A mis compañeros;


Esta breve nota es por causa de los hermanos con los que comparto mi Vida en Cristo.
Las palabras que he recibido tienen un alcance que va, desde antes, y hasta después de nosotros como congregación, y es una visión que no parte de nuestra propia experiencia, sea pues, la Paz entre nosotros, y si en algo sois tocados recibid, y no resistáis.

A todos los lectores;

Es así como los dos mensajes aquí contenidos están dirigidos a los hermanos que están siendo despertados por el Espíritu del Dios Viviente, para salir de toda obra de hombres y venir a Jesucristo el Señor, y para aquellos que ya han escapado de tales obras y que buscan del Señor dirección y consejo, y quizás también puedan ser alcanzados, los hermanos que ya desde algún tiempo se han establecido en un terreno intermedio entre las obras del hombre y la iglesia del Señor, algo así como un “desierto propio”.

En el Nombre de Jesucristo el Señor su obra prospere y prevalezca. Amén.

A los llamados a salir de todo lo que no sea Jesucristo, de todo lo humano huid, salid del mundo, de sus ritmos, de su música, de sus costumbres, no contaminéis lo santo con lo mundano, de toda obra contaminada con manos de hombre escapad, y venid a la pureza de Jesucristo.

Mapa de ubicación aproximada de las iglesias de Apocalipsis capítulo 2 y 3, y algunas otras para referencia;

Oiga el Pueblo de Dios y considere, tengo mi corazón henchido por la obligación de hablar y anunciar los juicios del Señor Jesucristo para todos los que invocan su Nombre, porque Él se santificará en los que invocan su Nombre, y en las congregaciones de los que profesan seguirle y vivir para Él, serán notorios sus juicios.

Hoy es un tiempo próximo, a un juicio semejante al que vino hace más de 1900 años en las costas de Asia Menor, sí ahí en Pérgamo de Misia, en Esmirna, en Efeso de Lidia, en Sardis también de Lidia, situada a sólo 80 kms. de Esmirna, en Tiatira de Lidia, en Filadelfia de Lidia, en Laodicea, sí, será como en ese tiempo porque en el Señor no hay sombra de variación y justos son sus juicios, será como a esas iglesias, las cuales fueron contemporáneas con la Iglesia en Colosas, en Roma, en Filipos, en Corinto, en Tesalónica..., todas en el primer siglo, incluso los siervos del Señor vieron nacer estas iglesias y las visitaban, mira con diligencia y verás que estaban en la ruta de los viajes del apóstol Pablo, y de los consiervos con él, de Epafras, y de los que en ese tiempo envió a ellos el Señor Jesucristo, también puedes revisar las escrituras; Col (2:1), Col (4: 12-15) que hablan de la Iglesia en Laodicea, en donde trabajó Epafras. Es entendible que las iglesias en Efeso, Corinto, Colosas, Filipos, Tesalónica, etc., puedan tener una connotación especial para nosotros, debido a que tenemos cartas del apóstol Pablo a ellos, pero esto no significa que ellos fueron Iglesia para el Señor, y que en las otras ciudades, a las que al parecer Pablo no escribió cartas, no fue así, porque para el Señor todas fueron juzgadas como Iglesias en Apocalipsis capítulos 2 y 3. Además, ¿acaso no es manifiesta su voluntad, en cuanto a publicar sus juicios para todas las iglesias? En el propio capítulo 2 verso 23 dice; “Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras.”

Por tanto, abre tus ojos como Daniel y mira atentamente en los juicios del Señor, mucho se ha dicho respecto de esos 2 capítulos que he mencionado, más lo primero muchas veces se ha omitido, pues esas palabras anuncian esencialmente, el Juicio invariable del Señor Jesucristo a las Iglesias, porque un enunciado resumido para las siete iglesias diría; El Señor Jesucristo dice esto:, y será así para que cada congregación que se reúne como Iglesia del Señor Jesucristo, por tanto miré en las palabras del Señor, y me quedé quieto, y esperé en su Espíritu, porque como examinó, aprobó y reprobó, en el primer siglo, a las iglesias de una pequeña región de la costa occidental del Asia Menor, así lo ha hecho hasta ahora y lo hará todavía, porque Él es fiel y justos los dichos de su boca. Observa ese momento, mira a Colosas y lo cerca físicamente que estaban de la Laodicea, no temblarían ellos al conocer el Juicio del Señor, mira que no mucho más lejos estaban las iglesias de Galacia; Iconio, Listra, Derbe, iglesias que no eran conocidas por su fidelidad, que se habían vuelto a las obras de la Ley y que habían abierto sus oídos a otro evangelio, acaso por el hecho de que no están nombradas en Apocalipsis Cap. 2 y 3, ellos no fueron juzgados por el Señor de la misma manera, ve bien abre tus ojos y nada en un río de colirio para que no resistas al Espíritu del Señor, las iglesias de la costa del Asia menor no fueron escogidas al azar, ni sacadas del contexto geográfico, no hay una iglesia de Italia, una de Macedonia, una de Galacia, otra de Asia, otra de Arabia, no, y sin duda no es un asunto antojadizo, ni tampoco es algo para leer entre líneas, es nada más y nada menos que el anuncio del Juicio del Señor para las iglesias de una región, en este caso, la costa occidental del Asia Menor, y aquello indica que así mirará, juzgará, aprobará o reprobará, en cada región, así ha sido y será todavía en el centro, en el Norte, en el Sur y en las costas de Europa, así ha sido y será todavía en la región altiplánica de Sudamérica, así ha sido y será en el Norte y en el Sur de EE.UU, así ha sido y será en toda la tierra, porque los juicios del Señor son justos y el Él no hay sombra de variación.

Estemos atentos, y consideremos como mira el Señor con sus ojos que son como llama de fuego; Dos de las siete iglesias son aprobadas por Él, ¡Qué gran honra! Los cristianos de Esmirna fueron aprobados por el Hijo del Dios Viviente, algunos se alegran porque el misionero tal, o el pastor de allá, o el obrero que vino, o el reverendo aquel habló bien de una congregación, pero a los Santos de Esmirna los Aprobó Jesucristo el Hijo del Dios Viviente Señor y Cristo. Miremos más, pues se dice de estos benditos hermanos que sus obras son conocidas por el Señor, e implícitamente en el contexto, aprobadas por Él, con seguridad caminaban en la obras que Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas, y no en las obras que llegaron del último sentir, o del último programa, ó del último acuerdo de los “varones del servicio”, de reuniones de negocios o acuerdos de los obispos, obreros, reverendos, pastores, ancianos, u otros, que aún a veces son del otro extremo del país, o que vienen de otro país, o de los que son del otro lado del mundo, que incluso en oportunidades ni siquiera hablan el mismo idioma, es decir, ajenos a la realidad local de la congregación, no esas obras, no, sino en las obras de Dios.

Además, sus tribulaciones eran conocidas por el Señor, y nada se les reprochaba, eran sufridos y agradaban al Señor, abramos el corazón y escribamos con fuego la palabra Tribulación, y quizás el Señor nos halle dignos de que alguna vez debamos sufrir por Él, porque temo que hasta ahora hemos sufrido más a causa de nuestro extravío, estando demasiado tiempo en el crisol, sin que se consuman aún las impurezas, hemos padecido más por causa de los tratos y de la disciplina de Dios, que por causa del testimonio.

