En las últimas décadas el mundo Cristiano ha sido inundado con las taras de una falsa salvación y miríadas de personas viven en una confianza que no es tal, de una seguridad en Dios y en el cielo. Una ilusión con el infierno como destino.

A causa de este engaño espiritual, llegar a ser Cristiano se a convertido en algo gratuito, de modo que el hombre-sirve a una religión falsa. Entrar en el reino de los hijos de Dios se ha reducido a una decisión humana, completamente dependiente en la persona.

La Biblia no presenta tal acceso a la eternidad.

La razón es claramente presentada por el Apóstol Juan. Dios ofrece la salvación, Él comienza el contacto con el hombre. Es del hombre recibir y creer pero es completamente de Dios, el salvar.

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Juan 1:12,13 RVA

Si entraste por tu propia “decisión por Cristo” - si le “rogaste a Él en tu corazón” - eres salvo, ¿eres nacido de nuevo? ¿eres realmente es Su hijo?
El nuevo nacimiento es efectuado por Dios. No puedes orquestarlo, originarlo o decidirlo cómo tampoco podías cuando estabas en el útero de tu madre, tomar la “decisión” de nacer.

La decisión no es nacer de nuevo.

La decisión es responder a Su oferta para nacer dentro de ti, para creer - una vez lo ves - a Jesús como el mismo Hijo de Dios e Hijo del Hombre.

Ian Thomas cuenta la historia de que se encontró a dos hombres jóvenes bajo una farola, que lo escucharon en una reunión en la que Thomas había predicado al Salvador. Había visto a los dos entre el público. Les preguntó si les gustaría recibir a Cristo y hacer la oración del pecador. Los dos dijeron que sí y oraron.

Uno desapareció y el Hermano Thomas nunca más lo vio ni tuvo noticias de él. El otro buscó aprender, mostró una gran pasión por Cristo y oyó la llamada para ser misionero. Entró en el Ejército británico durante la Segunda Guerra Mundial y lo mataron pero él había influido en muchos para Cristo en su corta vida. Fue salvo obviamente. El resultado era la prueba, no sus palabras, no su testimonio. Sus frutos demostraban que era hijo de Dios.


El punto del hermano Thomas era que el nacer de nuevo es obra de Dios. Dios sabe la actitud del corazón y Su propia preparación. Es una transacción secreta y solamente Dios puede “parir” el espíritu de una persona.



* * * *

El primer paso para la salvación es el arrepentimiento. Mt. 3:2; 2 Cor.7:8 Hec. 17:30;3:19

Afligirse por el pecado. Sentimiento de culpa.

La verdadera salvación viene de declararse de verdad culpable.

Sólo los que necesitan un Salvador, pueden ser salvados.

Los que sólo necesitan un Auxiliador, una Insignia, un Compañero, una Causa.

Eso no es salvación.

Jesús es su amigo pero no su hermano.

El siguiente paso para la salvación es la fe nacida y criada en tu corazón por el Espíritu Santo. Aquí está tu decisión... que Cristo es Dios y el Salvador y quieres que Él sea tu propio Dios. Jn. 3:15; 5:24; 11:25,26; 20:31

William Booth no sólo fue el fundador del Ejército de Salvación, él fue un profeta. . . Hace más de cien años profetizó

El peligro principal en el siglo 20 será:

Religión sin el Espíritu Santo, Cristianismo sin Cristo, Perdón sin arrepentimiento, Salvación sin regeneración, y Cielo sin infierno”

¡Oh qué agónicamente verdadero!

No puedes pasar por cuatro decisiones, y tres creencias y ser salvo.

No por ser miembro de una iglesia puedes contarte como hijo de Dios.

No puedes ser Cristiano sin el Espíritu Santo guiándote.

No puedes salvarte sin necesitar un Salvador.

No te salvas sin arrepentirte.

No hay ninguna fórmula. La salvación es una cita (tryst)* personal con Dios.

