Una comunidad en la región sur de Alemania: docenas de personas caen de pronto al suelo temblando y chillando; ríen durante horas o emiten sonidos de animales. Estos hechos extraordinarios empiezan cuando la comunidad entra en contacto con la BENDICIÓN DE TORONTO. Estos fenómenos aumentan visiblemente cuando los pastores de las comunidades traen de una comunidad carismática en las cercanías de Toronto, Canadá, la UNCIÓN DE TORONTO, llamada también la BENDICIÓN.

 
Mientras los pastores son iniciados en Toronto, entra en escena el predicador sudafricano François Botes, que prepara a los miembros de la comunidad para la B. de T Durante el culto, él mismo empieza, de pronto, a reír y a cacarear (como una gallina), cosa que pronto contagia a los miembros de la comunidad. Profetiza que todos los que pudieran oponerse a la B. de T. están amenazados de muerte. A todo esto, las mujeres de la comunidad tienen que ponerse pantalones, porque durante el estado de éxtasis en que entran son arrojadas por el suelo de forma impúdica. Hace ya semanas que en el local del culto no hay sillas, para que la gente se revuelque por el suelo, según el testimonio visual y auditivo de un testigo. Dondequiera que aparece la B. de T., va acompañada de fenómenos extraordinarios: gritos, risas histéricas, caídas hacia atrás, brincos y bailes, prolongados temblores y sacudidas convulsivas. Además de todo esto, están también los gruñidos y cacareos producidos por la B. de T. Un obispo anglicano rodó por el suelo y rugía como un león.

Trasfondo

Estas EXPERIENCIAS DE TORONTO, como también son llamados estos fenómenos sobrenaturales, toman su nombre de la pequeña comunidad carismática Airport Vineyard Fellowship (Hermandad del Viñedo del Aeropuerto), cercana a Toronto. Allí empezaron a darse a principios de 1994 estos fenómenos de forma masiva.

Los creyentes canadienses pertenecen al MOVIMIENTO VINEYARD, estrechamente unido al carismático curandero John Wimber.

Desde principios de l994, miembros especiales de la B. de T. como John Arnott, Benny Hinn, Randy Clark, Rodney Howard Browne, Claudio Freidzon o François Botes, llevan la antorcha de la B. de T. alrededor del mundo a comunidades de orientación carismática. (En Alemania deben de haber sido captadas unas 400 comunidades).

Cuando aparecen estas figuras centrales del M. de T., se llega, por medio de una determinada ceremonia multitudinaria, a todos los fenómenos ya descritos. Estas extraordinarias demostraciones de poder y efectos de fuerza son considerados como precursores de un avivamiento universal de la fe cristiana, que pronto tendrá lugar. Las consecuencias para los captados por la B. de T. son diferentes. Se dice que a algunos la experiencia de T. los lleva a un fuerte avivamiento de amor y acercamiento a Dios; a ser llenos de nueva alegría y energía vital. Otros hablan de sensaciones de felicidad, de un nuevo amor a Jesús y de nuevas experiencias con dones espirituales (especialmente profecía).

Pero muchas de las víctimas tuvieron que ser tratadas psiquiátricamente o sufren desde entonces molestias psíquicas negativas (como miedo). En determinadas personas se da también la soberbia, el desprecio por la comunidad y estados de ensimismamiento; extremo desamor hacia hermanos en la fe, así como gran confusión en las creencias, un efecto especialmente negativo de la B. de T.

Todo como consecuencia de la B. de T.

Los que, basándose en la Biblia, examinaron y estudiaron la B. de T y después tomaron una posición crítica hacia la misma, fueron y son expulsados sin consideración de las filas de los creyentes de Toronto (a pesar de haber recorrido juntos durante muchos años un buen camino en la fe).

Cada vez más fuertemente y cada vez más a menudo, surgen preguntas como: ¿viene la B. de T. verdaderamente del Dios que creó cielos y Tierra, y que envió a su Hijo Jesucristo para redimir a los pecadores?; ¿es la B. de T siquiera bíblica?

Testimonio bíblico

En la Biblia los fenómenos de Toronto no son descritos como aparecen aquí. En ninguna parte se habla de "risas santas", de voces de animales, de gritos ni de caídas masivas hacia atrás... en conexión con el Espíritu Santo.