“Y tu pobreza”, los hermanos eran conocidos también porque eran pobres, en cuanto a los bienes materiales de esta tierra, pero eran ricos porque en realidad eran también coherederos de todo, es decir, andaban en esta tierra como el Señor Jesucristo, que dejó lo que tenía para servir a Dios, hasta llegar a decir, que no tenía en donde recostar su cabeza, podían decir como Pablo, que andaba como pobre pero enriqueciendo a muchos. ¿Cuántos pueden hablar así y ser hallados fieles? Con esas joyas y alhajas que llevan muchos de los “hombres de Dios” de hoy en día, con esas casas fastuosas, con esos autos costosos, y esas ropas ostentosas, lo cual es lazo y tropiezo al pobre, que se entristece y se ve perseguido por la envidia y que al fin, por causa de esos “hombres de Dios”, codiciando lo ajeno peca, con esa vida de “asalariado” que huele a ocio y descaro, ante hermanos santos que trabajan de sol a sol para tener lo necesario. ¿Cuántos pueden decir como Pablo?

Hechos 20:34

Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario
a mí y a los que están conmigo, estas manos me han
servido.

En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar
a los necesitados, y recordar las palabras del Señor
Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.



1 Corintios 4:12

Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos
maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la
soportamos.



1 Tesalonicenses 2:9

Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga;
cómo trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a
ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios.


2 Tesalonicenses 3:8

Ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos
con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros;


Considera y teme porque no hay lugar para privadas interpretaciones, los actuales “siervos de Dios” han bajado la norma y se han acomodado en sus temores, y no esperan en el Señor sino en el salario, en tener parte de los diezmos y de las ofrendas, y de labios dicen que confían en Él. En este punto me parece oír a los que se comparan con el apóstol Pablo, diciendo que él recibió salario y que el obrero es digno de su salario, y así es, pero no se podría decir que era un hombre mantenido, si es lo que se quiere resaltar, porque a su pesar lo recibió y sólo fue así cuando tuvo necesidad, cuando por causa del Ministerio no podía trabajar, con todo, ¿Anularán un par de versículos el ejemplo que el mismo Pablo dejó?, por lo demás, él fue un apóstol de Jesucristo y no un “pastor” de iglesia vecinal, local o comunal. Es una vergüenza todo aquél que se acostumbra a vivir del dinero de los hermanos, en donde también está el pobre, la viuda, la madre sola que alimenta con esfuerzo a sus hijos, y más aún, tal costumbre no pertenece a la iglesia del Señor.

Miremos atentamente porque de las palabras fieles del Señor mana la Luz de su Voluntad, busquemos del Señor y hallaremos más en estás tres primeras palabras dichas por el Señor a los bienaventurados de Esmirna; obras, tribulación y pobreza.

Y hay más, se les llama a ser fieles hasta la muerte, es decir, que eran tenidos por fieles y que debían mantenerse así hasta el día de su muerte, ¡Qué bendita Gracia! El que es, el que era y el que ha de venir los tuvo por fieles, ¡qué podemos decir!, un hombre fiel tiene la confianza del Señor, en toda situación ha manifestado su Gloria, quien se atreve a bajar la norma para se aprobado por el Señor, esfuérzate en comprender, amada de mi Señor, todo lo que hay antes de ser hallado fiel por Él, trata de ver toda la Vida de Cristo Jesús manifestada, una vida de amor, de negaciones, de obras de Dios, de sujeción al Espíritu de Dios, alta es la medida y ninguno suficiente, sino Cristo en nosotros.

Observemos atentos a los santos de Filadelfia, ciudad de Lidia, también una ciudad real en aquellos momentos, y ésta aún existe con el nombre de Ala-Sheher de Turquía actual, es decir, que no es un modelo espiritual, como una figura representativa en el plano de lo intangible, no, por lo tanto, los cristianos de Filadelfia fueron hombres, mujeres y niños de carne y hueso, llenos del Espíritu, que vivieron en un tiempo del primer siglo y quizás del segundo, quiero decir; como nosotros, pero en otro lugar de la tierra y algunos años hacia atrás. Los hermanos que vivieron en la ciudad de Filadelfia fueron pesados por el Señor, y fueron aprobados, no puedo evitar sobrecogerme al decir; fueron aprobados, bendito sea el Señor. Lo primero; las obras, es válido decir aquí lo mismo y quizás mucho más de lo que se ha dicho respecto de Esmirna, estos santos anduvieron en las obras que Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Y en la expresión “tienes poca fuerza” veo implícita una realidad semejante a la de la “pobreza” de Esmirna, por lo tanto, confirmo que no es coincidencia, sino que es parte de la Vida en Jesucristo, una vida que no busca las comodidades y lujos de este mundo, en donde la aprobación no se mide por la prosperidad económica, pues de no ser así, ¿Cómo hermanos pobres y otros de “poca fuerza” fueron aprobados por el Señor? Y esto de “poca fuerza” va aún más allá de lo material, debemos decir más de lo que se dijo de Esmirna, deja ver también la realidad humana de los creyentes, habla de hombres y mujeres que no confían en sus capacidades, porque por la Vida de Cristo ya están anuladas, no hay fuerza en sí mismos, sino que Jesucristo es la fortaleza. Es de considerar que el Señor es más explícito con los hermanos de Filadelfia y dice; “has guardado mi palabra”, ¡Oh cuanta Gracia y Vida reconocida en los santos de Filadelfia! Meditemos en esto; en los días en que fueron dichas al apóstol Juan estas palabras, ya habían sido escritas casi todas las cartas del Nuevo Testamento, y casi todos los evangelios, y por supuesto, todo lo conocido como el Antiguo Testamento, es decir, que los santos de Filadelfia no eran hallados tropezando en nada de las escrituras. Que precioso, una iglesia según las palabras del Señor, una Iglesia que hace la voluntad del Señor.

(Aunque hay mucho más, me es necesidad referirme a las iglesias del Señor según sus palabras y su voluntad más adelante.)

Ahora veamos que hay otra expresión de elogio, de gran honra para los de Filedelfia; “no has negado mi nombre”, esta expresión no sólo se refiere a que ellos no habían negado de palabra al Señor, sino que también, y más se refiere, a no negar con nuestros hechos al Señor, pues en la epístola a Tito dice; “Profesan conocer a Dios, pero con sus hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra”, sin duda no basta sólo con tener testimonio de palabra para agradar al Señor, pues perfectamente podría decir de nosotros, “...este pueblo de labios me honra, mas su corazón esta lejos de mi”, pero en esto, los hermanos en Filadelfia fueron aprobados por el Señor.

Insisto, alta está la vara, allá arriba, a la diestra de Dios, es Jesucristo el Justo, y en Él solamente están los recursos para ser aprobados.

Hemos visto brevemente algo de las iglesias aprobadas por el Señor, para abrir la senda que nos permita ver lo alto de su propósito para con su pueblo, pues espero en su Espíritu, que también esto ayude a que lentamente vayamos dejando la auto aprobación de nuestro auto examen, y luego cuando nos toque considerar lo que el Señor reprueba seamos lo suficientemente mansos para humillarnos y volvernos de cualquier extravío.

