A donde fueres haz lo que vieres

Hay un refrán muy conocido que dice, “a donde fueres haz lo que vieres”. Sin duda este dicho tiene algo de razón de alguna manera, sobre todo para todos aquellos que tienen una carga especial por las misiones y las diferentes culturas del mundo.
No hay duda de que América Latina esta experimentando un gran mover en el área misionera en los últimos años y que cada vez más son las personas y los jóvenes que están sintiendo la carga por salir a diferentes culturas a llevar la palabra de Dios. Creo firmemente que cada vez mas se levantaran y responderán al llamado en sus vidas para ir a las distintas naciones de la tierra.

Quiero compartirte un poco sobre la situación espiritual de España y sobre algunas cosas y actitudes que realmente se aprenden en el campo misionero. Tengo tres años en España y hay cosas que ni las escuelas o los libros pueden enseñarte realmente como lo hace el diario vivir y la experiencia personal.

Por muchos años a España se le ha llamado el cementerio de los misioneros; por considerarse una tierra difícil y dura para el evangelio. Las fortalezas de esta nación son evidentes: Idolatría, Tradición, Orgullo, Materialismo, Inmoralidad, Ocultismo, Independencia, Liberalismo, Humanismo y Rebeldía, son algunas de las tantas cosas que gobiernan esta nación. La falta de interés por Dios, el espíritu de Grecia en su totalidad a través de las filosofías y la analítica de todo lo que haces. La desconfianza y la indiferencia que se tiene para con el prójimo y la crítica tan fuerte que se hacen los unos a los otros.

Todas estos comportamientos han hecho que mucho del trabajo espiritual no crezca, ni se desarrolle de la misma manera que en países donde el evangelio es mas creciente y prospero. Se siembra pero no se cosecha, se trabaja pero no se ven los resultados que todos quisieran y esto ha producido mucha frustración entre los misioneros y obreros locales. Si a todo esto le añadimos que para los latinos el carácter del español es duro y directo, el rechazo que se siente es obvio y la agresividad que en ocasiones se experimenta por parte del pueblo español hacia los extranjeros, puede lastimar o herir nuestra sensibilidad latina, ya que no estamos acostumbrados.

Pero todo tiene una raíz y un principio. España ha sido muy golpeada también, ellos también han sido conquistados por los árabes, los celtas, los romanos. Han sido oprimidos por una dictadura que ha dejado grandes secuelas y heridas muy abiertas que todavía no han sanado. La religión Católica a desilusionado a sus feligreses y les ha impuesto tradiciones que solo han dañado y herido sus almas. Satanás ha matado, hurtado y destruido las vidas de este pueblo y aunque en su apariencia parezcan duros, rígidos y mal humorados, sus corazones necesitan sanidad, amor, perdón, amabilidad, servicio y bendición.

Tal vez lo que te diga no va a sonar muy bonito pero es una realidad. Muchos misioneros han salido huyendo de esta nación, no porque el Diablo los echará, ni porque tuvieran muchos ataques espirituales solamente, aunque esto es cierto y la guerra espiritual es evidente en esta nación, muchas veces no ha tenido nada que ver con espíritus o ataques, sino con las actitudes de los misioneros. El no querer adaptarse al estilo de vida, el seguir amando las costumbres de sus países, el tener el corazón dividido en dos partes y no decidirse, el criticar a la gente por su forma de ser, el maldecir a las personas por su carácter, el no quererse humillar ante este pueblo. Por otro lado el menospreciar el trabajo de los pastores locales, el querer imponer los métodos que se usan en América latina sin sabiduría y paciencia sino con imposición y arrogancia. El traer una actitud de que lo cambiaran todo en un instante.

Estas solo son algunas de las tantas cosas y errores que hemos cometido los que venimos de afuera. No tenemos el derecho de traer nuestras tradiciones y costumbres a este país, sino todo lo contrario hay que despojarnos de ella. Pretendemos cambiar a la gente de la noche a la mañana e imponerles muchas veces nuestra “cultura cristiana” o nuestros métodos de trabajo antes que la Palabra de Dios que es la que verdaderamente cambia y transforma. La gente de España necesita amor, amor y amor, aceptación total hacia su persona, servicio desinteresado, humildad y una entrega total.

Si queremos ganarles o convertirlos con arrogancia, con conocimientos espirituales y con los métodos de la nueva tecnología cristiana no es suficiente. Se necesita el amor de Dios para amarlos tal y como son, se necesita el amor del Señor para renunciar a uno mismo y tu propia cultura, se necesita el amor de Dios para tener paciencia y esperar la conversión de los españoles.

Cada vez es mas la gente que viene de afuera y solo se queja y se queja del carácter de los españoles o de que las cosas que se hacen no son como en su país”, dichos como: Estos españoles nadie los soporta”, que mal carácter tienen”, “en mi país las cosas no son así”, “estos pastores no saben hacer las cosas”, “si yo estuviera aquí todo cambiaria”, “Yo les enseñaría como se hacen las cosas” etc.., solo son frases que te cerraran las puertas y te harán ganarte el descontento de la gente y que nunca mas te vuelvan a recibir con los brazos abiertos.

Muchos misioneros han lastimado mas con sus actitudes y conductas que lo que han logrado hacer o levantar, no venimos a lastimar sino a sanar, no venimos a ser protagonistas sino a servir, venimos a darnos, venimos amar. España no necesita mas maldición, necesita que la bendigas, que la ames, que la aceptes tal y como es, que te hagas como ellos para ganarlos, que aprendas su forma de hablar y decir las cosas como ellos, que nos humillemos y que tengamos paciencia para ver los resultados, y que a pesar de esto sigamos siendo amables y amigables.

Dejemos de decir que los españoles son duros y de mal carácter, ellos tienen más que enseñarnos de lo que creemos. No es lo que tú haces por España solamente, sino lo que España hace y hará en Ti y en tu Corazón si decides aceptarlos.

Cada vez amo más esta tierra y cada vez siento más el dolor de las personas, detrás de esas caretas de dureza hay corazones heridos y necesitados de amor. Que Dios pueda ensanchar nuestro corazón, porque sin amor de Dios solo acabaremos quemados. La gente sale corriendo por no aguantar el trato de las personas, pero yo diría mas bien el trato de Dios para sus vidas. España no es México, ni América Latina, España es España y tienen su propia identidad y los españoles no cambiaran su identidad, el que la tiene que cambiar somos nosotros los que venimos de afuera.

Sigamos orando por esta nación y por todas las del mundo, cuando tengas la oportunidad de ir a una de ellas, adáptate, infórmate, capacítate y ven con un espíritu de servicio y amor, eso te ayudara mas de lo que tú te imaginas. Y no olvides que: “A la nación donde fueres haz lo que vieres”.

Bendiciones.
Efrain Barboza Palacios.
Desde Algeciras, España.

Nota: Esta será una serie de escritos y consejos prácticos para todos aquellos que tienen el deseo de ir a cualquier cultura diferente a la suya y que les ayudaran a entender y adaptarse a las diferentes formas de vivir y de hacer las cosas.




 


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