Por supuesto, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, se dan a conocer fenómenos sobrenaturales (v.gr. Pentecostés) producidos por la acción divina. Las caídas de hombres de Dios (profetas y apóstoles) son en la Biblia hechos muy singulares. En ninguna parte encontramos noticias de que sucediese a grandes grupos de miembros de una comunidad. Estas excepciones caen -por la santidad de Dios- hacia adelante y no hacia atrás, como en la B. de T. Ninguno de los personajes bíblicos tiene "sentimientos o sensaciones de felicidad" y ninguno de ellos ríe como un borracho o un psicópata.

Daniel se siente sin fuerzas ante la santidad de Dios y cae hacia adelante, sobre su rostro (Daniel 10:9). Saulo se queda ciego después de su encuentro con el Cristo resucitado (Hechos 9: 1- 9). ¿Le invadió con eso una nueva alegría de vivir?

El apóstol Juan cae como muerto a sus pies (Apocalipsis 1:17a). Miedo y no alegría determinan su disposición de ánimo cuando en visión entran en el santo Reino de Dios.

A las críticas contra la B. de T. oponen sus partidarios las siguientes palabras de Jesús:

"Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él os conducirá a toda la verdad; porque no hablará nada de sí mismo sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber todo lo que habrá de venir. Él me glorificará; porque tomará de lo mío y os lo hará saber" (Juan 16: l2 -l4).

Los partidarios de la B. de T. opinan que a esas muchas cosas pertenecen lo que, en nuestros días, entra en escena como la B. de T. Que es algo que se sale de los límites o marcos bíblicos. Y así François Botes insiste en que el Espíritu Santo conduce ahora a ámbitos extrabíblicos. Siguiendo una de sus aseveraciones, con el Espíritu Santo se puede aun "devorar una silla."

Lo que sí está claro es que los fenómenos de la B. de T. no son descritos en la Biblia como actuaciones de Dios. Las preguntas permanecen: ¿qué es pues la B. de T.? ¿Se pueden clasificar y determinar sus fenómenos? Esta última pregunta se puede contestar con un claro sí. Porque los fenómenos de Toronto hace mucho que son conocidos, pero, desde luego, no proceden del campo cristiano.

Testimonio antropológico

Desde hace ya muchos años, los antropólogos han encontrado estos mismos fenómenos investigando las raíces de los pueblos. Son descritos también en numerosos libros.

Uno de los libros mejor fundamentados sobre este tema es la obra de la etnóloga Joan Halifax titulada La otra realidad de los chamanes. Noticias sobre magos, curanderos y visionarios. En la solapa de presentación de este libro dice:

"Chamanes de todo el mundo curanderos indios, bailarines africanos que entran en trance, curanderos esquimales, centroamericanos comedores de peyote (alucinógeno que da valor), encantadores siberianos y magos de las selvas vírgenes de Sudamérica - relatan como auténticos testigos sus inauditas experiencias al otro lado del umbral de nuestra realidad cotidiana.

El chamanismo, probablemente tan antiguo como la humanidad misma, fue desde siempre el camino para la investigación y dominio del invisible mundo de los dioses, demonios, espíritus y fuerzas sobrenaturales."

Joan Halifax, que tuvo también personalmente experiencias chamánicas, relata entre ellas las vivencias involuntarias que tuvo en una visita del chamán indio Adamie: "una fuerza irresistible me llevó a bailar y rugir. El tiempo pasó sin sentir. Yo quería saltar de mi sitio y chillar salvajemente. La sangre se me subió a la cabeza y me parecía que se me iba a escapar por los ojos y la boca. Yo miraba fijamente a Adamie y mi cuerpo se convulsionaba con fuertes calambres. Miré a los otros que había en la habitación. Estaban tan ausentes como momias. Mis fuerzas me abandonaron; un torbellino de luz atravesaba mi cuerpo. Mi consciente buscaba donde agarrarse para no caer," La etnóloga americana continúa relatando cómo, por último, tuvo que ser levantada del suelo, al que había caído por la fuerza chamánica que le había tirado de los pies.

A lo largo de sus viajes chamánicos por el reino de los demonios, Joan Halifax aprendió también a relacionarse con los espíritus de animales. Ellos son descritos por los chamanes como espíritus auxiliadores, que pueden posesionarse de las personas y "hablar" después por las bocas de los poseídos. El hecho de que entes demoníacos aparezcan en forma de animales (como leones rugientes, lobos aullantes, etc.) es referido ya por hombres célebres en la historia de la Iglesia católica, como S. Antonio. La "santa risa" es un fenómeno que aparece también a menudo en el mundo oculto. Un cuidador de almas, que desde hace quince años dirige una clínica terapéutica para afectados por el ocultismo, escribe: "La presunta risa santa es la primera demostración del éxito de Satanás: el enemigo de Dios está loco de alegría cuando rompe el alma humana."

Todo el asunto de los Fenómenos de Toronto es conocido y confiado en todos los tiempos y alrededor de todo el globo a los chamanes. La técnica del SOPLO, utilizada también con gusto por la B. de T., y según la cual el Espíritu Santo es puesto en movimiento, pertenece al programa ocultista de los chamanes en todo el mundo. ¿Acaso tendría que recorrer Dios, como Espíritu Santo, en nuestros días caminos sobre los cuales no hay la menor referencia en su Palabra, pero que en el mundo de los demonios pertenecen al normal de cada día?

En resumen

Resumiendo podemos afirmar rotundamente: la B. de T. escoge una forma de difusión que no está descrita en la Biblia. De los "seguidores de la B. de T." podemos decir que, con el Espíritu Santo de Toronto traspasan los límites bíblicos. Si efectivamente el Espíritu Santo quisiera presentarse hoy en día de esa manera, no habría motivo para condenar, desde el punto de vista cristiano, ni a los ocultistas, ni a los esotéricos, ni a los pertenecientes a religiones naturistas, puesto que su "vivencia espiritual" es parecida; más aún, es igual. Aun los resultados de la B. de T, como amor, sensación de felicidad (si bien referidos a contenidos cristianos), son descritos por los esotéricos de la misma forma.

Un antiguo gurú (ahora creyente en Cristo) que actúa como asesor especializado en materia esotérica para TOPIC, dice: "Yo no hubiese necesitado hacerme cristiano para encontrar amor, porque éste lo tenía yo también en el esoterismo."

Del mismo modo, tampoco la desbordante alegría de vivir (de que hablan los BENDITOS DE TORONTO) es desconocida en el chamanismo. En el libro El mundo de los Chamanes, de Kalweit, se describe el proceso de la demoníaca iniciación de un chamán. En la primera fase se trata de disolver o destruir el YO y matar todo lo espiritual del alma de esa persona. Esta destrucción va acompañada de cantos con poder, alegría visiones y hechos milagrosos de los chamanes. Después de esta destrucción se transmite a todos los presentes una alegría de vivir, que aúna todas las tensiones musculares y las fibras nerviosas en un único grito de éxtasis.

Lo que llama la atención en la B. de T. es que aparece en una época en la que tiene lugar un resurgimiento universal del ocultismo. Según el programa de la Nueva Era hasta el año 2.000, las comunidades cristianas tienen que transformarse en "Centros de curación" en instituciones proféticas y milagrosas. No se comprende por qué el Espíritu Santo tiene que presentarse justamente ahora, cuando fenómenos como los de la B. de T sirven más para confundir que para aclarar "la cosa de Dios." ¿O tienen razón los de la Nueva Era cuando sostienen que Dios, más que el Dios de la Biblia, es una Fuerza caprichosa que actúa ahora en todos los vivientes?

Otra cosa: si la B. de T. es efectivamente de Dios, ¿por qué "bendice" Dios casi exclusivamente a cristianos carismáticos?; ¿qué sucede entonces con los millones y millones de creyentes (por ejemplo en China, véase TOPIC art. S.4) que se esfuerzan diariamente en llevar una vida de santidad en Jesucristo?

Una de las razones más poderosas para criticar la B. de T. está en que la Biblia, en relación con la B. de T., pierde notablemente su significado.

Cuando se aparta uno de la Biblia, se debilita el único firme fundamento que tenemos para examinar el contenido de nuestra fe. Dios, el Espíritu Santo y su Palabra son uno y no trabajan nunca encontradamente:

"...porque toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para corregir, para instruir en justicia"

(1ª Timoteo 3:16). Por eso hay que tomar hoy muy en serio la advertencia de la 2ª Carta de Juan, vers. 9:

"El que se desvía y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que permanece en la enseñanza tiene tanto al Padre como al Hijo."

Lo que Dios "enseña" en su Palabra en relación con el Espíritu Santo hemos intentado resumirlo en TOPIC, edición especial, nº 16.

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(Tomado de la revista TOPIC, nº 12/94. Tradujo del alemán Mª Teresa Quintero, viuda de Barceló.)

(PUBLICADO POR NUEVA REFORMA Nº 33 ABRIL 1996)

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