Algo más antes de considerar lo que el Señor Jesucristo reprueba y aún lo que aborrece;


Hechos 5:36

Porque antes de estos días se levantó Teudas, diciendo que
era alguien. A éste se unió un número como de
cuatrocientos hombres; pero él fue muerto, y todos los que
le obedecían fueron dispersados y reducidos a nada.


Hechos 5:37

Después de éste, se levantó Judas el galileo, en los
días del censo, y llevó en pos de sí a mucho pueblo.
Pereció también él, y todos los que le obedecían fueron dispersados.

Alguno tiene su confianza en que ha logrado atraer a muchos “seguidores” “de Cristo”, alguno piensa que está aprobado por que tiene o está en una(s) congregación(es) numerosa(s), algo así como “mucho pueblo”, arrepiéntase de tal presunción, ya está dicho como fueron aprobados los santos de Esmirna y de Filadelfia, y nadie será aprobado de otra manera, es más cuando caigan o mueran los “líderes” de las obras humanas sólo habrá confusión y pérdida, como la historia ya testifica que ha ocurrido, y para los ciegos que se pusieron por guías, sólo las “tinieblas de afuera” e incluso el infierno.

Tampoco es sabio aquél que tiene su confianza ante el Señor, basado en algunas obras buenas y esmeradas, ya que la única obra que el Señor aprueba es la de sus propias manos, pues sólo su obra es toda perfecta.

Ahora pueblo de Dios que descansas en la simpleza de los que ignoran, escucha también la reprensión del que estuvo muerto y que ahora vive;

...”Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor”

¡Oh que ruina! ¡Oh que sentencia! Es como que el Señor dijera, me has dejado a mi, te has puesto fuerte en ti misma y te has olvidado de mi, has olvidado que tu fuerza está en mi. Haces muchas cosas bien pero en tus fuerzas. No se podría decir que eres como Filadelfia y que tienes poca fuerza, no, estás hinchada de tu propia estima y te has vuelto engreída porque mucho has logrado, dices; hagamos esto, y conquistemos aquello, que el Señor nos va ayudar a conseguirlo, o sea, sois vosotros, con la ayuda del Señor, y no sois vosotros en Él, si pareciera que quisierais ir al frente, antes que Él.

...”Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras, pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.”

Sabes qué significa “quitaré tu candelero de su lugar”, significa que se quitará tu testimonio en los cielos delante de Dios y del Señor Jesucristo, o sea, que aquí en la tierra te pondrás nombre de que vives..., y quizás tendrás de nombre, y ante tus propios ojos, y muy por debajo de la norma impuesta por los verdaderos siervos de Dios; “Apóstoles”, “obreros”, “evangelistas”, “profetas”, “maestros”, pastores o ancianos, etc., pero para Jesucristo el Señor no serás obra de sus manos.

También considera que hay dones que no podrás imitar, para los cuales se requiere más que estudio y adiestramiento, pues sólo se manifiestan por el Poder de Dios.

Saca la mano de tus oídos y no te niegues a oír al que tiene la espada aguda de dos filos;

Estas cosas tengo contra ti; “que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo a los hijos de Israel, a comer de las cosas sacrificadas a los ídolos y a cometer fornicación.”

¿Acaso tienes entre tus brazos a algunos que por ambición, o dinero, por ansiedades y deseos carnales, toleran lo malo y le buscan acomodo a los que pecan o son impuros? Porque entre éstos están también, los de más dinero que sustentan a esos “nuevos” “siervos de Dios” que nunca trabajan. ¿Hay algunos en ti que bajan la norma de conducta moral y espiritual, para mantener tranquilos a esos adinerados que compran estima entre los hijos de Dios?

“Arrepiéntete, pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca”, dice el Señor.

Aquieta tu ímpetu congregación que nombras mi nombre dice el Hijo de Dios, mis juicios son verdaderos;

Tengo contra ti “que toleras a esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos.”

Quizás de esto no te has podido guardar, y has ignorado la Escritura permitiendo a la mujer que enseñe, en esto ya has pecado, y luego, o quizás, has sufrido las consecuencias, las mujeres quieren igualarse a los varones, y aún someterlos con astucia y seducción, los siervos del Señor sucumben ante sus atributos sensuales, y se les has puesto tropiezo para tentarles con tal descuido, las vanidades de esas mujeres están contaminando a los varones, la que es más débil sea puesto como si fuera fuerte, pero cuando resbale y se quiebre, todos los que la siguieron caerán.

“Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación.

He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella.

Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras.”

Oye también lo que viene redimidos del Señor;

“Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto.”

¡Oh pueblo extraviado! Fuiste hallado en muchas faltas, quizás en todas, has tropezado con las palabras del Señor Jesucristo, pero lo peor es que no te das cuenta, ante los juicios de Señor moviste la cabeza y juntaste los hombros diciendo; yo no he pecado, yo soy fiel y en nada he sido hallado falto, pero sacúdete de tu muerte, porque dices que vives, pero estas muerto dice el Señor, vuélvete e instrúyete a los pies de Él, revisa tus caminos y recibe los juicios del que dio la vida por ti.

“Sé vigilante y afirma las otras cosas que están por morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios.

Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a que hora vendré sobre ti.”

Ahora oye tu también, que has permanecido altanera, mirando por sobre tu hombro, como si ya se acercará el momento de tus aplausos;

“He aquí el amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto:

Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!

Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.

Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad”

Cuanta vanidad y presunción, ¿Quién tiene algo que no le haya sido permitido por Dios? Por lo demás, ¿Es riqueza lo que tiene valor sólo en este mundo?, ¿Son los bienes de este mundo los que quitan la necesidad de alma? ¿Se saciará el alma con muchos bienes de este mundo? Y lo que es más definitivo; ¿Valdrá lo suficiente la propia opinión delante del que escudriña la mente y el corazón?

“y no sabes que tu eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.

Por tanto, yo te aconsejo que de mi tomes oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez, y unge tus ojos con colirio, para que veas.

Yo reprendo y castigo a todos los que amo, sé, pues, celoso, y arrepiéntete.”

Falta aún que consideres, iglesia de Jesucristo, lo que tu Señor aborrece;

“Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco.”

Agrada al Señor que los suyos aborrezcan las obras de los nicolaítas, las cuales son fruto de la doctrina de los nicolaítas, que es por tanto, aborrecible.

Y es muy grave retener en la iglesia tal doctrina, pues el Señor la aborrece;

“Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco.”

Para entender a que se refiere el Señor cuando dice; la doctrina y las obras de los nicolaitas debemos consultar diligentemente lo que este mismo término significa, y además la preocupación de los apóstoles manifestada en las escrituras respecto al brote de esta doctrina.

La palabra nicolaítas es una latinización de la voz griega nicolatai, cuya raíz es nicolaos, que a su vez se compone de dos palabras griegas: nico y laos.

“Nico” significa conquistar o estar sobre otros. “Laos” quiere decir gente común, seglares o pueblo.

