TEXTO: Ro. l0:14-15 ¿Cómo pues invocarán a aquel en el cual no han creído? Y ¿Cómo creerán en aquel de quién no han oído? Y ¿Cómo oirán sin haber quién les predique? Y ¿Cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!

ORACIÓN: Señor... Envíame a predicar Tu palabra, miles y miles se pierden a mi lado sin salvación, no quiero ser indiferente, lléname de Tu Espíritu, dame de Tu unción y los dones necesarios para hacer Tu voluntad.

INTRODUCCIÓN: ¿Qué representan las almas que se pierden? ¿Les damos el valor que Dios les da? ¿Estaremos satisfechos con haber alcanzado la salvación? Dios tiene un propósito y ha montado una empresa de fe. El Blanco de Dios son las almas perdidas.

Cuando el Apóstol Pablo escribió este libro sabía lo que decía, tenia una experiencia de 25 años en el ministerio y había hecho tres viajes misioneros.

1- ¿CÓMO INVOCARAN? Y ¿COMO CREERÁN?

EN AQUEL DE QUIEN NO HAN OÍDO?

Seguramente los ángeles predicarían mejor que nosotros... Ellos anhelan predicar, pero no les está permitido, 1P.1:12. Pablo se esforzaba en decir: Todo el que invocare el Nombre del Señor será salvo. En otras palabras Cristo murió por todos; judíos y griegos, en Dios no hay diferencia de nación, raza o color; en Cristo todos podemos alcanzar la salvación y todo aquel que en Él creyere no será avergonzado. No le creas a la mentira de los testigos de Jehová, cuando aseguran que solo un grupo escogido será salvo. La muerte de Cristo en la cruz fue para todos y cada uno en forma individual.

Parecería ser que la iglesia hoy goza de un oasis, un vergel tan apacible y delicado, llena de congresos y festivales de música, donde se entretienen los creyentes con coritos y saltitos, amenizados por empanadas, tortas y panchitos... Descuidando el verdadero propósito: El Blanco de Dios.

Dijo el hermano Annacondia, que la iglesia a puesto un alambrado entre el oasis cristiano y el desierto de pecadores; por cada cien congresos se hace una campaña evangelística. ¿No te parece que estamos demasiado cómodos, en el aposento alto? Encerrados en nuestros propios pabellones, que nadie nos mandó construir y lo único que logramos es decirnos cosas lindas, mientras los millones que nos rodean desesperados por una palabra de esperanza jamás nos escuchan. Permítame decirle que los pabellones y aposentos, solo empobrecen el mensaje del evangelio; por eso Jesús no estuvo de acuerdo con Pedro en el Monte de la Transfiguración, Mr. 9:2-6, en hacer tres pabellones; Jesús nunca edificó un templo, tampoco los discípulos, ni los hermanos de la iglesia primitiva, tampoco Pablo en sus tres viajes misioneros mencionó tales edificios, pero sí: Ellos estaban muy preocupados por los verdaderos templos de carne y hueso que la sangre de Cristo debe limpiar y el Espíritu de Dios llenar. Con nuestros métodos y sistemas antibíblicos, usando mal el dinero de los diezmos... Malgastando el dinero que es de Dios, en ladrillos y comodidades para los creyentes. ¿Cómo oirán y cómo creerán los perdidos?

2- ¿CÓMO OIRÁN, SI NO HAY QUIEN LES PREDIQUE?

Tenemos que volver al modelo de la Biblia, especialmente a Hechos de los Apóstoles... Ellos sí que predicaban la cruz de Cristo, su sacrificio y su sangre poderosa, estaban vigentes en cada predicación. El Blanco de Dios, que son las almas perdidas eran Su Blanco. Entre los apóstoles y los maestros, existía una coordinación como empresa de Dios para alcanzar a los perdidos. Estaban impacientes por llevar las buenas nuevas de salvación a cada persona. Dios les daba poder y unción, eran respaldados por la gracia del Señor y no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo, Hch. 5:42.

Qué difícil, para el perdido será oír si no hay quién le predique.

¡Señor envía obreros a tu mies! Debe ser nuestra oración permanente. Pablo le decía a Timoteo: Predica la Palabra a tiempo y fuera de tiempo, redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrán tiempos en los que se levantarán maestros conforme a sus propias concupiscencias y apartarán el oído de la verdad y se volverán a las fábulas, T.4:2-4. Debemos tener una actitud creciente, gran urgencia en predicar y enseñar la palabra de Dios y no inventar nuestros propios mensajes.

¡Como me gustaría ver a la iglesia predicando por plazas y calles de nuestra ciudad. Cómo me gustaría ver aquellas carpas de evangelización como lo hacíamos años atrás.

¡Tenemos que evangelizar, tenemos que predicar!

No hay otro método para ganar almas para Dios: Si nosotros callamos, las piedras hablarán. El Señor tendrá en cuenta nuestro desorden espiritual en cuanto a la evangelización. Todo congreso y todo evento cristiano, debe motivamos para llegar a los perdidos, de otra manera habremos perdido la visión.

3- ¿CÓMO PREDICARAN SI NO FUEREN ENVIADOS?

Nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios He.5:4. El Señor tiene ministerios definidos, dados por el Espíritu Santo a la iglesia tales como: Apóstoles - Profetas -Evangelistas - Pastores - Maestros. Estos cinco ministerios dados por Dios, son los responsables en primer lugar de predicar.

Quien tiene un ministerio, con semejante honor dado por Dios, no debe delegar esta responsabilidad a hermanos que no la tienen. Debiéramos decir como el Apóstol Pablo: Pues si anuncio el evangelio, no tengo de que gloriarme, pues me es impuesta necesidad, l Co. 9:16. Todos los líderes de la iglesia primitiva predicaban, de otra manera. ¿Cómo se iban a convertir las multitudes? Los predicadores deben hacer brillar la Cruz de Cristo... Hablar del sacrificio de Jesús y de su sangre como único remedio contra el pecado; deja las fábulas, chistes y entretenimientos que solo desvían la visión de Dios y su blanco que son los perdidos.

Estos enviados a predicar, deben llevar un mensaje claro de arrepentimiento y su mensaje debe ser convincente, preciso, lleno de fe y verdad. El predicador no tiene libertad de producir sus propios mensajes, sino predicar la palabra de Dios, con sencillez y paciencia, esperando que el Espíritu Santo haga su obra en los corazones.

No debemos jugar a la religión, auto predicándonos sino todo lo contrario, predicar a Cristo como la única esperanza a la humanidad perdida, recuerda que evangelio: Son las buenas nuevas de salvación. El Señor nos pedirá cuentas de nuestro ministerio... Los que ministran bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los trabajan predicando y enseñando, 1 T.5:17.

4- ¿ENVIADOS POR QUIEN?

Por la iglesia... Que debe tener la misma visión de Dios la iglesia debe orar y enviar sus obreros a predicar. Estos obreros o empleados de Jesús, deben ser sostenidos económicamente con los fondos del alfolí. Cuando las congregaciones envían a los obreros a predicar, deben animarles a pregonar que el evangelio es cosa de vida o muerte, anunciarle al pecador que su vida corre peligro y se encontrará bajo El Juicio de Dios No podremos quebrantar los corazones sien nuestros mensajes no anunciamos La Obra de Salvación de Cristo, por medio de su muerte y resurrección. Nunca el predicador debe echar mano a técnicas humanas para ayudar a La Palabra, pues ella es autosuficiente y los resultados de la predicación son responsabilidad de la obra del Espíritu Santo.

CONCLUSIÓN: Cuan hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas. Es indiscutiblemente grande el misterio de la piedad, pues Dios fue manifestado en carne, justificado en el espíritu, visto de los ángeles predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria. Esto predica a los ciegos, sordos y mudos espirituales

¡Un mundo en crisis nos necesita!

Decídete y alístate en las filas del Señor!

Dios te bendiga

DANIEL REGONDI
CÓRDOBA, JULIO DE 1999
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