Nací en 1966, en una familia humilde, mi padre era panadero y mi madre se dedicaba a sus labores de casa, con tres hermanos:

Isabel la mayor, Mª Josefa la que sigue, Jorge y finalmente yo, la menor de todos.

Por el año 1969, mis tíos que vivían en Francia, decidieron volver a su país, España. Ellos eran ya Testigos de Jehová desde años atrás y debido a que mi padre era alcohólico y mi madre de nivel cultural bajo, no tuvieron que esforzarse mucho para convencer a mi familia que si se hacían Testigos de Jehová todo iría mucho mejor en casa. Así que todos seguimos a la secta menos mi padre.

Crecí en el mundo cerrado y organizado de los Testigos de Jehová.

Recuerdo que de niña lo pasaba bastante mal en la escuela ya que era la única Testigo de Jehová. Cuando habían celebraciones de cumpleaños, navidades, ayudas sociales, yo nunca participaba.

Siempre decía que "no" a todo porque los Testigos de Jehová lo prohiben. Muchas noches me iba a la cama llorando ya que mis compañeros de clase se reían y me ridiculizaban.

Al terminar octavo curso de Educación General Básica las caras de mis compañeros eran de ilusión ya que hacían sus planes de dónde o cómo seguirían sus cursos. Yo por supuesto no iba a continuar estudiando. Al enterarse de ello mi profesora me llamó a parte para hablar y me dio ánimos para que siguiera estudiando ya que me dijo que era buena en las matemáticas y que podría llegar lejos, le contesté con un "no" rotundo y me fui. La organización de los Testigos de Jehová instruye muy bien a sus seguidores que en institutos y universidades hay inmoralidad, drogas, etc. Todo la maldad que se les ocurre y más.

Te inculcan miedo. Además, como ellos dicen que el fin de la tierra está tan cerca ¿para qué perder el tiempo estudiando?

Decidí ser precursor auxiliar. Esto significa que te comprometes a hacer como mínimo 60 horas al mes picando puertas. A los pocos meses fui precursora regular, es decir, que te comprometes a hacer como mínimo 90 horas al mes picando puertas durante todo un año. En este grupo sectario la persona que sale más a predicar es más buena y se le considera como ejemplo. Y por supuesto hace más méritos para entrar en ese paraíso terrenal que tanto predican, ya que ellos piensan que la salvación es exclusivamente por obras.

Al ir tanto de casa en casa me daba cuenta de que había mucha gente buena, incluso mejor que yo.

Entonces pensaba: "¿cómo puede ser que sólo los Testigos de Jehová se salvan?" Además, esto es juzgar y condenar, méritos que sólo Dios puede ejercer.

A la edad de 17 años, hice mucha amistad con una muchacha de Barcelona.

Ella empezó a comentarme algunas dudas que tenía en cuanto a la secta, hasta que al final ella dejó a los Testigos de Jehová (mira el artículo en La Caja de Pandora, Nº 6, mayo 1995).

Como es normal en ellos. la expulsaron. Yo sufría mucho porque era mi mejor amiga y no podía ni saludarla (ya que tienen prohibido hablar a un expulsado).

Así que decidí dejar la secta.

Pero como era menor de edad me obligaron a seguir dentro de la organización, porque sino estaba amenazada me internaban en un reformatorio por mi madre y cuñado que es uno de los cabecillas del grupo que nos reuníamos aquí en Gerona.

Me sentí atrapada, acorralada y hundida. Ellos decidieron que como estaba con depresión, era mejor que fuera una temporada con mi hermana Mª Josefa, que por aquel entonces estaba en Huelva.

Estuve con ella como unos tres meses. Luego volví a mi ciudad, a mi Salón del Reino... Aún me faltaban tres meses para cumplir los 18 años. Durante ese tiempo oía cómo criticaban e injuriaban a Sylvia Peralta, mi amiga. La sangre me hervía porque yo sabía que no era cierto lo que decían: que era una inmoral, una mentirosa, una borracha, que se drogaba (¡casi nada!). Ya no pude más y a escondidas me veía con Sylvia. Comprobé que nada de ello era cierto.

Llegó el mes de enero cuando cumplía los 18 años, mayor de edad.

Una mañana reuní el valor suficiente para decir a mi madre:
"Mamá, dejo a los Testigos de Jehová." Al momento recibí un par de bofetadas por su parte y una despedida permanente de casa.

Pero antes aprovechando que mi cuñado estaba en casa le dije: "Me voy Dejo a la organización de los Testigos de Jehová Y que sepas que sois unos mentirosos que todo lo que decís de Sylvia es falso".

La intención de ellos es que al verme sola, sin trabajo ni dinero volviera.

Pero no fue así.

Lo pasé muy mal, pero al fin mi conciencia estaba tranquila. Una vez fuera, me di cuenta de que no era un grupo religioso sino una organización muy bien controlada con un sistema perfecto de marketing y con una lista de unas cincuenta prohibiciones a las que hay que obedecer sin objetar.

Son todos unos robots. Todos dicen lo mismo. Todos visten igual.

Silvia me abrió las puertas de su casa y realmente lo pasamos bastante mal sin trabajo, sin dinero, sin ningún tipo de ayuda.

Mi padre falleció a los dos meses de yo dejar los Testigos de Jehová. Así que no me pudo dar su apoyo. El cambio fue duro.

Acostumbrada a estar con mi familia y siempre rodeada de testigos ahora estaba sola. Mi carácter cambió cada vez a peor. Se volvió desconfiado. Mi corazón estaba lleno de odio y rencor. Perdí todo tipo de ilusión. Nada merecía importancia. Era fría como el hielo, insensible.

A pesar de todo, Silvia tenía aún inquietudes espirituales por lo que empezó a estudiar grupos religiosos y sectarios. Yo me reía y le decía que era perder el tiempo. Ella buscaba a Dios sin saberlo.

Muchas veces me sacaba el tema y yo la cortaba de manera muy radical diciéndole: "mira, Dios está en los cielos envuelto en una lucha con el diablo y nosotros los humanos estamos pagando las consecuencias." Ella callaba y cambiábamos de tema.

Seis años después de dejar los Testigos de Jehová vimos un anuncio en una revista gratuita del pueblo de las que dejan en los buzones que hacía referencia a la prohibición de las transfusiones de sangre de los Testigos de Jehová. Decía: "para más información escriba al Apartado 94 de Salt". Nos llamó la atención y Silvia, que se la comía la curiosidad, se puso en contacto con la persona que lo escribió.

Fue Dennis Swick Al principio el contacto fue por carta. Luego, fue por teléfono y finalmente entró en casa. Pero claro está yo nunca estaba.

Silvia me explicaba que Dennis era un misionero de la iglesia evangélica, que era americano, casado, con dos niñas y era pastor de su iglesia aquí en Girona Sin embargo, de forma plantista le dije :

" Este es como todos ".

Una tarde de agosto llegó a casa sin avisar y yo estaba allí.

Anteriormente ya había hablado con Silvia que quería venir para saber más acerca de los Testigos de Jehová. Con esta excusa se presentó en nuestro hogar.

No dejaba de observarle. Me impresionó su gran sencillez y enseguida me di cuenta que él no era como todos. Sacó su Biblia de una bolsa de plástico y nos preguntó que opinábamos de Jesús.

Nos mostró varios textos bíblicos que Jesús murió por los pecadores.

Leímos Juan 17:3 y Dennis dijo : "Yo soy salvo. Tengo la vida eterna".

Le contesté que era muy orgulloso por afirmar tal cosa.

Con mucha paciencia nos mostró el plan de salvación. Nos dijo :

"Tantas veces que habréis leído el versículo 17:3 y ¿ aún no entendéis el significado tan sencillo que tiene ?"

Se convirtió a Cristo primero Silvia y pronto noté que su búsqueda cesó. La veía rara y cambiaba a mejor. Debido a mi tozudez me resistía a rendirme a los pies de Jesús. Leíamos las dos la Biblia, pero yo nada.

Pasé varios días con una lucha increíble. No sabía lo que me estaba pasando.

El Señor Jesús me estaba llamando y no quería reconocerlo. Al fin volví a orar.

Había orado muchas veces cuando era Testigo de Jehová.

Pero como aquella oración de rendición, de llamar con clamor a Jesús, nunca lo había hecho.

Me convertí pero el tema de la Trinidad no había forma de superarlo. Era como un tormento.

Desde pequeña me enseñaron que Jehová era Dios, que Jesús era su Hijo y que el Espíritu Santo era la fuerza activa de Jehová. Pero Jesús no era Dios.

Jesús era el arcángel Miguel.

En su libro Perspicacia Para Comprender Las Escrituras. Vol. II, página 387,dice : "La Biblia indica que el nombre Miguel se aplicaba al Hijo de Dios..."

Tenía un conflicto mental serio. Le pedía al Señor Jesús que mi corazón lo entendiera. Para Silvia no fue problema este tema. Así que busqué su ayuda y junto con mucha oración se superó este asunto (algunos libros de ayuda sobre este tema son : Josh McDowell y Bart Larson "Jesús Una Defensa Bíblica de la Deidad de Cristo, Ed. CLIE, 1988; Samuel Vila, Enciclopedia de Tópicos.

Concordancias y Bosquejos Bíblicos, Ed. CLIE, 1983, páginas 31 a 36; Francisco La cueva, Curso de Formación Teológica Evangélica: la Persona y la Obra de Jesucristo, Tomo IV, Ed. CLIE, 1986).

Han pasado varios años desde mi conversión y he visto los milagros del Señor Mi carácter ha ido cambiando.

El odio y el rencor ya no existen. Ya no me siento sola. Dejo que Jesús lleve mi vida como dice en Mateo 11:28.

Coopero en el ministerio de las sectas que lleva Silvia en Girona y Dennis en Madrid.

Cristo vive, nos ama y se preocupa por nuestros problemas. Para El no hay nada imposible. Estoy anhelando, junto a mis hermanos en la fe, el día mencionado en 1ª Tesalonicenses 4:13-18, para ver una gran familia todos unidos en nuestro Señor Jesucristo.

¿ A quién podemos ir ?

por David A. Reed

"Dependiendo del tiempo que usted haya estado en la organización de la Watchtower el salir de ella lo puede hacer enfrentándose a algunas decisiones muy difíciles. Yo lo sé, pues yo salí de la organización después de trece años como Testigo activo... la mayor parte de mi vida adulta. Para todo el que se sale, la gran pregunta es: "¿ A dónde podemos ir ?"

Algunos saltan de la sartén al fuego, envolviéndose en drogas, inmoralidad, borracheras, etc. Otros sufren crisis nerviosas... a causa de la gran tensión. Algunos comienzan una nueva búsqueda de la "verdadera organización de Dios, "yendo de iglesia en iglesia, sufriendo un desengaño tras otro.

Algunos hayan una organización o confesión que parece tener la "verdad verdadera". Muchos se desilusionan con todas las religiones, y tratan de viviruna "vida normal" dando atención a la familia, el hogar mientras dejan a Dios fuera del cuadro. Todas esas reacciones son corrientes y típicas para individuos que de súbito se ven libres de una organización que ha controlado firmemente sus vidas. Si usted se ve descrito entre los casos antes indicados, sepa que no está solo.

O, tal vez usted esté entre los que todavía se encuentran en la organización de los Testigos de Jehová, insatisfecho, pero temeroso de salir de ella debido a que piensa: "¿ A quién puedo ir ? Solo la Sociedad Watchtower tiene los dichos de la vida eterna."


Como Testigos se nos enseñó que la gente tenía que "venir a la organización de Jehová para obtener salvación" (La Atalaya, 15-8-81, pg. 21) pero Jesúsdijo:
"Nadie viene al Padre sino por mí" (Juan 14:6). De modo que, el camino de salvación que Jesús proclamó no fue de pertenecer a una organización, ni elde adquirir conocimiento exacto de las Escrituras, aunque ambas cosas entranen el asunto. A fin de obtener la vida, la gente tiene que ir a Jesúspersonalmente."

Si quieres más información sobre el tema "¿A quién puedes ir?" escríbenos para pedir el folleto de David Reed gratis. Estamos aquí para ayudarte.
Entendemos tu situación.

Apartado 297

28932 Móstoles (Madrid)

España.

(Sacado de La Caja de Pandora, noviembre 95 - nº 10.)
por Antonia Requena Rodríguez de Guzman

 

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