Es un trabajo del Espíritu, una iniciativa de Dios no una imitación de Él.

Uno a quien debes responder, aceptar Su oferta.

Muchos vienen a Dios a través de la decisión pero no a través de la necesidad. La decisión por Dios no es necesariamente nacer de nuevo.” Podría ser. Podría NO ser.

La entrada a la familia de Dios es a través del arrepentimiento, no sólo de la decisión.

El arrepentimiento es la necesidad de ser diferente, el reconocimiento de tu desesperación e impotencia. La desesperación. El terror.

¿Necesitas ayuda, la necesitas para sentirte bien? Entonces no estas todavía listo.

¿Necesitas ser rescatado de tu ego infeliz?.... eso es el arrepentimiento.

Pregúntate.

Si “quieres” ser un Cristiano, significa que Él está después de ti.

Me he encontrado con varias personas, que profesaban ser Cristianas pero descubrieron que eran ignorantes imitaciones.

Conocí a la esposa de un pastor, enferma de hipocresía, desesperada por un Dios real.

Presuntuosa de haber nacido de nuevo, le pedí que entregara todas las decisiones a Dios para el resto de su vida.

Ella se volvió y dijo, “Si yo nunca me he rendido a Dios como usted ha pedido, yo no puedo ser nacida de nuevo. Yo no soy.

La dejé con Dios para serenarla. Ella supo qué decir. Ella lo había oído en la iglesia. Sabía su estado miserable y su fracaso para estar como Dios. ¡Yo la envié a ÉL!

Ella había descubierto su propia condición - perdida - por la misma integridad con que ella había descubierto la hipocresía religiosa.

Hoy, ella es rica en conocimiento de Dios y sin darse cuenta lleva frutos. En verdad nacida de nuevo.

Paul Bilheimer escribió en “Destinó para el Trono”

“La humanidad redimida es creada y generada, engendrada de Dios, llevando Sus “genes”, Su herencia. A través del nuevo nacimiento un ser humano redimido se vuelve un miembro de buena fe de la familia cósmica original, “pariente cercano” a la Trinidad. Así Dios ha exaltado a la humanidad redimida a una altura tan sublime que es imposible para Él elevarlos más allá sin romper la Deidad.”

* * * *

Nosotros debemos ser engendrados, siendo escogidos.

Es demasiado inmenso, demasiado maravilloso para ser reducido al nivel del control de la humanidad o por la decisión del hombre.

Él es el Marido-Redentor. Preguntamos, cómo Ruth hizo.

Él la redimió y se “casó” como Boaz hizo.

Nos toma en Su familia, Su casa, Su riqueza, Su posición, y en Su intimidad.

La posición de Ruth de pobreza e identidad como una extranjera fue completamente alterada. Ella fue de nada a algo.

Todos dieron. Todos proporcionaron. Todos compraron.

Ella rogó pero no tenía el poder para hacer que ocurriera.

Los niños nacidos de ellos es la prueba de la salvación.

David su nieto.

Cristo, su descendiente.

Si has nacido de nuevo, el Espíritu dentro de ti clamará, “Abba, Abba”.

¡Dios, Mi propio Papá!

No lo dudes, Amado.

*Tryst: cita: un acuerdo (como entre los amantes) para encontrarse.

Copyright © 2001 Martha Blaney Kilpatrick
http://www.Shulamite.com

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Traducido por http://www.iglesia.net


Pasajes

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” (Juan 1:12-13.)

“Y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” (Mateo 3:2.)

“Porque aunque os contristé con la carta, no me pesa, aunque entonces lo lamenté; porque veo que aquella carta, aunque por algún tiempo, os contristó. 9Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte.” (2 Corintios 7:8-9.)

“Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan.” (Hechos 17:30.)

“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio.” (Hechos 3:19.)

“Para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:15.)

“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.” (Juan 5:24.)

“Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 26Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” (Juan 11:25-26.)

“Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.” (Juan 20:31.)



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