Consuelo - Ayuda

Cuando a su hijo le diagnosticaron cáncer, Armando pensó que era injusto. Al fin y al cabo eran fieles al Señor, buscaban hacer su voluntad e incluso, el chico –de apenas catorce años—formaba parte del coro de la congregación. “Esto no puede estar ocurriéndole a nuestra familia” se repetía una y otra vez, mientras se pasaba la mano por el…
Cuando amigos y conocidos se refieren a Ricardo José, lo hacen en los mejores términos, rememoran su amabilidad, disposición de ayudar a quien lo necesita; la sonrisa afable que le caracteriza, y el ser un buen hijo. Pero sus sueños de estudiar ingeniería y la condición de joven emprendedor, estuvieron a punto de romperse un sábado cualquiera, pasadas las nueve…
A la mujer le recomendaron muchos curanderos pero ninguno resultó eficaz. Iba de un lado a otro en procura de la sanidad para su hija que, sorpresivamente, caía al suelo, perdía todo color y se revolvía de un lado a otro en medio de gritos desgarradores.
A la vecina de enfrente nadie podía negarle que era una persona callada, cumplidora de sus deberes, izaba la bandera nacional los días festivos, jamás se le veía en los cuchicheos de las comadres, y de su casa, jamás salían gritos o ruidos que hicieran pensar en las grescas comunes en muchos hogares de la cuadra.
El médico no dio espacio a mayores vacilaciones. Las circunstancias obligaban a que escogiera. Estaban en juego la vida de la madre o la del pequeño que recién nacería.
¿Qué sintió? Frustración. Rabia. Impotencia. Cerró el puño, dio un golpe seco contra el escritorio, miró el teléfono por el que minutos antes se había comunicado con su hermano mayor, y suspiró. Hubiera deseado no sostener esa conversación. Tampoco la discusión que siguió al diálogo inicial. Eso fue lo que le hizo sentir mal. Pensaba que era un mal cristiano.…
Aunque sus padres jamás lograron explicarse cuáles fueron las verdaderas razones que tuvo, Melissa atribuyó a la frustración que sintió al no poder ir a esa fiesta de adolescentes, su decisión de tomar casi treinta pastillas para el tratamiento de enfermedades cardiovasculares. Lo hizo sin pensarlo dos veces. Ingirió todas las que encontró en el botiquín. Luego no supo que…
A Jorge Alfredo Mendoza el entusiasmo para correr la “Maratón Río Cali”, tan solo le alcanzó para cubrir la distancia de dos kilómetros. Había anunciado a sus amigos y familiares que estaba preparado para ganar la competencia. Y le creyeron. Al fin y al cabo, le veían salir cada mañana a trotar por el barrio.
--Sencillamente esto no tiene explicación—dijo el médico al recibir el informe de la enfermera que daba cuenta de cómo el paciente de la cama 220 había reaccionado.

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