Introducción

Me han preguntado, verbalmente en público tanto como por muchas cartas, si creo que el fenómeno de Toronto es verdaderamente una obra de Dios. Francamente, el hecho que tantos creyentes siquiera preguntan eso muestra cuan lejos el mundo evangélico ha ido de la Palabra de Dios. Esta desviación lleva "por doquiera de todo viento de doctrina". Mi observación es que durante los últimos 10-15 años, más y más creyentes se están volviendo bíblicamente ignorantes; tal ignorancia le lleva a buscar nuevas experiencias espirituales, sin importar de donde vienen, y a la falta de conocimiento de las Escrituras para poder evaluar esas experiencias bíblicamente. La iglesia, sí, ha llegado a un estado pobre y el libro, ‘Cristianismo en Crisis’, ha sido bien nombrado.

¿Es un asunto Carismático vs. No-carismático?

Yo sé que hay gente que al leer este artículo dejará todo apoyo que han estado dando a los Ministerios Ariel o al Seminario Chafer. En este sentido, no conviene ni a mi ministerio, Ariel, o al Seminario Chafer que lo escribiera, y sería más redituable mantenerme o neutral o mudo en cuanto a este tema. Pero sería yo desobediente a mi llamado como maestro de la Palabra, y traicionaría mi don de enseñar si me mantuviera mudo en cuanto a un engaño y una falsa ilusión tan terrible que se postula al mundo cristiano hoy en día.

Antes de tratar con el asunto, creo que otro punto se debe clarificar. Cuando me critican los defensores del fenómeno de Toronto por mi crítica del mismo, la idea común es que el único motivo por oponerme es que no soy ni "lleno del Espíritu", ni "Pentecostal", ni "Carismático". Es verdad que no soy ni Pentecostal ni Carismático como se han definido estos términos, aunque sí creo que soy lleno del Espíritu como se define por la Biblia. Sin embargo, rehuso dejar que llegue a ser un argumento de Carismático/Pentecostal vs. No-carismático/No-pentecostal. De hecho, este asunto ha dividido más iglesias Pentecostal/Carismáticas que ningún otro tipo. Tengo en mi posesión una gran cantidad de críticas del fenómeno de Toronto. Acerca de la mitad vienen de fuentes no-carismáticas/no-pentecostales, pero por lo menos la mitad, si no es más, vienen de fuentes carismáticas/pentecostales. En realidad, dos conocidos míos, carismáticos, que han sido carismáticos por muchos años, me han escrito a decir que habían asistido una reunión tipo Toronto en una iglesia de California del Sur donde el predicador invitado fue el pastor del Vineyard de Toronto. Señalaron que muchas de las cosas que vieron en esa reunión – cosas que se llaman ahora evidencia de ser lleno del Espíritu y hechos divinos y supernaturales de Dios – fueron en otro tiempo considerado demoniacos. Y los que hacen esas cosas, como reírse en una manera descontrolada o hacer sonidos de animales, hubieran sido considerados como demonizados; de hecho, estos dos conocidos habían anteriormente echado fuera demonios de personas tales como esas. Lo que una vez fue considerado demoniaco ha llegado a ser normal en ciertos círculos. Otra vez, esto muestra que no se trata de pentecostal/carismático y/o no-pentecostal/no-carismático.

El Libro de Los Hechos

Lo que enfatizan las Escrituras es que la autoridad final debe ser las Escrituras, la Palabra escrita de Dios, no la experiencia de nadie. Ciertamente, los apóstoles pudieran haber relatado muchos de sus experiencias con Jesús tratando de defender su predicación acerca de Jesús. Una cosa que vuelve a recalcar vez tras vez es que Pablo, Silas y los otros siempre se basaron en la Palabra de Dios como autoridad final y no en sus propias experiencias, aunque por la gracia de Dios sus experiencias fueron increíbles.

"Pasando por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos. Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos, declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo. Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los griegos piadosos gran número, y mujeres nobles no pocas." (Hechos 17:1-4)

Mayormente, no encontramos que Pablo usa sus experiencias personales, especialmente la experiencia clave que tuvo en el camino a Damasco, como herramientas para evangelizar. Para Pablo, la autoridad final tuvo que ser las Escrituras y no su propia experiencia ni testimonio, así que esa fue el enfoque de su evidencia y lo que convenció a tantos. Los que creyeron (17:4) no creyeron por señales y prodigios que vieron hacer a Pablo, sino por su exposición de las Escrituras y porque mostró que Jesús cumplió las Escrituras necesarias.

Las dos instancias en que Pablo sí relata su testimonio de hacerse creyente en el camino a Damasco fueron como en defensa propia en el juicio. No le encontramos usándolo cuando su meta es evangelización. Quiero que sea claro que no me opongo los testimonios personales y que comparto mi propio testimonio frecuentemente. Lo que estoy diciendo es que mi testimonio no puede ser jamás una autoridad final, ni puede el de ninguna otra persona.

Además, la gente que se ha convertido a otras religiones – sea mormonismo, Testigos de Jehová, o la ciencia cristiana – pueden también dar poderosos testimonios de cómo sus vidas han sido cambiadas. Por eso, otra vez, la autoridad y el criterio final tiene que ser la Palabra escrita de Dios. Los testimonios, creo yo, tienen su valor mayormente en el ánimo y edificación de los hermanos creyentes, pero nunca pueden ser la evidencia final de la autenticidad de las afirmaciones y creencias de uno.

Otro ejemplo es Hechos 18:28: "porque con gran vehemencia refutaba públicamente a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo." Esto habla de Apolos y que todo lo que tenía que decir fue basado en lo escrito. La refutación a los no creyentes no se basaba en señales y prodigios sino en las Escrituras. Un ejemplo más se encuentra en Hechos 28:23-24: "Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas. Y algunos asentían a lo que se decía, pero otros no creían." Aquí, otra vez, lo que usaba Pablo no fue experiencia ni señales y prodigios. Lo que usaba fue las Escrituras. Su enfoque total fue la Ley y los Profetas, las Escrituras del día, para autenticar lo que enseñaba y predicaba. La respuesta fue que algunos creyeron y otros no creyeron, pero los que sí creyeron lo hicieron por la exposición de las Palabra escrita de Dios.

El Apóstol Pedro

Además de lo que vemos en el libro de los Hechos, un buen ejemplo de basarse en las Escrituras y no en la experiencia es lo que dice Pedro: "Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad. Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia. Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo. Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo." (2 P 1:16-21)

Pedro describe su experiencia en la Transfiguración cuando vio el resplandor de la Gloria Shechinah ("shekaina") manifiesta por Cristo y oyó la voz desde el cielo decir, "Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia." (1:16-18) Es cierto que la experiencia de Pedro en la Monte de la Transfiguración fue uno de los momentos más destacados de ese periodo de su vida con Jesús como discípulo. Aunque la experiencia fue muy convincente para él, sin embargo Pedro señala una base fidedigna más segura para creer que Jesús fue el Mesías que no fue ‘fábulas artificiosas’ sino las Escrituras. (1:19-21) Por lo tanto, las Escrituras mismas fueron lo que hicieron ‘más segura’ la fe de Pedro. Pedro no les anima a sus lectores a enfocar en su experiencia en la Transfiguración, sino en la Palabra de Dios. Y son las Escrituras, dice, que ‘a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro’. Lo que hace a las Escrituras la autoridad final y la base de doctrina ‘más segura’ que la experiencia es el hecho que no se produjeron por la voluntad de hombre, sino que son el producto del Espíritu Santo quien movió a los escritores a escribir exactamente lo que quería él que escribieran. La Palabra escrita de Dios siendo últimamente el producto del Espíritu Santo, "la palabra profética" está hecha "más segura". Ni la experiencia de Pedro en el Monte de la Transfiguración ni la gran experiencia de Pablo en el camino a Damasco jamás llegaron a ser la autoridad final para la fe de ninguno de los dos. El asunto final para los dos hombres era la Palabra escrita de Dios.

¿Qué de Señales y Prodigios?

La respuesta de algunos es: ¿No es la manifestación del supernatural la evidencia que esta es una obra de Dios, aunque no se encuentra en las Escrituras? Y ¿No son los señales y prodigios las evidencias de las obras de Dios, aunque los señales y prodigios específicos no se encuentran en las Escrituras? Aquí, otra vez, la respuesta es definitivamente que ‘no’, como muestran los siguientes dos pasajes. El primero es Mateo 7:22-23: "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad." Se debe notar lo que esos maestros falsos fueron capaces de hacer en el nombre de un Jesús falso. Obviamente, cuando dicen que lo hicieron "en tu nombre", significa que sí usaron el nombre de Jesús y que probablemente lo usaron frecuentemente. Sin duda, fue su muy frecuente uso del nombre de Jesús que engañó a mucha gente. Además, fueron capaces a hacer tres cosas específicas: ‘profetizar’ eventos que se realizaron; ‘echar fuera demonios’; y ‘hacer muchos milagros’, tales como sanidades milagrosas y otros. Pero ‘entonces’ Jesús les dirá, ‘Nunca os conocí’. He aquí, tienes todos los ingredientes de algunos de las cosas que están pasando en Toronto, Kansas City, y en otras partes. El nombre de Jesús se usa mucho en estilo casi ritual-mantra, toda clase de señales y prodigios se dicen ocurrir, y aun, estas cosas, por sí solas, no prueban nada porque Satanás las puede duplicar. Otra vez, es importante volver a la Palabra escrita de Dios como el criterio final, la fuente final de la autoridad, y la base final para todo asunto de fe y de práctica.

La Serpiente Engañosa

Otro ejemplo de esto es 2 Corintios 11:3-4 y 13-15: "Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis;" .... "Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras."

Pablo enfatiza el hecho que así como Satanás pudo engañar a Eva, aun los creyentes de la iglesia corintia se podían también engañar por él, tal vez no directamente como a Eva, pero ciertamente por sus ministros (11:3). Se debe mantener presente que la iglesia corintia estaba contundentemente involucrada en sensacionalismo, señales y prodigios, y lo experimental. Por basarse mucho en la experiencia y el supernatural, estaban abiertos al engaño por falsos maestros. Pablo pone a tres palabras el adjetivo ‘otro’ (11:4): ‘otro Jesús; otro evangelio; otro espíritu’. En el griego se usan dos palabras distintas que significan ‘otro’, pero las dos tienen diferentes matices de significado. El primero significa ‘otro del mismo tipo’, y el segundo significa ‘otro de tipo diferente’. Si traducimos versículo cuatro más literalmente, diría el siguiente:

"Porque si viene alguno predicando a otro Jesús del mismo tipo que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu tipo diferente que el que habéis recibido, u otro evangelio tipo diferente que el que habéis aceptado, bien lo toleráis;"

Lo que Pablo está diciendo es que el evangelio que se presentó fue otro evangelio ‘tipo diferente’. Pero el Jesús que se presentó fue otro Jesús ‘del mismo tipo’; un Jesús que parecía al Jesús del Nuevo Testamento, pero fue en realidad un Jesús falso bien disfrazado. Se debería notar que el nombre usado para fomentar el trabajo de engaño es el de Jesús. Es un Jesús falso, pero es un bien disfrazado falso para que se engañe fácilmente el que no juzga las cosas por la Palabra de Dios. Pablo lo hace claro que los que propagan a otro Jesús son "falsos apóstoles" (11:13); sin embargo, no parecen falsos porque se forman para parecer verdaderos ministros de Cristo. Así haciendo, reflejan a su verdadero amo, a Satanás, quien es el ángel de ‘estas tinieblas’ y que se disfraza como ángel de luz (11:14). Pablo dice que esto no debería sorprender porque si Satanás se forma para parecer un ángel de luz, ciertamente sus ministros se van a parecer como ministros de justicia; pero, al final, recibirán su juicio (11:15). Otra vez, Satanás no tendría mucho éxito en su obra de engaño, especialmente con los creyentes, si sus ministros fueran claramente y sin duda "fuera de la cancha". Y para hacer la obra de engaño, ciertamente tienen que enfocar en el nombre de Jesús y no en algún otro nombre. Pero el mero uso del nombre "Jesús", aun en el contexto de palabras como ‘alabar’, ‘gloria’, etc., no autentica el ministerio de nadie ni debería hacerlo. De nuevo, la autoridad final debe ser las Escrituras, no experiencia, señales, prodigios, actividades inusuales, ni sonidos extraños.

Espíritus Engañadores

El fenómeno de hoy en día, tal como de Toronto, no debiera haber sorprendido a nadie que se basa en la Palabra, pues en 1 Tim 4:1, Pablo declara: "Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios." Hay, por supuesto, doctrina bíblica; pero aquí, Pablo habla del hecho que Satanás tiene su propio sistema de doctrina – que se refiere como "doctrinas de demonios". Aquel que se enamora de "doctrinas de demonios" acaban " escuchando a espíritus engañadores". ¿Qué lo que son esas doctrinas de demonios? Son tales doctrinas que están saliendo de Toronto y de otras partes, que no tienen su base en la Palabra escrita de Dios. Están basados en que algunos maestros pretenden haber recibido revelación especial y divina de Dios que, por lo tanto, hay que aceptar como verdad nueva. El que se involucra en tales "doctrinas de demonios" acaba engañado por espíritus demoniacos. Sí, hay algunos que defenderán estas cosas basándose en que se sienten feliz, bueno, o gozoso, presumiendo que tales sentimientos buenos deben ser del Señor. Pero esto solamente muestra que han sido, en realidad, engañados por demonios. Otra vez, Satanás no tendría mucho éxito en su programa de engaño si su estrategia le hiciera sentir mal a la gente. Eso no atrae mucho público. Lo que sí atrae a muchos es gente que les puede hacer sentir bien, aunque el sentimiento sea nada más que un escape de emociones. Pero si el sentimiento se puede atribuir a una obra supernatural de Dios, el que lo experimenta ha sido engañado.

Límites Bíblicos

La Biblia misma nos da una admonición mayor por la cual debemos juzgar todo que afirma ser del Señor: La Palabra escrita de Dios. Concluyendo este estudio, veremos dos pasajes claves. El primero es 1 Corintios 4:6:

"Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros."

Enfatizo que Pablo dice esto a una iglesia que tenía una fuerte tendencia a moverse hacía sensacionalismo y lo experimental. Capítulos 12-14 hacen claro que la iglesia corintia fue, sin lugar a dudas, la más Pentecostal/carismática de todas las iglesias del Nuevo Testamento. Enfatizaron, ciertamente, los dones del Espíritu de una manera que no vemos en las epístolas a las otras iglesias. El enfoque en lo experimental mostró que no fueron espirituales sino carnales (1 Co 3:1-3). Pablo le amonesta especialmente a una iglesia de esa naturaleza que "no fueran más allá que las cosas escritas". Las cosas escritas, por supuesto, son las Sagradas Escrituras. Para cualquier manifestación o fenómeno, hay que volver y probarlo por la Palabra de Dios. La verdad es que los fenómenos de risa y de sonidos de animales no se encuentran en ninguna parte de las Escrituras. Son cosas que van más allá de las cosas escritas y se deben rechazar rotundamente. No hay que viajar por avión a Toronto para experimentar si algo es o no es de Dios. Es suficiente saber que no está en las Escrituras; han ido más allá de lo escrito y, por lo tanto, es evidente que esas cosas no son de Dios. Y ¿qué pasa con ellos que van más allá de lo escrito? Pablo declara que "se envanecen unos contra otros". Desarrollan un orgullo espiritual que es evidente cuando dicen tener una medida más grande del Espíritu Santo que otros creyentes. Como resultado, dividen a los creyentes en dos categorías: ellos que ‘lo tienen’ y ellos que ‘no lo tienen’. Supongo que soy uno que ‘no lo tiene’. Por eso, me alegro, porque ‘lo que tienen’ no se encuentra en las Escrituras. Después de observar y hablar con muchos que se dicen ‘tenerlo’, no me provoca celo para tenerlo de ninguna forma. Estoy contento con la espiritualidad descrito en las Escrituras – trato de lograrla usando la Palabra de Dios y nada más.

Hay una Escritura más que se trata de esta discusión, y es 2 Tim 3:12-4:4:

"Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución; mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil par enseñar, par redarguir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas."

Pablo da un mensaje sencillo que no se toma en cuenta por muchos de los movimientos modernos hoy en día: que los que buscan vivir piadosamente en este mundo padecerán persecución (3:12). En la predicación corriente de "nombrarlo y reclamarlo" y el evangelio de "sanidad y prosperidad", no se escucha a los predicadores que los que realmente quieren tener vidas espirituales y piadosas conforme a las Escrituras padecerán persecución. La verdad es que no son sanidad y prosperidad señales de favor divino ni de espiritualidad. Mas ser perseguido para la fe que es la señal de una persona realmente piadosa.

Entonces, Pablo advierta que, pasando el tiempo, habrán más y más maestros falsos, impostores, muchos de ellos mismos engañados, que andan engañando a otros (3:13). Tal vez creen que son los "ungidos de Dios" y lo repiten a los que les critiquen, pero el hecho es que han llegado a ser engañados ellos mismos y, por lo tanto, proceden a engañar a otros también.

Así que ¿qué le protegerá a Timoteo de ser engañado por los falsos maestros? Pablo contesta eso en 3:14-17. Anima a Timoteo a continuar en lo que ha aprendido (3:14) y en lo que ha sido entrenado desde su niñez de ‘las Sagradas Escrituras’ (3:15). Nótese que aquí vemos el mismo énfasis que se ve en 1 Co 4:6: la Palabra escrita de Dios, ‘las Sagradas Escrituras". Son dos cosas que salvarán a Timoteo de ser engañado: su conocimiento de las sagradas escrituras y que él permanezca en ellas. El significado básico de la palabra ‘permanecer’ es "hacer tu hogar". Que hiciera su hogar en las escrituras sagradas. Su enfoque no debiera ser las experiencias personales, por lo más que sean supernaturales. Como vimos en Mateo 7:22-23, no debería enfocarse en señales y prodigios que le pueden llevar al engaño, sino debe permanecer en la Palabra escrita de Dios. Lo que dijo Pedro en 2 Pedro 1:20-21, Pablo dice en 2 Tim 3:16: que las Escrituras son la Palabra inspirada por Dios y, por lo tanto, son útiles en toda área de la vida. Y ¿cuan útiles son? Pablo contesta diciendo que la Escrituras hacen al hombre de Dios perfecto, o completo, y también, ‘enteramente preparado para toda buena obra’. (3:17) Lo que enseña este versículo no debemos perder. Las Escrituras son suficiente para hacerle a uno enteramente completo. No es necesario buscar un rayo supernatural que cae del mundo de los espíritus. No hay que gastar dinero en viajar a Toronto a que alguien te impusiera las manos hasta que te caigas en risa descontrolada o hicieras sonidos de animal. La Palabra escrita es enteramente capaz de completarte, o perfeccionarte, y prepararte para cada obra que necesitas hacer. Te puedes hacer espiritual y maduro en la fe por las puras Escrituras. Sin embargo, por eso necesitas la disciplina de estudiar la Palabra de Dios, pasando horas, días, semanas, años de una vida para comprender más y más de la Palabra de Dios. Pero en esta edad tecnológica, la gente se ha puesto perezosa y busca llegar a la espiritualidad por el camino del ‘desayuno instantáneo’, buscando una ‘experiencia rayo’ para ‘tenerlo’, y hasta sentirse dioses ellos mismos. Por la autoridad de este pasaje yo puedo declarar que tales experiencias no le llevan a uno a la espiritualidad, sino al ser engañado y, luego, a engañar a otros también. Porque Timoteo es entendido en las Escrituras, y porque las Escrituras son completamente capaces de prepararle enteramente para toda buena obra, Pablo entonces le anima a Timoteo que hiciera no más la obra del ministerio – redarguyendo, reprendiendo, exhortando y enseñando (4:1-2). Pero su enseñar no se hace por alguna "palabra de ciencia" o una revelación divina que no viene de las Escrituras; sino, se hace por la Palabra escrita de Dios como ya dijo Pablo en 3:16. Entonces, Pablo de nuevo declara lo que pasará en los postreros días y, desafortunadamente, lo que describe Pablo, de hecho, ha pasado finalmente (4:3-4). Dice que vendrá tiempo cuando los creyentes "no sufrirán la sana doctrina" (4:3). Y ¿qué lo que es "la sana doctrina"? En contraste a las "doctrinas de demonios" (1 Tim 4:1), que son doctrinas basadas en lo experimental y lo supernatural que van más allá de lo escrito, la sana doctrina es aquella que es basada en y viene de "las Sagradas Escrituras". De hecho, vivimos en un tiempo cuando la mayoría de los creyentes en nuestras iglesias simplemente no pueden soportar "la sana doctrina". La televisión, habiendo ayudado a rendirle papilla a la mayoría de las mentes de los no creyentes, ha hecho la misma cosa para los creyentes, como los programas cristianos sólo imitan a los seculares. En lugar de exposición de la Palabra por enseñar, hay entretención cristiana y programas de entrevistas que llevan poca, si es que hay algo de sustancia doctrinal. Un orador carismático que causa que la gente se ponga histérica, o portarse como animales, o caerse al suelo, puede llenar estadios con miles de gente, a la cual le pide, eventualmente, que vacíe sus bolsillos para la ofrenda. Pero uno que expone la Palabra de Dios para impartir un entendimiento de las Escrituras y la sana doctrina atraerá una audiencia relativamente pequeña. De hecho, el tiempo ha llegado cuando los hombres no pueden "sufrir la sana doctrina".

Y ¿cómo satisfarán su necesidad espiritual? Pablo explica que "se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias." En otras palabras, buscarán maestros que les dirán lo que quieren escuchar (y estar perseguido por vivir piadosamente no es algo que los creyentes quieren oír). Seguirán a maestros que les prometen sanidad y prosperidad por meramente usar una fórmula de nombrarlo y reclamarlo; maestros que prometen materialismo en un paquete envuelto en espiritualidad son los que seguirán. Pero evitarán tener que aguantar una profunda enseñanza de la Palabra de Dios. Ese día, sí, ha llegado. Pablo nos cuenta el resultado de no sufrir la sana doctrina y seguir falsos maestros (4:4): primero, "apartarán de la verdad el oído", y, segundo, "se volverán a las fábulas". ¿Qué lo que son las fábulas? De nuevo, son enseñanzas y doctrinas fuera de las Escrituras. Como vimos ya, Pedro dijo que no seguía las "fábulas artificiosas" porque lo que enseñaba y predicaba se basaba en la Palabra escrita de Dios, inspirado por el Espíritu Santo. Timoteo no será arrancado para seguir fábulas porque se basan, su vida, su enseñanza y su ministerio, en "las Sagradas Escrituras". Aquellos que van más allá que las cosas escritas se acaban siguiendo fábulas. Otra vez, las fábulas son enseñanzas que no encontramos en las Escrituras y, por lo tanto, se originan o con el hombre o con el mundo demoniaco y, así, se vuelven en doctrina de demonios. Fábulas son las falsas premisas de experiencias y acciones que no se encuentran en las Escrituras.

Conclusión

El Fenómeno de Toronto es una fábula porque va más allá que las cosa escritas. Tenemos que rechazarlo porque no se basa en las Sagradas Escrituras y, por lo tanto, no se puede aprobar como "sana doctrina". Basándome en la Palabra escrita de Dios, insto a todos los que se han sido agarrados por este fenómeno que dejen que se parafrasear 2 Timoteo 4:4 así en sus vidas: Apártense de las fábulas, y vuelven a la verdad.

Arnold Fruchtenbaum recibió un B.A. de Cedarville College (Universidad de Cedarville), un Th.M. de Dallas Theological Seminary, y un Ph.D. de New York University. Él es fundador y co-director de Ministerios Ariel, Tustin, CA, un ministerio a la gente judía alrededor del mundo. También es profesor adjunto en el Seminario Teológico Chafer y da conferencias bíblicas en todo el mundo.

Por Arnold G. Fruchtenbaum, Ph. D.

Seminario Teológico Chafer (Chafer Theological Seminary)

Traducido por Ellen Cabral

Ruta: