios. Estoy más que en claro que, cuando Dios dice no hacer acepción de personas, eso incluye también al hombre y la mujer, aunque en muchos sitios no se haya enseñado así.

Entre otras cosas, porque un día estudiando sobre la ayuda idónea, descubrí que no se traducía como yo imaginaba en eso: ayuda, apoyo, bastón, respaldo o similares. Ayuda idónea es, literalmente: lo mejor que Dios ha encontrado para ti…

¿Y entonces? Entonces, tiene que ver con un estilo cargado de romanticismo que hoy por hoy todavía gobierna espiritualmente a las congregaciones. Lugares en que los pocos hombres que hay, se dedican a disputarse cargos y posiciones, mientras que sus mujeres se calzan el efod sacerdotal y llevan adelante a la iglesia en ese ámbito.

¿Eso está mal? No, no lo está, ya que si termino de decirte que para Dios (Y para mí tampoco, obvio), no hay acepción de personas, estaría muy a contramano que yo la hiciera aquí. Pero la iglesia se compone de familias, y éstas de hombres y mujeres. Y las que veo, no tienen la necesaria presencia masculina como para tomar su rol guerrero.

Pero resulta ser que para ser un buen guerrero, un hombre tiene que tener por encima de cualquier otra virtud, cierta valentía. Que no es irresponsabilidad o inconsciencia, sino fuerza para vencer cualquier temor. Y allí es donde el hombre desaparece. Ha sido tan meticulosamente operado en sus emociones que, a la hora de esgrimir su potencial masculino, éste no aparece.

Si partimos de la base que en la mayoría de las predicaciones, por causa de la supremacía del ministerio pastoral (No predican los otros ministerios restantes), se proclama preponderantemente a un Dios de amor (Porque ese es el corazón del pastor); la suma se convierte en algo demasiado débil como para preocupar al diablo y sus demonios. 

Entonces se cae en vicios demasiado abundantes y conocidos como para que a alguien les resulten novedosos. El espíritu de Jezabel se hace verdaderos “picnic” con muchos ministerios y, como instrumentos de ese espíritu, hay una mayoría femenina, que es la que mejor se adapta, ya que opera eminentemente por seducción.

He recorrido (Mientras fui persona más o menos grata para la estructura), decenas de congregaciones. Tuve oportunidad de conocer mujeres fuertes, mujeres ungidas, mujeres influyentes y mujeres con enorme capacidad de organización. Lo que conocí muy poco, fue a hombres con autoridad, comportamiento y estilo masculino. Déspotas y autoritarios, sí, unos cuantos, pero no es lo mismo.

Y que conste que no estoy hablando de los clásicos y también demasiado abundantes “don juanes” cristianos. Muchachos que andan por los templos en búsqueda de hermanitas solas, aburridas, tristes o desprotegidas para, en el mejor de los casos, establecer alianzas eclesiásticas firmes, y en el peor…

Pero debo reconocer que abundan hermanos cuyo comportamiento, actitud y gestualidad te dejan pensando como mirarlos de la mejor manera para no equivocarte feo en el tratamiento protocolar y confusamente tratarlos de “hermanitas…”

Esto, indudablemente, es fruto de un feo error que viene cometiéndose con la complicidad de ciertas enseñanzas sobre santidad, erróneas. El error consiste en suponer que, al convertirse, un hombre perderá su carácter rústicamente masculino y se transformará en una suave mariposa escuálida volando alegremente sin destino cierto.

No tengo nada en contra de los homosexuales desde lo social, no soy un discriminador, pero sí debo consignar una vez más que la homosexualidad desagrada a Dios. Es un avance diabólico que con mucha sutileza ha logrado infiltrarse en ambientes supuestamente cristianos produciendo verdaderos estragos y tomando un carácter de cosa corriente.

El cuento chino (con el debido perdón de mis hermanos chinos), de la conducta sexual alternativa ha logrado demasiados adeptos adentro. Que yo sepa, Dios dijo al crearlos que eran varón y hembra. Si Él hubiera planificado un tercer estado sexual, lo hubiera dicho. Dios jamás hizo sus cosas a medias.

Y pensar que hay unos cuantos que, incluso, han llegado a formar iglesias de homosexuales. Eso, a mí, a la luz de la Palabra y sin el menor asomo de discriminar o cazar brujas, me causa la misma sensación que el asunto de los matrimonios.

Porque en el planeta entero, mientras los matrimonios heterosexuales cada vez son menos, ya que los jóvenes optan por hacer lo que Dios ha prohibido, esto es: irse a vivir en pareja con sus novias, cometiendo lisa y llanamente fornicación, las parejas gay luchan denodadamente para poder casarse…¿Lo quieres más sutil y perverso? 

Y digo que esas enseñanzas conllevan error, porque nuestras militancias antiguas en el catolicismo romano no parecen habernos dejado ninguna lección a aprender. Entonces, ante la demanda de una santidad inequívoca para servir al Señor y no poseyéndola efectivamente, se adopta la postura de la auto-represión, con los resultados legendariamente conocidos, antes y ahora. Allá y acá.

Para muestra, basta un botón, dice el refrán. Cuando apareció el movimiento de la santidad, el catolicismo romano entendió que lo mejor para poder lograrlo, era la reclusión en soledad. Entonces crearon los monasterios. Y en lugar de conseguir santidad, lograron aumentar y sobreabundar el alcoholismo, la homosexualidad y demás chistes por el estilo.

En la iglesia evangélica ocurrió algo parecido, por eso digo que nadie parece haber aprendido la lección. En aras de alcanzar la tan ansiada, declamada y ordenada santidad, viendo ciertas imposibilidades por causa de nuestra naturaleza pecaminosa, se optó por la represión y la disciplina. Podrá tener un color parecido, pero no es la misma cosa, sin dudas.

Entonces salieron los que prohibieron esto, aquello y lo otro. No te pongas eso, no te pintes, no uses pantalones, no te cortes el cabello y cien cosas más que, lo único que consiguieron fue darle campo propicio al adulterio por parte de hombres que, ahuyentados por esposas con rostros lavados con cloro, eran atraídos por mujeres bellas y sin limitaciones. Astuto el diablo…

Pero no te creas que allí terminaron las alucinantes novelas de la santidad eclesiástica. También hubo cientos de hermanas que de pronto cayeron en las redes de los pocos hombres masculinos que quedaban por causa de no sentir ya atracción por maridos demasiado….suaves…¿Santidad o Represión?

Todos sabemos la diferencia abismal que hay entre una cosa y la otra. Santidad es algo que viene desde adentro hacia fuera, es producto de un estado interior mancomunado con Cristo y una permanente actitud de: No quiero, No lo necesito, No me interesa.

Represión, mientras, es: No puedo, No se me permite, No debo. En algún momento se cae el andamiaje carnal y el estrépito del zafarrancho de combate se oye a miles de kilómetros. La iglesia se ahorraría mucho pecado si en lugar de imponer buena conducta a sus miembros, presentara a Jesucristo como cabeza de toda razón y de toda vida, dejando que Él produzca fruto a ciento por uno.

Sin embargo, en una iglesia sobrecargada de romanticismos poéticos y hombres débiles sometidos a límites insospechados de abuso espiritual por parte de otros hombres con fuerte autoritarismo, no podían estar ausentes los problemas de alcoba.

¿Nadie ha sido capaz de examinar que, si en los matrimonios cristianos, no existe una clara definición entre la masculinidad del hombre y la femineidad de la mujer, algo o alguien va a ser enviado por el diablo a cubrir esos espacios de carencias afectivas y de las otras?

La idiosincrasia femenina contempla, inexorablemente, una natural necesidad de protección. Pese a la fortaleza que muchas damas han exhibido, en su intimidad femenina, ellas añoran a ese hombre fuerte capaz de amarlas, protegerlas y hacerlas sentir muy mujeres.

Pero resulta ser que esa tergiversación de roles que por años se ha dado dentro de las congregaciones, como resultado de una sujeción lindante con la esclavitud, ha determinado que en muchos casos, un hombre se transformara poco menos que en el califa de un harem cristiano. Y para colmo de males, sin la menor vocación de eunuco.

Porque la hermana puede ser muy eficiente y útil en su ministerio, pero se corre el riesgo de alterar el orden divino, que habla del hombre como cabeza espiritual del hogar. Son tantos los matrimonios en los que esto no se da, que casi ha ingresado en descrédito y no son pocos los que llegan a cuestionar a la misma Biblia por expresarlo.

El caso es que, cuando la mujer es la que se calza el efod sacerdotal, (Y no hablo de maridos inconversos, sino de maridos cristianos débiles), toma el mando con autoridad, firmeza, unción y buenos frutos. Lo único en lo que queda en deuda, es en su necesidad interior de sentirse mujer.

Porque para que ello suceda tal como Dios lo planificó, indefectiblemente deberá tener cerca suyo a ese hombre que, con su fortaleza, física y espiritual, la hará sentir segura, protegida, cubierta y respaldada como para ser poco menos que imbatible. Por eso es que la Biblia habla del matrimonio como un  cordón de tres dobleces.

Cuando eso no ocurre porque ese esposo es alguien timorato, incapaz de tomar decisiones sin consultar a su pastor, incluidas las domésticas y propias de la pareja, esa mujer está incompleta. Y pese a su fidelidad, su lealtad al Señor y sus mejores intenciones, interiormente añora ese protector que por naturaleza femenina necesita para sentirse plena.

Y casi sin proponérselo, comienza a observar a su alrededor en búsqueda de modelos. Y generalmente, al primero (Cuando no el único) que encuentra, es al pastor. No creo que haga falta comentar las tremendas vicisitudes que deben pasar estos hijos de Dios para no caerse.

Una vez más habrá que decir: ¡Diablo astuto! Porque él sabe muy bien que cualquier congregación local está basada y fundamentada en las familias que la componen. ¿Entonces? Entonces, si la quiere destruir, simplemente habrá que atacar de la manera que se pueda a esa familia.

Y podrán salir novedades de cualquier calibre y color al respecto, pero hoy por hoy, todavía el mejor modo de destruir a una familia, es destruyendo primeramente el matrimonio principal que la conforma. Y el primer punto de ese socavamiento, es precisamente, el socavamiento a la autoridad.

Todo lo demás, es consecuencia de esa pérdida de autoridad. Cuando un matrimonio se pierde el respeto mutuo, es porque un tiempo antes, se ha perdido el sentido de la autoridad. En uno de ellos o en ambos. Todo lo que pueda suceder después, apenas es una prosecución de consecuencias.

Esto es lo mismo que esa caprichosa clasificación de pecados que en algunos sitios eclesiásticos se ha inventado para que se estudie y se prepare la defensa. No existe clasificación ni calificación de pecados. Hay un pecado que es la madre y el padre de todos los demás: incredulidad.

Porque tú te largas a pecar alegremente y sin el menor temor porque, en el fondo de tu intimidad, crees que no va a suceder absolutamente nada. Y si crees eso después que has leído en la Biblia lo que has leído, es porque en verdad tú no crees que exista un Dios después de todo…

Pero volvamos al tema central. ¿Qué es lo que sucede con los hombres en la iglesia? ¿Por qué son las mujeres las que mayoritariamente, están involucradas en las máximas responsabilidades administrativas de los ministerios?

Particularmente, siento un enorme respeto por la capacidad organizativa de la mujer. Creo que llegado el momento de las grandes decisiones, las mujeres cuentan con un plus especial que les permite tomar las decisiones más importantes con su mente mucho más fresca y ágil que cualquier hombre.

Sin embargo, también entiendo que en la iglesia espiritual, esa que tiene muy poco o nada que ver con la organizativa, Dios se preocupó por crear un orden y darlo a conocer. Pero para que eso sea efectivo, no basta con que se lo declame desde los púlpitos o se lo escriba en los boletines eclesiásticos. Los hombres creyentes genuinos deben consolidar sus estados internos para que, a partir de ello, puedan cumplir fehacientemente con el rol que se les ha asignado.

No te olvides que la “fama” del yugo desigual se fundamenta en la pareja conformada por un o una creyente y un o una incrédula. Sin embargo, y sin perder esta línea que es inamovible, debo decirte que la unión entre un o una ungida y un o una “dominguera”, también es yugo desigual.

Pero claro; para que todo eso suceda, tiene que existir dentro de cada persona, una convicción que irá mucho más allá de la simple pertenencia al credo, denominación o membresía de una iglesia local. El creyente, tendrá que tener certeza de una identidad espiritual propia.

¿Y como se consigue eso? Escudriñando la Escritura. Buscando las puntas, los extremos de un ovillo de fino hilado que terminará constituyendo una madeja capaz de fortalecer nuestras estructuras íntimas. Está muy bien, pero ¿Qué escudriñar?

Escudriñar los principios básicos que se encuentran encerrados en los relatos bíblicos literales. ¡Pero hermano! ¡A mí me enseñaron que…! Sí, ya sé lo que a ti te enseñaron por una simple razón: es lo mismo que me han enseñado a mí.

Pero si yo, que no soy una excepción en lo más mínimo, pude tener la misericordia de Dios a mi favor para poder ver lo que había detrás de toda nuestra enseñanza clásica, no veo el motivo por el cual no puedas tú también acceder a ese mismo privilegio.

Allí será cuando caigas en la cuenta que todo el tiempo que te pasaste supuestamente estudiando la Biblia, no has hecho otra cosa que enriquecer tu intelecto con historia hebrea. Asimismo, todo el tiempo utilizado en el cumplimiento férreo de devocionales diarios, lo único que produjeron en tu vida ha sido el aprendizaje de versículos de memoria, cosa que está muy bien en sí misma, pero que no produce los resultados que te mencionaba.

Cuando yo hablo de acceder a principios básicos, estoy refiriéndome a que como genuinos hijos de Dios, podamos acceder al pensamiento básico de nuestro Padre. Si los hijos no saben como piensa su padre, jamás podrán cumplimentar con los objetivos de la familia.

Lo primero que deberemos conocer, entonces, es nuestra condición de redención. ¿Nuestra condición? ¿Cómo que nuestra condición? ¡Somos salvos y se acabó el problema! Sí, eso es lo que piensan casi todos. No voy a poner en tela de juicio la salvación de nadie, obviamente, pero sí el conocimiento que cada uno pueda tener de cómo se produce esa salvación.

¡Pero hermano! ¡Todos sabemos muy bien como se produce nuestra salvación! ¡Es el ABC, lo elemental del aprendizaje del evangelio! ¿Quién puede ignorarlo? -  La mayoría. - ¿Qué? – Lo que lees. Porque tú podrás saber la historia que te han relatado, pero es muy probable que no sepas lo que verdaderamente ocurrió en aquella cruz del Gólgota. ¿Quieres comprobarlo? Sigue leyendo sin distraerte en nada.

 

2

¿Qué Fue lo que Sucedió en la Cruz?

Ya hemos proclamado en muchos trabajos que Cristo murió por ti, no en tu lugar. Hemos expresado, también,  que lo que eventualmente murió en la cruz, fue nuestra naturaleza adámica. Ahora vamos a recorrer la Biblia para probarlo, ya que es el único modo en que habremos de entender todo lo que Dios está preparando para este tiempo…

Es decir que vamos a salirnos de la fraseología evangélica tradicional, clásica y conocida y vamos a entrar en la Palabra para ver, efectivamente, como es que eso que dijimos tantas veces ha ocurrido verdaderamente. Como es que eso que sucedió en la cruz, viene a ser nuestro. Porque recién cuanto tú entiendes la cruz, entiendes el sentido de tu vida aquí.

Porque todo lo que más adelante tendré para decirte, enseñarte y quizás descubrirte, tiene razón y sentido de ser si tú sabes quien eres, por qué estás aquí, como es que has sido redimido y qué cosa real sucedió en la cruz del calvario más allá de la figurita colgada que nos vendiera el catolicismo romano.

(2 Timoteo 1: 8)= Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios, (9) quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, (10) pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio, (11) del cual yo fui constituido predicador, apóstol y maestro de los gentiles.

Quiero que entiendas bien algo que aquí es esencial. Te está diciendo que el evangelio contiene, en sí mismo, el suficiente potencial como para determinar inmortalidad. No es, necesariamente, ese evangelio chato y sin fuerza que suele predicarse en las iglesias, es el verdadero. ¿Pero es tan así, hermano? No lo sé; compruébalo tú mismo: mira a tu alrededor.

El verdadero evangelio, tiene el potencial de producir el fin. Dice allí: …el cual quitó la muerte…algo que ya es un hecho, …y sacó a la luz… es decir: reveló. Esto significa que existe, pero no es manifestado hasta que se revela. Hay mucha gente clamando por una manifestación de Dios, pero cuando ésta llega por revelación, como ha sido formado en otro tipo de doctrina, se la pierde porque no la cree.

El verdadero evangelio te revela, saca a la luz lo que es vida e inmortalidad. Y todo eso es por medio del evangelio. Si es el verdadero evangelio, te va a enseñar como vencer la muerte. Para ello, sólo es necesario producir fe. Esa una tarea básica de la iglesia.

Que la iglesia que tú y yo conocemos no esté cumpliendo correctamente con ese cometido, no es un asunto de organizaciones, pastores ni denominaciones. Es un asunto tan espiritual que tiene que ver con una guerra que en muchos sitios ni siquiera se sabe que se esté librando. Y además tiene que ver con un proceso que Dios está llevando adelante en este tiempo.

Yo sé que habrá muchos que aquí mismo dirán: ¡Ah, no! ¡Este asunto de las revelaciones es demasiada fantasía! ¿Por qué deberíamos apartarnos de las líneas correctas y reconocidas de interpretación bíblica, para caer en el riesgo de la confusión por causa de seguir la locura de alguien?

Eso sería altamente correcto si no fuera por un pequeño detalle. Yo conozco (Debe haber más) al menos cuatro líneas clásicas de interpretación bíblica: pre-milenaristapost-milenaristahistoricistaespiritualista.

Suponte que lo aceptamos como válido. Vamos a la Biblia para ver qué nos dice ella de todo esto. Buscamos y no encontramos a un Dios pre-milenario, tampoco hallamos a un Dios post-milenario y mucho menos a un Dios histórico. ¿Entonces? ¡Ah, no lo sé! Lo único que pude hallar, es que en muchos pasajes dice que Dios es Espíritu. Tú imagínate el resto…

Recuerda que nada sucede hasta que alguien primero lo dice, lo predica y se convierte en un mover, hasta que se materializa. Debemos revestirnos. Entiende: re-vestirnos, vestirnos con otro ropaje. No estábamos desnudos, teníamos otra ropa no válida para este presente. Estamos gimiendo, ya, cansados de esta dimensión.

Y podemos observar casi con triste sorpresa, que mientras la iglesia tradicional anda a gusto en el cuerpo, nosotros andamos disgustados con la caída. Estamos buscando la próxima dimensión en Dios. La iglesia va a redimir los tiempos, apresurando los tiempos. Hay que apresurarlos.

Te di esta última escritura, sólo para que veas que la Palabra contiene un elemento mucho más vital que el de producir salvación. La salvación incluye tres tiempos y tres dimensiones. La dimensión del espíritu, el alma y el cuerpo, ayer, hoy y mañana.

Entiende: estamos siendo salvos. Y si logramos reprogramar la configuración de la computadora de nuestro viejo inquilino, al que con demasiado respeto solemos llamar “viejo hombre”, veremos la redención de nuestros cuerpos. Una es contingente de la otra, no viene automático. Tú no puedes vivir como se te da la gana y esperar reinar con Cristo.

Algunos estarán dentro, y otros no. Algunos entrarán cerca, y otros no. Unos traerán parte de la ciudad, otros andarán a la luz de ella. Nosotros queremos estar lo más cerca posible. A cada uno de nosotros nos ha tocado formar parte de un determinado espacio para conseguir este todo. ¡Pobre de aquel que crea que lo hará todo él solo!

Y ese todo está constituido, esencialmente, por la habilidad de reconocer el núcleo, el epicentro, la manifestación de los hijos de Dios. Hay un claro mensaje permanente en esa dirección. Es estar buscando a la gente que construye el arca de Noe.

¿Recuerdas la aventura del Arca? ¿Qué fue lo que más te impactó con respecto a ese episodio? Indudablemente, supongo que muchas cosas. Pero a mí lo que más impacto me produjo fue el pensar en como y de que manera fueron traídos esos animales desde una punta a otra del planeta.

Esto significa: gente que construye un ministerio que es relativo para los tiempos. Gente a la que nadie le está ayudando demasiado, porque están construyendo un barco en un lugar donde hace siglos que no llueve…

Pero al mismo tiempo, gente que está siendo llamada y llevada a esa arca espiritual simbólica pero real, al mismo tiempo, donde serán cobijados los que decidan aceptar esta segunda salvación. Que ya no es la del alma en su eternidad, sino la de formar parte de un auténtico remanente santo.

Yo me pregunto cuantos de nosotros hubiéramos brindado nuestra ayuda a Noé cuando construía un barco en un sitio en el que no llovía hacía años. Lo más probable, es que nos quedáramos en la comodidad de lo conocido y aprobado y hasta le dijéramos como al pasar: ¡¡Viejo loco!!

Esto te dice a ti que, lo que estamos enseñando aquí (Y consulta con el Espíritu Santo que mora en tu interior para ver si lo aprueba o no), no tiene nada que ver con lo que están haciendo en la mayor parte de los sitios autodenominados como “cristianos”. Es como que estamos construyendo algo que no hace falta… ¡¡Viejos Locos!!

Sin embargo, si no lo terminamos, cuando llegue la Biblia no se salva nadie. Dios lo hace por ellos. Fíjate que, mientras los ignorantes son ignorantes, son nuestros enemigos. Y sin embargo estamos construyendo esa arca para ellos, ya que nosotros ya no la necesitamos. 

Te lo voy a reiterar para que se te grabe entre tus orejas: estamos construyendo un arca para que se salve un enemigo que hoy nos quiere matar. Obviamente, dale esta palabra “matar” la traducción del caso. Su propia ignorancia es la que los enceguece y les impide darse cuenta que los queremos ayudar.

Entonces, nosotros estamos produciendo un arca. El arca es un ministerio, un entendimiento, un lugar donde ellos puedan ser salvos y aprender como es que se vive en los tiempos finales. Porque el evangelio que se les ha enseñado, no les ayuda a prevalecer en los tiempos venideros. Una mayoría está preparada para irse, no para prevalecer.

Cuando se ponga un poco más oscuro de lo que ellos esperaban, ya no sabrán que hacer. A la verdad, ninguno de ellos esperaba estar aquí, hoy. Pero como se nos está deslizando el tiempo alrededor de los pies, no es para decir que Cristo no viene, sino que en lo que viene, estamos preparados…

(Efesios 2: 1)= Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,

Este verso nos está diciendo que la muerte, para Dios, no es lo mismo que es para nosotros. Dios no pierde a nadie. Para Dios no existe la muerte. Somos espíritus eternos. Tú dejas de ver el cuerpo, pero el espíritu vuelve a Dios.

Dios no llora la muerte de nadie. El que la llora eres tú, que te quedas. ¿Nunca le pediste a Dios que sienta la misma lástima que tú sientes por alguna determinada causa? Ni lo sueñes. Para él, eso es irrelevante. Por favor, no vuelvas a pedírselo. Dios jamás se mueve por lástima; Dios se mueve sólo por fe.

Dios ama con su voluntad, no con sus emociones. Él decide amar y ama. Si fuera por nuestra voluntad, ¿Sabes cuantos ya no estarían más, no sólo en la iglesia, cosa que por allí tiene que suceder, sino ni siquiera en el camino?

Él dice que la muerte es una condición mental cuando estamos separados o destituidos de la presencia de Dios, por causa del pecado o las iniquidades. Cuando estábamos muertos, Él nos dio vida juntamente con Él.

(Verso 2)= …en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, (Sean salvos o no salvos) (3) entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, (Es importante ver que carne, en el Nuevo Testamento, no es el cuerpo, sino acciones que el cuerpo hace regido por el alma. Manifestaciones anímicas o almáticas.) …haciendo la voluntad de la carne, (E inmediatamente te lo explica) y de los pensamientos, (Nota que carnalidad tiene que ver con pensamientos más que con el cuerpo) y éramos por naturaleza, (Éramos. Dice éramos, tiempo pasado.) hijos de ira, lo mismo que los demás. (Si hoy eres hijo de ira, no lo eres por naturaleza, sino por malcriado, por desobediente o por rebelde. Y no necesitas liberación. Lo que necesitas son un par de palmadas en las nalgas, como cuando eras pequeño)  

¡Es que yo hice sanidad interior! Y allí el pastor, que también es psicólogo, descubrió que cuando yo era pequeño, mis padres… ¡¡Basta!! Dice éramos. Entiende: esa persona, murió. Estás viviendo de tu memoria. No de tus memorias, de TU memoria.

No es TU pasado ese. Me da la sensación que si llevas mucho tiempo en una iglesia babilónica y moderna, conforme a las enseñanzas que te han dado y las prácticas de las cuales has tomado parte, vas a tener que re-aprender a vivir.

Todos tenemos memoria del que era nuestro viejo inquilino interno, pero si fuéramos a vivir de ella, seríamos unos verdaderos desastres. Pero mucho cuidado con esto: no es MI pasado, es el pasado del que antes vivía aquí dentro, donde ahora vive Cristo.

¡Pero hermano! ¿Entonces la sanidad interior es una mentira? Yo no la denominaría así. En todo caso es un error producto de una innegable necesidad en la gente. Pero no puede haber sanidad para un alma que, si eres realmente convertido, ya has muerto en la cruz con Cristo.

¡Tienes que entender esto! ¡¡Debes entender esto!! Toda tu calidad de vida de cristiano depende de si entiendes esto o no lo entiendes. Esto es fundamental. Si no entendemos desde donde empezamos, ¿Cómo vamos a entender como y adonde debemos terminar?

¡Estamos hablando de una cruz! Y te enseñaron que mediante ella fuiste lavado. ¡Te lavaron! ¿Te lavaron? ¡Entonces eres el mismo hombre que eras antes, pero sólo que lavadito! Adán era no-lavable, no se podía limpiar.

Él no estaba manchado por fuera, era su naturaleza la que estaba mal. Adán no tenía sanidad. La paga del pecado es muerte. Así sanó Dios el error. Siempre nos han dicho: “¡Está bien hermano, no se preocupe! ¡Borrón y cuenta nueva!

¿Cuenta nueva? ¡Pero de que cuenta nueva me hablas, si todos los días llenas la pizarra! Es muy fácil decir eso, pero a la hora de ponerlo en práctica esa facilidad desaparece. Pero como no podemos desairar a los consejeros, preferimos simular que todo está bien. Y ellos se dan cuenta que tú simulas, pero como ya no tienen nada más para dar, prefieren hacer como que se lo creen.

(Verso 4)= Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, (5) aún estando nosotros muertos en pecados, (Reitera otra vez por si no lo entendiste o no lo creíste. Estás muerto) nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), (6) y juntamente con él nos resucitó (Nos resucitó. Tiempo pasado. Ya ocurrió) y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús. (Nos hizo sentar. Eso dice, lee bien. Tiempo pasado. Ya ocurrió) 

Es importante entender que sentar es una posición de completamiento. Nadie se sienta si no termina primero. Sin embargo Dios dice que para que el cristiano comience a vivir la vida de cristiano, primero se tiene que sentar. Se trabaja desde una posición de completamiento.

Entiende bien, por favor; no se trata de sentarse en ocio y desentendimiento de lo que haya que hacer. ¿Quién de ustedes podrá añadir a su estatura un codo por causa de su preocupación? Considerad los lirios, no trabajan ni se preocupan.

Sin embargo están revestidos con más gloria que Salomón. Y allí está el detalle: lo único que va a tener más gloria que Salomón, será el último templo. ¡Que bueno será, entonces, asistir a él! ¿Y quien te dijo a ti que el último templo será como los que conoces?

Dios está comparando a los lirios contigo. Y a partir de allí te enseña que la forma de obtener la gloria postrera, no será con preocupación ni trabajando. ¡Hermano! ¡Si lo llega a oír mi pastor! Que me oiga. Hazle llegar un CD. Muéstrale este estudio. Que no pueda decirle al Señor que nadie se lo advirtió…

Veamos: ¿Quién de ustedes puede madurar preocupándose, trabajando o tratando de agradar a Dios mediante una sarta de sacrificios carnales, buscando impresionar a Dios con tus obras? ¡Como si Dios se fuera a caer del trono impactado por lo que tú hagas! ¿De verdad alguna vez pensaste eso?

Por eso Dios dice: “Considera los lirios”. ¿Cómo crecen los lirios? ¿Tú tienes hijos? Si los tienes, observa esto: ¿Ellos crecen porque tú haces algo para que crezcan o simplemente es algo que les acontece a ellos por el mero acto de alimentarse?

El crecimiento es algo que te sucede. Simplemente te sucede porque así es el proceso. Lo único que tú debes hacer es alimentarte regularmente. Eso sí; con buen alimento. Si te alimentas con porquerías jamás podrás tener un crecimiento adecuado.

Considera los lirios del campo. Los lirios absorben nutrientes de la tierra en donde están plantados. Con el mismo procedimiento es que nosotros crecemos. Absorbiendo entendimiento de donde hemos sido colocados.

Mientras más entiendes, más manifiestas. El hombre manifiesta lo que el hombre es. El hombre manifiesta lo que entiende ser. Ya eres perfecto, pero sólo puedes manifestar la perfección que Él tiene. Dice que ya me sentó en lugares celestiales.

Dios no te puede dar a ti dominio sobre la tierra sin primero sentarte sobre todo lo que la tierra representa. Pero nosotros estamos acá abajo, luchando en contra de las potestades y los demonios, o quizás estamos por encima de los demonios, pero según el hombre piensa el hombre es.

Finaliza este texto que hemos leído, diciendo que nos hizo sentar en lugares celestiales CON Cristo Jesús, aunque la preposición correcta, allí, es EN, en lugar de CON Cristo. Como quiera que le ponga, esta preposición denota posición.

Otra palabra para la palabra muertos, es la palabra neckros. Se usa metafóricamente: “Destituido de la vida que reconoce a Dios por causa de pecados”. Asimismo, dice el Señor aquí que nos ha colocado en lugares celestes, o celestiales.

Esto es muy importante. Vamos a descubrir que es eso, porque es aquí donde comienza el evangelio. Mientras los de la Torre de Babel tratan de alcanzar lo celeste, la Nueva Jerusalén desciende de lo celeste.

Lo importante, aquí, será decidir que es lo que tú quieres ser y, como consecuencia, hacer. ¡Pero hermano! ¿Y entonces el cielo? Allá arriba está. Lo que sucede es que la morada de Dios no se llama “cielo”. Lo que pasa es que en español por escasez de palabras, así le pusieron.

Estamos hablando de la morada de Dios, no de las nubes. Nubes es nipash, mientras que morada de Dios, es ouranos. Y Dios mora en los ouranos, no en los nipash. Pero la falta de palabras del idioma español ha producido el resto.

Dios no mora en las nubes. Ni en las más cercanas, ni en las más alejadas ni en el infinito. Por esa razón es que aquellos astronautas rusos, en su ignorancia total pero con una falsa información salida de la propia iglesia, se pudieron burlar diciendo que habían estado en el cielo y no habían visto a Dios. Ellos ni pisaron el cielo. Y será por gracia y misericordia de Dios si algún día lo pisan…

Nos dejó sentados en lugares celestiales. Eso es importante porque Efesios 3:1 dice: …estamos bendecidos con toda bendición espiritual en ese mismo lugar. Efesios 1:20, mientras tanto, dice que…estamos sentados sobre todo principado y potestad también en ese lugar celeste…

Efesios 3:10 nos dice que …la multiforme sabiduría de Dios será dada a conocer ahora por la iglesia a los principados y potestades también en el mismo lugar. Efesios 6, versículo 10 en adelante, nos dice que …nuestra guerra no es contra carne y sangre, sino con huestes de maldad, espirituales en las regiones celestes.

Esto te está diciendo que toda nuestra actividad es en ese lugar. Sin embargo, muchos de nosotros hemos participado de todas esas actividades sin salir de la tierra. ¿Cómo puede ser que para una cosa lo tenemos bien lejos y para la otra está mucho más cerca?

La guerra que tú tienes siempre te persigue aquí, en el planeta, no tienes que salirte para ninguna parte para librarla. Si quieres sigue caminando por la estratosfera, pero si no te cubres con toda la armadura cada mañana, cuando te levantas, alguna lastimadura vas a conseguir.

(Juan 3: 3)= Respondió Jesús y le dijo: de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

La expresión que aquí se traduce como de nuevo, deriva de la palabra anoten. Significa: “de arriba”, “desde el comienzo” o “desde un lugar más alto”. Y la palabra alto tiene que ver con calidad y no con elevación.

La expresión clásica que hemos leído mil veces y quizás no entendido ninguna, dice que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. ¿Qué significa esto? Simple: que el que no nace de nuevo, no entiende o no comprende el mover espiritual.

Hoy estamos observando un tremendo mover del Espíritu. Sólo que ese Espíritu Santo no parece ser el que nos presentaron adentro de las iglesias, ya que no está haciendo absolutamente nada que tenga que ver con ellas, al contrario. ¿Entonces? Los que no nacieron de nuevo, no están viendo esto.

(Verso 6)= Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

La palabra Espíritu es la palabra pneuma. En español está la “E” en la mayúscula, la primera vez, y en minúscula la segunda vez. Sin embargo, la palabra es la misma. Y esto tiene una explicación tan sencilla que puede derrumbarte años de estudios.

El teólogo que se ocupó de aquella traducción se sorprendió con esto, y pese a que la evidencia era tremendamente clara, no pudo creer de ninguna manera que nosotros estuviéramos hechos de lo mismo que está hecho Dios, entonces lo colocó con minúsculas para evadir responsabilidades.

¡Pero hermano! ¡Eso que usted hace sería algo así como poner en discusión a la misma Biblia! Para nada. Lo que en todo caso estoy confrontando es la calidad de algunos hombres que la tradujeron, pero a la Biblia no por un sencillo motivo: La Biblia se interpreta sola a sí misma.

Pero fíjate que la Palabra, desde su concepción original por su escritura original, dice algo que nosotros no hemos estado enseñando jamás: dice que: lo que es Espíritu, es Espíritu. Así de simple, así de claro, así de específico y así de confuso por culpa de hombres timoratos y cobardes.

Porque si tú has nacido del Espíritu, indudablemente has nacido de lo que es ese Espíritu, no otro. ¿Y que es Espíritu? Una esencia que carece de materia. Pero que posee poder de conocimiento, deseo, decisión y acción.

002 - ¿Y Qué es el Espíritu?

Espíritu eres tú. Aunque estés ahora viviendo adentro de la materia. Pneuma. Una esencia que carece de materia y sin embargo posee el asiento de poder y conocimiento, deseo, decisión y acción. La palabra celeste, es la palabra epouranios, y significa, escucha: “Asiento de poder eterno”.

Asiento de poder eterno. “Morada de Dios”. Se usa para designar origen o naturaleza. Cuando yo digo “esto es celeste”, estoy diciendo de qué está hecho o de donde proviene. No adonde está. Espero que estés entendiendo esto, ya que es clave para lo que sigue.

La palabra muy parecida es cielo, u ourano. Es el asiento o la fuente de donde emanan las cosas eternas y perfectas. En ocasiones, celeste es usado como una preposición primaria. Es una superposición de tiempo, lugar u orden. De distribución o descanso.

Ourano. Es el asiento de gozo, poder o toda eternidad. Cielos, Ouranos, es una dimensión donde todo lo perfecto y eterno, nace. Ocupa el mismo lugar que el mundo físico. Es la otra dimensión. Arriba o abajo. Cielos: morada de Dios.

Es el púlpito, versus la mesa. Ellos están en el mundo, pero tú no. Tú estás en Ourano, ellos están en el mundo tangible. Tú has nacido de nuevo, ellos no. Tú eres el primogénito desde Adán. Ellos, todavía están EN Adán.

Ellos todavía van a morir. Tú ya no mueres más. Ellos han caído, tú no. Su naturaleza es pecaminosa, la tuya no lo es. Él nos sentó en ese lugar. No solamente nos puso, sino que nos sentó. No hay jornada laboral allí dentro. Nos sentó en una posición terminada.

La vamos manifestando según la entendemos. Considerad los lirios… El sacerdocio que fue excluido, no fue excluido ni considerado contaminado porque no hacían algo, sino porque no habían entendido.

(Juan 3: 13)= Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.

Está parado en la tierra, y está diciendo que está en el cielo. Escucha: no es cuestión de buscarle cinco patas al gato. Todos sabemos que tiene cuatro, pero lo ignoramos y hablamos de tres…Entonces, lo que tenemos que averiguar, es adonde estamos sentados.

Si no entendemos donde empezamos, jamás podremos entender donde terminamos. Por eso es que hay tanta doctrina errada. Porque si sabemos donde estamos y quienes somos, el destino es más cierto de lo que mucha gente cree.

Mientras la gente anda por allí celebrando vaya uno a saber qué cosa, hay otra gente que cada día, a cada momento, escudriñando y escudriñando, está creando un fin que la gente ni se imagina. Gálatas 4:25 dice que la Jerusalén de arriba es la madre de todos nosotros.

Esa palabra, arriba, es la palabra Fuente, o meter. Dice que es el origen. Meter, en griego. El origen. La que nos da a luz. Pero nadie subió a ninguna parte a nacer. ¿Cuántos han nacido de arriba? ¿Cuántos subieron por alguna escalera o treparon a alguna parte para ir a nacer allá?

Entonces, ¿Cómo es que naciste de arriba? Nacimos de un orden de Dios, superior. Y empezamos a vivir ahora con un conjunto de principios superiores a los que teníamos. El conjunto de principios que hoy conducen nuestra vida, es superior al que teníamos antes gobernándola.

Este está diseñado para trascender al mundo. Está diseñado para vivir en la tierra, pero trascendiendo a los problemas terrenales. Estando aquí, a veces, las circunstancias dictan nuestra vida. Estos principios anulan esa influencia. ¿Estás entendiendo?

Nacemos de nuevo, trascendemos el mundo. Lo que hay que enseñarle al pueblo, es como debe hacer, viviendo aquí con sus pies en la tierra, para tomar esta palabra que dice que está sentado en lugares celestiales y pueda canjear aquellos diez millones…

¿Cómo puedo yo atravesar mi crisis? Es por base de lo que entiendo. No es un esfuerzo carnal. Entiéndeme por favor: en este nivel de crisis, los esfuerzos carnales no valen de nada. Tiene que ser mediante un entendimiento que te llega desde adentro.

No es por ninguna clase de méritos humanos, es por una cierta gracia que lo hace posible. Esa es la mejor palabra que se puede aplicar: una gracia. Entonces, es allí en donde están nuestras bendiciones, es allí en donde está nuestra guerra y es allí en donde está nuestra sabiduría.

Cuidado y atención: también es allí en donde está nuestro enemigo. Pero la Palabra nos dice y lo creemos o desaparecemos, que estamos sentados sobre el enemigo, por encima de él, no debajo suyo. Mira lo que dice en el primer capítulo de la carta de Pablo a los Efesios.

(Efesios 1: 15)= Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, (16) no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, (17) para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os de espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, (18) alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cual es la esperanza a que él os ha llamado, y cuales las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, (19) y cual la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, (20) la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, (21) sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero.

¿Adonde lo sentó? Sobre todo principado, potestad y etc.etc. Y a nosotros, en el verso 6 del capítulo 2, nos dice que…juntamente con él… ¿Con quien? Con Cristo. …nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.

Ahora atiende y entiende esto: mientras que para ti, el llegar a lugares celestes, sólo se consigue por medio de una levitación literal de la tierra, entonces, para ti que crees eso, todo el tiempo en que tú vives literalmente sobre la tierra, Satanás está sobre ti.

Porque para que Satanás esté debajo de tus pies, tienes que creer que ya estás en lugares celestes. Es decir que, en verdad, no es que bajamos a Satanás; Satanás está abajo desde hace qué sé yo cuanto tiempo. Lo que debemos hacer es elevarnos nosotros a esa posición, que es la que nos pertenece.

Nosotros estamos arriba. Porque allí nos colocó Cristo. Él nos sacó de aquí y nos puso allá. Pero nos dejó la computadora. Y el cuerpo estaba acostumbrado a vivir por la computadora, y ni cuenta se dio que el inquilino se fue…

Eso es lo que está pasando hoy. La iglesia, por tantos años proclamó que Cristo salva y Cristo sana, pero nadie lo explicó. Y nosotros lo creímos por fe porque algo pasó en nuestras vidas, fuimos cambiados y nacimos de nuevo, no podemos negar nuestra experiencia, pero tampoco podemos vivirla plenamente, porque no entendemos todavía como fue que sucedió eso.

Entonces hemos expresado, en el nombre de Cristo, algo mediocre. Que es inferior a lo que Cristo nos dejó como herencia. Por eso es que hemos creado la religión. Para tratar de cubrir todos los huecos que no podíamos explicar.

En el verso 6, dice que juntamente con él, nos resucitó. La palabra es sunegeiro. La raíz es Sun, denota “unión con”, o “que incluye las propiedades o composición de”. Es una unión con alguien, no por cercanía ni por parentela, sino porque estamos hechos de la misma esencia.

Era la oración de Cristo. Que ellos sean uno con nosotros como yo lo soy contigo. Que si me han visto a mí, ya han visto al Padre. Se le contestó la oración en la salvación. Cuando él fue y preparó el lugar, el lugar que él preparó en la cruz, es Cristos, Emmanuel, el único lugar en donde pueden morar en el mismo lugar los hombres y Dios.

Cristo es el huerto. En Cristo Jesús es que Dios y los hombres moran juntos. Hay sólo una salvación. En la tierra hay dos hombres, no mil: el primer Adán y el último Adán. El primer hombre y el segundo hombre. ¿Y todos los hombres que hubo entre Adán y Jesús? Son extensiones del primero.

La Biblia dice que el último Adán, que es Cristo, es el segundo hombre. Esto significa que entre el primer Adán y Jesús, no hubo hombres; hubo seres humanos. Hombre, es carne con Dios. Seres humanos, en tanto, es el hombre caído.

¿Estás entendiendo, ahora, que es lo que está pasando? El segundo hombre que existe, es Jesús. Entonces, cuando tú te das cuenta de lo que acontece en la cruz, Dios te coloca a ti y te pone dentro del segundo hombre. Y todo lo que ocurre en el segundo hombre, ocurre también en ti.

Dios está formando un nuevo hombre, al igual que lo había hecho antes. Multimiembro. Era un hombre y su extensión. Y Él está creando otro hombre. Hombre no significa un individuo. Hombre, Adán, es una especie.

Está creando a un hombre multimiembro. En cuyo nombre, Jesús, viene a ser la primogénita célula que viene a ser gobierno o cabeza de ese nuevo hombre. Y nosotros, la expresión de su plenitud, su cuerpo o su carne.

Y lo estamos construyendo. En números y en calidad. Cuantos serán necesarios, no se sabe. ¿Qué calidad necesitamos? Un varón perfecto. Y varias otras cosas que la Biblia nos demuestra. La primera raíz, entonces, es sun. La segunda, mientras tanto, es egeiro.

Significa “recobro de facultades” o “despertar de la oscuridad”. Es decir que, la resurrección con la cual Él nos levanta, es una que nos devuelve las facultades mentales o nos despierta de la ignorancia de la caída, y nos coloca en una posición que incluye la misma composición o propiedades que Él tiene.

Nacer de nuevo. Luego dice: …nos hizo sentar… La palabra es sugkathizo. La primera parte, una vez más: sun. Lo mismo; denota unión de propiedades y composición. La segunda es kathizo, que significa ordenar, establecer, habitar o colocar.

Es la misma implicación que cuando se ordena alguien en el ministerio, se instituye. Es decir que Dios dijo: Allí pertenece. O sea: legalmente, estamos donde pertenecemos y donde tenemos que estar.

Es ahí como está en el plan de la maqueta divina. Este es tu ámbito correcto. Aquí, arriba. Claro; mientras tanto, llevamos cuatro mil años caminando allí abajo. Ahora voy a darte las escrituras de todo lo dicho, para que no creas que hay uno más que sueña sueños y ve visiones personales…

(Apocalipsis 1: 4)= Juan, a las siete iglesias que están en Asia: gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono; (5) y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre.

Dice que Jesucristo es el primogénito de los muertos. Esto quiere decir que fue el primero que llegó a experimentar la muerte espiritual. ¿Recuerdas cuando dice “Dios mío, por qué me has desamparado?” Muerte espiritual. Dios se aparta de ti.

Ahora bien, concretamente, ¿Qué es muerte espiritual? Ser destituido del ámbito de Dios. Jesús, entonces, muere espiritualmente, en el sentido de que la Deidad se va de Él, cuando tu pecado, mi pecado y los de todo el mundo, es colocado sobre Él.

¿Adonde vas, Padre mío, por qué me abandonas? - Me tengo que ir… - ¿Y por que te tienes que ir? – Busca en el libro del profeta Isaías. Vete al capítulo 59. Allí vas a encontrar una respuesta que por años, la iglesia no ha sabido dar con claridad. Si lo hubiera hecho, muchos sabrían que pasó en la cruz y otros tantos por que no deben pecar.

(Isaías 59: 1)= He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; (2) pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.

Nota que en el momento en que Jesús recibe la copa del mundo, el rostro de Dios se va. Se destituye, porque las iniquidades nos separan de Dios. Adán fue separado del ámbito conjunto cuando se halló iniquidad en él.

Cuando se le cargó encima a Jesús la iniquidad del mundo, Cristo se fue. Durante esa partida, en el libro de Isaías, capítulo 53, el Señor va a decirnos con toda claridad que es lo que está aconteciendo.

Ahora repasa la vida de tu congregación: ¿Ves iniquidad en ella? Si la llegas a ver, vete; Dios ya no está allí. Luego reflexiona un momento sobre tu propia vida: ¿Ves iniquidad en ella? Digo iniquidad, no errores. Si la hubiera, deberás regresar al principio de todo. ¿Sabes como se traduce eso?: Arrepentimiento.

(Isaías 53: 10)= Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. (¿Cuándo padeció de algo, Jesús? Eso fue en su muerte) Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.

Esto también cancela totalmente el pensamiento clásico de que somos un plan de segunda mano, porque Israel no quiso aceptar el plan. Es más; Cristo mismo, antes de presentarle el plan a Israel, dijo: tengo otras ovejas que no son de este redil… Siempre lo dijo así, para que nos diéramos cuenta que el plan de Él, era general.

(Verso 11)= Verá el fruto de la aflicción de su alma, (¿Cuándo es que el alma de Jesús fue afligida?) y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.

Entiende algo: la paga del pecado, es muerte. Dios tenía que recibir un sacrificio de expiación, que tiene que quemarse del todo. Y tú sabes que la Biblia dice que los sacrificios eran olor fragante al Señor.

Cuando Cristo muere en la cruz, el Señor huele y el aroma que sube de ese sacrificio lo satisface. Ya la deuda por el pecado de todos los hombres que andan vivos por allí, que aún no han nacido pero que van a nacer y pecar, ha sido paga.

Estoy satisfecho, no hace falta otro sacrificio. Así lo dirá luego en Hebreos 11: que un sacrificio hizo perfectos a todos para siempre. Es decir que, el que está por pecar y que todavía no ha pecado, a ese, ya Dios lo perdonó.

El malhechor que está creciendo ahora, y que tiene idea de ser malhechor mañana, también ya está perdonado. Y el que aún no ha nacido, porque todavía no tiene ni mamá ni papá que estén enamorados y lo engendren, también ya está perdonado…

¡Eso no vale! ¡Yo que sufro tanto y estos sin sufrir nada se van a salvar! ¿Y a ti que te importa si los demás sufren o no sufren? ¡A ti lo que debe interesarte, es que sin ningún mérito ni buena acción de tu parte, también estás perdonado de todas tus mayúsculas suciedades viejas y nuevas!

La diferencia entre el mundo y nosotros radica en que mientras ellos están perdonados, nosotros somos salvos. Pero nuestra salvación ha sido para nosotros, solamente pecadores perdonados. Y así hemos vivido en el mismo nivel del mundo.

Ellos están perdonados. Y es lo que nosotros creemos que estamos: perdonados. Entonces eso, los pone en el mismo nivel que nosotros. El problema es que ellos están perdonados, pero no están sentados en lugares celestiales, hasta que lo reconocen.

Ahora bien; al sentarme en ese lugar celestial, se supone que algo debería diferenciarme de ellos. El problema es que no se ve mucho. Porque según el hombre piensa, el hombre es. Vuelve a Apocalipsis y mira ahora el capítulo 3.

(Apocalipsis 3: 14)= Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: he aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios dice esto: (Jesús es el principio de la creación. Adán no lo fue, fue Jesús. El principio de la creación de Dios.)

Seis pasos hay que Cristo hizo: 1) Crucificado. 2) Muerto. 3) Sepultado. 4) Vivificado. 5) Levantado. 6) Sentado. Ahora déjame emular conforme a lo que nos corresponde: 1) Crucificados, 2) Muertos, 3) Sepultados, 4) Vivificados, 5) Levantados y 6) Sentados.

Seis pasos que ya son una realidad en nuestra vida. Los tenemos que entender a esos seis pasos. Vamos a seguir buscando las cosas celestiales por un momento. Vamos una vez más a la carta a los Hebreos.

(Hebreos 8: 1)= Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos.

El Sumo Sacerdote era Cristo, y el Cordero, ¿Quién era? Recuerda; tenemos un león y un cordero alrededor del trono. Dice luego que se sentó a la diestra de la Majestad en los cielos. ¿Dónde está sentado? En los cielos. ¿Y nosotros? Juntamente con Él. Entonces, ¿Estamos sentados en la majestad de quien? Del Padre. Somos la diestra de Dios.  

(Verso 2)…ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre.

Nota que el Sumo Sacerdote, es el ministro del nuevo tabernáculo, haciendo alusión de que los tabernáculos terrenales no son los verdaderos, sino que hay uno que es divino, que es celestial. Ese es el verdadero. Sumo Sacerdote de ese tabernáculo, ¿Sí?

003 - En mi Casa, Muchas Moradas Hay…

Termina diciendo que es el verdadero tabernáculo que Dios levanta y no el hombre. ¿Qué tabernáculo levantó el Señor? Mateo capítulo 16, dice: …Yo también edificaré a mí iglesia. Entonces, lo único que está edificando Jesús es su iglesia. Y fue a la cruz a preparar un lugar para que Dios tuviese muchas moradas.

Y en la casa de mi Padre, la cual somos nosotros, dice Pedro y dice Hebreos 3:6, …muchas moradas hay. ¿Cuántos están entendiendo verdaderamente esto? Somos morada de Dios en el espíritu.


Dice: …el verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre. Porque todos somos sacerdotes está constituido para presentar ofrendas y sacrificios. Él tenía que presentar una ofrenda. Bueno, pues tomó el cordero.

(Verso 3)= Porque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios, por lo cual es necesario que también éste tenga algo que ofrecer.

(4) Así que, si estuviese sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley; (5) los cuales sirven (Atención con esto) a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte.

Reitera para ti mismo este concepto que has leído y grábalo en tu disco rígido personal. Todo lo que se hace en la tierra, que no es lo que el Señor ha levantado, es figura y sombra de las cosas celestiales.

Dice que debes hacer las cosas conforme al modelo que a Moisés se le mostró en el monte. Y cuando hemos ido allá, lo que encontramos fue la obra expiatoria del Señor. El embaldosado, que es la calle de oro que se encuentra en el estado final de la iglesia. Aquí, a eso, les llaman: las cosas celestiales. Vamos a seguir eso.

(Hebreos 9: 19)= Porque habiendo anunciado Moisés todos los mandamientos de la ley a todo el pueblo, tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el mismo libro y también a todo el pueblo, (20) diciendo: esta es la sangre del pacto que Dios os ha mandado.

(21) Y además de esto, roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio.

(22) Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión. (Esta es la sombra, la tipología. Ahora vamos a ver la realidad.)

(Verso 23)= Fue, pues, necesario que las figuras (¿Qué figuras? Todo lo que es terrenal. Todo lo que se hizo en el Antiguo Testamento) de las cosas celestiales (Dando la explicación de que las cosas celestiales son el verdadero tabernáculo) fuesen purificadas así; (¿Así cómo? Con el hisopo, rociando la sangre) pero las cosas celestiales mismas, se purificaron con mejores sacrificios que estos.

Vamos a aprender algo para que no se nos borre nunca más. ¿Cuál fue mejor sacrificio que estos? Cristo. ¿Y a quien fue que se le roció la sangre de Cristo? Entonces, ¿Quiénes son las cosas celestiales?

Las cosas celestiales. Está hablando de nosotros. La sangre de Cristo fue derramada para purificar las cosas celestiales. ¿Qué es lo que te toca de ti en la sangre? La vida. Deuteronomio dice que la vida está en la sangre.

Y es la vida de Cristo la que se vierte por ti. No vamos a discutir el poder de la sangre de Cristo que en verdad nunca se acaba, pero no es la sangre lo que limpia tu vida, es la vida de Cristo la que lo hace.  Porque lo que te llega a ti, es lo único que vive. La sangre ya está perdida y seca en la tierra.

Pero la vida no. ¡Cristo vive todavía! ¿No has gritado eso blandiendo tus puños al aire muchas veces? ¡¡Créelo!! Es esa vida que se derramó, la que tiene la habilidad de tocarte hoy en el siglo veintiuno, cuando tú decides aceptarlo.

Y la forma en que llega de allá a acá, es por un ser viviente, no por sangre. Sólo que la vida está en la sangre. Por eso cantamos sobre la sangre. Nadie está eliminando la sangre, entiende. Hay ocultismo por allí que no quiere saber nada con la sangre. Nuestro evangelio es sangriento, no le hace.

No le tenemos miedo a la sangre. Pero quiero que entiendas que lo que te ha tocado es la vida de Cristo. ¡Él vive! Me pregunto: ¿Será que lo veremos en un cuerpo aparte del nuestro? ¿O veremos al Jesús, que tiene huesos y carne y que derramó su sangre?

¿Te das cuenta como nos hemos enredado? Cristo se fue, Jesús bajó. Luego volvió y sopló el Espíritu en nosotros. Y lo dejó aquí, nunca se fue de aquí. Cristo se trasladó de Jesús a nosotros. Y Jesús está a la diestra del Padre. Pero Jesús tiene un cuerpo que ni es físico ni es espiritual.

 No es fantasma, porque se hace visible. No es fantasma, porque se hace tangible. Pero no es físico, porque atraviesa paredes. Entonces, Él está a la diestra del Padre; sólo que el Padre está en mí. Me pregunto: ¿Estará Jesús también en mí?

La verdad es que no interesa demasiado. Adonde esté Él vas a estar tú, ya sea arriba, abajo, al costado, atrás o adelante. La pregunta, sin embargo, es: ¿Será? Ahora que entendemos lo que entendemos, ¿Podría ser?

Tenemos esta imagen: de que vamos a llegar a un lugar espiritual, siendo todos espíritus, y vamos a ver al Dios Padre, al Dios Hijo y a la silueta de un Espíritu, o algo así. No sé que imagen tendrás tú. Tampoco sé como te verías adorando a Dios las veinticuatro horas para siempre.

Lo primero que debes saber es que esto se trata de eternidad, por lo tanto no habrá veinticuatro horas, porque no habrá días, ni horas ni minutos. Sin embargo, por toda la eternidad es muchísimo tiempo y podría parecer aburrido y egocéntrico que Él te obligue a que te quedes allí postrado para siempre adorándole.

¿Puede ser que este Dios nuestro permita que muchos de sus hijos sufran todo lo que deben sufrir para que, cuando llegan a su presencia, no hagan otra cosa que pasarse toda una eternidad, que es el siempre de todos los siempres, adorándole, alabándole?

Creo que en muchas mentes de creyentes muy bien plantados, amantes de Dios, fieles, leales, sinceros y desprovistos de toda malicia o maldad personal, no cabe la imagen de un Dios así. Algo debemos haber aprendido mal o algo nos contaron de un modo distinto al que es.

La simple lógica, nada más, destruye muchas de las cosas que hemos creído. ¿Te imaginas? ¿Cuántos le darán, ahora, gracias a Dios porque Él sí es bueno? Sin embargo, muchos de nosotros, debo decirte, que apenas lo estamos conociendo…

Nota, entonces, que las cosas celestiales somos nosotros, que estamos sentados en lugares celestiales. Es una realidad presente. Vamos a decir así, por ahora. Que no cancela una literalidad futura. Que en el futuro vamos a saber si es literal o es espiritual.

Cada cristiano, por obediente que sea y por desapasionado en su carnalidad que sea, tiene su propia opinión al respecto. Y lo peor del caso, es que está total y absolutamente convencido que las cosas son exactamente así, como él mismo las ha imaginado. Millones piensan así…

Sin embargo, eso no es Biblia y nadie lo sabe. El problema se presenta cuando nos largamos a decir que sí es Biblia. Allí es donde comienzan los enredos, las confusiones y todas las peleas internas que nos han estado desacomodando y desparramando durante años y años.

El caso es que nadie lo sabe con certeza. ¿Por qué? Porque dice la Palabra que, a medida que más nos vayamos acercando al día, allí será cuando iremos viendo más claro. Pero por ahora…como por espejo…que según algunas interpretaciones, significa “borroso”, y según otras: “invertido”. Tú toma la que más te guste. No le hace. La que sea, Dios la va a poner en marcha igual, contigo o sin “tigo”.

Sin embargo, y así cada uno de nosotros tenga la mejor y más brillantemente aceitada de las opiniones, no es posible dártelas ahora por una sencilla razón: todavía no han hallado las escrituras que respalden lo que se piensa. Distinto es lo que hemos dicho hasta aquí, que sí está respaldado por toda la escritura…

Pero sí sabemos que estaremos arrebatados en Él, es decir: totalmente conscientes del GAN, una vez más. Tan arrebatados en Él que no nos vamos a dar cuenta que estamos desnudos. Tan arrebatados y conscientes del GAN de Dios, que esta dimensión se nos hace fácil trascender. Vamos a atravesar paredes también…

Hay algunas películas de ciencia-ficción que suelen tener mensajes muy profundos casi tomados de las escrituras. El mundo lo ve bien, pero la iglesia lo ve mal. ¡Como vas a ir al cine que es diabólico! En la mayoría de esas películas hay una batalla del bien contra el mal que termina ganando el bien. Todos defienden y quieren salvar el planeta. Los dueños del planeta, ni enterados…

La clase religiosa dijo a sus sujetos que ni pensaran en ir a ver esas películas porque eran del diablo. Y son coherentes, porque nuestra doctrina termina en apostasía, con todo el mundo yéndose al infierno. Sin embargo, Dios anda reconciliándose con todo el mundo y no tomándole en cuenta sus pecados…

(1 Reyes 10: 18)= Hizo también el rey un gran trono de marfil, (¿Cómo se saca el marfil? Matando al elefante que lo tiene como colmillo. Una vez más, el trono se fundamenta en Muerte.) el cual cubrió de oro purísimo.

(19) Seis gradas tenía el trono, (Crucificados – Muertos – Sepultados – Vivificados – Levantados y Sentados. Seis pasos al trono de Dios. Ya están hechos.)  

(Filipenses 3: 20)= Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, el Señor Jesucristo.

Nuestra ciudadanía, está en los cielos, (coma), de donde esperamos también al Señor. ¿Vamos a parafrasear? Mas nuestra ciudadanía está en los cielos”, desde donde, o lugar desde donde  esperamos al Señor. “

DE, es una preposición y denota el lugar de origen. Nuestra ciudadanía está en los cielos, DE (O desde) donde esperamos al Señor. Esto significa algo muy contundente: que si tú no estás allí, ni le ves cuando venga…

Esto significa que si para ti llegar al cielo, (llegar a ouranos) es simplemente morir, pues entonces te mueres sin verlo. Porque es desde allí desde donde se ve. Una vez más la Palabra: si no naces de nuevo no puedes ni ver ouranos.

Para verlo, él viene desde esa dimensión, no está en otra. La dimensión en la cual Él viaja, es esa. Entonces, para verlo, hay que estar en la misma, algo así como en la misma frecuencia. Si tú estás en AM y Él viene en FM no lo vas a oír. Cuestión de sintonía de frecuencias…

Él dice que nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde, (Podríamos poner “donde”, que es un adverbio que denota lugar) ex, el punto desde donde comienza la acción o de donde procede. Está muy interesante eso.

Ahora bien; vamos a trasladar todos estos hechos a nosotros. ¿Qué te parece? Vamos a conciliar. Vamos a convertirnos en contables. Porque nos dejaron una millonada en el banco y aún está allí. Porque como somos buenos creyentes, no vamos a tocar ese dinero hasta que no sepamos como es que llegó allí…

1 - CRUCIFICADOS CON

(Gálatas 2: 20)= Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí, y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

¿Cuándo fuiste crucificado tú? Dice que fuimos crucificados con Él. No fue cuando naciste de nuevo, fue antes. “¡Es que yo estoy crucificando las obras de la carne!” Tú eres un mentiroso. Tú no puedes estar crucificando ahora lo que ya fue crucificado antes…

¿Cómo es tu apellido? Pérez. Muy bien. Antes, en ese cuerpo, vivía “Pé”, ahora vive Pérez. “Pé” ya murió, porque tenía la naturaleza adámica. Con Cristo, estoy juntamente crucificado. Y dice: ya no vivo yo…

Entiende: YO, es la naturaleza adámica. Porque luego, más adelante, dice más vive Cristo en mí. Y en este caso, MI, eres tú. Y luego dice que lo que ahora vive en la carne, lo vive en la fe del Hijo de Dios. No en su propia fe, porque él ya murió…

Es decir que ni siquiera tiene una excusa para decir que ahora no tiene fe. Porque el que tiene toda la fe es el que mora dentro de ti. Tú, lo único que tienes que hacer, es aferrarte al principio de los lirios del campo: creer. Y que entre nutriente en ti para manifestarlo.

La obra es creer. Finaliza el verso diciendo que él me amó y se entregó a sí mismo por mí. Y eso no es poco, créeme. Hay un desapasionamiento demasiado llamativo en torno a esta acción. Por mucho menos  la gente tiene monumentos en su honor, hoy. ¿Es guerra espiritual o no?

(Romanos 6: 5)= Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; (6) sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.

Entonces, piensa: ¿Quién fue el que hace algunos días casi se toma a los golpes con esa persona que casi te rozó con su vehículo al tuyo recién estrenado? ¡Es que reaccioné como hombre! Sí, como ese hombre con el cual todavía estamos trabajando, ya que se empeña en seguir operando con la computadora que su inquilino le dejó allí…

Dice: sabiendo esto. ¿Y que es lo que hay que saber? Que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado... ¿Cuál es el cuerpo del pecado? Adán. …sea destruido a fin de que no sirvamos más al pecado…

¡Caramba! ¡Fíjate! ¡Esto se ha puesto tremendamente pesado, ahora, ya que nos estamos dando cuenta que no tenemos ninguna clase de permiso para pecar… Imagínate que yo me consigo una buena receta y, utilizándola, hago un buen pan. ¿Me hace eso a mí un panadero?

No, porque panadero es aquel que te hace ese pan todos los días, no uno. Se viste como un panadero, vive cubierto por el polvillo blanco de la harina y huele a pan. Crea pan. Se acuesta y huele a pan otra vez. Se levanta oliendo a pan.

Vive soñando a ver como puede hacer para mejorar su pan. Se lee cuanto artículo anda por allí en diarios, revistas o la Web que tengan relación con el pan. Le cambia la contextura al pan, para poder vender el pan viejo de otra forma. Le añade algo. Crea algo. ¡¡Es panadero!!

Y si es un panadero, vive creando pan porque es su naturaleza. El que tú, un día, te embadurnes de harina y logres hacer un pan que se pueda comer, no te hace panadero. Muy bien; que alguien peque el domingo tampoco lo hace pecador. El pecador sueña, fantasea y elabora el pecado.

Porque este es el que peca por naturaleza. Oye: ¡¡No sabe hacer otra cosa!! No puede vivir de otro modo. Escucha abnegada hermanita que todavía cree en el evangelio mágico: ¡¡No puedes hacer que un pecador no convertido cambie su manera de vivir!! ¡¡Tú no puedes!! Cristo sí, pero es él quien tiene que aceptarlo y recibirlo. No funciona de otro modo. Es amor, no hechicería.

¿Y sabes por qué ese pecador tiene una naturaleza diferente que no le permite ni ver que está en pecado ni salir de él? Porque no tiene contacto con Dios. Porque está destituido del GAN de Dios. Él no sabe hacer otra cosa que lo que emana de su naturaleza, es decir; pecado.

Tú no eres un pecador. Entiende. Puedes cometer uno o mil errores, pero por más panes que hagas, no eres panadero. ¡Hermanos míos! Si yo digo ahora una mentira, ¿Qué soy? ¡¡Un mentiroso, hermano!! No. En absoluto. Soy un hijo de Dios que pecó. Mentiroso es Satanás.

Ahora bien: mientras más entiendo yo que no soy panadero, menos pan quiero hacer. ¿Se entiende? Ahora bien; si yo sigo creyéndome que soy un panadero, sigo intentando hacer panes. Porque según el hombre piensa, el hombre es.

Entonces, si a ti se te ha metido por dentro que sólo eres un triste pecador salvado por gracia, de repente te planeas hacer un pan y te queda mal. No te va a funcionar ni el horno, simplemente porque estás en otro reino, y mientras no te sometas fracasarás una y otra vez.

004 - Sin Cruz no hay Redención

La verdad es que sí sabemos que podemos, pero eso es más fácil. No madurarás. No ser responsable. Aquí dice que nuestro viejo hombre fue crucificado. ¿Qué fue? Crucificado. Ahora si tú te empecinas en seguir viviendo como si estuvieras vivo, estás despreciando la cruz. Y Dios respeta tus decisiones. Si rechazas la cruz, la cruz no tiene nada que ver contigo. ¡Pero si no hay cruz no hay redención! ¡¡Ohh!! 

(Colosenses 3: 9)= No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre (Imagen de Adán) con sus hechos, (10) y revestido del nuevo (Imagen de Cristo) el cual conforme a la imagen del que lo creó (¿Quién creó a Cristo?) se va renovando hasta el conocimiento pleno.

Pero el nuevo es conforme a la imagen y se va renovando. Y aquí hay uno de esos doscientos cincuenta mil errores a los cuales se los ha denominado “variaciones”. No le hace, son errores y hay que enseñarlo así para que toda confusión cese inmediatamente en el pueblo del Señor.

Porque aquí dice que se va renovando hasta el conocimiento pleno. Pero resulta ser que no es hasta, sino en o por. Entonces: se va renovando EN o POR el conocimiento pleno. Según lo vas entendiendo, lo vas renovando en ti. ¿Está más claro ahora, verdad?

Tienes un nuevo hombre creado a la imagen de Dios adentro, y va renovando según lo entiendes, hasta que llega al conocimiento pleno y lo manifiestas plenamente. Hasta que por naturaleza, vives la vida de Cristo.

Porque así como hemos traído una, traeremos la otra. La Biblia te promete que lo vas a hacer. Pero eso es porque creemos que tenemos a otro adentro, sino es imposible. ¿Estás viendo esto? Se va renovando en el conocimiento pleno.

Y en ese conocimiento pleno ya no hay argentinos, mexicanos, venezolanos, españoles, ni griegos ni judíos, ni circuncisión ni incircuncisión, bárbaros ni escitas, siervos ni libres, sino que Cristo es el todo. Ahora mismo está en todos, pero todavía no es el todo en todos. Entonces Cristo será todo en todos. Este es el fin.

Y la famosa escritura de Gálatas 5:24: …pero los que son de Cristo, han crucificado la carne con sus pasiones… No dice que la estás crucificando, dice que la has crucificado. Entonces, cuando la persona tiene un arrebato de carnalidad, no puede justificarse con ninguna de esas cosas que inventó la sanidad interior.

Es pura carnalidad, no es por naturaleza ni nada de eso. Hay algo que tienes que entender: lo que moraba dentro de ti, ha muerto. Y lo que ocurrió allí en ese pasado, no es tu pasado. ¡Libérate! ¡Desconéctate de eso!

¿Cómo hago? Sencillo: entiende que lo que había en ti, murió. ¿O no andan todavía un montón de ex amigos de cualquiera de ustedes, de la época en que estaban en el mundo, buscándolos por los mismos antros donde antes se emborrachaban y ahora no los encuentran? No existen más; murieron.

Tú ya no piensas igual que en aquellas épocas. Ya no ves tampoco las cosas igual. Ahora deploras y repeles lo que antes te seducía y atraía horrores. ¡¡Como cambió Fulanito!! ¡¡Seguro que le lavaron el cerebro!! Ni le lavaron nada, ni cambió: ¡¡¡Murió!!!

Ahora tienes prioridades diferentes a las de aquellas épocas. Los valores que cultivas en tu vida también son diferentes. Entonces la gente dice que eso te sucede desde que te metiste en la religión. ¡Pobres! ¡No se dan cuenta que no es una cuestión de religión, sino una cuestión de naturaleza! 

Ahora tú vives tranquilo, sin preocupación de pecar. Vives con todas las libertades que puedes expresar, no estás tratando de cuidarte ni de simular. Sencillamente, no se te ocurre hacer algo que pueda causarte daño a ti mismo o a los que amas.

Claro que estamos hablando de pecados y esas cuestiones. Porque en lo demás, habremos de reconocer que todos tenemos áreas flacas o más débiles que pueden resultar vulnerables si alguien se lo comenta a los demonios. Entonces sé inteligente, ¡Jamás lo digas en voz alta! Dios no lo necesita porque te conoce, y los demonios no son omniscientes.

Pero a lo que me estoy refiriendo es a que, por naturaleza, la parte que vives la vives por naturaleza y no porque tengas que estar pendiente de no cometer ese error, cuidándote de que nadie te vea en algo raro. El cristiano no anda cuidándose de su testimonio. ¡El cristiano ES testimonio viviente!

Es por naturaleza. La parte que vivo, la vivo por naturaleza. No porque tenga que estar pendiente que tengo una imagen que proteger. Que la iglesia, porque yo soy líder. ¿Te imaginas? ¡Te vi en la televisión! ¿Qué dijiste? ¡Que se yo que dije! ¡Dije lo que Dios me mandó decir!

Claro; si no fuera una persona de orden estaría muy preocupado. Que no me fueran a ver fuera de orden, mal vestido, que sé yo. Hablando lo que no debo o caminando con quien no debo, haciendo que se yo que cosas. ¡No me puedo esconder!

Claro que mucha gente se hace una idea de un  ministro, y cuando lo ve de cerca, dice…ehhh, ¿Es así este? Sí, porque la imagen del ministro es como la corbata del pastor: Impecable. ¿Pero hay corbatas impecables? Sí, Lo que no hay son ministros impecables

2 - MUERTOS CON

(Colosenses 2: 20)= Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿Por qué como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos (21) tales como: no manejes, ni gustes, ni aún toques (22) (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso?

¿Cuándo fue que morimos? En Cristo. entiende ahora que los legalismos, muy lejos de significar un celoso cuidado por las cuestiones que hacen al reino de Dios, son sencillamente un rudimento del mundo adaptado a la religión que no tiene absolutamente nada que ver con el creyente genuino.

(Josué 3: 1)= (Esto es una sombra, una tipología. Tómala así) Josué se levantó de mañana, y él y todos los hijos de Israel partieron de Sitim y vinieron hasta el Jordán, (¿Qué significa Jordán? Descenso o muerte.) y reposaron allí antes de pasarlo.

(3) Y después de tres días, los oficiales recorrieron el campamento. (¿Cuántos días reposaron antes de la muerte? Tres. ¿Cuántos días estuvo Jesús en la muerte?)

(Verso 14)= Y aconteció cuando partió el pueblo de sus tiendas para pasar el Jordán (¿Para pasar que cosa? El Jordán. La muerte o el descenso.) con los sacerdotes delante del pueblo llevando el arca del pacto, (15) cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán, (¿Adonde entraron? En el Jordán.) y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca fueron mojados a la orilla del agua (porque el Jordán suele desbordarse por todas sus orillas todo el tiempo de la siega), (Repasemos: ¿Cuándo viene el entendimiento de la muerte? En el tiempo de la siega. ¿En que tiempo estamos viviendo? El tiempo de la siega.  ¿Qué estamos aprendiendo? La muerte del Señor. ¿Para entrar en donde? En Canaán. ¿Y que es Canaán? La plenitud de su Espíritu.)

(Verso 16)= …las aguas que venían de arriba se detuvieron como en un montón bien lejos de la ciudad de Adam, que está al lado de Saretán, y las que descendían al mar de Arabá, al Mar Salado, se acabaron, y fueron divididas; y el pueblo pasó en dirección a Jericó.

   Escucha: en el momento en que tú entiendes la muerte, todo eso que crees que está peleando contigo se esfuma y muere en Adán. La tipología está en toda la Biblia. No es culpa de Dios si los hombres prestan mayor atención a las lógicas que brotan de sus almas que al entendimiento que quiere darles el Espíritu Santo. Y no es lo único.

(Mateo 27: 57)= Cuando llegó la noche, (¿Cuándo llegó la qué? La noche. Es decir que estamos en los albores de un nuevo…día.) vino un hombre rico de Arimatea, (¿Cuánto tenía en el banco? NI lo sueñes. Hombre rico en Arimatea, significa “nacido de arriba”, porque Arimatea significa “de arriba”.) llamado José, (En esta parábola, tú eres José) que también había sido discípulo de Jesús.

(58) Este fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo.

(59) Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, (60) y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue.

Entiende. José de Arimatea, un hombre rico, andaba labrando su sepulcro. Porque aquí no dice que le buscó UN sepulcro; dice que le dio SU sepulcro. ¿Te imaginas el trabajo de José? En aquella época no había martillo neumático…

Es decir que el trabajo de labrar un sepulcro en un monte rocoso, podía llevarle al gestor, toda una vida. Toda una vida buscando permanencia, igual que nosotros. Buscando descansar. Toda una vida para descansar como destino final.

El evangelio nuestro, es: “todo viene después que te mueras”. Sufre un rato más…Aguanta, ya falta menos…Fin y después. ¡Oh, que maravilla! Y se canta en el sepelio y todo. El hombre está haciendo un sepulcro en su piedra.

Su piedra es su vida. Le lleva toda una vida hacer eso. Un día llega Jesús y le dice: ¿Puedo? Puedes. ¿De quien es este sepulcro? De José. Tuyo. ¿Adonde es sepultado Jesús? En tu vida. Y luego pones la piedra en la puerta y te vas.

A partir de ahora, José que en realidad eres tú y que acaba de sepultar a Jesús en su sepulcro, ya no anda más preocupado por su propia muerte. Total su tumba ya está llena y ocupada. Exactamente eso fue lo que hizo Jesús por ti. Te dio vida eterna. Pon la piedra en la tumba y lárgate. ¿Pero que tienen que ver la tumba y la muerte?

(Hebreos 2: 14)= Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, (15) y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.

Escucha esto: una vez que ya no le tienes temor a la muerte porque entiendes que ya moriste, ya no hay ataduras, ni cautiverios ni servidumbres en tu vida. Ya no tiene como agarrarte el diablo. Porque él no te puede matar. Eso es lo que él quiere que tú creas, que te puede matar. Pero sin autorización de Dios él no te puede matar.

Ya Cristo murió por ti. La tumba está llena. Puso la piedra y se fue. ¿Recuerdas cual era la paga de tu pecado? Muerte. Pero cuando fuiste a entregarte a la justicia descubriste que no te mandaban a la silla eléctrica porque, según ellos, ya habías sido ejecutado muchos años antes.

¿Qué dice allí? Que fuiste crucificado juntamente con Cristo, moriste con Cristo y fuiste plantado en semejanza con su bautismo, el entierro con Él. Por eso es que cuando la justicia revisa tus papeles, y pese a que tú sabes todas las barbaridades que hiciste, ellos van a responderte nuevamente que ya estás muerto y que no hay más nada que acusar ni sentenciar.

Fíjate lo que encontramos aquí. ¿No te parece sensacional, espectacular y nunca visto? Suponte por un momento la escena y agrégale una dosis de humor si quieres. ¡Estás concurriendo a tu propio entierro, haces toda la ceremonia como muerto y al final te vas caminando!

Ahora imagínate y, antes de reírte, piensa un poco: tú estás en un entierro, hasta tomas el primer puñadito de tierra y lo arrojas a la tumba sobre el ataúd. Se acerca alguien a tu lado y pregunta: ¿a quien están sepultando aquí? Y tú, casi sin mirarlo, le respondes: …A mí

Es lógico, esa persona va a mirarte como si estuvieras rematadamente loco, y en un supremo esfuerzo por no ponerte allí mismo un chaleco de fuerza y enviarte a un manicomio, va a preguntar: ¿Y como entiendo eso? Tendrás que explicarle al mundo que eso es exactamente lo que Dios hizo por ellos. ¿Van a entenderte si no colabora contigo el Espíritu Santo dando convicción y entendimiento?

Vas a tener que decirle que Dios nos ama tanto que eso es lo que ha hecho por nosotros, por cada uno de nosotros. Entonces te van a preguntar: ¿Y yo no tengo que cambiar para acceder a eso? ¡No! ¡Él te va a cambiar! Porque vas a ser una nueva creación…

Lo único que deberás hacer tú, - terminarás diciéndole a quien quiera que sea que le hables -, es creer que eso es así y que así es como funciona. Si lo aceptas y lo crees, ya lo verás: ¡Funciona! Cuando él crea eso, la nueva creación que hay en él es la que va a quitarle todos los malos hábitos que tenga.

Porque no es por leyes ni por entendimientos humanos que uno deja de hacer todas las porquerías que estaba haciendo. ¿Cuántos pueden entender que esto es así y no por esa enorme cantidad de penitencias que alguien se inventó con la esperanza de que sirvieran para ganar algo que no puedes ganarte por ti mismo?

(Romanos 6: 8)= Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él;

(Verso 7)=  Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado

Esto te está diciendo que, si no has muerto, entonces no has sido justificado del pecado. Allí es donde todo el mundo adentro de la iglesia debería tener que asegurarse que en efecto, ha muerto con Cristo juntamente crucificado, porque si así no fuera… ¡No es teología!

(Verso 10)= Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; más en cuanto vive, para Dios vive.

(11) Así también vosotros consideraos (conciliados) muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Recuerda algo que hemos dicho comentando Juan 12. Si yo fuese levantado de la tierra, ¿Atraeré a cuantos hombres a mí? A todos. Y luego, 2 Corintios 5: 14, dice que si uno murió por todos, luego, ¿Cuántos murieron? Todos.

De ahora en adelante, entonces, cuando alguien que no sabe absolutamente nada nos pregunte quien murió en la cruz, ¿Qué vamos a responderle? Obvio: todos. ¿Y como es eso? Van a preguntarte. Entonces les dirá: ¡Ah, sí, siéntate y escúchame! Allí tienes tu predicación evangelística servida.

3 – SEPULTADOS CON

(Verso 4)= Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

(5) Porque si fuimos plantados (Ese es el entierro) juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección;

(Colosenses 2: 12)= …sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. (¿Cuándo fuimos nosotros enterrados? Con Él.)  

(1 Pedro 3: 21)= El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (¿Cuándo nos salva? Ahora.)(No quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia ante Dios) por la resurrección de Jesucristo.

Cuando nosotros vemos una obra tremenda en alguna organización cristiana, normalmente nos impresionamos bastante. Pensamos inmediatamente que el mundo va a desmayarse de impresión por causa de esas obras y que de ese modo vendrán rápidamente al evangelio.

Nos sorprendemos mucho otra vez cuando nos damos cuenta que, en lugar de ocurrir eso, el mundo le encuentra resquicios falsos o corruptos a esas obras y, en lugar de aprobarlas y ablandarse por ello, reendurece aún más y las censura.

Es de creyentes muy inteligentes y que saben bien el rol que deben cumplir aquí para el reino, investigar el origen y la forma en que se han edificado esas obras, antes de difundirlas al mundo incrédulo. La Palabra lo dice cuando expresa que aquel que edifica, deberá ver muy bien como sobreedifica.

Porque hay algo que es clarísimo y concreto: si lo que estamos edificando, por mejor aspecto externo que tenga, no se sujeta al fuego de Dios, en el primer ventarrón se cae como castillo de arena. Entonces podrías haber tenido una iglesia de mil cuando, en realidad, tenías cinco.

O, de otro modo, trabajar con esos cinco de una manera esmerada sin perder tiempo con los restantes novecientos noventa y cinco que, ya sabemos, no van a cambiar. Por eso es que se habla de la gracia y el pecado de modo tan claro en Romanos.

005 - El Sustituto Perfecto

(Romanos 6: 1)= ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?

(2) En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿Cómo viviremos aún en él?

¿Cómo se entiende esto? De la manera más simple: si estamos muertos al pecado, por naturaleza y no por prohibiciones humanas, no vamos a querer pecar. Por eso es que dice: ¡De ninguna manera! ¿Sabes lo que significa “de ninguna manera”? Eso, de ninguna manera. Y si pecamos, - recuerda -, no es porque seamos panaderos…

(Verso 4)= Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

Te pregunto yo a ti y, al mismo tiempo, pregúntatelo a ti mismo: Los que hemos muerto al pecado, ¿Cómo vamos a vivir en el pecado? Estás muerto al pecado. Si no estás muerto al pecado, sigues viviendo en Babilonia. Pero si estás muerto al pecado, entonces eres una nueva criatura.

(Verso 3)= ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?

Hay tres cosas que tienes que entender: 1) Cristo es nuestro sustituto. Romanos 5:8 da a conocer esto cuando dice: Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Atención porque dice por nosotros, no en lugar de nosotros.

Y si lo quieres ampliado, en el verso siguiente de este pasaje, el verso 6, tú y yo podemos leer lo mismo. Allí dice: Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Dice que murió por los impíos. Pregunto: ¿Por cuantos impíos? ¡¡Por todos los impíos!!

Esto me dice a mí y te dice a ti una verdad inexorable que en muchas ocasiones la iglesia no ha explicado claramente: todos tienen  el mismo potencial de ser salvos que he tenido yo y has tenido tú. ¡La gloria y la gracia son de Dios! Nosotros no tenemos de que gloriarnos.

Ya todos fueron perdonados. Eso fue lo que consiguió ese sacrificio. Ya se hizo el sacrificio, no necesitamos más, ni tampoco otros. Él los libró a todos. Que te quede bien grabado a fuego en tu mente: Dios perdonó a todo el mundo de sus pecados.

Los que nacieron y murieron, los que están vivos hoy, y los que están por nacer, ya todos han sido perdonados. No hay un pecado por cometer que no haya sido ya perdonado. Ese es el evangelio en el que hemos creído y ese es el evangelio que debemos predicar. Todo lo demás es humanismo. Muy bien intencionado quizás, pero cosa de hombres.

La niña que está por nacer y que cuando nazca y crezca va a ser prostituta, ya fue perdonada por el sacrificio de Cristo en la cruz. Lo único que se necesitará mañana con esa joven, es que alguien vaya y se lo diga para que ella pueda aceptarlo y vivir eternamente con Cristo pese a su vida pecaminosa…

¡Que tristeza nos producen algunas de las cosas que nosotros mismos hemos predicado! ¡¡¡Escucha!!! ¡¡¡Si no te arrepientes te vas para el infierno!!! Todos huyendo y, mientras, un Dios bien tremendo matando a medio mundo. ¡Eso hemos predicado!

(Salmo 69: 9)= Porque me consumió el celo de tu casa; y los denuestos de los que te vituperaban cayeron sobre mí.

(Hebreos 2: 9)= Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.

(Isaías 53: 5)= Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

(1 Pedro 3: 18)= Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, (¿Cuántas veces tiene que padecer? ¡Una! ¡Ya lo hizo!)  el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, (¡Ya nos llevó! Fue a preparar un lugar. ¿Adonde iba? ¡A la cruz! Para que donde yo estoy, - dijo -, ellos también estén.) siendo a la verdad muerto en la carne, (Se enterró a Jesús, ¿no?) pero vivificado en espíritu;

Escucha; ¡No estábamos en Dios! Pero ahora sí estamos en el GAN de Dios. Aunque no sepamos manifestarlo, allí es donde estamos. Porque murió Jesús, es verdad, pero lo que viene al otro lado es un cuerpo incorruptible y la deidad de Dios, hecho una nueva creación.

Siguiendo con esas tres cosas que te dije tenías que entender, en segundo término, se identificó con nosotros. Murió por nosotros, no en nuestro lugar. En Mateo 27 se ve cuando Él clama en la cruz, que padece las dos muertes. Primera muerte en el verso 46 y segunda muerte en el verso 50. Y lo que sucede entre medio de ambas muertes, lo vemos en Isaías 53:11 e Isaías 59:2.

(1 Corintios 12: 12)= Así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.

Es decir que Cristo ya no es uno, sino muchos. Es uno en el sentido de que es una naturaleza, pero Cristo, hoy, es muchos miembros. Esto nos enseña que no hay tal cosa como Cristo en singular. Al igual que un cuerpo, no es singular. Es uno, pero compuesto de muchos miembros.

Te está comparando aquí la membresía de un cuerpo, y la singularidad de su expresión, con la membresía del cuerpo de Cristo y la singularidad de su expresión. Es una identidad separada de. Por eso es que muchos no esperan manifestarle en la tierra, porque lo ven en otra dimensión. Ellos se cargan a sí mismos de acuerdo a un Adán perdonado. 

Y la tercera y última de las cosas que tienes que saber, es que somos uno con Él. Su historia, su presente y su futuro, es mi pasado, mi presente y mi destino. 1 Corintios 6:17 dice que: Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.

Y no es la única. Efesios 5:30 añade: …porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. En 1 Corintios 6: 15 se nos dice que somos un cuerpo con Él. Juan 3:6, si somos nacidos del Espíritu, somos Espíritu. 

(Colosenses 1: 15)= El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.

A la manera en que solemos hacerlo adentro de los templos, me gustaría que repitieras esto conmigo: Dios es invisible. Sin hombre, no tiene imagen. Escogió a Jesús en aquel tiempo. Jesús fue el primogénito. Luego vengo yo, con los mismos derechos y obligaciones.

Y ahora atiende y por favor; entiende bien esto que voy a decirte para que no me llames blasfemo: que Jesús haya sido el primero, no significa que sea mejor. Sólo fue primero. Es nuestro hermano mayor. Todos heredamos partes iguales del Padre.

Debes entender esto o dedicarte a estudiar el Corán o el Libro de Mormón: Jesús es tu hermano. El precursor. Digno de adoración por la parte que a Él le corresponde. Pero una parte del cuerpo, igual que tú. ¡¡Ahhhh!!

Cuando todo termine, Él se sentará a tu lado a trabajar contigo. Eso si es que lo quieres ver de una forma literal. Porque lo dice Corintios 15, que Él le va a entregar todo al Padre y Él mismo se va a sujetar con sus hermanos.

¡Lo dice! ¡No lo inventé yo! Es que…nos pintaron una cosa que la vemos tan allá, que es como si lo viéramos inalcanzable. Asimismo, Satanás nos hizo una pintura tan lejana, que jamás la podemos obtener y nunca terminamos.

Satanás sabe que su fin es derrota. Él no puede cambiar el destino. Lo único que puede hacer es posponerlo. Entonces, mientras tú te creas que no puedes alcanzar a ser lo que debes ser, él gana tiempo para – si puede – destruir a tus hijos, si estos son pequeños aún.

Esto no es doctrina, es simple futurismo de nuestros jóvenes. Si en las escuelas (Incluidas algunas “nuestras”) colocaran en la puerta un detector de metales, no sé qué podríamos decirle a la sociedad. ¿Será que Él no tiene corazón o somos nosotros que aún no hemos terminado lo que teníamos que hacer?

(Verso 16)= Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado, por medio de él y para él.

Sácate de una buena vez el idioma Reina Valera que se te ha metido en la cabeza y examina con cuidado esto. Te dice que en Él fueron creadas todas estas cosas. Y que todas, irremisiblemente, trabajan para Él. Y eso incluye a Satanás, ¿Sabes?

 

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