Estudios Bíblicos

El pecado acobarda

El pecado es cobarde y acobarda. Hay siete razones para ello.
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Ezequías

INTRODUCCIÓN: Ezequías un hombre recto y temeroso que servía a Dios con integridad a pesar de que sus antepasados se habían olvidado de Jehová, es evidente que cuando todo hombre, pueblo, y nación quieren servir a Dios con todo su corazón el enemigo querrá atacarlo, este fue el caso en esta ocasión el rey de Siria había invadido cuanta nación había encontrado a su paso y las había conquistado, por eso cuando llego a las fronteras del reino de Ezequías, el creía que la victoria seria segura, Ezequías al ver las circunstancias que le rodeaban y al considerar el numero del enemigo, cedió a las ordenes de peligroso enemigo, Ver. 14. veamos que es lo que hace el enemigo cuando se le cede terreno, también que es lo que hace Dios a favor de aquellos que claman y le buscan para refugiarse en Él.
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Detrás de una sencilla palabra puede estar la puerta para una vida nueva. Jesucristo, Nuestro Señor, realizó obras admirables con palabras breves, como cuando sanó al leproso diciendo “Quiero, queda limpio” (Mc 1,41). En otras ocasiones, movido de ternura entrañable, dio fuerza al alma agotada con la palabra “¡ánimo!” (Mt 9,2.22; cf. Mc 10,49). Y su voz llenó de sentido la existencia de muchos con esta sola palabra: “¡Sígueme!” (Mt 9,9; Lc 9,59; Jn 1,43; 21,19.22). Sobre los exorcismos, pon atención a lo que lees: “Al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; él expulsó a los espíritus con una palabra, y curó a todos los enfermos” (Mt 8,16). Todo esto lo sabía muy bien aquel centurión que profesó su fe diciendo: “Mándalo de palabra, y quede sano mi criado” (Lc 7,7).
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