Consuelo - Ayuda

La carta llegó como tantas otras dentro del enorme cerro de correspondencia con peticiones de oración. Sin embargo, entre líneas se podía intuir un sentimiento de angustia. Y no era para menos. Su padre estaba perdiendo la vista progresivamente. Sentía desesperación porque científicamente no había nada qué hacer.
La notificación del embargo llegó cuando menos lo esperaba, Fue una tarde de viernes. Estaba tan ocupado en pensar cómo salvar el matrimonio, que no esperaba un fallo tan rápido de la justicia.
La luz violeta era intensa. En el centro era semejante a un sol que se dividía en sinnúmero de rayos morados. Aunque fueron sólo unos segundos, cegaban. Era irresistible.
La relación de Ana Rosario y Eduardo se convirtió en un infierno el día que descubrió la carta que le dirigía su esposa a un viejo conocido. En la misiva le expresaba, no solo su admiración, sino lo que calificaba de sentimiento oculto que no podía definir como amor pero que iba más allá de la atracción.
El incendio se propagó con una rapidez extraordinaria. En cuestión de minutos el edificio se convirtió en una inmensa pira de fuego. Y Roberto no se enteró de la tragedia sino cuando el humo comenzó a colarse por las hendijas de las puertas. Por un instante pensó salir, pero el pasillo estaba invadido por las llamas y el humo, que…
Quedar sin empleo justo cuando se adeudan tres meses de renta, los hijos se aprestan a ingresar a un nuevo período académico con los gastos que esto implica, la esposa atraviesa el quinto mes de embarazo, y múltiples acreedores merodean alrededor, constituyen la antesala de una verdadera hecatombe.
Abrió la alacena. No había nada. Estaba vacía. Sobre la cómoda de la sala, arrumadas, las facturas de cobro por los servicios básicos. Junto al televisor, la solicitud escrita de las directivas del colegio donde estudiaba su hijo, para que se pusiera al día en el pago de las cuotas mensuales. Para empeorar el panorama, nadie le había llamado de…
Muchos desiertos son hermosos. Al menos así los apreciamos a primera vista. Ofrecen un paisaje imponente. Si quiere comprobarlo, basta que visite La Guajira, en el norte de Colombia. La inmensidad de arena, tierra y piedras de un amarillo degradado y por momentos opaco, se funde con las playas y el azul intenso de la Costa Atlántica... ¡Es un verdadero…
La visita no tenía nada de usual. Por el contrario, era lo más inverosímil que se pudiera concebir. El momento del encuentro fue emocionante. Como el de dos amigos que llevan mucho tiempo sin verse. Al principio no hubo palabras, solo miradas porque a veces los gestos y los ojos dicen mucho más que las expresiones bonitas.

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