Nicolaos, pues, significa conquistador de gente común, persona que está sobre el pueblo, por tanto, nicolaítas aplicado esto a la iglesia se refiere a los que ejercen dominio, control, señorío o gobierno autoritario sobre los santos de Jesucristo. Esta anormalidad en el Pueblo del Señor, está tan arraigada en las manifestaciones actualmente conocidas de iglesia, que sería muy largo y tedioso describir como se presenta en cada manifestación de iglesia esta doctrina, por lo tanto, revisaremos, más adelante en el segundo mensaje, como debe ser la manifestación normal de una iglesia del Señor, según los ejemplos de las Escrituras, y ahora, veremos como se fueron manifestando en las iglesias este tipo de hombres, generalmente creyentes, que arrastraban o querían conducir al pueblo según sus pensamientos, a veces siendo miembros distinguidos con una responsabilidad entre los hermanos, que se iban transformando en gobernadores de la iglesia, según el modelo institucional mundano, con jerarquías y liderazgo a la usanza de los hombres.

3 Juan 1:9

Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le
gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe.



3 Juan 1:10

Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace
parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no
contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los
que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la
iglesia.


Aquí tenemos a un hombre que señoreaba, ejercía dominio entre los hermanos, y queda en evidencia el lamentable estado de esa iglesia, que se había transformado en retenedora de la doctrina de los nicolaítas, siguiendo y sometiéndose a un hombre, o a un grupo de hombres, pues no era la usanza de los apóstoles confirmar a un solo hermano, por ejemplo como pastor o anciano, además está figura de un pastor solitario multifacético de una iglesia vecinal, local o comunal no tiene asidero en las Escrituras, y es algo del todo inventado por hombres orgullosos y vanidosos, y del todo reprobada por el Señor. En el texto expuesto queda en evidencia riesgo que corre toda iglesia que se transforma en un pueblo sujeto y sometido a uno o a algunos, y lo peor es que mi Señor aborrece tal figura. Me parece oír los argumentos que éste usó para convencer y sujetar a los hermanos, usó el término ungido, pastor, anciano, obispo, que debe gobernar la grey, hizo énfasis en la sujeción del pueblo a sus pastores, habló de la casta sacerdotal del modelo de Israel, citó con frecuencia la rebelión de Coré, él y los de su confianza tomaron las decisiones de la iglesia, ejercieron los ministerios por encargo de hombre, tomaron el control de las reuniones de los santos, se sentaron al frente para “presidir”, y luego quizás, se subieron a una tarima o estrado para que el pueblo fijara en ellos su atención, como lo hacen los hombres en sus instituciones. En estos tiempos es igual, y además recurren a las siguientes escrituras;


1 Tesalonicenses 5:12

Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan
entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan;


Romanos 12:8

El que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con
liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.

Y así someten al pueblo, pero en realidad dejan de manifiesto su ignorancia y su engañoso corazón, díganme tales hombres ¿Cuántos presidentes había en los días en que se escribieron esas palabras? Yo te diré, ¡ninguno!. La palabra original que se desprende del griego es “guían”; entonces es “... y os guían en el Señor”, y “... el que guía, con solicitud”. ¡No hay lugar para presidentes en la Iglesia de Jesucristo el Señor! ¡No! Sólo para hermanos santos que guían con consejos y sabiduría.

Tengo que decir más de esto, pero aún no.

Revisemos otra situación;

1 Corintios 1:12

Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de
Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo.


¡Oh mis hermanos! Ahora es la congregación que busca seguir a hombres, que desgracia, “maldito el varón que confía en el hombre”, que importa si es apóstol o maestro, que importa si estuvo en el tercer cielo, que importa si con su sombra sana enfermos, ¡La iglesia es de Jesucristo! ¡A Él seguid! A Él mirad y no pongas en carne tu confianza.

Y hay más;


Hechos 20:30

Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos.


1 San Pedro Apóstol 5:2

Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando
de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por
ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto;
no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro
cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.


Ya no me es difícil entender las palabras del apóstol Pablo, y el hecho que él daba por cierto, que de los hombres que él estaba aconsejando se levantarían unos que arrastrarían tras de sí a los discípulos, hombres cuyas obras y doctrina el Señor aborrece.

También comprendo más los temores del apóstol Pedro, que pasado ya un tiempo, él mismo trata de anticiparse al extravío de los que estaban confirmados en un servicio, y ahora me resulta evidente, pues ni siquiera el Señor vino para “presidir” entre los hermanos, siendo él Señor, ni vino a sentarse como Rey ante la congregación, siendo Rey de Reyes, sino que el vino a trabajar, a servir, a sufrir, a dar la vida por los hermanos, entonces Pedro, ya pasado un tiempo y dejando de lado su influencia judía, y tomando en cuenta que vivió con Él, no quería ver que hombres fueran a señorear entre los hermanos. ¡No hay lugar para señores en la Iglesia de Jesucristo! ¡No hay lugar para reyes en la Iglesia de Jesucristo! ¡NO!

Entonces considera pueblo de Dios, pues ya está dicho como hemos de ser juzgados, lo que aprueba y los que reprueba nuestro Señor, también lo que Él aborrece e incluso el por qué, si en algo fuisteis tocado por sus juicios y así llegas al Tribunal de Jesucristo, estarás por aquello reprobado, aunque digas que tu estás en el terreno de Esmirna, o en el terreno de Filadelfia, pues eso será sólo tu propia opinión, ya que si en algo te alcanzan las palabras del Señor, debo advertirte, estarás reprobado, por lo tanto, es momento de humillarse, y orar, y buscar su rostro, y volvernos de nuestro mal camino, por esto pido a Dios Padre Todopoderoso que nos halle haciendo siempre lo que le agrada. Sin embargo, no puedo evitar el angustiarme, pues para esta obra no soy suficiente, y veo que debieran ser muchas las palabras que se tendrían que decir, y que quizás de aquello no dependa lograr que enmendemos el camino, pero me consuela saber que no es mía la obra, sino que la obra es de mi Dios por su Espíritu, y su Fuego que purifica.

Pueblo de Dios, hermanos míos, el Señor te bendiga y te guarde, haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia, alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. Amén.

LA Ekklesia (iglesia), los llamados a salir de todo lo que no sea Jesucristo.

LA IGLESIA (ekklesia), los que Él junta para Él y en Él.

Siendo yo aún joven, teniendo temor de errar siguiendo al hombre, y no queriendo por ningún motivo poner en carne mi confianza, me he dedicado con ruegos a inquirir en las Escrituras la voluntad del Señor para los que le seguimos, llamados a ser uno en Él, he dedicado el tiempo a examinar atentamente, el ejemplo de vida y experiencia registrado por los primeros cristianos, considerando los hechos de los que estuvieron con mi Señor Jesús, y de los que fueron movidos por Él en los primeros tiempos de la iglesia.

La Iglesia en Jerusalén...

La Iglesia en Jerusalén, con todo y ser la más antigua, registra hechos que a nosotros, los gentiles, no nos tocan a modo de ejemplo, aunque hay muchos aspectos que se deben considerar para nuestra edificación, es mas, hay asuntos muy importantes de revisar de lo que ocurrió en aquél tiempo allí, pues la obra del primer siglo estuvo considerablemente influenciada, por ejemplo, por “las ordenanzas que habían acordado los apóstoles y ancianos que estaban en Jerusalén, para que las guardasen”, esto es digno de revisar, ya que hemos de pesar el testimonio que ha quedado de la obra en Jerusalén, y de revisar si es que en aquellos días, las ordenanzas y costumbres que manaban de allí, eran palabra del Señor o si en realidad corresponden a contaminación y herencia del judaísmo, y algo así como intentos de perpetuar la ley dada por Moisés entre los cristianos. Hemos de considerar si es que tales varones que impartían ordenanzas estaban aprobados por el Señor en aquellos momentos, y también, el Señor tenga a bien, que podamos entender toda la tradición y religión que intervino en su obra entre los gentiles, basada en el modelo heredado del sistema religioso judío. Y además de esto, todo lo que nos sea dado.

Jerusalén antes y hasta la dispersión.

Al dar una mirada general a esta iglesia, no es posible evitar una sensación de nebulosa y mezcla:

Y es que, aunque fue notoria la intervención divina en aquel tiempo y la presencia del Señor, se hace también evidente el apego del hombre a sus tradiciones, costumbres y temores.

Tenemos, por una parte, a los apóstoles que se han sentado en frente de los hermanos, siguiendo las costumbres de su pueblo judío, cuales sacerdotes principales del nuevo pacto, ignorando la encomienda apostólica hecha por el Señor, que los había enviado a toda la tierra y a predicar a todos los hombres la salvación, por tanto se aprecia el peso de sus tradiciones judías, las cuales les prohibían aún estar cerca de un gentil, considerado por ellos abominación. Es aquí también donde surgen los primeros ancianos, y no debe pasar inadvertida, la similitud de sus gestiones en relación con los ancianos del antiguo pacto, los cuales como príncipes del pueblo ejercían autoridad jerárquica y dominio sobre él, y además sujetos a una autoridad superior representada en Moisés y Aarón, además éstos, aparecen abruptamente en las Escrituras, entremetidos en todas las decisiones de la iglesia, y bajo la tutela de los apóstoles, sin mediar para estos ancianos un testimonio como el de los diáconos al momento de su confirmación, por lo cual, ruego al Señor me revele si es que estos ancianos eran otro lastre de la tradición judía, o si en verdad eran un modelo a seguir para los gentiles en la Gracia de Dios y el Gobierno de Jesucristo. Y todo esto no es poca cosa, pues de ahí, del antiguo Israel, de ese ejemplo las naciones han tomado modelo, para formar el sistema jerárquico humano, político, religioso, etc., un ejemplo; el parlamento o senado. Está también el hecho de que se había levantado una iglesia sectaria, reservada sólo para judíos, es decir que ellos no entendieron que el Señor Jesucristo había muerto por todos los hombres.

Allí también se obligaba a circuncidar a los hermanos, sujetando así a los libertados por el sacrificio de Jesucristo, al yugo de la ley de Moisés.

Jerusalén y la dispersión...

Por todo y por esto, y previo consejo y aprobación de mi Señor, fueron dispersados forzosamente y en gran tribulación, pérdida y muerte, reviviendo los hechos de sus padres en el desierto, los cuales en similar situación, perecieron en el desierto porque no obedecieron al Señor para seguirle a Él a una nueva tierra, sino que estuvieron siempre presos de sus añoranzas por Egipto, que representa tradición humana y dependencia de hombres. Así también los que estaban por principales en Jerusalén, no quisieron abandonar sus tradiciones judías y a Moisés, para llegar a la iglesia plena y a Jesucristo, sino que se atrincheraron en un terreno intermedio, un desierto propio, y allí también, otra vez, hallaron la muerte, y los muchos fueron dispersados desnudos, los principales tuvieron que esconderse asustados. Aún con esto en gran parte de las Escrituras se muestra como estorbaron muchas veces la obra del Señor en las regiones vecinas, tratando de entremeter la ley dada por medio de Moisés, en vez del mover del Espíritu Santo y de las palabras de Jesucristo el Hijo del Dios Viviente. Y he aquí el Justo y Verdadero, al igual que lo hizo con jóvenes menores de veinte años, con Josué y Caleb, que siguieron al Señor más allá del desierto, y no pensaron en anhelar lo que sus padres anhelaron, así mismo el Señor tomó a unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales no hicieron como todos los que huían de Jerusalén, que hablaban sólo a judíos, que aún luego del juicio del Señor no se habían sacudido de su lastre religioso y sectario, sino que éstos entrando en Antioquía hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús. “Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor”. He aquí estos varones pisaron la tierra prometida, la tierra prometida por el Señor, la iglesia. Y ¿Quiénes eran éstos? ¿eran acaso de renombre?, ¿eran los principales de Jerusalén, eran los apóstoles, los ancianos? No, eran unos varones de Chipre y de Cirene, ¡Gloria al Señor! ¡Admirable es su Obra! Justos son sus juicios, y sus pensamientos más, mucho más altos que ideas de hombre. Considerando la obra del Señor, quité mi vista de Jerusalén respecto al establecimiento y modelo de la iglesia, sin ignorar que ellos eran obra del Señor, pero también sin omitir que en mucho estaban reprobados.

Seguí entonces los hechos del Señor en Antioquía, y su Obra por mano de hombres que fueron confirmados y enviados desde Antioquía, la cual como Obra de Dios, fue casa para los hombres por los cuales el Señor estableció casi todas las iglesias del primer siglo He aquí una iglesia nacida no de manos de los apóstoles, es de notar, que llega Bernabé, quien no era de los apóstoles en Jerusalén, para ver que estaba pasando en Antioquía, porque no llega a establecer iglesia, ya que cuando llegó se encontró, con la Gracia del Señor, por esto sé que los hermanos ya se reunían como iglesia, e incluso cuando vuelve con Saulo, les escritura dice;

Hechos 11:26

Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y
enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó
cristianos por primera vez en Antioquía.


Que gran testimonio en Antioquía, ya que desde Jerusalén vendrá muchas veces lucha y tropiezo por la tradición judía, pero desde Antioquía fluirá la Obra de Dios con más libertad y bendición. Y, habiendo primero profetas y maestros, la Iglesia en Antioquía es el terreno desde donde el Espíritu del Señor confirma nuevos apóstoles, Pablo y Bernabé, que se conducirán no como los doce de Jerusalén, sino que llevarán acabo la principal encomienda apostólica, llevar el evangelio a toda criatura. Es también muy significativo el hecho de que el Señor manifiesta primero Profetas y maestros, y luego son enviados los apóstoles, y que los ancianos de la tradición judía y de Jerusalén no aparezcan en Antioquía, que la iglesia no parte con ellos, ni depende de ellos, los apóstoles no se sientan en frente del pueblo para señorear y presidir, sino que salen, obedeciendo al Señor, a predicar el evangelio de Salvación, y dejan la iglesia por largos años, y esto confirma aún más, que la iglesia no es obra de hombres, ni depende de hombres, de ninguno, ni siquiera de apóstoles, sino que sólo hay hermanos que participan con distinta y relativa connotación en la Obra de Dios por su Voluntad, y que además, estos enviados del Señor también trabajan si es necesario, no han dejado por completo sus oficios, es decir, que no siempre salieron financiados de “viaje redondo”. Es una medida más alta establecida por el Señor, para que lo anormal no prevalezca. Estos hombres de Dios, hacen la Obra del Señor en ciudades cercanas y distantes, y la mano del Señor está con ellos, gran número cree en el Señor y renace, pero he aquí un hecho trascendente que no puedo ignorar, el apóstol Pablo de regreso de su primer viaje establece ancianos o pastores en algunas de las iglesias que se han levantado en ese mismo viaje, no en todas, porque de regreso no pasaron a todas las iglesias, a saber y considerar; Antioquía de Piscidia, Iconio, Listra y Derbe de Galacia, Perge, en las ciudades de Chipre no, porque de regreso navegaron directamente desde Atalia, en la misma Atalia no hay testimonio de Iglesia, y esas son todas. Por lo tanto, es muy necesario considerar, el ¿por qué no fue este hecho ratificado en todas las iglesias con claridad? considerando también los viajes posteriores, ¿por qué no fue así en Antioquía de Siria?, para que quedara confirmada tal costumbre como inalterable. Es necesario preguntárselo todo al Señor, y lo que he recibido, es que eran tiempos difíciles a causa de los judíos, sus costumbres y tradición, y que el apóstol Pablo no pudo ignorar por completo la influencia judía que a él mismo le pesaba;

Hechos 16:3

Quiso Pablo que éste fuese con él; y tomándole, le
circuncidó por causa de los judíos que había en aquellos
lugares; porque todos sabían que su padre era griego.

Y al pasar por las ciudades, les entregaban las ordenanzas
que habían acordado los apóstoles y los ancianos que
estaban en Jerusalén, para que las guardasen.


El apóstol se vio obligado a circuncidar a Timoteo, y a entregar las ordenanzas de los apóstoles y ancianos de Jerusalén. Detengámonos aquí, miremos atentamente y examinemos;

- Pablo es compañero de Bernabé, el cual proviene de Jerusalén, lo que se hace notar en algunos episodios registrados en las Escrituras, por ejemplo, el hecho de que ellos predicaron bastante tiempo principalmente a los judíos, y aún una vez dijeron en el Espíritu, que debido al menosprecio del evangelio por parte de éstos, ellos se irían a los gentiles, pero luego de esto continuaron hablando en primer lugar a los judíos, hasta que en una segunda oportunidad, el Espíritu del Señor les muestra nuevamente lo mismo, y es sólo allí en donde obedecen completamente al Señor, para ir a “toda criatura”. Quizás podríamos hallar alguna explicación para todo esto, sin embargo, el Señor tenía determinado y lo había declarado a Ananías antes de que fuera a Saulo, que éste debía ir primero a los gentiles, por lo que es innegable, que las primeras acciones de Pablo y Bernabé son una muestra del peso del parentesco y la herencia, que pesaba en esos momentos en estos apóstoles

- Pablo y Bernabé tenían sus diferencias, y esto queda confirmado en el momento en que se separan. En esto debemos considerar, además del hecho puntual en torno a Juan, que en un momento de la vida de Pablo, él desecha completamente su pasado judío, religioso, y toda su herencia y prestigio, pero de Bernabé no hay tal testimonio, ¿Quizás he aquí la causa más profunda de tal separación? pues este Juan (Marcos) era judío, de Jerusalén, ya que en la casa de María, su madre, se oraba por Pedro, pero en cuanto al servicio, no fue fiel y abandonó a los apóstoles y no quiso ir con ellos a la Obra, pero con todo Bernabé le tenía consideración, mas Pablo no tuvo temor de dejarlo. El Señor lo sabe, y a nosotros puede que nos sea revelado.

Lo cierto es que la obra continua, luego del primer viaje, con Pablo y otros hermanos de distintas localidades, pero aún es notorio en aquellos momentos la influencia y la presión de los judíos creyentes, y esto hace que el apóstol Pablo circuncide a Timoteo, aún cuando desde la propia Jerusalén mana en trabajoso acuerdo, la liberación de los “cristianos gentiles” para no circuncidarse, y que esta liberación era parte de “las ordenanzas” que difundía el mismo Pablo en todas las ciudades.


Revisemos esto de las “ordenanzas”, ya que no se referían sólo al asunto de no circuncidar a los cristianos, sino que incluía otros aspectos, que ahora veo que no fueron más que intentos de, en alguna manera, los judíos creyentes judaizar a los cristianos, ya que, ¿Será prohibido comer un animal ahogado? Es decir, que no se halla derramado toda su sangre al momento de ser muerto, porque para los que están en la Gracia de Dios ni siquiera es prohibido, ni considerado pecado, el acto de comer un animal considerado inmundo por la ley dada por Moisés, entonces confirmo, que era sólo una ordenanza de los apóstoles y ancianos de Jerusalén, y por esto nos conviene revisar el siguiente pasaje;


Hechos 21:18

Y al día siguiente Pablo entró con nosotros a ver a
Jacobo, y se hallaban reunidos todos los ancianos;
a los cuales, después de haberles saludado, les contó una
por una las cosas que Dios había hecho entre los gentiles
por su ministerio.

Cuando ellos lo oyeron, glorificaron a Dios, y le dijeron:
Ya ves, hermano, cuántos millares de judíos hay que han
creído; y todos son celosos por la ley.

Pero se les ha informado en cuanto a ti, que enseñas a
todos los judíos que están entre los gentiles a apostatar
de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos, ni
observen las costumbres.

¿Qué hay, pues? La multitud se reunirá de cierto, porque
oirán que has venido.

Haz, pues, esto que te decimos: Hay entre nosotros cuatro
hombres que tienen obligación de cumplir voto.
Tómalos contigo, purifícate con ellos, y paga sus gastos
para que se rasuren la cabeza; y todos comprenderán que no
hay nada de lo que se les informó acerca de ti, sino que
tú también andas ordenadamente, guardando la ley.

Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les
hemos escrito determinando que no guarden nada de esto;
solamente que se abstengan de lo sacrificado a los ídolos,
de sangre, de ahogado y de fornicación.

Entonces Pablo tomó consigo a aquellos hombres, y al día
siguiente, habiéndose purificado con ellos, entró en el
templo, para anunciar el cumplimiento de los días de la
purificación, cuando había de presentarse la ofrenda por
cada uno de ellos.


Es mucho lo que hay que considerar de tal episodio, pero veamos lo siguiente;

Es un hecho que ocurre después de los tres viajes misioneros, después de entregar las “ordenanzas” en cada ciudad, después de circuncidar a Timoteo, después de establecer ancianos en varias ciudades, pero antes de lo que afirmó en Filipenses 3:3-8.

Sí, es un hecho que nos obliga a revisar nuestra cronología bíblica, por los dichos de Pablo en Filipenses 3:3-8, ya que no se puede hallar a un hombre con tal determinación y liberación que después aparezca en tales rituales, y permitiendo que se asocie su enseñanza y su obra en el Señor con la ley de Moisés, pues de no ser así, sería hallado en una simulación a la misma manera por la que él reprendió a Pedro. Es un hecho que debemos anotar aparte, pues nos revela que el propio Pablo, esto de su origen y formación judía, le fue siendo quitado con el paso del tiempo y por la obra del Señor en él, por lo tanto, aún en los hechos del apóstol, hemos de buscar en el Espíritu, la Gracia para discernir, cuanto hizo por tal influencia.

Es de considerar también ese “...nosotros les hemos escrito determinando”, pues deja ver la influencia jerárquica, no de los apóstoles, sino que de los ancianos de Jerusalén, que seguían sujetando a los Judíos que creían en Cristo Jesús a la Ley, y que seguían siendo sectarios, y que además tenían una gran influencia también en el propio Pablo, herencia quizás de una vida de sujeción a los príncipes del pueblo, y es manifiesto que éstos estaban puestos sobre los hermanos de la iglesia en Jerusalén según el modelo de Israel, según el judaísmo religioso.

Por esto y por todo, es notorio que esta figura de autoridad y jerarquía de pastores o ancianos sobre las iglesias tiene allí mismo su origen, y a nuestro también judío Apóstol Pablo, le tomó algo más de tiempo el recibir la Voluntad del Señor al respecto, y espero que el Espíritu de Dios confirme aquello, pues creo evidente que el apóstol dejó de mirar el ejemplo judío de Jerusalén, y volvió la mirada a la Obra del Señor manifestada en Antioquía, en donde el mismo fue confirmado, desde donde la Obra del Señor fue bendecida, porque mientras de Jerusalén salían ordenanzas que trataban de perpetuar algo de la ley, desde Antioquía salían Evangelio, Redimidos, Iglesias..., porque, ¿cuántas iglesias se establecieron, por ministerio en Jerusalén? Y ¿cuántas por el ministerio en Antioquía?. Es que el Señor le mostró su Obra en Antioquía, en donde los que ministraban al Señor eran profetas y maestros, y que de entre ellos el Señor confirmó Apóstoles, consideró que la iglesia no partió con ancianos o pastores, reverendos, obispos, encargados a prueba, ni nada parecido, sino que empezó con algunos varones respaldados por la mano del Señor, los cuales se reunieron como iglesia con los que habían creído, y de entre ellos el Señor manifestó primero profetas y maestros. Y es también manifiesto, que él ya estaba siendo amonestado por el Señor al respecto, pues cuando llega a la instancia de los ancianos en Efeso, y después de un tiempo de constituidos, deja ver todo el riesgo que involucra la obra según tal modelo, pues dice;

Hechos 20:30

Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos.

Y les hace entender que a ellos le es encomendado el cuidado, la preocupación y el servicio a los hermanos, y no el señorear ni el ejercer dominio, y hasta donde entiendo, tampoco debían como reyes frente a la congregación;

Hechos 20:28

Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que
el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar
la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia
sangre.


Hechos 20:34

Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario
a mí y a los que están conmigo, estas manos me han
servido.

En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar
a los necesitados, y recordar las palabras del Señor
Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.


Es un oficio de entrega y servicio, de cuidado, de amor.

(Me acuerdo de Diótrefes y mis pensamientos se agolpan, y luego se paralizan cuando miro alrededor.)

Entonces ahora puedo entender, el porqué Pablo afirma con claridad el orden de consideración de los dones en la iglesia;


Efesios 4:11

Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros,
profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y
maestros,


Es importante notar que a los de Efeso se les hace también por escrito la aclaración, de que si se trata de autoridad, hay otros antes que los ancianos o pastores, y si se trata de edificación y de ministrar al Señor también hay otros antes, ya que un pastor o anciano no necesariamente debe tener el don de maestro, si lo tiene bien por la iglesia, pero si no, el Señor proveerá por medio de algún otro hermano, y es que para visitar y preocuparse por el que se queda o está desanimado no se necesita maestría, sino amor, y para ungir a un enfermo se requiere Fe, y no una autoridad jerárquica por sobre lo hermanos.


Revisemos más;

1 Corintios 12:28

Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles,
luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen
milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que
administran, los que tienen don de lenguas.


Ahora el apóstol expone mucho mas claro lo de la autoridad y la consideración entre los dones o ministerios, e incluso en esta lista no figuran los pastores o ancianos con sus supuestos “títulos jerárquicos”, sino que simplemente se habla de los que administran, ya que, reitero, este don no requiere un ejercicio de poder, sino de solicitud y diligencia en amor, y sea notorio que los que ayudan son de mayor consideración que los que administran.


Con esta claridad es necesario abordar todos los textos que tienen relación con los pastores o ancianos;


1 San Pedro Apóstol 5:1

Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano
también con ellos, y testigo de los padecimientos de
Cristo, que soy también participante de la gloria que será
revelada:

Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando
de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por
ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto;
no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro
cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.


No deja de impresionarme el hecho de que el apóstol Pedro, luego de un tiempo al igual que Pablo, sea el mismo el que aclare la función del los ancianos entre los hermanos, y sin duda pasó tiempo, quizás lo que demoró en aprender a escribir, y lo que le tomó el entender la voluntad del Señor en este punto, con todo, es muy clara la función de cuidado y entrega, y no de señorío.


Ahora, sin olvidar que los pastores o ancianos constituyen un grupo de hermanos no único en autoridad y estima, sino que hay otros mayores, e insistiendo en no olvidar la encomienda de cuidar y velar por los hermanos, conviene también revisar el asunto de la sujeción;


1 San Pedro Apóstol 5:5

Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos,
sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque:
Dios resiste a los soberbios,
Y da gracia a los humildes.


De la escritura anterior ahora entiendo mucho más, veo que es a los jóvenes el mandato de sujetarse a los pastores y ancianos, y en esto descubro una responsabilidad dada a los pastores específica respecto a los jóvenes, lo que generalmente no se considera. Además, respecto a la relación entre todos los hermanos, incluidos los profetas, evangelistas, maestros, los que hacen sanidades, los que ayudan, pastores o ancianos, y para todos, es de una mutua sujeción, en humildad. Es de considerar.

Y después de todo lo anterior nos conviene abordar las palabras de Timoteo;

1 Timoteo 5:17

Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de
doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y
enseñar.

Ya que la palabra gobierno no se refiere a ejercer dominio y autoridad jerárquica sobre los hermanos, pues habría que anular todo lo que hemos recibido antes del Señor, entonces entiendo que se refiere a los pastores o ancianos que ejercen bien las funciones que ya hemos visto, ya que también se hace una distinción entre algunos de ellos que quizás estaban trabajando, además de en lo propio, en predicar y enseñar, por lo tanto, la palabra gobierno no puede compararse con la forma en la que el hombre natural ejerce gobierno, ya que entonces tendrías que anular el consejo del Señor y agregarle “señorío” en vez de quitárselo, es así como no se desprende de tales palabras un ejercicio de autoridad como gobernadores de la iglesia, sino una administración en amor del cuidado de la iglesia, y se refiere al ejercicio de gobernar en los asuntos y necesidades en las cuales tienen competencia y responsabilidad. Así mismo se considere cualquier texto que recurra a la palabra gobernar, para aplicarlo a la iglesia del Señor.

Todo esto es ratificado por las siguientes palabras;

1 Timoteo 3:2

Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de
una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.

Cuanto sufrimiento le sería quitado al pueblo de Dios, si es que se atendiera con temor a tales palabras, y que fuésemos libres de argumentos que se resumen en un adagio popular que dice; “en el camino se aprende”, al cual le agregaría; y los discípulos lloran. Mas de todo es necesario ahondar en el hecho de que dice que los obispos, que son también pastores, o ancianos, deben ejercer gobierno, ¡pero en sus casas!, ¡Sí! Si quieren gobernar que lo hagan en sus casas, y les es necesario a causa del testimonio, porque en lo que respecta a la iglesia, se les llama a cuidar de ella, a cuidar de los hermanos, o sea, gobernar en sus casas, cuidar en las iglesias. Amén.

Bueno es también considerar, que todo es también norma mínima para los apóstoles, maestros y profetas.

Con tal claridad debemos entender lo dicho a los hebreos;

Hebreos 13:17

Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque
ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar
cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose,
porque esto no os es provechoso.

Revisaremos también este versículo con una importante consideración, que esta es una carta a los judíos creyentes dispersos, incluidos por supuesto los de Jerusalén, con toda la mezcla de tradición y Gracia que hubo en esos días entre ellos, los cuales también estaban regidos por el modelo de jerarquía de Jerusalén, lo que se desprende del mismo versículo, sabiendo también que no es seguro que esta carta la halla escrito el apóstol Pablo. Con todo, la obediencia y la sujeción pedida no puede tomarse en forma aislada a lo expresado en el mismo verso, que dice; “velan por vuestras almas”, ya que esto nos lleva otra vez a mirar el servicio y entrega en amor de los pastores o ancianos, como lo hemos constatado abundantemente antes de este punto, y este versículo de ninguna manera da lugar a la anormalidad de ejercer dominio o señorío sobre los hermanos, pues también hemos considerado lo de la autoridad entre los dones, y de que, definitivamente, no pueden ejercer señorío los que administran cuidado, sino que se espera de los favorecidos por la preocupación de los pastores o ancianos, que haya respeto y que no se estorbe con rebeldía el servicio de ellos, en lo que concierne específicamente en apacentar, velar y cuidar.

Por lo demás, ¿Cuántas cartas fueron dirigidas directamente a los pastores o ancianos de la iglesia?

Si es que aún alguno insiste en el modelo jerárquico, coronado por los pastores, ancianos, obispos u otros, responda también a esto.

El Señor nos libre aún del asomo, de la doctrina y de las obras de los nicolaítas. Amén.

He aquí, una purificación en la Obra del Señor de nuestra humana intervención, los hermanos que siguen a Jesucristo el Señor han de estar juntos primeramente en amor, y luego, según el Señor vea que es tiempo, y por sobre todo según la Gracia de Dios, manifestará los dones que requiere la iglesia, a fin de que todos lleguemos a la estatura de Él.

Romanos 12:6 (corregido según revisión al griego)

De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, conforme a la
medida de la fe;
o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza;
el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que guía, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.
El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno.

En el caso de necesitar ejemplo, para saber reconocer los dones dados en la Gracia de Dios a la iglesia, podemos ahora, en tal caso, mirar un hecho descrito en los principios de la iglesia en Jerusalén, ya que cuando fue necesario reconocer diáconos entre los hermanos se da un episodio precioso en aquella iglesia, pues es de considerar que hasta ese momento habían un mínimo de ocho mil creyentes en Jerusalén, al momento de reconocer a siete de entre ellos, señala la escritura, que la “multitud” “buscó” y “eligió”, que impactante suceso, es decir, que tales hermanos no fueron hombres impuestos a la grey, sino que eran hombres con un testimonio en el servicio antes de tal instancia entre los propios hermanos, maravillémonos de lo que el Señor puede hacer con nosotros si le miramos a Él, y desechamos nuestros pensamientos y procedimientos humanos, más de ocho mil buscando y eligiendo a siete de buen testimonio, y es de notar que también esta instancia se propició por una necesidad de la iglesia y no porque... “la Biblia dice”, pues llenar la iglesia con ministerios fuera de tiempo, y con hombres bajo la norma del Señor, es una pérdida enorme, la cual me ha tocado contemplar y sufrir, además, estos hermanos aprendieron a servir al Señor en la iglesia, entre los mismos hermanos, y no necesitaron capacitación institucional, ni doctorados, ni cursos, nada de aquello, sólo vida de iglesia llenos del Espíritu. La Gracia del Señor nos sea suficiente, y cuando algo ocurra en las iglesias que altera la convivencia entre los hermanos, o que haya necesidades de cualquier clase, no recurramos a soluciones de hombre, de lo cual tenemos un mal ejemplo también del pueblo de Israel, que cuando el Señor les dio al Profeta Samuel para hablarles por medio de él, y para reinar Él sobre ellos, no aceptaron su voluntad, sino que quisieron a un hombre como Rey, y tuvieron Rey, a Saúl, el cual no fue de bendición para el pueblo, sino que entre otras cosas, los sometió bajo jefes, y bajo jefes de jefes, y tomó el diezmo de ellos para darlo a sus oficiales y a sus siervos, y fueron un pueblo que siguió y esperó en el hombre y no en Dios (1 Samuel 8:4- 20), mejor les hubiera sido recibir lo que el Señor quería, de la forma y por quién Él quería. Por tanto, no nos afanemos, pues iglesias como en Tesalónica, aprobadas por el Señor, ni siquiera se nombran los ministerios formalmente, aún cuando hay dos cartas a ellos, sino que se habla de “los que sirven”, y de la relación de amor entre los hermanos, y de la naturalidad con que debían ser reconocidos los distintos dones, sin embargo, de iglesias en que se establecen ancianos o pastores según el modelo de Jerusalén, como en Efeso, hay reprobación y perdida al punto del riesgo de ser quitado el testimonio ante la presencia del Señor, lo mismo para las iglesias en Galacia, que fueron establecidos ellos y sus pastores o ancianos en el primer viaje de Pablo, y hallados reprobados por el mismo apóstol, apunto de ser dejados a causa del extravío. Escojamos por Rey al Señor Jesucristo, para que Él señoree y gobierne entre los hermanos, para que Él nos sea ministrado por los vasos que Él escoja y limpie, sabiendo que Él toma, deja y vuelve a tomar, escudriñando la mente y el corazón de sus siervos, considerando también esto, que para que un hombre tenga la confianza del Señor, siendo aprobado por Él, ha de pasar muchos tratos, y muchas pruebas antes, pero aún así aquel puede caer, es por eso también que la iglesia no debe mirar a hombres, ni buscar “hombres especiales”, ni “lideres”, ni “responsables”, ni nada parecido, a ninguno, porque el Señor usará siempre el Vaso más limpio, porque cuando el hombre deposita su confianza, en un Vaso que alguna vez estuvo limpio, se hizo responsable del día en que ése ya no estuvo tan limpio, pero igual se adelantó a ministrar antes que otro que el Señor había para ese momento purificado, porque aquél tenía del hombre su confianza, y en esto, el pueblo sufre y pierde mucho, demasiado.

 

No me es posible extender algo como un instructivo sobre la vida de la iglesia del Señor, y lo que he recibo ya está escrito, sean todos los que han recibo al Señor Jesucristo y le siguen, por Él y en Él bendecidos.

Amén.

J. R. A. P.
E-Mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Ruta: