Pasaje: Esdras 3:10-13

Introducción

Estaba frente a una persona que representaba a un grupo que le había hecho mucho daño. Sus miradas se enfrentaron. A un lado estaba un hombre de unos 55 años, al otro una mujer de 40. Veinticinco personas teníamos nuestros ojos y oídos bien enfocados y atentos a lo que sucedería. Todo comenzó con una pregunta: Dime, ¿quién eres?
La mujer comenzó a llorar. Era una prostituta que en la adolescencia su padre la había vendido para conseguir dinero para comprar drogas. Ahora, más de 20 años habían transcurrido cuando su hija de 18 acababa de descubrir el verdadero trabajo de su madre. La desesperación de esta mujer era tan enorme que aceptó una invitación a venir a nuestra clase de psicología clínica y ventilar su caso públicamente.

El Dr. J. Taylor llevaría a cabo la entrevista que nos ayudaría a comprender mejor el proceso de nuestro entrenamiento. De manera magistral comenzó con una pregunta que es fundamental en la vida de todo ser humano: ¿Quién eres? Nuestro entrenamiento debía capacitarnos para atender efectivamente a las personas que vienen en busca de ayuda y el profesor estaba haciendo su labor magistralmente.

I. Dios, También Nos Enseña a Hacer Aeróbicos

Dice en Hebreos 12:11,

“Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que por medio de ella han sido ejercitados.” (VRV 1995)

Nuestro caminar por este mundo es el instrumento que utiliza Dios como gimnasio para entrenarnos. La palabra “ejercitados” en este verso es gumnazo, y de esta es que nuestro idioma recibe la palabra “gimnasio.” Así que, parte de lo que el Padre anhela es enseñarnos a caminar efectivamente la trayectoria de nuestra vida sobre esta tierra. Hoy enfocaremos nuestro análisis a unas áreas que en ocasiones están muy débiles por falta de uso o de ejercicio. Para dar inicio utilizaremos el pasaje de Esdras 3:10-13.

“Cuando los constructores echaron los cimientos del templo del Señor, los sacerdotes se pusieron de pie, vestidos para la ocasión y con trompetas. Los levitas descendientes de Asaf llevaban platillos para alabar al Señor, según lo ordenado por David, rey de Israel. Unos cantaban alabanzas, y otros respondían: ‘Den gracias al Señor, porque él es bueno, porque su amor por Israel es eterno.’ Y todo el pueblo gritaba de alegría y alababa al Señor, porque ya se había comenzado a reconstruir el templo del Señor. Y muchos de los sacerdotes, levitas y jefes de familia, que eran ya ancianos y que habían visto el primer templo, lloraban en alta voz porque veían que se comenzaba a construir este nuevo templo. Al mismo tiempo, muchos otros gritaban de alegría. Nadie podía distinguir entre los gritos de alegría y de llanto de la gente, pues gritaban tanto que desde muy lejos se oía el alboroto.”

En este pasaje hay unos puntos muy importantes para que nuestra travesía por este mundo sea una capaz de impactar a quienes nos rodean. El primer punto que vamos a analizar es el siguiente.

II. Seleccionando Bien el Momentum

momento: ocasión propicia u oportuna para algo

Si usted toma en consideración el contenido del libro de Esdras descubrirá que el pueblo que había vuelto de Babilonia tenía la intención de reconstruir el santuario que había sido destruido por Nabucodonozor en la última de sus invasiones (587 a.C.) Ahora, bajo la dirección de Zorobabel se le da inicio a este gigantesco proyecto. Todo comenzó bien. El momento seleccionado era el ideal. El texto nos indica que en “el segundo mes” (v.8) comenzaron la reconstrucción. Esta observación hecha por Esdras es muy importante. Porque para ese punto del tiempo las fiestas de la cosecha se habían terminado y comenzaba el período de sequía en Palestina. Debemos fijarnos con mucho detenimiento en esta información.

Cuando nosotros/as decidimos emprender un proyecto, sea grande o pequeño, no basta con saber si es correcto o bueno hacerlo. También es importantísimo si el momento para comenzarlo es el apropiado. Zorobabel esperó que la cosecha terminará y la sequía comenzara. Así se garantizaba que muy pocas cosas estorbarían la construcción.

Veamos un ejemplo de este elemento en función. Es un caso de la vida diaria, nada espectacular. El nombre de la persona es Abigail. Leamos en 1Samuel 25:36-37.

“Cuando Abigail volvió a donde estaba Nabal, vio que este se hallaba celebrando en su casa un banquete digno de un rey. Estaba muy contento y completamente borracho. Por eso, ella no le dijo nada hasta el otro día. A la mañana siguiente, cuando ya se le había pasado la borrachera a Nabal, Abigail le explicó claramente lo ocurrido....”

En este caso hay dos cosas que resaltan y que son vitales comprender. La primera, Abigail guardó silencio y esperó porque su esposo estaba totalmente borracho. Una conversación con una persona ebria no tiene sentido. El segundo punto es: Abigail le explicó con lujo de detalles lo ocurrido. Verdaderamente, esta mujer era sabia y prudente. Por eso cuando su esposo murió, David se casó con ella. (cf. 1Samuel 25:39-42)

III. Seleccionando Bien su Equipo

Otro de los puntos más importantes para jugar bien el “juego de la vida” es, ¿quiénes serán las personas con las cuales estableceré relaciones de amistad? Nuevamente, Esdras nos permite encontrar dirección al contestar esta pregunta. Cuando Zorobabel planificó la reconstrucción, se rodeó de personas “que como un solo hombre se pusieron a dirigir a los que hacían la obra en la casa de Dios.” (3:9)

Mucho, sino todo, de lo que usted logre alcanzar en la vida dependerá de quiénes sean las personas con las que compartirá su tiempo y espacio. Nuestras decisiones no deben basarse en relaciones pasajeras que buscan un momento de placer y satisfacción esporádica. Cuando tomamos una decisión debemos contemplar las posibles consecuencias que viviríamos si ejecutáramos conforme a lo que estamos viviendo en ese momento. ¿Recuerdan el caso de Abigail y Nabal?

Estas situaciones nos obligan a preguntarnos, ¿por qué alguien que ha tenido dificultades en el camino atrae a otras personas que están en igual o peor condición? El Dr. David J. Lieberman nos dice lo siguiente en su libro, ¿Por qué cometo siempre los mismos errores?

“Si permanece atado a una relación que no lo hace feliz es porque no quiere enfrentar otro fracaso en su vida....La fórmula es así: La baja autoestima nubla su juicio al momento de escoger una pareja y luego, el hecho de no querer admitir que fue un error, a seguir con la relación.

Luego se ve obligado a racionalizar por qué sigue la relación y la única explicación que puede darse es que es lo único que se merece. Su autoconcepto sigue disminuyendo hasta el punto que siente que lo único que le queda es esta espantosa relación y que sencillamente no puede llegar a perder eso en la vida.

En último término, sólo atrae a la persona que le refuerza quien usted cree ser y no la persona que usted desea. Si no se encuentra feliz consigo mismo entonces atrae a una persona que lo hará sentirse aun más infeliz. El mensaje que usted envía es la respuesta que recibe.

Si está lleno de celos y de rabia, entonces tiende a atraer a personas con estas mismas cualidades.” (p.139)

Así que hemos visto la importancia que tiene el hecho de sabernos proyectar conforme a lo que la Palabra de Dios nos enseña, porque nuestras actitudes funcionan como imanes que atraen cosas similares o peores de las que estamos viviendo.

IV. Consistencia, Clave Para la Victoria Total

Cuando competía en las carreras de automóviles me tocaba correr en una categoría donde estaba uno de los mejores pilotos de PR. Este hombre era mecánico en el Garaje Isla Verde y conducía un Alfa Romeo que era el “record holder” para la categoría. El le daba la vuelta a la pista de Cagüas en 1 minuto y 25 segundos. Nadie había podido superar ese tiempo. La primera vez que fui a competir hice el peor tiempo del día para todas las categorías. En la tarde se corría la segunda etapa y para ese momento un piloto profesional se me había acercado para explicarme algunas cosas. Sus enseñanzas hicieron un mar de diferencias. ¿Por qué? Porque después de haber sido el peor tiempo en la mañana me convertí en el ejecutor del mejor tiempo para un novato y el segundo mejor tiempo para mi categoría. Sólo una persona fue mejor que yo ese día: el conductor del Alfa Romeo, Ángel González. ¿A qué se debió su victoria? Ganó porque fue más consistente en sus tiempos.

Las dos vueltas de la carrera registró tiempos de 1':25" para ambas. Este hombre casi no cometía errores durante la travesía y esto le permitía ser consistente en sus tiempos.

Cuando nosotros/as leemos el pasaje de Esdras encontramos algo extremadamente llamativo: mientras unas personas cantaban y gritaban de alegría, otras hacían lo mismo pero por tristeza. ¡Wao! (cf. 3:12-13)Los que se gozaban se proyectaban hacia el futuro; los que lloraban se enfocaban hacia el pasado.

La historia de este pueblo se encarga de recordarnos que estas personas, con actitudes derrotistas y llenas de temor jugaron un papel importante cuando se detuvo la construcción del santuario por espacio de 16 años.

Te pregunto, ¿cuántos proyectos has comenzado en tu vida y los has dejado porque alguien se acercó y te hizo un comentario que te desánimo?

¿Cuántas promesas hiciste el día que conociste a Jesucristo y hoy ni tan siquiera haces el esfuerzo mínimo para honrarlas? La palabra clave en esta historia se llama, consistencia.

consistencia: propiedad que tienen algunas cosas de no ceder ni romperse.

Bueno, debemos preguntarnos, ¿por qué una persona se desámina fácilmente? Escuchemos el siguiente caso y veamos si podemos aprender algo.

Puedo entusiasmarme mucho con algo, pero basta que una persona piense que no es buena idea para que me desincentive y no siga adelante. Estoy tan entusiasmado al comenzar un nuevo proyecto y luego mi impulso se frena porque no estoy viendo los resultados que esperaba. Sencillamente no tengo la perseverancia que otras personas parecen tener. Empiezo muchos proyectos, pero sólo termino algunos.

Dice el Dr. Lieberman, que de repente “empieza a sentirse cada vez más desanimado porque no es capaz de concentrarse en el resultado. Los obstáculos absorben su atención. Ya no ve los obstáculos como barreras que hay que superar sino como avisos que le advierten que debe abandonar el proyecto. Usted solo pone un esfuerzo allí donde tiene el éxito garantizado, o por lo menos un alto grado de certeza de que tendrá éxito. Quiere fuego antes de traer la leña.” (p.32)

Esto le sucedió a los judíos cuando comenzaron los obstáculos para poder continuar la construcción. Enfrentaron tantas dificultades que interpretaron las mismas como que si había tanta oposición se debía a que no era el tiempo de Dios para la reconstrucción del templo. Y así se detuvieron durante 16 años.

Conclusión

Dime, ¿quién eres? Allí, frente a todos nosotros estaba un ser humano derrotado “en el juego de la vida.” Una persona usada y maltratada. Un ser que no supo aprovechar el momentum para salir y prosperar; una persona que erró al seleccionar descuidadamente sus amistades y se fue hundiendo más y más; una persona que cambiaba cada día y nunca logró alcanzar sus sueños porque se rendía ante el más pequeño obstáculo. Dime, y tú, ¿quién eres?

Sermón predicado el domingo, 2 de abril de 2000.

Iglesia Presbiteriana “Casa del Alfarero” en Ponce, PR

Ismael González-Silva, Pastor

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